Revista Nº19 "INSTITUCIONES Y PROCESOS GUBERNAMENTALES"

 

       RESUMEN

Bien merece la pena mencionar que los orígenes del Chavismo provinieron de un discurso populista - demagógico, en contra de las promesas incumplidas del bipartidismo adeco-copeyano que en aquel entonces, entre las últimas cuatro décadas, se encontraban enfrascados en dinosaurios políticos que no daban paso a las nuevas generaciones de líderes de partido. Ese error de entonces costó y ha costado el chavismo en Venezuela, y la destrucción de la democracia venezolana.

A través del presente trabajo observaremos el escenario de nuestra castigada República de Venezuela.

 

ABSTRACT

In the origins of Chavismo there is a populist and demagogic speech, as a consequence of the deception caused by the unfulfilled promises of two-party system. During the last four decades Accion Democratica and COPEI did not allow new political leaderships to arise. This attitude resulted in Chavism and the destruction of democracy in Venezuela.

In this work we will observe the present context in our long-suffering Venezuela.

 

 

LA TRAMPA QUE CAMINA POR AMERICA LATINA. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA.  

 

Francisco Roberto García Samaniego.[1]

 

 

La conciencia del pobre es limpia; sin embargo, se siente

avergonzado. La humanidad no se ocupa de él. En medio

de la multitud, en la iglesia o en el mercado...Se encuentra

tan a oscuras como en una cueva o en un desván...

Lo que ocurre es que nadie repara en él...

Ser totalmente ignorado, y saberlo, es intolerable”.

John Adams. Boston 1851.

 

Bien merece la pena mencionar que los orígenes del Chavismo provinieron de un discurso populistóide, demagógico, en contra de las promesas incumplidas del bipartidismo adeco-copeyano que en aquel entonces, entre las últimas cuatro décadas, se encontraban enfrascados en dinosaurios políticos que no daban paso a las nuevas generaciones de líderes de partido. Ese error de entonces costó y ha costado el chavismo en Venezuela, y la destrucción de la democracia venezolana.

 

Desde allí el populismo[2] venezolano basado en un líder anti-sistema y sumamente derrochador de los dineros públicos, que a cambio del culto al “jefe”, se propone una vuelta a una mítica edad de gloria, a los equilibrios tradicionales alterados por la corrupción de los políticos, bajo reformas plebiscitarias de participación. El culto al jefe, desde las perspectivas míticas, casi religiosas, se presenta como un elemento indispensable para la comprensión del populismo y su vertiente moderna, el neopopulismo[3]. Va demostrando poco a poco sus orígenes autoritarios en pro, del desdibujamiento del chavismo original que en nada prometía una sociedad comunista.

 

Aunque también se debe destacar que los aparatos verticales como los partidos están en crisis de allí, para Michel Offerlé:

“el elector quiere que se hable ¨verdadero¨, ya no se determina en función de las grandes ideologías (¨los grandes mitos se acabaron¨), sino que sobre los objetos de competencia y sobre las imágenes. Declarando se desconfianza hacia los partidos, absteniéndose tanto frecuente como tácticamente,  aceptando más difícilmente el identificarse con un partido, aumentando la volatilidad de sus opciones electorales votando por partidos ¨populistas¨, el elector significa que los partidos se apropiaron indebidamente del monopolio de la representación en el sentido de que serian incapaces de traducir y resolver las ¨verdaderas¨ preocupaciones de la ¨gente¨ y marchan según las encuestas y la comunicación”[4].

 

Sin embargo, éstos no dieron una respuesta como agentes de transformaciones en el marco del Estado asistencial y rentístico en Venezuela. Así;

 “…luego del debilitamiento del ciclo rentista cuya expresión simbólica fue el famoso “viernes negro” del 18 de febrero de 1983, el orden populista comenzó a alterar su lógica hegemónica. En la medida en que las demandas sociales crecían más rápido que la capacidad del Estado para satisfacerlas -en condiciones de merma de la renta petrolera-, comenzó un proceso de fragmentación de las identidades políticas que, aunado al derrumbe ético del discurso e intenciones políticas, socavó las bases de lo que hasta la primera mitad de la década de 1980 había sido un exitoso orden económico y político. Que entre las décadas de los ochenta y los noventa se fueron desgastando por la inmensa corrupción”[5].

Así las cosas, Chávez Frías con su verbo anti-corrupción, anti-instituciones y sumamente personal, accede al poder político del Estado legítimamente, por demás en elecciones limpias en 1998, y que precisamente la democracia de aquella época permitió con todo y sus deficiencias el triunfo del candidato del Polo patriótico y del Movimiento Político Quinta República (MVR). De ahí que surgiera la figura de un líder carismático, neopopulista y anti-sistema a partir de un movimiento anti-partido, el movimiento bolivariano revolucionario (MBR-200)[6] para convertirse luego en Movimiento Político Quinta República (MVR)[7] que condujo a la victoria presidencial de Hugo Chávez Frías gracias al voto popular en las elecciones del 6 de Diciembre de 1998, capitalizando así el descontento popular por el fracaso del Estado asistencial y rentístico, y por medio del voto castigo del ciudadano común hacia los partidos políticos tradicionales.

Queda claro que el crecimiento del movimiento asociativo, de los movimientos sociales, de la sociedad civil, “permite renovar la agenda política haciendo prevalecer nuevas reivindicaciones ya no materialistas (de clase) sino post-materialista (Inglehart) y transforman los repertorios legítimos  de la acción política (Barnes y Kaase)”[8].

 De hecho se crea un nuevo texto constitucional en 1999, que en ninguna parte habla de sociedad comunista, ni mucho menos de totalizar el poder en manos de un sólo hombre, con la risa irónica de una Asamblea Nacional acéfala y un partido único MVR, porque para aquel entonces, tan sólo contaba con cuatro diputados en la Asamblea Nacional Constituyente de 1999, eran diputados de la oposición.

 

Pasados casi 14 años en el poder, (el proceso del Chavismo, y luego de la Muerte de Chávez con Nicolás Maduro al poder de forma ilegitima) desgobernando e incumpliendo como se sabía con sus falsas promesas, entorno a la función de las instituciones democráticas en el país, y de elección en elección, cinco elecciones presidenciales entre 1998, 2000, 2006 y 2012 (y una elección sobrevenida el 14 de abril de 2013) todas preñadas del propagandismo presidencial más descarado en la historia política venezolana del neopopulismo que desempeña en las crisis institucionales tras la década pérdida en las oposiciones políticas sin brújula[9].

 

Sin embargo destacaremos las cuatro elecciones presidenciales a continuación y dejamos por fuera las elecciones del 14 de abril de 2013 por presentarse fraudulentas e ilegitimas en cuanto a las formas jurídicas y constitucionales que violentaron el grupo del Partido Socialista Unido de Venezuela PSUV, para no perder el poder, luego de la muerte de Chávez Frías: Veamos: En 1998, bajo la coalición del Polo Patriótico con en MVR, Chávez obtiene su primera victoria presidencial con el 56,20% de los votos, lo que significó 3.673.685 de ciudadanos, frente a su más cercano contendor Henrique Salas Römer de Proyecto Venezuela con un 39,97% de los votos. Además se debe destacar que dicho proceso electoral tuvo una abstención de 36,55%.

 

Del año 1998, pasamos a las elecciones presidenciales del año 2000 por designio de la Nueva Constitución aprobada en 1999, como la Constitución de la Quinta República Bolivariana de Venezuela para relegitimar los poderes públicos y entre ellos el poder ejecutivo. Así las cosas, en las elecciones de 2000 resulta de nuevo ganador Chávez Frías, con el 59,76%. En este proceso electoral, se presenta una división del Polo Patriótico, en la figura de Francisco Arias Cárdenas, ex golpista y amigo de armas de Chávez  Frías para el año 1992[10]. Este último decide competir para las presidenciales y pierde frente a Chávez con el 37,52% de los votos. Aunque se debe aclarar acá que pasados los años, Arias Cárdenas regresa al proceso comandado por Chávez, para ocupar cargos administrativos y en la gobernación del Estado Petrolero del Zulia. La suspicacia política y por las repetidas tomas de posiciones de Arias Cárdenas frente a los desmanes del desgobierno, hacen suponer que la posición tomada por Arias Cárdenas en el año 2000 fue un plan político del proceso Bolivariano en ciernes para excusar y dar una forma legítima de competencia entre diferentes factores políticos.    

 

Ya para el año 2006, Venezuela viene de un proceso de suma confrontación política y económica que va agravando la función administrativa de los poderes públicos claramente controlados por el ejecutivo.

 

Sin embargo, para Luís Alberto Buttó;

“En este punto no puede soslayarse la nueva atribución otorgada a la institución castrense en la Constitución vigente; a saber, participar activamente en el desarrollo nacional; he denominado nuevo profesionalismo militar de seguridad interna y desarrollo nacional populista y radical, el cual, en determinados países en América Latina, se erigió corpus teórico justificado de la intervención política de las Fuerzas Armadas. Sin entrar en detallar los elementos explicativos de esta categoría de análisis, aquí debo decir que dicho profesionalismo militar no es otra cosa sino la patente de corso esgrimida desde el interior de los cuarteles por ciertos sectores de algunas Fuerzas Armadas Latinoamericanas para proclamarse la elite con preferencia destinada a controlar la maquinaria del Estado con sus respectivas naciones. La suma de todas las modificaciones introducidas en el texto constitucional venezolano con relación al papel de las Fuerzas Armadas en el contexto nacional, y las que de esos postulados se desprendan y tengan por consiguiente que reflejarse en leyes derivadas, obligan a pensar si no se está frente a lo denominado líneas atrás como democracia armada, clara expresión de pretorianismo. En la equilibrada respuesta a interrogantes de este tipo reposa el quid de la cuestión”[11].

Para muestra un botón:

“A todas luces la pobreza en Venezuela crece en forma sostenida con un importante repunte a partir del año 2002 y paralelamente, el sector de los llamados no pobres experimenta una franca contracción hasta tal punto que está 10 puntos porcentuales por debajo de los pobres para el segundo semestre de 2003. En lo que respecta a los pobres extremos lejos de minimizarse, este grupo se mantiene casi en un porcentaje constante alrededor de los 20 puntos porcentuales; sin embargo desde el 2002 comienza a experimentar un crecimiento por encima de su umbral histórico de 20 puntos, al menos así lo reflejan los datos estadísticos del Instituto Nacional Estadística e Informática”[12].

De allí, promover la desinformación, promover, el auto censura que se está llevando a cabo en muchos medios de comunicación, atacar las diversidades de ideas como el debate claro y reflexivo para construir una verdadera democracia, no el petropopulismo[13] mediático en el cual estamos inmersos.

