Revista Nº40 "SOCIOLOGÍA Y EDUCACIÓN"

Título: La ciencia y la tecnología: Un espacio para la responsabilidad social del profesional en Cuba.

Autores: MSc. Dámaris Gastón González; Profesora Auxiliar

Correo electrónico: damarisgg@uccfd.cu   Código: orcid: 0000-0001-5330-7661 

 Dr.C: Maribel Mola Cantero Profesora; Auxiliar  

 Correo electrónico. maribelmola12@gmail.com                                 

Resumen

En el trabajo que se expone, trata acerca de la responsabilidad social del profesional de la ciencia y la tecnología. Parte inseparable del contenido de la ética de la ciencia, asunto en el cual se ha avanzado mucho en la identificación de todo un conjunto de problemas éticos que genera el desarrollo de la ciencia y la tecnología contemporánea. Asumir la responsabilidad es parte de una nueva conciencia que se necesita educar en los profesionales y de todos  aquellos sectores sociales que de una forma u otra utilizan y manipulan el progreso científico técnico. El trabajo enfatiza en la educación de la  Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS), para la conciencia de la responsabilidad social como una necesidad y un reto para la educación en sentido general y  en particular para las instituciones universitarias ante los desafíos de la ciencia y la tecnología en la actualidad.

Palabras   Claves: Ciencia, Tecnología, Responsabilidad social, Educación CTS

Abstract

In the work that is exposed, it tries about the social responsibility of the professional of the science and the technology. It leaves inseparable of the content of the Ethics of the science, matter in which has been advanced a lot in the identification of an entire group of ethical problems that generates the development of the science and the contemporary technology. To assume the responsibility is part of a new conscience that one needs to educate in the professionals and of all those social sectors that in a way or another uses and they manipulate the technical scientific progress. The work emphasizes in the education of the Science, Technology and Society (CTS), for the conscience of the social responsibility as a necessity and a challenge for the education in general sense and in particular for the university institutions before the challenges of the science and the technology at the present time.

Key words: Science, technology, social responsibility, education.

Introducción

El desarrollo científico y tecnológico constituye uno de los factores de mayor influencia en las sociedades modernas. Los éxitos de la ciencia y la tecnología son indudables y nos han proporcionado una gran capacidad para explicar, controlar y transformar el mundo, lo que ha permitido aumentar la importancia de estos procesos sociales en el pensamiento y la vida actual.

Las ciencias y las tecnologías se encuentran en la base de una serie de transformaciones que, a ritmo acelerado, se difunden por el mundo en una estrecha y creciente interrelación con los procesos económicos, políticos, sociales y culturales, que sirven de base para las estrategias y políticas globales de desarrollo. Estos procesos sociales, desempeñan cada vez más un papel de primer orden en las perspectivas de desarrollo a largo plazo, por lo que la fuente y dinámica del cambio tecnológico en cualquier país estará asociado con el ritmo, naturaleza y composición de la actividad inventiva propia (capacidad de investigación y desarrollo).

Según Núñez (2007) “la ciencia y la tecnología nos proporcionan numerosos y positivos beneficios, también traen consigo impactos negativos, de los cuales algunos son imprevisibles, pero todos ellos reflejan los valores, perspectivas y visiones de quienes están en condiciones de tomar decisiones concernientes al conocimiento científico y tecnológico”.

De ahí, que el tema que se aborda en el presente trabajo sea la responsabilidad social del profesional de la ciencia y la tecnología, la cual es parte inseparable del contenido de la  ética de la ciencia, asunto muy debatido, en el cual  se ha avanzado mucho en la identificación de todo un conjunto de problemas éticos que genera el desarrollo de la ciencia y la tecnología y, en particular, los problemas morales que se derivan de las ciencias biomédicas y nucleares, enfatizando en los conflictos y dilemas  que emanan de las ciencias antes mencionadas.

