Revista Nº41 "EDUCACIÓN Y POLÍTICA"

Resumen

El siguiente ensayo explica porque las denominaciones protestantes fueron expresiones adelantas en respuesta a las demandas sociales del feminismo y la educación pública y laica en clara disidencia con  la cosmovisión de la Iglesia de Roma.

Abstract

The following essay explains why the Protestant denominations were forward expressions in response to the social demands of feminism and public and secular education in clear dissent with the worldview of the Church of Rome.

 

Protestantismo, feminismo y educación laica. Cuando la acción de la disidencia religiosa-política pudo responder a demandas sociales futuras.

                                                                            Prof. Lic Esteban Abel Amoretti[1]

 

                                                                       1.

 

Unos de los principales deseos de la Reforma de 1517 era que las personas puedan leer la Biblia por sí mismas y que no necesitaran de un intermediario. Por eso Martín Lutero fue un gran propulsor de la educación pública y de la alfabetización del pueblo.

Históricamente, la Reforma Protestante sucede en el mismo escenario en donde se inventa la imprenta, reforzando la idea del libre acceso a las Escrituras. Ahora bien, para tener una libre interpretación de los textos bíblicos hay que saber leer y escribir, de ahí la importancia de conjugar alfabetización y acceso a los textos, en un marco de educación pública.

Como la mayoría del pueblo era analfabeto, Lutero hace grandes esfuerzos para que los gobernantes financien la educación de los niños, sobre todo de los niños sin recursos, porque los hijos de la élite, -los príncipes, margraves o marqueses- eran educados para continuar con sus privilegios y diferenciación social, ya que en el futuro serían ellos mismos los gobernantes.

Tal vez, este sea uno de los graves problemas fundacionales que arrastramos los países de génesis latina, herederos de la Hispanidad y del catolicismo, marcados por el retraso intelectual y moral de nuestros pueblos, producto de los malos gobiernos que, precisamente, solo han pensado en educar a la élite en lugar de educar a la sociedad. Es por esto, que la Reforma, intentará con estas iniciativas públicas una nueva orientación, que rompiera la inercia de siglos de oscuridad.

                                                                 

                                                                       2.

Desde sus orígenes, las denominaciones protestantes han trabajado para acercar la educación pública a los pueblos, de hecho, nos atrevemos a decir que ésta nace precisamente gracias al empuje ejercido por las iglesias reformadas, no solo en la vieja Europa, sino en este caso, brindando una puerta de oportunidad para propiciar los comienzos del mismo Sistema Educativo Argentino.

El claro mensaje era pensar una escuela sin distinciones, que lograse homogeneizar a una población diversa, proveniente de las diferentes olas inmigratorias, poniendo gran énfasis en la laicidad. Una escuela que no fuera dogmática, pensada como era costumbre solamente para albergar a los católicos, sino una escuela plural y abierta a diferentes credos, alimentando el debate que se plantaba a fines del siglo XIX.

Para afrontar la difícil tarea de enseñar y alfabetizar a grandes mayorías, era necesario un mayor número de maestros y maestras que ayudasen en dicha labor. Es así como Sarmiento, decide convocar a maestras norteamericanas, las cuales muchos de los historiadores coinciden en resaltar que eran mayormente de formación y confesión protestante, ya que provenían de diferentes iglesias reformadas de los Estados Unidos.

De esta manera, vemos rápidamente que, en la génesis misma del sistema de enseñanza de nuestro país, la influencia del pueblo no católico ha sido muy grande para construir las bases de la educación pública que reconocemos hasta nuestros días. Pero, aun así, a pesar del paso de los años, dicha influencia adelantada por parte de los protestantes no ha sido todavía valorada ni reconocida.

Lo que si debería quedar en claro, es que muchos de estos sujetos sociales tan comprometidos con los valores de la universalización de la educación, no lo hacían llevando banderías denominacionales, sino simplemente brindando el ejemplo que los padres fundadores de la Reforma habían inculcado en el viejo continente, es decir, derramar el anhelo de que todos pudieran leer y escribir, no solo para alcanzar la comprensión sin intermediarios de las Escrituras, sino además, con la finalidad que los beneficie en las labores cotidiana, ganando la independencia necesaria para lograr una mayor autonomía de pensamiento, de decisión y acción, en simples palabras, alcanzar mayores niveles de libertad.