De este modo el presidente de la República Bolivariana de Venezuela  demostró en ése entonces una intolerancia para con toda opinión adversa a su gobierno. No en vano, en Venezuela se han producido distintos enfrentamientos entre sectores, tales han sido por ejemplo, el paro nacional del 10 de Diciembre de 2001 (sindicatos, empresarios y sociedad civil) con un éxito del 90%, marchas del 11 de Abril y seguido golpe de Estado hasta el mismo 13 de Abril, con el regreso al poder de Hugo Chávez Frías, sucesivas marchas, paro general en diciembre de 2002 de sectores obreros, patronales y de la industria más importante de Venezuela petróleos de Venezuela, (PDVSA) hasta el mes de febrero de 2003, con repercusiones sociales y políticas de gran impacto nacional que ha provocado  la aparición (en su momento) de una mesa de negociación y acuerdos líderizada por César Gaviria Secretario General de la OEA, más la creación en Washington de la Comisión del Grupo de  Amigos Por Venezuela de países como Brasil, Chile, Estados Unidos, México, España y Portugal.  Más las recomendaciones del Centro Carter, que para ése entonces no dieron resultado alguno. Y la toma de las instituciones y empresas del Estado a manos del gobierno como el caso de la industria petrolera PDVSA, que pasó a ser la chequera personal del entonces presidente Chávez para monopolizar la economía en un proyecto supuestamente socialista, que en realidad buscaba el control total de los recursos de la cesta petrolera en beneficio personal y de su grupo político claramente derrochador y demagógico de los dineros públicos para mantener su poder en un neopopulismo comandado en la administración pública por militares o ex militares. 

 

            Entre tanto los resultados de 2006, le dan la victoria de nuevo a Chávez Frías del  62,84%, con la coalición política conformada por: MVR, Podemos, Patria Para Todos PPT, Partido Comunista Venezolano PCV entre otros; Frente a Manuel Rosales, otro antiguo gobernador del Estado Zulia, bajo la Unidad Nacional UNT, Primero Justicia PJ, y los partidos del bipartidismo AD Y COPEI, con 36,90%. Con un abstención  de 25,3%.

 

            En tal sentido se debe, y en ése punto Offerlé es muy elocuente:

  “Mesurar todo lo que, luego que la competencia política es una competencia interpartidista, ha podido modificar el equilibrio de los recursos entre los competidores, entre los usuarios y los competidores (por ejemplo, la profesionalización política, el aumento del costo de entrada en la competencia, la mediatización de la competencia, el progreso de la escolarización, el desarrollo de otros espacios sociales reivindicando el dominio de la gestión de la agenda política).  Lo que se llama ¨crisis de la representación¨ no tiene sin duda ni la misma significación ni las mismas modalidades, ni la misma realidad según los diversos grupos sociales. Si algunos tipos de relaciones partidistas se muestras deslegitimadas, léase socialmente imposible, guardémonos de profetizar su hundimiento irreversible”[14].

 

            Así, pasamos a describir el último proceso eleccionario presidencial del 7 de Octubre de 2012, el cual vuelve a ganar Chávez Frías, con porcentajes de votos del 55,07%, esta vez bajo el manto total de apropiación de los poderes públicos en el ejecutivo y de suma personalización de la política en torno a la figura del líder único del proceso Bolivariano, frente a su mayor contendor en 13 años de gestión como lo fue para esas elecciones con Henrique Capriles Radonski y la Mesa de la Unidad Democrática,  MUD, más todos los partidos políticos de la oposición, con un 44,31%. Y un nivel de abstención de 19,44%.

 

            Si bien se observa que la abstención va disminuyendo en los procesos electorales presidenciales, se puede pensar a primera vista que Chávez es el líder indiscutido en Venezuela. Pero el asunto se torna complicado cuando se evidencia la toma de todas las instituciones políticas y económicas del país por parte del proceso revolucionario bolivariano. Además, las instituciones encargadas de velar por la imparcialidad del voto, el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), fueron y están controladas, en su totalidad por burócratas al servicio del poder neopopulista pretoriano en cierne en la nación. Además que los niveles de participación aumentan es hacia la oposición, no hacia el proceso o, régimen chavista.

 

Ya desde 1999 y hasta el año 2012, se han sucedido diferentes etapas en el proceso de construcción de un nuevo sistema político por parte del gobierno de Chávez con clara tendencia a la desgobernanza (mantenerse en el poder sin políticas públicas claras y efectivas); por otra parte, ha demostrado una clara vocación anti sistema democrático e incapacidad en lograr una Venezuela para el desarrollo y la prosperidad de cara a las nuevas realidades globales del siglo XXI. Por el contrario, ha basado su proyecto político en el llamado socialismo del siglo XXI[15], no cónsono con las realidades y sumamente excluyente; además de profundizar la crisis en todas las instituciones democráticas bajo la égida de un sólo partido político (PSUV)[16] que responde en exclusividad a los designios del poder hiper-presidencialista militar instalado en el Estado. De allí que sostenemos su clara vocación a la desgobernanza, conjuntamente con una propaganda política totalitaria que controla la mayoría de los medios de comunicación de masas del país.

Y aunado a todo ello, se va conectando con el obsoleto modelo cubano, que ha demostrado hasta el cansancio, como una obsesión inviable comunistóide. El comunismo históricamente no ha solventado en nada los problemas sociales, y el mal pretendido socialismo de atrasada, tipo discurso de Chávez, demuestra una forma ideológica chavista y socialista del siglo XXI sumamente excluyente al nivel interno en las políticas venezolanas.

 

Si bien el demagogo tropical neocomunista, disfrazó su tórrido discurso en un neopopulismo petrodólarizado por América Latina, se lanzó en ése tiempo a aún neocomunismo con el decreto ley de 26 leyes, que ya el venezolano en diciembre de 2007 no le aprobó, (en la reforma constitucional) y pretendió violentar la decisión del soberano. Por su puesto, a Chávez y sus bufones, eso les importó muy poco, siempre y cuando sus bolsillos estén a la par de los magnates de las sociedades del primer mundo, en desmedro del mismo ciudadano proclive al chavismo, engañado por un provocador de oficio.

 

De esta cultura dictatorial prefabricada al modo cubano, Venezuela va en retroceso, y si bien lo que pretende el proceso del desgobierno venezolano - cubano y anti-patria, impulsa ese neocomunismo tropical de siglo XXI, bajo una confrontación hacia los empresarios y toda idea opuesta a lo que fue su locuaz pensar, atacando las inversiones extranjeras, agresivamente anti-país, e impulsando reformas políticas personales que propician la continuidad de un Estado todo poderoso monopolista, (un capitalismo de Estado) promoviendo de paso el poder totalitario, nada inclinado a la tolerancia y respeto al Estado de Derecho que va frenando, y frenó de hecho, el bienestar social en Venezuela en tan sólo un década.

 

Estos incongruentes de ideologías y de políticas claras, han demostrado su incapacidad e ineficiencia en cuanto a políticas públicas de todo tipo y además, con políticas económicas erradas que demuestran, a lo sumo, el 46% de inflación, ya para el año 2013, la más alta registrada en América Latina, reconocido incluso por los mismos entes económicos del desgobierno. Crisis alimentaría en ciernes, crisis social general, crisis bancaria, crisis en todos los sistemas de seguridad del Estado aunado al despilfarro del petróleo por el mundo como una chequera personal por parte del hiper-presidencialismo ahora en manos de un ilegitimo llamado Nicolás Maduro como el heredero de Chávez, pero que desgastó en pocos meses la poca popularidad que le dejó el difunto líder.

 

La inconstitucionalidad  Venezolana.

 

 “Solo un pueblo virtuoso es capaz de vivir en libertad; A medida que las naciones se hacen corruptas y viciosas, Aumenta la necesidad de amos.

(Benjamín Franklin).

 

De lo explicado líneas arriba en Venezuela, pesamos la mal llamada “reforma” constitucional  de 2007 que no fue tal naturaleza. Ni desde el punto de vista jurídico, ni mucho menos desde el punto de vista de la política, cuando para ése año se impulsó por parte del poder ejecutivo. Por ello, la proyección de un “nuevo texto”, (si a ése proyecto se le pudo calificar como tal; en sus 33 artilugios) un proyecto que promovió un apartheid político, social, cultural que violaba los Derechos Humanos Fundamentales, e incluso, viola la Carta Democrática Interamericana de la OEA, un proyecto totalitario que excluye a los mismos “revolucionarios del mal llamado socialismo del siglo XXI”, y por si fuera poco, pretendió tratar de destrozar toda posibilidad de una oposición democrática en el país.

 

De forma irónica y cínica bajo los mandatos de un sólo hombre se pretendió establecer una forma no política, ni por tanto democrática de totalitarismo puro. ¡Qué gran mentira! Heinz Dietrich, Eva Golinger, Atilio Boron  y compañía, atrapados en sus intemperancias ideológicas, teóricos - fantasmagóricos. Construyendo un discurso simplemente antipolítico, un discurso de consignas, de retórica, de puras fantochadas repetidas por horas y horas por el tan consabido neo-monarca latinoamericano. Con sus feudos en Bolivia, Nicaragua, Argentina, Ecuador, Irán, Bielorrusia y Cuba.

 

Incluso la idea de una ley absoluta, buscando hacer tabla rasa con el pasado histórico democrático y cultural de Venezuela y sus feudos, que se pretende en tiempos de globalidad política para tratar en su mente tórrida, al mejor estilo de los comunistas de la Europa Oriental, militarismos bananeros caribeños del siglo XX de crear un supuesto “hombre nuevo”. Bajo una supuesta lucha “antiimperialista”. Cuando han sido los dólares provenientes en su mayoría de EEUU en un 70%, lo que ha permitido la bonanza petrolera y el despilfarro del proceso revolucionario en Venezuela.

 

Por ello, “la nueva constitución trampa” que se pretendió en 2007 se deriva de una red de dependencias bajo el mandato falso de una ley y un solo aparato dominante. Más y más Estado, menos y menos ciudadanos. Pero seamos claros en algo, la culpa no sólo deviene del régimen, y en ello soy enfático. La culpa también viene de unos polítiqueros de la oposición que no están comprometidos con lo real. Muchos discursos bonitos en los medios de comunicación y poca práctica de ayuda cotidiana en los barrios, pueblos, entre otros muchos problemas como la inseguridad, la falta de empleo etc. En defensa de todos; rojos, amarillos, blancos, verdes, ricos y pobres.

 

 

 

 

Veamos entonces los datos del declive económico en Venezuela:

La siguiente tabla describe el crecimiento o declive real de la economía:

Country

1999

2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

2007

2008

2009

2010

Venezuela

-7,2

3,2

2,7

-8,9

-9,2

16,8

9,3

10,3

8,4

4,8

-3,3

-1,9

Definición de Producto Interno Bruto (PIB) - Tasa de Crecimiento Real: Esta variable da el crecimiento anual del PIB ajustado por la inflación y expresado como un porcentaje[17].