Asumir la responsabilidad no es una cuestión de valentía y fortaleza, ella forma parte de una nueva conciencia que se necesita educar en estos actores sociales y en todos aquellos que de una forma u otras utilizan y manipulan el progreso científico técnico.

Concepción epistemológica del desarrollo de la ciencia y la tecnología

En los inicios del siglo XXI y del III milenio, los éxitos de la ciencia y la tecnología son portentosos, los cuales proporcionan una gran capacidad para explicar, controlar y transformar el mundo en que vivimos. La ciencia contemporánea ha dejado de ser una mera actividad de gabinetes en los marcos estrechos de los laboratorios o de una institución especializada, para convertirse en una fuerza social activa que influye determinantemente, en una instancia, en todos los aspectos de la vida de las sociedades civiles modernas: la producción, intercambio, consumo, en el modo de vida y la cultura en general.

Los resultados del progreso científico-técnico ofrecen posibilidades para el empleo racional y en prejuicio del hombre, la sociedad y la naturaleza. La industria atómica y el peligro de su radiación; el aumento de los recursos naturales; el incremento del potencial de los medios de información de masas; el torrente de medicamento nuevos, etc. Por otro lado, vemos problemas globales que demandan de una solución para poder salvar la humanidad.

Según Kröber, (1986) “La ciencia no solo es un sistema de conceptos, proporciones, teorías e hipótesis; sino también, simultáneamente como una forma específica de la actividad social dirigida a la producción, distribución y aplicación de conocimientos acerca de las leyes objetivas de la naturaleza y la sociedad. También se refiere a la ciencia que se nos presenta como una institución social, una profesión, un sistema de organizaciones científicas, cuyas estructuras y desarrollo se encuentran estrechamente vinculada con la economía, la política, los fenómenos culturales, con las necesidades y las posibilidades de la sociedad dada”.

La ciencia tiene muy diversas expresiones en la educación, en la industria, en los servicios, en las labores de consultoría y dirección que realizan las personas que poseen una educación científica. Esto va a aumentar la preocupación por el uso y el destino que pueden y pudieran tener los productos de estos procesos.

¿Es posible entonces identificar la neutralidad de la ciencia y la tecnología en estos casos?

Existen dos posiciones al respecto, una de las cuales integra a aquellos cientistas, sociólogos y filósofos que sustentan la llamada neutralidad y, por otro lado, los que la niegan y argumentan que la ciencia no puede y no debe ser neutral respecto a los diversos fines y valores sociales. La ciencia guarda siempre un compromiso social. A esta última posición se adscriben las autoras de este trabajo.

La ciencia en tanto actividad material y espiritual, es un proceso social y el sujeto social va más allá del hombre, lo que pudiera indicarse como sujeto a la sociedad en su totalidad, donde vive el profesional, el científico. Como actor fundamental en la producción científica es un individuo, pero no abstracto, ya que su esencia es social, cuya actividad cognoscitiva está condicionada social y políticamente, con una ideología, intereses, fines concretos y, en su interacción con otros, conforma comunidades científicas u otras comunidades de profesionales, las que interactúan con sus semejantes tanto nacional como internacional.

Lo anterior pone de manifiesto comprender la ciencia, entenderla en el marco de la relación sujeto-objeto y sujeto-sujeto. La primera permite comprender que la dimensión creativa de la ciencia adquiere sentido en la medida en que refleja realidades que están más allá de sus esquemas conceptuales, ya que la ciencia es creación con arreglo al plan de reflejar en las representaciones, teorías y objetos que guardan una relativa independencia ontológica respecto al sujeto que investiga. 

Esta relación sujeto-objeto, ha sido desarrollada, sobre todo, por la metodología del conocimiento científico y la epistemología. Es por ello que clásicamente la ciencia es método, verdad, objetividad, explicación, argumentación, entre otros.

La segunda es la interacción del hombre con la naturaleza y la propia sociedad, sustentada por leyes objetivas y la materialidad de ese campo donde se manifiesta esta relación.