 

                                                            

                                                                       3.

Una encumbrada figura que se destacó por sus aportes a la educación fue Diego Thompson[2]. Nombrado Director General de Escuelas en Argentina, implementó desde aquel rol la utilización de materiales didácticos extrayendo porciones de la Biblia que creía oportunas para el aprendizaje de los niños. Con el aval del Cabildo de Buenos Aires, estas prácticas fueron aceptadas y posteriormente confeccionadas por la imprenta del Estado, llegando a centenares de escuelas públicas.

Como educador, su principal acción fue incorporar al sistema de enseñanza el método lancasteriano[3], que consistía en una técnica pedagógica por la cual los alumnos más avanzados enseñaban a sus compañeros. Estos monitores, como así se llamaban, venían a intentar remediar dos situaciones: por un lado comenzar a achicar la brecha o distancia que separaba la autoridad del aula y los estudiantes, realizando una primera aproximación a una pedagogía de tipo más democrática, -poco común en aquellos tiempos históricos- y por el otro, menguar el faltante de docentes que escaseaban en un sistema educativo en reciente formación, pero que tanto hacían falta para aplicar las medidas de una mayor incorporación de habitantes a los patrones de enseñanza anhelados por Thompson, que no eran otros que empezar a universalizar una educación de carácter pública y laica. Por esta labor se lo reconoció en diferentes países como Uruguay, Chile, Perú y la propia Argentina. 

Recordemos que en esos momentos la educación estaba en manos de la Iglesia Católica. Con iniciativas como la del pastor Thompson, se empezaban a poner de manifiesto los preámbulos de una importante influencia que tuvo la educación protestante para la construcción de un sistema educativo con diferentes valores y principios, aspirando a una mayor democratización de la sociedad argentina.

 

                                                                       4.

Juana Manso, escritora, traductora, periodista, feminista y maestra, comienza su labor en el ámbito de la escritura y la literatura. Escribe el periódico Álbum de Señoritas. Periódico de Literatura, Modas, Bellas Artes y Teatro, fundado en Buenos Aires en 1854, con el cual trabaja para reivindicar los derechos de las mujeres en el acceso a la educación, a tener una profesión y alcanzar la emancipación civil de igual manera que el varón. Es de destacar, que ésta se diferenció de otras publicaciones hechas por mujeres en ese entonces por firmarla ella misma con su verdadero nombre y no con seudónimos o nombres masculinos.

Propulsora de la educación popular, gratuita, laica y mixta, pudo plantearlo en un tiempo en donde la educación de las mujeres era algo impensado, llegando a alcanzar el cargo de Directora de la primera escuela mixta de la Argentina. Esto sería un logro extraordinario, considerando que la educación era prácticamente exclusiva para varones, y en tal caso, si es que había, se encontraban escuelas exclusivas de mujeres, de formación católica y con sistema de internado o pupila. La educación de las mujeres era pensada para el trabajo en el hogar y el cuidado de los niños, para ser buenas esposas y madres.

Es así que luego sorprende con la creación de otro material literario, La familia del Comendador, donde Juana Manso va a defender expresamente los derechos de los negros, oponiéndose claramente a la esclavitud. Pero, además, defendió los derechos de nuestros pueblos americanos, manifestándose no sólo contra las voces mayoritarias sino poniendo en discusión el propio espíritu de la Constitución Nacional, ya que argumentaba que en su letra no se encontraban bien defendidos sus derechos, dado que se los minimizaba y no se los respetaba y contemplaba como se debería.