 

A pesar de todo algo si está claro, estos neofascismo, tanto de la izquierda como de la derecha no predominan jamás en el tiempo, porque están postulándose en una época en que los ciudadanos ya no aceptan dictaduras, ya no mueren por ideologías y mucho menos se siente motivado por el poder del Estado.

Por ejemplo, el aumento de la deuda externa siempre en crecimiento, bajo la revolución bolivariana,  en miles de millones de dólares americanos es de:

Country

2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

2007

2008

2009

2010

 

Venezuela

32

34

34,5

38,2

32,51

33,29

41,51

35,63

43,33

47,35

53,58

 

Definición de Deuda externa: Esta variable da el total de la deuda pública y privada contraída con no residentes reembolsable en divisas, bienes o servicios. Estas cifras se calculan al tipo de cambio corriente, es decir sin tomar en cuenta la paridad del poder adquisitivo (PPA)[18].

Podríamos afirmar con toda claridad que la actual Constitución de Venezuela es una constitución de tipo fachada. En la proposición de Giovanni Sartori, las constituciones fachadas son tales porque toman la apariencia de verdaderas constituciones:

“En realidad son constituciones trampa. En lo que respecta a la libertad y a los derechos de los destinatarios de las normas son letra muerta”[19]…“El punto delicado no afecta a la caída en el desuso de algunas disposiciones constitucionales debido a su anacronismo, sino a aquellas normas que no han sido puestas en vigor a causa de una falta de voluntad o inercia, del poder legislativo o del poder ejecutivo”[20].

En sí, estos anti-políticos primitivos despolitizan la política. De hecho sin legitimidad, hablan y hablan sin efectos claros, sin respuestas eficaces a las crisis reales. Son expertos en el proselitismo político mediático, detrás de las dádivas del régimen más corrupto de América Latina. ¡Tan sólo la punta del iceberg! Evidentemente la inconstitucionalidad en Venezuela es promovida de manera sistemática desde 1999 con sus cinco poderes personales. Vulgarizados promoviendo el desgobierno. Es decir, de la arbitrariedad en las instituciones inoperantes, nace una sociedad despolitizada que fue la postura llevada a cabo por el extinto presidente Chávez promoviendo la antipolítica.

 

De allí, Ramos Jiménez enfatizó:

“Con este objetivo, Chávez comenzó por asegurarse el control de lo que ha sido descrito en la investigación especializada como el “latifundio mediático gubernamental”, construido desde sus primeros años en el poder. Con ello, el gobierno de Chávez asumió el control autoritario de la opinión pública, conservando un mínimo de apariencia democrática. En palabras de Teodoro Petkoff: “Chávez tiene un pie en el pedal de la democracia y otro en el acelerador del autoritarismo, el autocratismo y el militarismo, y pisa cada uno según el momento” (citado por Natanson, 2008, p. 194)”[21].

 

Si lo comparamos, se observa claramente una forma de conducción autoritaria y que un día impactada por el nazismo, Hannah Arendt, esa gran pensadora política judía de origen alemán que muy bien explicó los orígenes de totalitarismo se anticipó al pensar explicando:

“Creo que el pensar como tal nace a partir de la experiencia de los acontecimientos de nuestra vida y debe quedar vinculado a ellos como únicos referentes a los que puede adherirse”…“En sí el régimen totalitario, lo es, porque el que ejecuta las leyes y normas, las hace a su modo y capricho personal y jamás rinde cuentas reales a los ciudadanos. Es decir, los ve como masas, los tilda despectivamente, el “gran soberano” los esclaviza e imprime el miedo poco a poco bajo el chantaje y la manipulación”.

 

Para el caso que nos ocupa; los compra a punta de petrodólares, de cargos públicos altos, en donde las mieles del poder seducen al más sagas tonto, pero maniatados a los designios del jefe, (que no respetó institución alguna) y sobre todo, los termina ahorcando con el cuento; de si no eres socialista (rojo – rojito) y si no estás conmigo no eres del proceso, por lo tanto no eres Venezolano. Pero todos sabemos que la mayoría de los burócratas del chavismo son la clase más interesada en el dinero y el poder, que ha parido Venezuela de esa clase política detrás de los petrodólares.

 

De hecho, Castro Leiva en, Para pensar a Bolívar escribió; de tal forma que la historia patria se confunde con la historia y vida de Bolívar. Nuestro principal héroe pasa a ser la patria misma, y sobre los venezolanos pesa, profundamente, el parricidio cometido: Venezuela (madre) tiene a su padre (Bolívar) que muere sacrificado (mártir) por el desprecio e ingratitud de sus hijos.

 

Asimismo en 1812, Bolívar en el Manifiesto de Cartagena argumentaba, sobre las Repúblicas Etéreas. En la que las instituciones son edificadas, sobre principios abstractos no racionalistas muy alejados de la realidad concreta y de las necesidades de tiempo y lugar.

 

Es decir, el poder autoritario busca controlar toda forma de libertad de expresión, todo entendimiento, toda confrontación de ideas que no comulgue con la ideología llamada el socialismo del siglo XXI. Simplemente, el poder ejecutivo; descontrola, manipula, corrompe las conciencias. Desvirtúa el sentido de la democracia representativa que significa el respeto por las leyes e instituciones establecidas en la Constitución de una nación.

 

Lógico pensar que armando todo un espectáculo en contra de los medios de comunicación en el país, el poder ejecutivo sólo buscó opacar el pensamiento de los demás, y ello lo realizó con el propósito de entronarse en el poder permanentemente. Mandar por decreto. Una dictadura legalista-plebiscitaria. Pero legalismo hecho a la medida del personalismo. No de un debate representativo plural.

 

Por lo tanto el conflicto de poder, lo buscó confrontándose con algunos canales de Televisión como RCTV, GLOBOVISION, para aniquilar la información y programas de opinión política, (deslinde de la opinión pública) para buscar un culpable, que lo descomulgue de sus errores, haciéndolo expiatorio por sus ineptitudes y desafueros en la conducción del Estado.

 

En efecto, la hegemonía del régimen controla el 85 % de las señales televisivas, a través de confiscación y compra de seis canales, las radioemisoras de alcance nacional YVKE Mundial y la oficialista Radio Nacional de Venezuela, la Agencia Bolivariana de Noticias (ABN), tres mil radioemisoras comunitarias y alrededor de cien portales en la red cibernética (Internet), según estudios del comunicólogo Adolfo Herrera de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Ahora bien, acá no hacemos referencia a la reciente venta del canal GLOBOVISION y la cadena CAPRILES para mediados del 2013.

 

Por ello Antonio Rodríguez Vicens concibe la prensa (libre, TV, Radio, entre más) como un contrapoder:

Una instancia libre para la crítica, la resistencia y el cuestionamiento al poder. Al abuso y a la corrupción. A la mentira y a la injusticia. A la manipulación y al engaño. La utilización de la prensa para servir a los intereses inmediatos del poder (en cualquier momento y circunstancia) me parece un atentado contra la libertad. Me desagrada la sumisión palaciega, empalagosa y complaciente, que busca el acomodo y la moda. No sirvo para la alabanza y la apología a los gobernantes y a las mediocridades de moda. Admiro y respeto a los contestatarios y rechazo instintivamente a los serviles e incondicionales. Creo, en fin, que un periodista, mientras más próximo se encuentra al poder, más le pertenece y menos cumple su misión”.

 

Así las cosas, la verdad de los medios de comunicación en Venezuela es su solapamiento y su autocensura para evitar la mano dura, las multas y el cierre de estos. Pero la verdad de los medios financiados por el Estado; es que el poder es personal, controlan, son portadores de una sola voz, un solo pensamiento, una sola realidad política.

 

 Y todo ello en el marco de la antipolitica y el desgobierno.

“En este sentido, si bien es cierto que toda gobernabilidad democrática asume retos y problemas de mayor complejidad que la gobernabilidad populista, no lo es menos el hecho de que la primera exige mayor visibilidad, reduciendo los excesos que se originan en la manipulación y desinformación que promueven los gobiernos autoritarios, siempre propensos a la arbitrariedad de su líder. Además, la creciente desconfianza de los ciudadanos hacia la elite gobernante, agudizó en la población la polarización y el enfrentamiento. En circunstancias tales que los ciudadanos se ven en la necesidad de rechazar la irresponsabilidad  de quienes, habiendo sido elegidos para gobernar democráticamente, dedican la mayor parte de su tiempo y actividad a la defensa de las posiciones adquiridas, asegurándolas con los recursos obtenidos del poder”.[22]

¿Camina Venezuela hacia un socialismo del siglo XXI?

 

¿Castro – Chavismo? Sí, ¿Guevarismo – Chavismo? También. Bajo el disonante marxismo comunismo del Siglo XX. Un salto atrás. Volver al pasado para supuestamente crear el “hombre nuevo”. ¿Cuál socialismo del siglo XX en los países con sistemas políticos socialistas - comunistas de Europa del Este, Europa Oriental, en los países de América Latina, o en los países de Asia o África fueron exitosos y mejoraron las condiciones de vida de sus ciudadanos? La respuesta es clara: Ninguno[23]. Y los países aún con esos sistemas políticos totalitarios en píe, como Cuba, Corea del Norte, Bielorrusia, Birmania, Irán, Irak, Siria, Costa de Marfil entre otros, (comunistas o totalitarios) la pobreza hace estragos. Los presos políticos aumentan y las libertades de expresión y la defensa de los derechos humanos no existe. O por lo menos en poca medida. Ni hablar de la existencia de verdaderos partidos políticos.

 

Pero la realidad dista un continente. Un continente y una nación cada día más pobre y cada día más subsumido en el atraso político, económico, cultural, familiar, moral, y de ello se siente en nuestro ambiente un pesar bizarro, casi masoquista, un descontento general.

 

Por otro lado, autores como Dalton e Inglehart entienden que los ciudadanos demandan mayor acceso al proceso de toma de decisiones de políticas públicas como consecuencia de la sofisticación de las habilidades políticas y de los mayores recursos políticos disponibles (cognitive - mobilization).

Por otro lado,

“investigadores como Craig y Shmidt ponen el acento en la desafección política y la pérdida de confianza (political disaffection) en las estructuras democráticas tradicionales lo que lo llevaría a un deseo de controlar a los representantes electos. Un tercer grupo considera que en realidad es una especie de falso populismo (faux populism) en el cual los grupos de interés y los políticos utilizan al referendo como una vía para obtener beneficios corporativos”[24].