Estas y otras relaciones de organización, se determinan por las exigencias de la producción de conocimientos y por las particularidades del medio social. Para el (Colectivo de autores 2006 y Núñez 2007) entre todas las relaciones que se establecen, señalan: “Finalmente, existe otro grupo de relaciones de variado carácter: jurídicas, morales, psicológicas, ideológicas, etc., que siendo específicas de la producción científica en su interior se deslizan las peculiaridades de la sociedad en que ella se desenvuelve”.

Desde otra perspectiva y de acuerdo con Castro F., citado por el colectivo de autores (1999), “Los avances de la ciencia y la tecnología se multiplican diariamente, pero sus beneficios no llegan a la mayoría de la humanidad, y siguen estando en lo fundamental al servicio de un consumismo irracional que derrocha recursos ilimitados y amenaza gravemente la vida en el planeta. ¿Hasta cuándo habrá que esperar para que haya racionalidad, equidad y justicia en el mundo? ¿Podrán las sociedades modernas ejercer indefinidamente el dominio de los fantásticos poderes que les brinda la ciencia y la tecnología, utilizando como criterio un vago humanismo teñido de una especie de hedonismo optimista y materialista?”

El problema de la responsabilidad social del científico y del tecnólogo se resuelve en los marcos de la ética de la ciencia, la misma es parte de la disciplina filosófica general, la cual estudia el origen, estructura, esencia y regularidades del desarrollo histórico de la moral. Tradicionalmente dedicada al análisis científico de los procesos, relaciones, así como el comportamiento moral de los hombres en la sociedad; a investigar, fundamentar y valorar teóricamente, el sistema de principios, normas, valores, cualidades e ideales morales.

La ética de la ciencia es asociada a la responsabilidad, la cual incluye la llamada ética de la información, los problemas éticos de la actividad intelectual. Ello constituye un valor importante para la evaluación de la ciencia y la tecnología, pues desde ese punto de vista siempre debemos analizar,  si esos  fines resultan compatibles o no con valores y principios que se aceptan desde el punto de vista ético Quintero (2010).

López Bombino (2004) plantea que “la ética recae en la actividad científica practicada por profesionales y en su responsabilidad profesional y moral que asumen. La ética del científico puede entenderse como el conjunto de principios que lo guían en el proceso de su actividad cognoscitiva y el comportamiento que este asume en el contexto de una comunidad científica determinada”.

De acuerdo con este autor, la ética del científico es la responsabilidad, como la asunción de un conjunto de deberes: cognoscitivos, morales, humanos, como ciudadano, que las autoras de este trabajo comparte, ya que todos los conocimientos científicos como los resultados esenciales de las ciencias tienen relación dialéctica con los destinos del hombre en toda la humanidad, al ser distribuidos y consumidos por estos sujetos mencionados.

El concepto y el término responsabilidad son recientes y aparecen por vez primera en inglés y en francés respectivamente, en el año 1787 (…) El primer significado del mismo fue político, en expresiones tales como “gobierno responsable” o “responsabilidad del gobierno”, que expresaban el carácter por el cual el gobierno constitucional obra bajo el control de los ciudadanos…” Abbagnano (1966).

El propio autor refiere que desde la filosofía, “el término fue usado en las disputas acerca de la libertad que resultó útil sobre todo a los empiristas ingleses, quisieron demostrar la incompatibilidad que existe entre un juicio moral y la libertad. En efecto, la noción de responsabilidad se basa en la noción de la elección, en la que esta es esencial al concepto de la libertad”.

Independientemente del nombre reconocido, su contenido no ha existido al margen del hombre ni de su actividad práctica profesional o cotidiana. Es el hombre y la sociedad quien le otorga ese carácter a la actuación en correspondencia con el nivel de eficiencia y eficacia.