Pensaba que los originarios debían tener la libertad de conciencia y de religión de igual forma que cualquier otro ciudadano argentino que la Constitución de 1853 amparaba, con lo cual, desechaba la idea que con la ayuda del Estado, estos debían ser convertidos al catolicismo.[4]

A continuación, escribe un libro titulado Compendio de la Historia de las Provincias Unidas del Rio de la Plata: desde su descubrimiento hasta el año de 1874, un escrito por muchos desconocidos que contaba con siete tomos, el cual se convierte en el texto principal de la asignatura Historia que acompañará en su formación a muchos niños de las escuelas públicas de la Argentina de esa época.

Impulsó la creación de jardines de infantes, los llamados kindergarten, una herramienta impensada en esos momentos en la Argentina para el acompañamiento de la enseñanza preescolar formal. Además de ello, fundó treinta y cuatro escuelas con bibliotecas públicas y se transformó en la primera mujer nombrada miembro de la Comisión Nacional de Escuelas.

Acompaña a Sarmiento en la publicación de los Anales de Educación Común, un órgano de difusión de las nuevas ideas pedagógicas y de la organización del Sistema Educativo Argentino, con un impacto tal que se sigue editando hasta nuestros días. Manso tomará la dirección de la revista, aportándole otra mirada, una mucho más radical para lo que era su tiempo, demostrando también aquí que era una adelantada. Le servirá para impulsar la iniciativa de propagar la formación docente en un contexto histórico, que como anunciáramos líneas arriba, carecía de personas preparadas que ayudaran con la enseñanza. Así también, en la misma publicación, comienza como traductora a introducir textos de pedagogos de renombre de otras latitudes, logrando efectuar una renovación de la vieja pedagogía que se instituía en las escuelas hasta ese momento.

En 1985 Juana Manso se integra a una iglesia protestante, (originalmente anglicana, luego convertida al metodismo) decisión que le produce mayores distanciamientos con la sociedad católica y patriarcal que se desarrollaba en la Argentina, al punto tal que posteriormente, a la hora de su muerte, no la quisieron enterrar en ninguno de los dos cementerios (hasta ese momento católicos) de la Ciudad de Buenos Aires- los de los barrios de Chacarita y Recoleta- por haberse negado a la extremaunción de un sacerdote y pronunciarse en vida en contra de las ideas de la Iglesia de Roma.  

Mary Mann, educadora de los Estados Unidos, y Juana Manso intercambiaron varias cartas, siendo el período más importante de dicha comunicación el tiempo comprendido entre el 11 de mayo de 1868 y el 13 de diciembre de 1872. En las misivas, Manso le expresó su deseo de visitar Estados Unidos, país que no conocía y además le comentó acerca de su nombramiento en el Consejo de Educación y le pidió que le envíe una copia del Board of Education de 1868, para extraer nuevas ideas e implementarlas en la Argentina. Le comunicó también por el mismo medio, su encuentro con las maestras estadounidenses enviadas desde el país del norte, de las que la sociedad encumbrada de la Argentina se llevaría una muy buena impresión. Le expresó a Mann que en Buenos Aires las apreciaban por su noble tarea, especialmente los miembros de la Sociedad de Beneficencia creada por Rivadavia.

A razón de la llegada de las maestras estadounidenses Juana Manso tuvo un enfrentamiento con Sarmiento, ya que este se pronunció a favor de que se trasladasen al interior del país, específicamente a su provincia natal, San Juan. Finalmente, tal viaje no se realizó, imponiendo Manso su punto de vista. Sarmiento había dado la orden que debían trasladarse a esa provincia, pero el grupo de docentes se negó por no tener completo el vestuario y no parecerles adecuado el destino. Agregó Manso en esa discusión, que ella había negociado con el Ministerio de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires un contrato para las docentes en esa provincia con iguales características y sueldo del que tendrían que percibir en San Juan. Contrariando la orden emitida por Sarmiento, su enojo dispuso que regresen a Estados Unidos en el mismo barco que las trajo por haberse negado dirigirse a trabajar al interior del país.

Manso también agregó en su discurso que ella no estaba de acuerdo con el traslado de las maestras al territorio sanjuanino por no ser favorables las condiciones religiosas/políticas de ese entonces, ya que las jóvenes docentes profesaban la religión protestante y en Argentina predominaba el peso doctrinal que ejercían los jesuitas, sobre todo en el interior, donde era mucho más férreo. Es así como, en los intercambios epistolares con Mann, Manso le cuenta que incluso la misma Buenos Aires estaba gobernada por esta orden religiosa  y que le manifestaban a ella misma su odio por su condición de hereje.