Estas sociedades bajo gobiernos del populismo, del misticismo bolivariano, en una mezcla extraña con el socialismo-comunismo bolivariano del siglo XXI, y que se manifiesta en la falta de operatividad y funcionalidad de la ciudad, se inscriben en la segunda modernidad, o modernidad reflexiva provienen de la deconstrucción teórica interpretativa del Estado-Nación proveniente de la ilustración burguesa y del proceso de industrialización, para algunas, de crecimiento para otras, y de marginación para las más pobres de las sociedades y con altas tasas de inseguridad y violencia, como reinterpretación de aquellas explicaciones que se presentan complicadas de comprender bajo los cambios, tanto teóricos, como de vida cotidiana e institucional. Deviniendo en la anti-política y el populismo simbólico en la redención de la patria y del héroe místico como casi una religión ciudadana por parte del poder personal.

 

Y aunque muchos ciudadanos tratan de hacerse los desentendidos, es decir, los locos, o los “pendejos”, (como sabiamente lo expuso un día ése gran intelectual Venezolano Arturo Uslar Pietri) todos siempre terminamos en la constante incertidumbre de un futuro mejor. Simple; la inseguridad, el riesgo permanente, la ingobernabilidad pasada a formar parte de nuestra cotidianidad, aderezada por discursos retóricos, populistas cargados de odios innecesarios. Es decir, desinstitucionalización de los patrones democráticos como forma de vida.

 

Asimismo se promueve el silencio que será destructor de la libertad de expresión, un silencio que atacará la crítica seria, ponderada, analítica a un régimen escasamente efectivo, conciliador, promotor de tranquilidad, seguridad y sobre todo un régimen que promueve la desconfianza en las instituciones. Promueve todo tipo de espectáculos para hacer de sus funciones legítimas. Ése régimen lo identificamos con la usurpación en el ejecutivo por parte del Ilegitimo Nicolás Maduro ya entrado el 2013.

 

Es decir, el Estado promueve la inflación y la depreciación de la moneda venezolana. Con ello devalúa para cuadrar las cuentas públicas en momentos históricos de altos precios del barril de petróleo sobre los 80 y 110 dólares en varios años sin efecto alguno en las mejoras sociales generales. En efecto, el desgobierno ha llevado acabo 5 devaluaciones de la moneda venezolana. Además de cambiarle su nombre del Bolívar, (Bs.) a un nombre superficial, y por demás irreal del Bolívar fuerte (BsF). En una reconversión monetaria para el mes de enero de 2008.

 

Digamos simplemente que el show teledirigido que se pretendió llevar a cabo, por parte de unos pocos socava la función deliberativa de la democracia, y la función de la economía, tanto en los partidos políticos como instituciones reguladoras que funcionan como puentes para la solución de los conflictos sociales, como de los profesionales de la política y de los medios de comunicación en sus funciones públicas en tanto formas expresivas.

 

Es más, el terrorismo desinformativo (porque desinformar, es otra forma de terrorismo) se encarga de desfigurar los hechos, de esconder bajo el ala de la verdad, o convertir a la mentira en la verdad, todo para proteger y favorecer a los propulsores de la agresión, satanizar a los enemigos y desfigurar personalidades con claros propósitos de disentir y oponerse a una sola voz y pensamiento único. De hecho en las democracias las consignas son: amigo –adversario. No, amigo - enemigo.

 

De hecho vale la pena extendernos en la siguiente cita de cómo están corriendo las aguas de la despolitización entorno a la democratización en América Latina en esa trampa que camina por el continente. Y según Fernando Mires:

  Ahora bien, lo que a primera vista llama la atención es que esa democratización tiende a asumir la forma predominante de una democratización desde y por la izquierda e impulsada por partidos que se dicen o son de izquierda. De tal modo, la así llamada izquierda latinoamericana parecería a simple vista ser el sujeto re-fundador en algunos casos (Chile, Uruguay) fundador en otros (Argentina) o constructor (Brasil) de una nueva democracia”[25].

           De estas tendencias políticas e ideológicas tenemos no obstante:

“Una segunda mirada que puede llevar a pensar que ese proceso de izquierdización democrática que hoy tiene lugar no es tan simple, pues bajo el concepto de izquierda se encuentran articuladas diferentes tendencias que no son siempre compatibles; más aún: que son antagónicas entre sí. Si uno hace un recorrido imaginario a través del mapa del continente, nos encontramos con tendencias socialistas democráticas (Bachelet, Vásquez Tabares), movimientistas (Lula) etnicistas (los movimientos indígenas de Ecuador y algunos de Bolivia) etno-nacionalistas (Morales), populistas institucionales (Kirchner) nacionalistas-democráticos (López Obrador) fascistas o fascistoides (Castro, Chávez, los hermanos Humala), todas dominadas desde la óptica de sus representantes, como “izquierda”. De ahí entonces que en América Latina es muy importante pluralizar el concepto de izquierda: y si pluralizamos hay que afirmar: la izquierda latinoamericana no existe; aquello que si existe son las izquierdas, en todas sus diversas manifestaciones y colores”[26].

En fin, para Álvaro Vargas Llosa en; El caudillo, el populismo y la democracia. Concluye su análisis de la siguiente forma: “El libertador, un hombre de la elite que creía en las instituciones oligárquicas y que pasó gran parte de su vida procurando evitar la revolución social, es en la actualidad el icono del populismo de izquierda. Debe estar retorciéndose en la tumba”.

Así, Bolívar ha significado según tesis de John Lynch;

“para los historiadores liberales fue un luchador que combatió la tiranía.  Los conservadores crearon a su alrededor un culto. Los marxistas lo rechazaron por considerarlo el líder de una revolución burguesa. Aún hoy, Simón Bolívar sigue despertando pasiones y motivando polémicas. De su figura se han apropiado tanto los gobiernos como los grupos guerrilleros: su reciente encarnación como el modelo de un populismo autoritario en Venezuela constituye una nueva interpretación de su liderazgo que desafía a los historiadores a aclarar los hechos”.[27]

 

 

 

El dictador no es un órgano, o una persona jurídica: es, in primis, una persona física. Lo que nos lleva a la observación de que la personalización del poder es la característica determinante de un sistema dictatorial.

(Giovanni Sartori)

De esa manera Venezuela va a un precipicio del totalitarismo, un totalitarismo del siglo XXI con nuevos matices que debemos explicar y que está buscando su “legitimidad” en una Constitución que desde sus inicios no ha sido respetada ni puesta en práctica.

 

Como si fuera poco, el asunto gira en torno al carisma del líder.

De entenderse por “carisma” la cualidad, que por extraordinaria (condicionada mágicamente en su origen, lo mismo si se trata de profetas que de hechiceros, árbitros, jefes de cacería  o caudillos militares), de una personalidad, por cuya virtud se considera en posesión de fuerzas sobre naturales o sobre humanas, - o por lo menos específicamente extra-cotidianas  y no asequibles  a cualquier otro -, o como enviados de Dios, o como ejemplar y, en consecuencia, como jefe, caudillo, guía o líder”[28].

 

De hecho, la hostilidad del verbo tórrido y del discurso leguleyo permite procesar la idea en la cual en nuestro país el mercado de las ideas por parte del gobierno se encuentra totalmente clausurado. Como clausurada se encuentra nuestra economía a causa de tanta retórica intrusa y acusatoria de fantasmas ya enterados por la historia. Un Morbo que de tanto irrespeto se transforma en una constante conspiración en la mente de quien se le otorga la duda, para no decir su falta de toda capacidad de gestión en el manejo del Estado.

 

Como resultado de lo anterior, en Venezuela se recrudece la antipolítica, fenómeno inscrito en tipos de desgobierno, en donde se niega todo consenso, y su distinción básica es el antipluralismo. Actitud esta que por el desprecio a toda discusión política racional coherente y de respeto a la autonomía de las instituciones, viola todo fundamento jurídico. Es un lenguaje y práctica que no se adaptada a los preceptos constitucionales. Además, de acuerdo con Seymor Martín Lipset son “cualidades” inherentes a todo populismo autoritario, que valiéndose de su poder carismático se propone desde el ejecutivo acabar con la mediación entre el pueblo y la jefatura política.

 

Y como bien señalara hace ya tiempo ese gran pensador español José Ortega y Gasset a sus suscriptores en su reflexión, La democracia Morbosa en el Espectador: (1917) “La democracia, como democracia, es decir, estricta y exclusivamente como norma del derecho político, parece una cosa óptima. Pero la democracia exasperada y fuera de sí, la democracia en religión o en arte, la democracia en el pensamiento y en el gesto, la democracia en el corazón y en la costumbre es el más peligroso morbo que puede padecer una sociedad”.

 

Comprender la Antipolítica y Neopopulismo bajo el déficit de la democracia en Venezuela.

 

Ahora bien, desde 1993, se puntualiza la anti-política con el gobierno de Rafael Caldera y su Chiripero, (Movimiento político Convergencia) destruyendo su propio partido COPEI, así como pasó con el declive por los tecnócratas con AD de Carlos Andrés Pérez II desde 1989 en adelante y su desbarrancada. Desde 1998, la entrada en escena de un anti-político de corte militar y con un discurso netamente vengativo, que generó el voto Bronca, conllevando a un proceso de deslegitimación y retraso en las instituciones democráticas del sistema político, que de elección en elección (18 hasta la actualidad 2013) ha llevado a la democracia venezolana a ser un sistema plebiscitario en donde la política gira en torno a las decisiones de un neopopulista  militar pretoriano. Y para el caso de Nicolás Maduro a partir de 14 de abril de 2013, a un títere de los militares y del G-2 cubano. En definitiva, no gobierna.

 

En el plano ideológico, se percibe el aumento exagerado del conflicto, las retaliaciones y la destrucción de la democratización en pro, de un personalismo institucionalizado bajo un sistema constitucional trampa, dando píe, para que toda política decisional no pase a ser debatida en la Asamblea Nacional[29], sino única y exclusivamente del poder ejecutivo.

 

Del discurso Mass-mediático-carismático se revela el anti-político, ambiguo y ecléctico, (la proposición por parte del ilegitimo Nicolás Maduro al ¨gobierno de calle¨), en donde se nutre el neopopulismo del discurso único del líder como encarnación de la voluntad popular. En sí, es la plena violación a todo órgano legal e institucional en pro de una sola voz, un solo pensamiento reivindicativo y falaz, aumentando así el déficit de la democracia, llevando al manejo y conducción del Estado a formas fascistas y totalitarias. En donde las decisiones de Estado y de gobierno, pasan a manos del “líder” desestructurado la discusión; ciudadanos – partidos; partidos - gobierno. En sí, propinando un duro golpe a la democratización llevada a cabo desde 1958 hasta 1989, año de la primera manifestación popular en contra de los partidos, y años 1992 y 1993, como iconos del comienzo de la anti-política en Venezuela, y 1998 como la manifestación popular bajo el uso del voto castigo en contra de la partidocracia en los orígenes del proceso de retroceso de los patrones y formas de conducción de la democracia hacia un neopopulismo pretoriano cabalmente sostenido por los petrodólares.