La responsabilidad es definida como “la categoría ética y del derecho, que refleja una relación social y jurídico-moral específica del sujeto (estudiante o profesional) con la sociedad, que se caracteriza por el cumplimiento del deber moral personal de las normas jurídicas. Expresa la correlación entre capacidad y posibilidad del hombre de intervenir en calidad de sujeto (autor) de sus acciones: cumplir conscientemente determinadas exigencias como tareas que tiene planificadas, realizar una elección moral justa, obtener determinados resultados al igual que responder por sus actos moral, así como jurídicamente” Diccionario de filosofía (1984).

Otros autores del centro de perfeccionamiento para la educación superior (CEPES  2001) la asumen como “… la tendencia de la personalidad a actuar en correspondencia con el sentido del deber ante sí mismo y la sociedad, como necesidad interna, que es fuente de vivencias positivas, pues se realiza independientemente de la obligación externa, a partir de la comprensión de su necesidad. Implica el compromiso con la calidad en el cumplimiento de las tareas, vencer los obstáculos para llevarlas a sus últimas consecuencias, así como la disposición a responder por sus actos”.

De acuerdo con estas definiciones el concepto responsabilidad tiene en su esencia rasgos como: el sentido personal, pero también el social de la actuación responsable; el sentido del deber; su carácter de necesidad, de obligatoriedad; capacidad y posibilidad de actuación con eficiencia.

Por otra parte, “la responsabilidad profesional está determinada, en buena medida, por el profesionalismo que el profesional exprese en su actuación, a partir de sus esfuerzos cognitivos y el uso que haga de la herencia (conocimientos tanto como valores profesionales) intelectual precedente López Bombino (2004). Esto convierte al sujeto en un deudor de la sociedad y del grupo o colectivo que lo ha formado científica como técnicamente, sin dejar de tener en cuenta otras influencias sociales.

Lo anterior pone de manifiesto que, en el marco de todos los modos de actuación del hombre como sujeto social, está presente la responsabilidad. Por su significación socialmente positiva y posibilidad de servir al hombre, al colectivo, en tanto a la sociedad concretamente, ella se convierte en un valor. Ella es como un barómetro que marca el grado de calidad, eficiencia y eficacia en la realización de los deberes y las obligaciones del sujeto, así como el compromiso de este ante su colectivo, la comunidad y la sociedad, en un contexto dado en que desempeña su actividad estudiantil o socio-profesional.

La responsabilidad como valor se concibe, se analiza, como una totalidad concreto-sensible, de lo uno y lo múltiple, una unidad de contrarios dialécticos, con un contenido objetivo-subjetivo, expresado en el sujeto de la responsabilidad. Entre los contrarios de este valor   se identifican los siguientes: entre la obligación moral y la libertad moral; entre lo objetivo y lo subjetivo; entre el carácter individual y el carácter social; entre el deber debidamente cumplido y el incumplimiento del deber; entre el ser y el deber ser.

En la actuación responsable del sujeto se expresa la contradicción y la unidad de lo individual y social, el cual actúa como portador de determinados derechos y obligaciones. Los derechos son demandas que facultan a una persona, para emprender una acción en particular; son su esfera de autonomía, su libertad de actuación, donde su alcance está limitado por los derechos de otras personas, entendidos éstos, como obligaciones ante sí mismos.

La teoría de  Marx (1966) sobre la tesis Feuerbach, fundamenta lo anterior al plantear: “La esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo, es en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales”.

La responsabilidad social del científico-técnico y la ética

El científico tiene una responsabilidad o competencia de orden cognoscitivo, mientras que el tecnólogo de orden operativo, lo que da origen a una dualidad y no a una integración en el modo que asumen la ciencia y responsabilidad, que ellas suponen para ambos profesionales.

El problema de la responsabilidad en la actividad científico y tecnológico es parte de la ética de la ciencia y tiene un carácter axiológico. La relación valorativa se da en todas las esferas de la actividad humana, por tanto, es también inherente a las ciencias. La importancia de la actividad valorativa radica en que revela el mecanismo de interacción entre la actividad práctica y la actividad cognoscitiva, en tal sentido el hombre valora para hacer más efectiva su práctica, pues a la vez los valores guían la actividad humana en todas sus manifestaciones.