Como podemos apreciar, Juana Manso, no solo contribuyó en la disidencia pedagógica pensando una opción diferente y plural a la que se venía desarrollando en las aulas de manera jerárquica y dogmática, sino que su inclinación abierta por el protestantismo y su reivindicación del feminismo, se transformaba en un golpe certero a los valores hegemónicos derramados sobre una sociedad que los reificaba prácticamente sin objeciones.

 

                                                                       5.

Otras dos grandes personalidades también contribuyeron a cambiar los designios de la sociedad argentina de aquellos tiempos, dejando su impronta y robusteciendo ideas regentes que se hicieron cada vez más significativas por el importante legado cristalizado en diferentes obras que se fueron enalteciendo con el paso de los años.

Uno de ellos fue Pablo Besson, reconocido como el primer defensor de los derechos evangélicos protestantes en la Argentina. Hijo de un predicador de la Iglesia Reformada y madre de origen valdense[5], ejercerá mucha influencia sobre él, mediante el relato de la historia de sus antepasados, describiéndole las escenas de fe, de heroísmo y de fidelidad de aquellos creyentes. “Piedad, estudio, ejercicio y trabajo se unieron en su primera educación para dar como resultante un carácter enérgico y un espíritu libre”. (Canclini., 1933). Encaminado por la senda que sus padres le marcaron, y posteriormente ya entrado en la adultez, el propio Besson se convirtió en un muy bien preparado pastor bautista.

En 1881 un grupo de creyentes bautistas suizo-franceses, le solicitó ayuda para realizar una importante obra misionera en una lejana tierra al Sur de América. Pablo Besson llegó a Argentina ese mismo año invitado por una pequeña colonia agrícola de franceses de esa misma denominación emplazada en la localidad de Esperanza, provincia de Santa Fe.

Lingüista competente y estudioso ferviente, sus hondas convicciones nacieron y se solidificaron gracias al estudio profundo de las Sagradas Escrituras. Besson se trasladó a Buenos Aires en 1882. Allí organizó la Primera Iglesia Bautista Argentina de habla hispana, la actual Iglesia del Centro. Esto fue un cambio radical con la tradición, dado que las pocas congregaciones evangélicas protestantes hasta entonces eran disponibles solamente para grupos de lengua extranjera.

Besson comenzó una lucha incansable por la libertad religiosa- pensando el culto, el matrimonio civil, el entierro oficial para los no católicos, la mejora de la educación laica, etc.- y su fluida pluma y su mente aguda pronto encontraron eco en el espíritu liberal de la nueva Argentina.  

Continuó durante toda su vida con una apasionada defensa de las libertades públicas que la Constitución Nacional consagraba pero que las costumbres y tradiciones religiosas de aquella época negaban. Realizó casamientos «civiles» cuando todavía no existía el Registro Civil que hoy conocemos, al igual que luchó a destajo por establecer una justa igualdad en el reconocimiento oficial para aquellos que no profesaran la fe católica a la hora de ser enterrados en los cementerios, que como en el caso mencionado de Juana Manso, fue en un principio denegado.

Erudito y amante de los libros, escribió importantes ensayos de historia y apologética. Pero es más conocido por su perdurable traducción del Nuevo Testamento, la primera de toda Latinoamérica, hecha del griego al castellano. La variedad y amplitud de su personalidad y la acción heroica de sus afanes, lo constituyen el arquetipo de todos aquellos que se atrevieron a «correr los riesgos de la libertad».

El otro destacado personaje fue William Case Morris, quien llegó a la Argentina en el año 1873 y se desempeñó como pastor metodista trabajando en colaboración con la Iglesia Anglicana de Inglaterra.