 

De allí pasamos a ver cómo para Bernard Crick, para pensar a la Venezuela actual en su clásico libro, En Defensa De La Política, escrito en 1962, nos viene advirtiendo sobre el problema de la anti-política, y el líder anti-político. Así, puntualizó: “Sólo los regímenes anti-políticos intentan convencer al individuo de la necesidad siempre presente de sacrificar su libertad de acción a favor de la colectividad, o persuadirle de que la libertad no es la experiencia real de la diversidad sino la euforia que se deriva de tomar decisiones correctas en buena compañía. El problema de los hombres que renacen es que no suelen renacer libres”. Y al anteponer la libertad de pensamiento en una única y exclusiva forma política de pensar, se escamotea desde el régimen ilegitimo, y promueven formas totalitarias de control hacia los ciudadanos. Es decir, el tal socialismo del siglo XXI, solo es un discurso, y una forma fascista de control a las libertades.

 

De tal forma, para los líderes carismáticos: “no existe reglamento alguno, preceptos jurídicos abstractos, ni aplicación racional del derecho orientada por ellos, más tampoco se dan arbitrios y sentencias orientados por precedentes tradicionales, sino que lo formalmente son lo decisivo las creaciones de derecho de caso en caso, originariamente solo juicios  de Dios y revelaciones”[30].

Así las cosas, “en toda dominación carismática genuina la frase: “estaba escrito pero yo en verdad os digo;  El profeta genuino, como el caudillo genuino, como todo jefe genuino en general, anuncia, crea, exige nuevos mandamientos”[31].

Por tanto, El presidente venezolano en la década 1999-2012, basó el carisma personal haciendo uso desmedido de la propaganda. En tal sentido, Roviggati define de la siguiente forma la propaganda:

“En sustancia, es el arte de hablar a los que no pueden o no quieren expresarse. Es el arte de penetrar, superando prevenciones y prejuicios erigirse como cortinas de hierro, recurriendo aun a los sentimientos,  a la fantasía, a la emotividad”…” Lenin decía: lo más importante es la agitación y la propaganda en todos los ambientes populares”…”Según PacKard, es manipulación dirigida a influir sobre nuestra conducta. Es también signo de acción de masas, para encauzarlas por los derroteros políticos y económicos útiles  a los sistemas de gobierno, a los partidos u organizaciones políticas. Hitler utilizó esta forma de manipulación, para enardecer a los alemanes contra los judíos, para justificar o explicar sus propósitos expansionistas; se usa hoy para desprestigiar ante las masas a los enemigos políticos o a los rivales comerciales”[32].

 

          Y para René Antonio Mayorga, precisa que el núcleo de la anti-política, “es una política electoral llevada a cabo por actores ajenos al sistema partidario  -los outsider- que compiten en el juego electoral con recursos sacados del arsenal de una crítica radical contra los partidos y las elites políticas establecidas”[33].   

 

Es decir, y como bien lo analizó décadas atrás Carlos Santiago Nino,(1943-1993) que defendió en la Argentina de las masivas violaciones de derechos humanos producida durante la última dictadura militar (1976-1982) durante el período del primer gobierno de transición democrática del Dr. Raúl Alfonsín (1983-1989), de los Derechos Humanos tras el abuso propinado por la dictadura, se preguntaba con gran preocupación: “¿Qué principios morales y realidades prácticas debe considerar el régimen sucesor en el intento por hacer responsable a un régimen anterior por violaciones de los Derechos Humanos?”. Esa pregunta se nos presenta de suma vigencia; y la cual debemos irnos preguntando para el futuro de la función de la democracia en Venezuela a raíz de las repetidas violaciones a los Derechos Humanos, más las prácticas de confrontación social, corrupción e irrespeto a muchos de los preceptos jurídicos, condicionados por el abuso, y sobre todo las persecuciones políticas, violación a la propiedad privada, así como el socavamiento progresivo a las libertades de expresión por parte de los gobernantes actuales.

 

En efecto, en la teoría constructivista de Nino, los Derechos Humanos devienen como formas de convivencia en tres principios básicos sobre los cuales se está de acuerdo en todos los documentos internacionales en las democracias occidentales. Ellos son: El principio de autonomía, la inviolabilidad y la dignidad humana de todo ciudadano independientemente de su condición social, religiosa o política. Lo que da como condición la creación de una sociedad más justa y equitativa. En donde los Derechos Individuales y Colectivos son respetados, tanto por los gobernantes como por los gobernados. Así se evita el aumento de la injusticia social.

 

Dado el estado de confrontación permanente entre los detentadores del poder en Venezuela, se palpa por parte del régimen militarista y autoritario la no aceptación a toda diversidad de pensamiento. Por ello, atacó discursivamente, encarceló, dividió, y expropió centenares de empresas privadas. Entre tanto, se observa el aumento del uso coercitivo del poder político que se aplica para forzar a un grupo de personas a realizar algo contra su propia voluntad que beneficia a otro grupo reducido de personas que se beneficia por ello.

 

De modo tal que el objetivo de las democracias como sistemas de gobierno, se basa en que las decisiones colectivas sean tomadas y respetadas por las instituciones políticas, cuya base estructural, su composición y prácticas, traten a todos los miembros de una comunidad como individuos con igualdad de derechos, consideración y respeto. Es decir, la democracia promueve el consenso y la diferencia, que busca la persecución de un balance, siempre problemático, en las relaciones de poder, sin afectar de modo general el pluralismo competitivo.

 

Asimismo en donde no existen esas condiciones, no existe democracia, y cuando los preceptos básicos de está son atacados desde posturas autoritarias, los Derechos Humanos caen en desuso. Porque la igualdad de estatus para los ciudadanos en el sentido político, desde la entrada al poder de Chávez no se percibe en la construcción social.

 

Así, para Stephen Holmes; “una constitución debe simultáneamente prevenir la tiranía y la anarquía, o debe permitir que el gobierno gobierne a los gobernados pero sin abusar de su poder”. Y como vivimos en un Estado Insolvente e irrespetuoso con su Constitución, y los Derechos humanos y la propiedad privada no se respeta, da un traspié en la construcción y continuidad democratizadora que se emprendió en aquel pacto de Punto Fijo para la gobernabilidad democrática en 1961 con la Constitución de la IV República. Es decir, desde 1999 con la entrada en escena de la Constitución Bolivariana de Venezuela de la V República, se burló de manera descarada de 40 años de democratización social, independientemente de los errores políticos de los partidos políticos de entonces, hayan cometido.

 

En fin, la alternancia política es atacada desde el ejecutivo, principio esencial e irrenunciable de todo régimen democrático. Se pretende una sociedad “socialista” para el disfrute de los detentadores del poder a costillas de la pobreza generalizada. Se asaltan, bajo una supuesta justicia social que no es tal, la propiedad privada y como colofón, la oposición en todas las regiones de Venezuela, se la pasa en busca de dádivas del Estado sin pensar en la grave situación que se plantea en la actualidad con el proyecto de resentimiento que trae el mal llamado proceso de milicos y corruptos, de hacer de esta nación, un país de pobres, de irracionales en el poder, que a toda costa y desvirtuando el sentido esencial de la democracia, mantenerse en el poder. Ello, ya de por sí, viola todo derecho fundamental. Por ello, mientras la oposición no reaccione y se una, en una sola voz, (lo están logrando en gran medida a partir de 2010 con la conformación de la MUD) Venezuela se perderá en el trasnocho Castrista, se atrasará más en la historia bajo la economía cooperativista, para dar paso al peor gobierno, el peor populismo, el peor “socialismo” de nuestra historia republicana. Porque si algo debe quedar claro es, que el ataque del mal llamado socialismo del “siglo XXI” es a el sistema republicano, más no como tal a la democracia.

La Venezuela de la última década viene en franco declive en sus instituciones políticas, y ello se desprende de un liderazgo de tipo personal proyectado desde el ejecutivo. En tal sentido Ángel Oropeza y sus colaboradores han estudiado el fenómeno de la sumisión desde varias disciplinas, en especial desde la ciencia política, la historia y la psicología política, para explicar las actitudes del ciudadano venezolano con respecto a sus formas de participar, y se visualiza una cultura política de dominación.

 

Por ello, para A, Oropeza, “la sociedad venezolana ha ido aceptando un proceso de dominación que contraviene los valores que, supuestamente han servido de fundamento a nuestra idea de nación a saber: libertad, democracia, alternabilidad en el poder, división de poderes, institucionalización de las fuerzas armadas, etc.”[34] Del fenómeno Chávez como lo han denominado ya muchos especialistas en la materia, se busca explicar el por qué un personaje de corte militar ha trastocado las instituciones de la democracia venezolana, aunado a un cambio radical en las formas de hacer de la democracia como forma de vida ciudadana, en donde se pretende, por parte del liderazgo personalista avasallar hasta los componentes de la vida privada de los venezolanos en un proyecto desmitificador de la historia patria.

 

Por lo tanto, nos anuncian en tan excelente análisis que: “nunca como ahora los mecanismos democráticos habían sido manipulados tan hábilmente para desmontar la democracia misma”. Si bien el análisis busca comprender cómo de una democracia de partidos y de instituciones democráticas estables en Venezuela, se pasó a un declive como el que se viene manifestando, parte de una tragedia nacional. Es decir, “que democráticamente estamos construyendo una tiranía en la que las instituciones, la división de poderes y los sistemas electorales confiables se han desmontado de manera lenta, pero progresiva y sistemática”. En nuestro devenir histórico en épocas conflictivas sigue presente ese cesarismo democrático (la mano dura, el caudillo de siempre, en contra de toda institucionalización como componente rutinario de nuestra cultura política) que en su momento analizó Vallenilla Lanz, en su célebre obra el Cesarismo Democrático.

 

Es decir, todo el poder para el líder en contraposición de estructuras partidistas sólidas. Que precisamente por la crisis de los partidos políticos tradicionales (en la década de los años 80 y 90 del siglo XX) se pasa a formas anti-partidistas de manejar la democracia y sus instituciones como componente anti-político en liderazgos personales de corte militar.

 

Sin embargo, A, Oropeza destaca que la dominación y la sumisión, no son conceptos equivalentes. Así, “el primero supone la posibilidad permanente de la coacción física, y necesita del monopolio del ejercicio de la violencia y la fuerza. La sumisión, por su parte, implica una actitud psicológica de entrega y alienación, aún en ausencia de la fuerza física, y en ocasiones sin que haya conciencia por parte de la persona de estar en tal condición o situación”[35]. Si bien es cierto, el análisis de la sumisión chavista parte de, “un proyecto de dominación donde coexisten elementos fascistas, militaristas y estatistas, adornados por arengas y argumentaciones de inspiración marxista”. En este sentido se da con una tipología de los sumisos Chavistas en Venezuela destacándose: 1-los oportunistas de ocasión; 2-los nostálgicos de la Venezuela heroica; 3-los ingenuos; 4-los aduladores de charreteras; 5-los viudos de la izquierda Bolchevique; 6-los revolucionarios de buena fe; y, 7-los que necesitan ser mandados; “ordene comandante, yo no soy nadie, yo estoy aquí para servirle”. Por su puesto el declive de la voluntad de muchos da píe, por los altos niveles de desconfianza en los políticos a formas plebiscitarias dentro del manejo del Estado, y de allí, bajo un discurso de igualitarismo fundamentado en un paternalismo de Estado que deviene por el claro declive en la confianza interpersonal. Que da como resultado liderazgos de corte populista.