La actuación del profesional de la ciencia y la tecnología como ente valorativo se produce siguiendo esos principios axiológicos antes mencionados. En la ciencia encontramos el valor como guía de la investigación del científico, en tanto es el ideal científico de una época dada lo que lo inspira, sobre la base de las necesidades humanas y puede que su actuación en función de la obtención de los resultados de sus gestión investigativa o tecnológica sean para el progreso de la sociedad o el retroceso (para el bien o para el mal), lo que indica que actúe conforme a valores o antivalores. Una actuación responsable o irresponsable se manifiesta como expresión de la correlación de la necesidad y la libertad.

En la contemporaneidad la tendencia postmoderna sostiene que el individuo debe gozar de plena libertad y de posibilidades ilimitadas de elección, que establece su propio sistema de valores, donde nada es prohibido, ni normativo. El paradigma moral de esta posición está en una ética subjetivista, en la que solo vale el sujeto individual y sus intereses, donde el deber ser se orienta a la individualización extrema, que solo importa la satisfacción de sus necesidades individuales

Como se puede apreciar esta posición entraña un peligro para la producción científica cuyo actor tiene plena libertad para su creación sin compromiso moral, sin importarle cuales pudieran ser las consecuencias de sus actos para la sociedad o la humanidad.

Esta idea conduce a constatar una paradoja que aparece formulada con claridad por el científico ruso Pospelov, (1973) cuando dice: “El mundo de la ciencia auténtica es el mundo de la libertad del pensamiento humano. Pero aunque parezca paradójico, la destinación humana de las ciencias, relacionadas con los aspectos sociales de la utilización de sus resultados, introduce cierta limitación en esta libertad”.

¿Hasta qué punto es responsabilidad del científico el consumo de los resultados de su producción?

La responsabilidad social del científico es una preocupación de toda la humanidad. Se piensa mucho en los deberes y obligaciones morales de los profesionales de la ciencia y la tecnología así de todos aquellos (intelectuales), que, de una forma u otra, están asociados por lo que tiene que ver directa e indirectamente con el consumo y manipulación del progreso científico-técnico.

El científico se encuentra en una contradicción cuando se enfrenta con el problema de su responsabilidad. Por una parte, tiene el compromiso de la búsqueda objetiva de la verdad y de su relatividad, pero por otra, está encadenado a las clases dominantes mediante la organización de su trabajo. Su trabajo no depende de él solo, sino de una comunidad científico, de proyectos, los cuales emanan de instituciones, del Estado, en tanto de su política científica, etc. Esa contradicción debe ser resuelta a favor del progreso de la vida en su totalidad y en muchos casos no es así como se puede observar en la actualidad.

La ciencia y la tecnología actual no suelen actuar precisamente como agentes niveladores, del mismo modo que otras innovaciones del pasado como la radio o los antibióticos, sino que tienden más bien a hacer a los ricos más ricos y a los pobres más pobres, acentuando la desigual distribución de la riqueza entre clases sociales, naciones de forma que constituye una de las responsabilidades más grande que tienen las políticas científicas gubernamentales.

La ciencia aplicada y la tecnología actual están en general vinculadas al beneficio inmediato, al servicio de los ricos o de los gobiernos poderosos. Sólo una pequeña porción de la humanidad puede permitirse sus servicios e innovaciones. Podemos preguntarnos cómo van a ayudarnos cosas como los aviones supersónicos, la cibernética, la televisión de alta definición o la fertilización in vitro, a resolver los grandes problemas sociales que tiene planteada la humanidad: comida fácil de producir, casas baratas, atención médica y educación accesible.