Morris fundó escuelas, jardines de infantes, institutos de artes y oficios, además de varios hogares para niños huérfanos de la calle a quienes acogía. Se lo reconoce por ser una de esas personas que transformó su vida de limitaciones y carencias,- ya que había nacido en un hogar muy humilde- en una obra infatigable de constante servicio y acción por el prójimo. Lo desvelaba sobre todo, la condición social y educativa de los más pequeños, siendo estos por los que trabajó con gran devoción durante toda su vida.

Huérfano y muy pobre, sus padres no le pudieron brindar una educación formal, pero aun así, desde su juventud tuvo el afán autodidacta por estudiar y formarse, luchando contra todas las adversidades. Ese espíritu lo forjaría precisamente por haber vivenciando en carne propia lo que era el abandono y el hambre, encargándose de adulto de aquellos niños cuya situación social era muy difícil de sobrellevar, y cuyos padres estaban ausentes, a causa de fallecimiento, la delincuencia o el alcohol.

Luchó entonces por aquellos que se encontraban fuera de un Sistema Educativo que no los había tenido en cuenta, un sistema de enseñanza que pensaba que no era necesario educar a esa clase de niños. Pero para Morris, precisamente al contrario, eran estos los que debían ser mayormente sostenidos y acogidos, sin escatimar en recursos, brindándoles las mismas oportunidades que tenían aquellos otros cuyos padres no estaban ausentes, eran alfabetizados y les garantizaban poder asistir diariamente a la escuela.

Establecería como legado fundamentalmente el buen trato en las aulas hacia los alumnos. Hasta ese momento, la idea autoritaria derramada desde el Estado, era que el maestro tenía el poder de castigar y censurar, reafirmando una asimetría clara entre quienes enseñaban y aprendían. William Morris, en clara oposición a ello, y por su contacto estrecho con los niños, encontró como primera condición fundamental para la educación que ésta se debía sostener sobre las bases del amor. El maestro y el alumno debían desarrollar un vínculo de afecto, ya que sin ello no se podría lograr objetivos pedagógicos claros a futuro.

Ya para fines del siglo XIX, Morris había creado una red de escuelas evangélicas donde se educaron miles de niños no escolarizados de los barrios marginales de La Boca, Palermo o Maldonado. Como dijimos anteriormente, además de enseñanza de calidad y cuidado, los alumnos recibían alimentación, libros y ropa.

Como legado en el año 2015, en la localidad bonaerense de Longchamps se festejó el 90° aniversario del Hogar El Alba, una institución dedicada al cuidado y educación de niños que fue creada por Morris en 1925. La fecha coincidió con el “Día de las Escuelas Evangélicas”, celebrado en conmemoración de la muerte de Morris, el 15 de septiembre de 1932.

Fruto del trabajo de la comunidad evangélica se construyó el Hogar El Alba en el barrio de Palermo, un proyecto plasmado en un edificio de Charcas y Darregueyra donde hoy funciona el Instituto de Menores Luis Agote. En el año 1947, bajo el gobierno peronista aliado de la Iglesia Católica, las autoridades desalojaron el edificio y llevaron por la fuerza a los chicos a un predio rural en Longchamps, argumentando la necesidad de utilizar el edificio de Palermo como cárcel de menores, uso que se mantiene hasta el día de hoy. Luces y sombras de la Historia Argentina

                                                                      

                                                                        6.

“Una de las artimañas más importantes del diablo, si no la más importante, consiste en aturdir y engañar al hombre común, de tal manera que no quiera mandar a sus hijos a la escuela ni hacerlos estudiar”. Estas palabras las pronunció el mismo Martín Lutero en el Sermón para que manden a los hijos a la escuela. Además, consideró que entre los pecados exteriores que comete el mundo, ninguno es tan grave ante Dios, ni merece pena tan severa, como precisamente el que cometemos con nuestros hijos si no los educamos.  Fue así que para todo el movimiento de la Reforma Protestante, la educación se convirtió en uno de los pilares fundamentales.