 

Pues bien, dadas las condiciones para el chavismo, la democracia se asume de manera vertical. En donde las rendiciones de cuentas hacia el ciudadano no se visualizan, más un clima de tradición ideológica tórrida leninista y Ceresoliana[36], con un líder fuerte, único, que se piensa insustituible precisamente por la casi total destrucción de formas partidista de organizar la sociedad. Sin controles ni contrapesos a su poder.  Así el asunto se plantea cómo la Venezuela de Chávez a partir de 1998, desde su postura autoritaria, la cultura política de los venezolanos es sin duda su carácter dinámico y cambiante, que en la tesis de Richard S. Hillman se presenta como una sociedad paradójica. Sociedades sumisas.

 

Asimismo en la misma línea discursiva Axel Capriles M. analizó; “La obediencia patológica”. En esta sección del ensayo se analiza desde un punto de vista histórico, cómo en Venezuela, “todas las revoluciones han prometido convertir al pueblo en fuente de soberanía y de poder. La revolución azul, la revolución de abril, la revolución legalista, la revolución liberal restauradora y la revolución bolivariana”[37].

 

Evidentemente se pretende por parte de toda revolución totalizante el método de la agresión desde los gobernantes hacia el “pueblo – masa”. Es decir, “el método de la agresión es una herramienta de control social, la técnica de dominio predilecta de los regímenes totalitarios. El fundamento psicológico de estos regímenes es el miedo, procuran atemorizar a la población para someterla y obtener su obediencia”.

 

Todo ello se refuerza en buscar las potencialidades del resentimiento social por las crisis sociales. Así el miedo como mecanismo político, de control y obediencia que se basa en el engaño, en la manipulación de las emociones proyectadas en discursos, en la limitación de la información, en las bases de la ignorancia, “todo lo cual facilita la manipulación emocional de construir enemigos y concentrar la lucha en su enfrentamiento, dando la sangre y el alma para orgullo de un solo “héroe”. Y esto tiene su contrapartida en asignarles a las expresiones de temor un componente de deslealtad. Traición o de disenso”.

 

En tal sentido para entender el sectarismo político en el cual corre algunas proto-democracias en el caso venezolano de los últimos años, basta el análisis sobre el “sectarismo político” de Franzel Delgado Senior que pone en claro, cómo las estructuras mentales de las sectas políticas dan paso a la destrucción de la convivencia democrática. Veamos entonces algunas de sus características: a) sumisión incondicional a un líder, a quien se le debe sumisión absoluta, pues se considera predestinado a cumplir una misión que solo él puede lograr; b) anulación a toda crítica interna y externa desdeñando el pensamiento plural. Es decir, confrontación permanente por parte del líder a todo opositor; c) persecución de objetivos económicos enmascarados bajo una ideología, destinados sólo a reforzar el poder del líder; d) fabrica de palabras, frases y consignas para descalificar a quienes no pertenecen a la secta, a quienes se consideran inferiores; e) uso de algún color y vestimenta particular para identificarse y darse fortaleza de grupo; Y por último, prohibición de abandonar a la organización, y quien lo hace, es severamente penado. Tildado de traidor.

 

En efecto, y para el padre Alejandro Moreno en: ¿sumisión política versus liberación popular? Destacó: “cuando la se presentó como un proceso fundamentalmente político, la gente del pueblo no opuso resistencia, pero cuando se convierte además en cultural, en una suma de política y cultura, cuando amenaza realmente con ser represivo a fondo, hasta lo más personal de las posesiones y de las prácticas de vida cotidiana, cualquier movimiento en contrario se puede producir. No sabemos ni cual, ni cómo será, porque no tenemos antecedentes históricos de respuesta netamente popular a pretensiones como éstas, pues tan clara y profundamente contrarias al mundo-de-vida del pueblo no se habían presentado”[38].

 

Asimismo se comprende; con la revolución no se negocia, no se dialoga y no tiene resultado el ser vivos. La revolución socialista es mucho más implacable que todo lo hasta ahora experimentado.

 

Fundamentalmente estas formas mesiánicas totalitarias en “las conclusiones no sumisas” de Ángel Oropeza; “la clase política hegemónica, y en especial su caudillo, han sido muy hábiles en ir reforzando paulatinamente aquellos componentes culturales psicológicos de nuestra alma colectiva que propenden al autoritarismo y la sumisión. Esta tarea además ha sido adecuadamente acompañada por el uso inteligente del miedo, el resentimiento y el odio, como argamasa sobre la cual se construyen, las razones y justificaciones de sometimiento”[39].

 

Y para precisar el debate, hace uso del concepto de política en mayúsculas y de política en minúsculas. Es decir, en la hipótesis de Adrian Lefwich; la política en minúsculas; una actividad específica, y la política en mayúsculas una actividad académica concerniente al poder político en la vida social. De hecho, descubrir, comprender e interpretar las funciones de la actividad política como instrumento de poder es la función de la política en mayúsculas.

 

De manera frontal y sin ambages, en América Latina los anti-políticos los vemos en: “los Chávez, Gutiérrez, Humala, Morales y Correa como los componentes de la antipolítica latinoamericana reciente”[40].

 

Lógico pensar que estos neopopulismos de transición son liderazgos plebiscitarios que se basan en la política del resentimiento. De hecho, el resentimiento social usado por estos liderazgos en una mediatización de la vida política, en donde el rol de la prensa escrita, radio, televisión en las estructuras de poder nos da, la política de espectáculo.

 

Si bien es cierto,  bajo la misma tesis de Sartori el problema de la democracia, es decir, ¿cómo es que el dominio de la mayoría acaba por ser el gobierno de la minoría? Por su puesto la tendencia del declive duopolio partidista de AD y COPEI en Venezuela van corriendo hacia posturas que en la tesis de Guillermo O´Donnell viene advirtiendo en su hipótesis de la democracia delegativa; una clara personalización del poder.

 

En consecuencia, “la política del neopopulismo también se concibe ella misma por encima de las diferencias de partido y de las ideologías”[41]. Así, se viene estableciendo un liderazgo popular mesiánico, y con la tesis de Michael Oakeshott sobre la política de la fe, y la política del escepticismo, entendida la primera como el acto de gobernar; como una actividad ilimitada de gobierno en sus actores, que se presenta como omnicompetente. La política del escepticismo se produce en condiciones de excepcionalidad en épocas de crisis.

 

            En definitiva  en un texto reciente de la investigadora norteamericana Marina Ottaway se detiene en el estudio comparado de los gobiernos de Egipto, Azerbaiyán, Croacia, Venezuela y Senegal, para los que utiliza la categoría de regímenes semi-autoritarios”. La autora sostiene que tales gobiernos no constituyen democracias imperfectas ni gobiernos de transición a la democracia, sino, híbridos, que no permiten la creación de condiciones para el funcionamiento de una genuina política democrática. Trátese de gobiernos organizados y estables que, guardando la forma democrática, ocultan su comportamiento autoritario.

 

Y en tal sentido en la Venezuela de la última década de Chávez al poder se han venido realizando 17 procesos electorales tanto nacionales, regionales, como locales, dando paso a la construcción del autoritarismo electoral. Y por ello, “el presidente plebiscitario vive en campaña permanente, su acción se mueve siempre en la arena movediza del desgobierno, configurando una evidente patología de la democracia”[42].

 

En conclusión, todo va camino,  a lo que  llama Alfredo Ramos Jiménez, a un auténtico Apartheid bolivariano, con tintes tórridos en un socialismo del siglo XXI netamente en las dádivas del desgobierno más neopopulisma, y de corte militar pretoriano en la historia política constitucional de la republica de  Venezuela.

 

Y todos los personalismos y regímenes de fuerza en la concepción de Rouquié en el devenir de la historia en el tercer mundo de occidente; “hasta los dictadores más rupestres cultivan modales democráticos. Los Trujillo, Somoza, Stroessner, al igual que muchos de sus predecesores, se hacen reelegir regularmente por el pueblo o, si la Constitución Nacional lo prohíbe, ceden el sillón a algún comparsa fiel, reservándose el modesto cargo de comandante de las fuerzas armadas. Existe un verdadero abismo entre las constituciones escritas y las constituciones de la vida real”.[43] 

 

Y a la muerte del comandante, quedan las viudas del proceso mistificando la figura del líder y transponiéndolo como la figura de Bolívar…! Una trampa que camina por América Latina, bajo el chantaje de los petrodólares como forma de establecer una diplomacia del socialismo del siglo XXI, tan irreal como ilegitima.

 

 

 

 

 

 

 

 

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[1] Politólogo, Magíster. Investigador del Centro de Investigaciones de Política Comparada de la Universidad de Los Andes. (CIPCOM-ULA) Investigador acreditado por Programa de Promoción al Investigador  (PPI - FONACIT) y el Programa de Estimulo al Investigador (PEI-CDCHTA -ULA) de Venezuela. Candidato a Doctor en el doctorado de Ciencias Humanas HUMANIC-ULA.  E-mail. franciscogarcia_samaniego@hotmail.com. franciscogs@ula.ve. Este trabajo, es parte, y ha sido posible, gracias a la colaboración y  financiamiento del CDCHTA-ULA, Bajo el Código de proyecto: D-446-13-09-B.  Neopopulismo y déficit de la democracia en Venezuela. De la Universidad de Los Andes. 2013.

[2] En esta perspectiva el Populismo se caracteriza por: 1.La existencia de un discurso demagógico; 2.La preeminencia de un caudillo; 3.La exaltación de los valores rurales o indígenas y 4.La exaltación del Nacionalismo. En la teoría estructural-funcionalista o clásica, la concepción clásica del populismo fue definida en su momento por Gino Germani y mejorada por Torcuato Di Tella y es la que ha logrado una mayor difusión y penetración en las ciencias sociales. En esta visión, el populismo se explica por la temprana incorporación de las masas a la vida política, que ha rebasado los canales de absorción y participación que la estructura social existente puede ofrecer, sobre todo, teniendo en cuenta que se analizan contextos de fuertes migraciones del campo a la ciudad. Estas masas se encuentran a la espera de su incorporación en un nuevo ámbito social y son portadoras de una coexistencia de rasgos tradicionales y modernos. Para más detalle, véase. JESÚS REYES GOVANTE. EL POPULISMO México, D.F., 15 de abril de 2009.