El desafío de nuestro tiempo es abrir paso a la comprensión en la participación pública. Abrir, en suma, la ciencia a la luz pública y a la ética. Esa es una responsabilidad de toda la humanidad, una voluntad política en la que se viene tratando en los eventos científicos internacionales, en los foros, en la educación, etc. Este es el nuevo contrato social que se reclama en foros como el del Congreso de Budapest, el objeto de la renegociación de las relaciones entre ciencia y sociedad: ajustar la ciencia y la tecnología a los estándares éticos que ya gobiernan otras actividades sociales, democratizarlas, para estar entonces en condiciones de influir sobre sus prioridades como objetivos, reorientándolos hacia las auténticas necesidades sociales, es decir, aquellas necesidades que emanen de un debate.

La Educación CTS

Los estudios en la educación CTS, permiten obtener un cambio de la imagen que se tiene de la ciencia y la tecnología, es necesario una renovación tanto en contenidos curriculares como en metodología y técnicas didácticas. En este sentido, se han desarrollado los programas educativos CTS, implantados en la enseñanza superior de numerosas universidades desde finales de los años 60 hasta la actualidad (Núñez 2008; Quintero 2010).

El objetivo de la educación en CTS, tanto en el ámbito educativo como de formación pública, es la alfabetización para propiciar la formación de amplios segmentos sociales de acuerdo con la nueva imagen de la ciencia y la tecnología que emerge al tener en cuenta su contexto social. 

Los enfoques en CTS también aspiran a que la alfabetización contribuya a motivar a los estudiantes en la búsqueda de información relevante e importante sobre las ciencias y las tecnologías de la vida moderna, en la perspectiva de que puedan analizarla y evaluarla, reflexionar sobre esta información, definir los valores implicados en ella y tomar decisiones al respecto, reconociendo que su propia decisión final está asimismo inherente a los valores (Medina, 1990).

En este ámbito de la enseñanza superior, los programas CTS suelen ofrecerse como especialización de postgrado (cursos, diplomaturas, Máster) o complemento curricular pregrado para estudiantes de diversas procedencias. Se trata, por un lado, de proporcionar una formación humanística básica a estudiantes de ingenierías y ciencias naturales. El objetivo es desarrollar en los profesionales estudiantes e intelectuales, una sensibilidad crítica acerca de los impactos sociales y ambientales derivados de las nuevas tecnologías o la implantación de las ya conocidas, transmitiendo a la vez una imagen más realista de la naturaleza social de la ciencia y la tecnología, así como del papel político de los expertos en la sociedad contemporánea. 

La Educación Superior Cubana ha desarrollado en un contexto de cambios sociales que han favorecido la vida universitaria y en la relación de la Universidad con la sociedad.

Esa relación Universidad-Sociedad, se revela en el fortalecimiento de los procesos sustantivos que en ella se desarrolla, desde la formación profesional, postgraduada, investigativa y de extensión universitaria.

En el código sobre la ética de los profesionales de la ciencia en Cuba, se han plasmado los principios y normas éticas más generales que presiden el quehacer científico en el país, donde se reafirma la responsabilidad social que deben ser de estos trabajadores.

En nuestro país se trabaja no solo por crear una conciencia acerca del enorme desafío científico y tecnológico que enfrenta el mundo subdesarrollado, sino que se viene promoviendo, además, estrategias en los campos de la economía, la educación, además de la política científica y tecnológica que orienta ofrecer respuestas efectivas a ese desafío, para los cuales los estudios CTS renovados pueden ser de gran utilidad.

La responsabilidad social de las universidades como principio que conduce la política universitaria, se orienta a la multiplicación de los vínculos de la formación profesional y el sistema productivo con toda la sociedad.

Conclusiones

La responsabilidad social de los profesionales de la ciencia y la tecnología y de todos aquellos sectores sociales afines forman parte de una nueva conciencia que se necesita educar en la actualidad, la que constituye un reto para la educación en sentido general y el en particular para las instituciones universitarias y la sociedad.

En la actualidad la educación de la responsabilidad social y moral de los profesionales de la ciencia y la tecnología implica desarrollar el debate, la democratización de la ciencia y la tecnología, que tenga en cuenta la justicia social y la equidad para millones de personas que están excluidos en la accesibilidad de portentosos logros del progreso científico-técnico en el contexto actual.

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