El 21 de mayo de 1536 se estableció la primera escuela pública y obligatoria. El lugar fue Ginebra, ciudad de mayoría protestante. Es así como Juan Calvino, un importante teólogo y reformador francés, logró crear no solo un número mayor de escuelas públicas y gratuitas que ya funcionaban en ese cantón, sino también la Universidad en 1559. A su muerte en 1564, había mil doscientos estudiantes en esa casa de estudio. El énfasis en la educación de aquellos primeros reformadores estaba puesto en educar a toda la población sin excepciones.

Como fuimos argumentando, quienes llegaron a nuestras tierras también se preocuparon y comprometiron fervientemente por instaurar una educación para todos. Pero no por derramar una educación religiosa, sino una educación pública y laica. De hecho, los protestantes fueron unos de los mayores promotores de la instauración y puesta en práctica de la ley 1420.[6]

Es también para destacar, pero mucho más cercano en el tiempo, que los métodos de alfabetización y educación liberadora promovidos por Paulo Freire,[7] fueron traídos y publicados en la Argentina principalmente por editoriales protestantes, -mayormente de denominación metodista- con un fuerte impacto en el ámbito de la educación informal  primero y en el de la educación formal después.

Bajo estos antecedentes quedará demostrado, que los protestantes siempre han sido históricos luchadores por consumar derechos civiles y sociales, no solo en el campo de la educación, sino también en otros muy importantes, como la defensa de las reivindicaciones feministas, de los pueblos discriminados por raza o etnia, o la comprometida caridad con las mayorías empobrecidas e ignoradas por las élites y grupos de poder dominantes a lo largo de los años.

Pero fundamentalmente, proponiendo nuevas alternativas sin imponer banderías religiosas ni dogmas verticalistas, sino, solo por el hecho de acarrear a ultranza la profunda convicción que respetar al prójimo hace a la propia dignidad humana, ayudando simplemente a alcanzar un peldaño mayor de igualdad y libertad.

 

 

 

Referencias Bibliográficas

Amoretti, E.A. (2017). Países ricos y países pobres. La influencia del protestantismo en el desarrollo de las naciones. Aportes desde la filosofía y la antropología de la religión, en Revista de Ciencia Política Online. Año 10, Nº30. Recuperado de https://www.revcienciapolitica.com.ar/num30art8.php

Amoretti, E.A. (2020). Las denominaciones protestantes y los liberales en la Argentina: Iglesia(s), Estado, nación y laicismo. Sentidos en disputa en el contexto del positivismo, en Revista de Ciencia Política Online. Año 13, Nº39. Recuperado de: https://www.revcienciapolitica.com.ar/num39art7.php

Canclini, S. (1933). Pablo Besson. Un heraldo de la libertad cristiana. Buenos Aires. Junta de Publicaciones de la Convención Evangélica Bautista.

Lutero, M. (2000) Escritos pedagógicos de Martin Lutero. Buenos Aires. Federación Luterana Mundial.

Manso, J. (1854) Álbum de Señoritas. Periódico de Literatura, Modas, Bellas Artes y Teatro. Buenos Aires. Imprenta Americana.

Manso, J. (1854) La Familia del Comendador. Buenos Aires. Imprenta J.A. Bernheim.

Manso, J. (1858-1871) Anales de la Educación Común. Volúmenes I, II, III, IV, V, VI, IX  y X.

Manso J. (1868) Lecturas sobre la educación, por Horacio Mann.  Buenos Aires. Imprenta Americana. Anales de Educación Común, Vol. 6

Manso, J. (1881) Compendio de la Historia de las Provincias Unidas del Rio de la Plata: desde su descubrimiento hasta el año de 1874. Buenos Aires. Librería Universal.