 

 

[3] El líder o jefe único se mantiene, pero cambia su relación con la masa popular. De aquí que él así denominado neopopulismo, a diferencia del populismo clásico, corresponda a: "sociedades anómicas a la merced de gobiernos autoritarios e instituciones, social y políticamente fragmentadas a la deriva, sin capacidad de representarse políticamente" En todo caso, el neopopulismo combina elementos de dominación y de manipulación de las clases populares con experiencias participativas que incluyen un alto contenido identificador. En tales circunstancias, el jefe siempre será "único" e insustituible. Su poder no se delega ni en situaciones excepcionales y su carisma se constituye en una amenaza permanente para la democracia. Para más detalle. Véase, Ramos Jiménez, Alfredo. Centro de Investigaciones de Política Comparada. Universidad de los Andes. ULA-CIPCOM. Mérida-1999.

[4] Véase para más detalle. Offerlé, Michel. Los partidos Políticos. LOM Ediciones. Chile. 2004.

[5] Véase Dávila, Luis Ricardo. “Populismo e identidades sociales en Venezuela”. CEPSAL-ULA. 2008.

[6] El Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 MBR-200 fue un movimiento subversivo fundado por el entonces teniente coronel Hugo Chávez Frías en el año 1982 como evolución del EBR-200 (Ejército Bolivariano Revolucionario). Este último movimiento nació en 1977, con ocasión de la conmemoración de los 200 años del natalicio del Libertador Simón Bolívar mediante el juramento bolivariano efectuado por Hugo Chávez a los pies del "Samán de Güere". El MBR-200 reclutó oficiales y suboficiales de carrera para realizar el fallido golpe de estado militar del 4 de febrero de 1992 y apoyar posteriormente el segundo golpe contra Carlos Andrés Pérez, el 27 de noviembre del mismo año. Los archivos e historia del MBR-200 fueron guardados por la historiadora Herma Marksman conocida como el Comandante Pedro. El MBR-200, a diferencia del EBR-200 que sólo incorporaba militares, se convierte en una unión cívico-militar, y da origen posteriormente al Movimiento V República en 1998, partido político de Hugo Chávez. Desde esa fecha el MBR-200 original dejó de existir indistintamente de algunas nuevas organizaciones que usaron el nombre para impulsar su crecimiento.

[7] El Movimiento V República o MVR (Movimiento Quinta República), fue un partido político venezolano de izquierda fundado por Hugo Chávez en 1997. Fue el partido más votado del país desde 1998 hasta el 2006, año en que fue disuelto para integrarse al PSUV. En las últimas elecciones en las que participó obtuvo 4.822.175 votos (41,66%). Su ideología se basaba en los ideales de Simón Bolívar, el bolivarianismo con elementos humanistas, socialistas y nacionalistas a favor de la democracia participativa. Es destacable en ser de los pocos partidos venezolanos que pregona el indigenismo, sorprendente debido a que ha resultado poco atractivo para los políticos venezolanos, pues los indígenas conforman una minoría no mayor al 2% de la población del país. Desde el año 1999, donde comienza una nueva etapa política denominada como la Revolución Bolivariana, el MVR fue la mayor fuerza política del país, logrando superar a los otrora poderosos partidos tradicionales (Acción Democrática y Copei) por una gran diferencia en votos.

[8] Véase para más detalle. Offerlé, Michel. Los partidos Políticos. LOM Ediciones. Chile. 2004.

[9] Véase. GARCÍA SAMANIEGO, Francisco Roberto. “Medios y política en Venezuela bajo la revolución bolivariana”. En: Ramos Jiménez, Alfredo (compilador). La revolución Bolivariana. El pasado de una ilusión. Editorial, La Hoja del Norte. 1ª Edición, Caracas. 2011.

[10] El 4 de febrero de 1992, un grupo de militares inconformes e inconstitucionales da un intento de golpe de Estado en Venezuela contra el entonces presidente constitucional Carlos Andrés Pérez. La intentona golpista no logró sus objetivos. Entre los oficiales inconstitucionales, que comandaron esta maniobra se encontraban, principalmente, cuatro tenientes coroneles del ejército: Hugo Chávez, Francisco Arias Cárdenas, Yoel Acosta Chirinos y Jesús Urdaneta.  Y, el segundo golpe de estado, el 27 de noviembre de 1992, en Venezuela contra el gobierno del entonces presidente constitucional Carlos Andrés Pérez, apenas nueve meses después de otro intento en febrero del mismo año. En esta ocasión, en el golpe participaron civiles y militares. Los nombres más destacados de este intento fueron Hernán Grüber Odremán, Luis Enrique Cabrera Aguirre, Francisco Visconti Osorio; y los partidos políticos Bandera Roja y Tercer Camino. El movimiento de las tropas rebeldes se inició a las 11.pm del día anterior, con el objetivo principal de capturar al presidente constitucional y de establecer una junta cívico-militar como gobierno de transición.[] Además estaba previsto liberar al entonces reo Hugo Chávez, encarcelado luego de su intentona golpista de febrero.[] La sede de la televisora pública Venezolana de Televisión, VTV así como las antenas repetidoras de RCTV y Venevisión fueron asaltadas por el teniente Jesse Chacón, quien tenía órdenes de transmitir un video grabado por los cabecillas golpistas en el cual se explicaba el por qué de la rebelión y llamaban a las Fuerzas Armadas a unírseles.[] Pero en su lugar fue transmitido un vídeo grabado anteriormente por Chávez, quien no había participado en la planificación del golpe, para sorpresa de los cabecillas.[] Por su parte, el presidente Carlos Andrés Pérez se comunicó con la nación a través de la señal de Televen, la única televisora nacional en su poder, donde anunció que este golpe era un "coletazo" del de febrero de 1992, y que el gobierno tenía la situación controlada.[] A las 3.30.pm, los rebeldes en VTV se rindieron, luego de un enfrentamiento con las fuerzas constitucionales que dejaron un saldo de nueve muertos.[] En la mañana aviones OV-10 Bronco piloteados por oficiales golpistas despegaron de la Base Aérea Libertador en Maracay, y atacaron diversos objetivos en todo el país, donde destaca el bombardeo al Palacio de Miraflores, El Helicoide y la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda, en Caracas, pero fueron derribados por fuerzas leales al gobierno a bordo de aviones supersónicos F-16.[] [] A las cuatro de la tarde varios golpistas se rindieron, aunque muchos escaparon a Perú, donde fueron recibidos en calidad de perseguidos políticos por el presidente Alberto Fujimori; en abril de ese año, el gobierno venezolano había roto relaciones diplomáticas con Perú por el autogolpe que Fujimori había dado.[] En la noche, aunque la situación se encontraba controlada en el plano militar, se reportaron enfrentamientos entre la policía y bandas delictivas en las parroquias caraqueñas de Caricuao y 23 de Enero.[] En el retén de Catia ocurrió un motín y varios presos lograron huir, muriendo algunas decenas en enfrentamientos con la Guardia Nacional de Venezuela.[ ] Las cifras oficiales hablan de 171 muertos (142 civiles y 29 militares), las extraoficiales de 300.[ ]Además se contabilizaron 95 heridos militares.[] Quinientos oficiales y suboficiales fueron arrestados tras los acontecimientos, junto con 800 soldados sin rango y 40 civiles;[] no obstante, solamente 196 personas, entre civiles y militares, fueron llevadas a un tribunal militar, incluyendo a las que huyeron a Perú, a los que se le abrió un proceso en ausencia.[] De estos, 97 fueron condenados, y el resto fueron absueltos.[] No obstante, unas semanas después la Corte Suprema de Justicia anuló los juicios, y dentro del período de un año, todos los implicados ya habían sido liberados por los gobiernos de Ramón J. Velásquez y Rafael Caldera bajo un indulto presidencial

[11] Buttó, Luis Alberto. Gobiernos militares y democracia: el maridaje imposible. En Irwin, Domingo, Castillo, Hernán, Langue, Frédérique. Pretorianismo venezolano del siglo XXI. Ensayo sobre las relaciones civiles y militares venezolanas. UCAB, Caracas, 2007.  Pág. 235. 

[12] Reyes, Nahem. Una aproximación histórica sobre el papel de la fuerza armada Nacional. Caracas, UCAB, 2007.

[13] Véase. García Banchs, Ángel. “Esta es la definición del término que he acuñado como petropopulismo:
El petropopulismo es una forma de hacer política caracterizada por fomentar, mantener, y exacerbar la dependencia del ciudadano de la renta externa petrolera en sustitución a su esfuerzo productivo, el cual no puede desarrollarse plenamente debido al interés político por sostener el desempleo y subempleo como base político-clientelar. El rentísmo, pero, ante todo, el petropopulismo determina la relación entre Estado y ciudadano, haciendo al último dependiente del primero y no al revés”. En el Universal. Lunes 28 de marzo de 2011. Caracas –Venezuela.

[14] Véase para más detalle. Offerlé, Michel. Los partidos Políticos. LOM Ediciones. Chile. 2004.

[15] El socialismo del siglo XXI es un concepto que aparece en la escena mundial en 1996, a través de Heinz Dieterich Steffan.[ ]El término adquirió difusión mundial desde que fue mencionado en un discurso por el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el 30 de enero de 2005, desde el V Foro Social Mundial en Brasil. El modelo de Estado socialista del socialismo del siglo XXI es un socialismo revolucionario que se deriva directamente de la filosofía y la economía marxista, y que se sustenta en cuatro ejes: el desarrollismo democrático regional, la economía de equivalencias, la democracia participativa y protagónica y las organizaciones de base. Dieterich, en su obra Socialismo del Siglo XXI, se funda en la visión de Karl Marx sobre la dinámica social y la lucha de clases. Dieterich profundiza la teoría marxista y la actualiza en el mundo de hoy, incorporando los avances del conocimiento, las experiencias de los intentos socialistas, develando sus limitaciones, entregando propuestas concretas tanto en la economía política como en la participación democrática de la ciudadanía para construir una sociedad libre de explotación. Resumiendo, el socialismo del siglo XXI supone que es necesario un reforzamiento radical del poder estatal democráticamente controlado por la sociedad para avanzar en el desarrollo. En el marco de la Revolución Bolivariana, Chávez ha señalado que para llegar a este socialismo habrá una etapa de transición que denomina como Democracia Revolucionaria. Hugo Chávez expresó: “Hemos asumido el compromiso de dirigir la Revolución Bolivariana hacia el socialismo y contribuir a la senda del socialismo, un socialismo del siglo XXI que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad”, en un discurso a mediados de 2006. Además, este socialismo no está predefinido. Más bien, dijo Chávez: “debemos transformar el modo del capital y avanzar hacia un nuevo socialismo que se debe construir cada día”.[] En un Aló Presidente en el 2003, Hugo Chávez también presentó la propuesta de Giulio Santosuosso para el Socialismo del Siglo XXI, Socialismo en un paradigma liberal,[] en el cual el autor opina que en el mundo está en curso una extensa realineación ideológica, consecuencia del cambio de paradigma en curso en la economía; el viejo modelo ha muerto, pero todavía no han aparecido los nuevos criterios que permitirán la realineación conceptual. Para contribuir a la búsqueda de dichos criterios, propone releer la historia de la economía política, porque en su opinión algunos de ellos no logran hacerse manifiestos por confusiones conceptuales en esa disciplina: la primera, ocurrida a lo largo de los doscientos últimos años, identificó al capitalismo con el liberalismo; la segunda, ocurrida en el siglo XX, identificó al socialismo con el estatismo. Su tesis es que el camino más expedito para alcanzar la sociedad más justa a la que todos anhelamos, se consigue con una alianza entre el socialismo y el liberalismo, una vez que el socialismo haya dejado a un lado al estatismo y el liberalismo haya dejado a un lado al capitalismo. Toda una gama de tendencias ideológicas en pro de entronar en el poder a un solo hombre, o grupo reducido de ellos. 