Vidal Manzanares, C. (2016) El Legado de la Reforma. Un legado para el futuro. España. Editorial Jucum

 

Otros documentos, diarios y revistas

Argentina Oramos por vos. Pablo Besson, el primer defensor de los derechos evangélicos en Argentina.https://www.oramos.com.ar/noticias/info/pablo-besson-primer-defensor-de-los-derechos-evangelicos-en-argentina

Bordenave, Pablo. Educación y Reforma Protestante - 500 años. Colegio Ward. http://www.ward.edu.ar/+/noticias/dt/id/379/educacion-y-reforma-protestante-500-anos

Confederación Evangélica Bautista (CONFEBA). Nuestra Historia. Los Bautistas en la Argentina. https://confeba.org.ar/nuestra-historia/

Diario Clarín. 16/09/2015. El Hogar El Alba cumplió 90 años. https://www.clarin.com/sociedad/hogar-alba-cumplio-anos_0_HJKexXFD7l.html

Juana Manso. Textos recuperados. Disponibles en http://www.juanamanso.org/obras-en-pdf/

Sociedad Bíblica Argentina (SBA). 200 años de la llegada de Diego Thompson. https://sba.org.ar/diego-thomson/

 



[1] Licenciado y Profesor en Ciencia Política. (FSOC-UBA). Ciudad Autónoma de Buenos aires, 2020.

[2] James Thompson, más conocido como Diego Thomson (Creetown, 1 de septiembre de 1788-Londres, 25 de febrero de 1854), fue un educador y pastor bautista escocés, que recorrió Latinoamérica en el siglo XIX para promover el sistema de educación lancasteriano en las nuevas naciones hispanoamericanas y para predicar el evangelio y los principios cristianos. En su labor como misionero, Thompson trabajó con la Biblia en la lengua de los pueblos americanos y promovió su lectura.

[3] El creador de este sistema es Joseph Lancaster, un cuáquero inglés y reformista de la educación pública.

[4] Juana Manso seguía las ideas la Revolución de Mayo, la cual fue inspirada en principios independentistas, republicanos, liberales y progresistas. Apoyaba junto a otros grandes educadores de su época, tales como Domingo Faustino Sarmiento, el proyecto ilustrado de educación popular, es decir, la construcción de la República mediante la educación del total de la población. ​ Acorde a las ideas de esa época, afines al movimiento romántico y al pensamiento racionalista, Manso afirmaba que la humanidad no podía conducirse hacia atrás y que el último destino como causa final era el progreso. También deseaba abolir la esclavitud y el racismo comulgando con las características de las ideas roussonianas. Se manifestó fuertemente en contra de las prácticas frecuentes por esos años, como el intento de exterminio de la población originaria de estas tierras.​ Sus ideas incluían el desacuerdo por la dominación de la Iglesia Católica en materia religiosa y política, reflejándolo  en un artículo titulado «Libertad de Conciencia» donde pide que no haya más litigios entre las diferentes religiones que en ese momento existían en Buenos Aires.​ Estos pensamientos libres le trajeron varios inconvenientes, entre ellos, el rechazo hacia su persona de la sociedad de su época que no perdonó su divergencia intelectual y el hecho de que ninguno de los dos Cementerios de Buenos Aires existentes en el momento de su fallecimiento, el de la Recoleta y el de Chacarita, permitieron sepultar su cuerpo por haberse negado a recibir la extremaunción por parte de un sacerdote.

[5] El origen de los valdenses surge a partir del movimiento de los Pobres de Lyon en el siglo XII, conducidos por la predicación de Pedro Valdo. Es actualmente considerada como una iglesia protestante, movimiento al que se unió en el siglo XVI. Los valdenses se proclamaban sucesores directos de los cristianos primitivos, quienes durante las persecuciones por parte de los romanos en el siglo I, se los catalogaba como disidentes y herejes  viéndose  obligados a refugiarse diseminados por toda Europa, pero sobre todo, en los valles alpinos de Francia e Italia. (Región del Piamonte) Posteriormente, cuando surgió la Reforma Protestante se unieron a ella.

[6] En 1884, bajo la presidencia de Julio Argentino Roca, se promulgó la Ley 1420 de educación común, gratuita y obligatoria. Fue la piedra basal del Sistema Educativo Nacional.

[7] Paulo Reglus Neves Freire (Recife, Pernambuco, 19 de septiembre de 1921-São Paulo, 2 de mayo de 1997) fue un pedagogo y filósofo brasileño, destacado defensor de la pedagogía crítica. Es conocido por su influyente trabajo Pedagogía del oprimido, que generalmente se considera uno de los textos fundamentales del movimiento de pedagogías de la liberación.