[16] Partido Socialista Unido de Venezuela, El PSUV La creación de este partido para unir a la izquierda venezolana, fue una de las propuestas realizadas por Hugo Chávez durante la campaña electoral para la elección presidencial del 2006.[ ]Fue conocida como la propuesta del Partido único pero posteriormente el director general del Comando Táctico Nacional del partido MVR, Willian Lara, aclaró que no era "un partido único sino unido para siempre con los ideales bolivarianos marxista-leninistas de Bolívar el Libertador" para así intentar no generar confusiones con los sistemas unipartidistas. Acá vemos una mezcla extraña de ideologías políticas. []

 

[17] Véase. Index-Mundi 2011.

[18] Véase. Index-Mundi 2011.

[19] Sartori, Giovanni.  Elementos de la Teoría Política.1992. Pág. 22.

[20] Ibíd.   Pág. 23.

[21] Véase. Ramos Jiménez, Alfredo. La “revolución” que no fue. Desgobierno y autoritarismo en la Venezuela de Chávez. Estudios Políticos, 38, Medellín, enero-junio de 2011. Págs. 69-91

[22] Véase. Ramos Jiménez, Alfredo. La “revolución” que no fue. Desgobierno y autoritarismo en la Venezuela de Chávez. Estudios Políticos, 38, Medellín, enero-junio de 2011. Págs. 69-91

[23] Para más información sobre la debacle del Comunismo y sus desafueros, véase. Stefhane Courtois, Nicolas Werth, Jean-Louis Panne, Andrzej Paczkowski, Karel Bartosek y Jean-Louis Margolin. El libro negro del comunismo. Crímenes, terror, represión. Ediciones B, tercera edición. Barcelona, 2010. Libro dedicado a la memoria de Francois Furet quien destacó El pasado de una ilusión, que ha significado el comunismo.

[24]  Véase. Lissidini, 2008. Pág. 7.

[25] Véase. Mires. 2006, Pág. 20. 

[26] Ídem., Pág., 21.

[27] Véase la sugerente obra de, LYNCH, John. Simón Bolívar. CRITICA-Barcelona, 2006.

[28] Weber, Max. Economía y Sociedad. México,  F C E,  1992. Pág. 193.

[29] Hace 165 años, unas turbas animadas por caudillos atacaron la sede del Congreso Nacional de Venezuela. En los disturbios de enero de 1848 murieron cuatro parlamentarios y se abrió la puerta para una dinastía de hombres fuertes, la de los hermanos Monagas.

Menos cruenta resultó la trifulca de este martes por la tarde en la Asamblea Nacional: 11 heridos, todos por contusiones, fue el saldo de la golpiza. Pero deja en el ambiente la pregunta de si no será el punto de ignición de una crisis que, hora a hora, se agrava en Venezuela.

La sesión del martes prometía ser ríspida en el Parlamento. Representaba la oportunidad para comprobar si el presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, exteniente del ejército y también número dos del chavismo, seguiría impidiendo el uso de la palabra a los diputados de oposición que no reconocieran previamente, de viva voz, a Nicolás Maduro como presidente de la República.

Al llegar al hemiciclo, los diputados opositores encontraron que a sus puestos les habían sido retirados los micrófonos. Luego debieron esperar casi tres horas a que los parlamentarios oficialistas, reunidos en junta con Cabello para definir la estrategia para la sesión, acudieran a sus curules.ampliar foto

Iniciado el cónclave, cuando del orden del día no se había cumplido ni media hora –con la aprobación exprés de una nueva presidenta del Banco Central y el inicio de la discusión sobre unos créditos adicionales- Cabello impidió que en el debate participaran los diputados de oposición, silenciando a William Dávila, representante del Estado de Mérida.

Ante la censura, los parlamentarios opositores hicieron sonar cornetas y pitos en signo de protesta e intentaron desplegar una pancarta con la inscripción: “Golpe al Parlamento”. Ese fue motivo para que diputados de la bancada oficialista embistieran contra sus pares y se liaran a golpes, una trifulca en la que –según versiones- también participaron guardaespaldas de la directiva parlamentaria.

Entre los más malheridos estuvieron Julio Borges, líder del Partido Primero Justicia (PJ) y la diputada María Corina Machado. El diputado por el estado Bolívar, Américo De Grazia, debió ser hospitalizado. Los diputados Nora Bracho, Homero Ruiz y Eduardo Gómez Sigala sufrieron contusiones.

El oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) reportó como lesionados a sus diputados Odalis Monzón, Nancy Ascencio, Maigualida Barrera y Claudio Farías. Sin embargo, los vídeos registraron que estos mismos parlamentarios estuvieron en la vanguardia del ataque contra la disidencia.

El jefe de la representación oficialista, Pedro Carreño –un ex capitán del ejército, leal a Cabello-, ofreció declaraciones tras la suspensión de las actividades en la cámara. Inscribió los sucesos dentro del “plan golpista” de la “oposición fascista”, y reivindicó las facultades del presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, para acallar a los diputados que “no acaten la Constitución”.

Carreño adquirió notoriedad en 2002 cuando, ya diputado, negó que el asesor de inteligencia del ex presidente peruano, Alberto Fujimori, entonces fugitivo, estuviera en Venezuela. En esa ocasión Carreño, dando crédito a “fuentes confiables”, aseguró que Montesinos había sido ajusticiado en una base naval de Iquitos (Perú). Pocos días después, las autoridades venezolanas capturaban a Montesinos en Caracas.

La tángana del día aumentó las tensiones en el ámbito parlamentario, alimentadas antes con el anuncio de Diosdado Cabello de que retendrá las remuneraciones de los diputados que persistan en cuestionar los resultados de las elecciones del pasado 14 de abril, en las que resultó ganador el oficialista Nicolás Maduro. La oposición venezolano cuestiona ese resultado.

Al mismo tiempo en que la violencia se desataba en la asamblea –en una sesión que se transmitía en directo, pero que el canal oficial del parlamento dejó de seguir-, el vicepresidente Jorge Arreaza y el ministro de Comunicación e Información, Ernesto Villegas, llevaban adelante una rueda de prensa con corresponsales nacionales y extranjeros en la que denunciaban la “invisibilización” del gobierno de Nicolás Maduro en los medios informativos privados. Tras unos días en el estado Zulia, primera escala de lo que Maduro ha denominado “Gobierno de calle” –una suerte de asambleas itinerantes por todo el país-, los voceros del Ejecutivo se quejaron de que los medios se aplicaban deliberadamente la autocensura con tal de minimizar la gestión gubernamental. Llamaron a la reflexión a los responsables de esos medios, pero aclararon que, mientras esa “censura” no se corrija, seguirán apelando al recurso de las cadenas de radio y televisión.

Mientras todo esto ocurría, Maduro disfrutaba de una función especial de la obra Dralion del Cirque du Soleil, una de cuyas compañías se encuentra en el país. Poco después, el primer mandatario nacional informó que había obtenido de la compañía, de origen canadiense, la realización de dos funciones y entrada libre “para todo el pueblo”. Fuente: El País. Sección Internacional. “La violencia irrumpe en la Asamblea nacional en Venezuela”. 1 de mayo de 2013. Caracas.

 

[30] Ibíd. ,  Pág. 195.

[31] Ibíd. ,  Pág. 195.

[32] Rivadeneira Prada. La opinión pública. Análisis, estructura y métodos para su estudio. Editorial Trillas. México. 1995. Págs. 144-145.

[33] Aquí, René Mayorga cita a Andreas Schedler, en “Antipolitical opposition. A Framework for comparative analysis.” Ponencia presentada al Viena Dialogue on democracy, “The politics of antipolitics”, Viena, 7 al 10 de julio de 1974,  Pág.4.

[34]OROPEZA Z, Ángel. (Compilador) Radiografía psicológica de la
sumisión política. Libros del Nacional. Caracas- 2007.

 

[35] Ídem., Pág. 10.

[36] Existe un documento del año 1999 de Norberto Ceresole llamado: Caudillo, ejercito, pueblo: la Venezuela del comandante Chávez. Ceresole estudió en Alemania, Francia e Italia antes de ser consejero a partir de 1969 hasta 1971 de Juan Velasco Alvarado quien produjo un golpe militar en Perú en 1968. Durante los años 70 él era uno de los líderes del grupo ERP-22 un grupo que se separó del ERP para apoyar al presidente Cámpora en 1973 en Argentina. Fue forzado al exilio después del golpe militar que derrocó a Isabel Perón en 1976. Él entonces fue a España en donde hizo de portavoz de Juan Perón durante su exilio en Madrid. Fue una de las voces principales del Peronismo en la Argentina y una voz influyente entre algunos grupos de oficiales militares a través de Sudamérica. Durante este tiempo defendió una alianza en América Latina con la Unión Soviética, presentándole la sugerencia al entonces Presidente Chileno Salvador Allende y Manuel Piñeiro. Por unos años vivió en España hasta la rebelión para-militar de "Semana Santa" de 1987 en la Argentina contra el presidente Raúl Alfonsín donde participó como consejero de los funcionarios conducidos por Aldo Rico. En 1984, en colaboración con el Ministerio de Defensa de España (DRISDE) editó, en cinco volúmenes, el Estudio preliminar para el desarrollo de un proyecto de cooperación industrial entre España y la Argentina en el área de la defensa. En 1986 ese trabajo, ampliado, se reeditó en la Argentina en siete volúmenes, bajo el título: Materiales sobre economía de la defensa y política de la defensa (Buenos Aires, ILCTRI). Norberto Ceresole comenzó a colaborar con el Movimiento Social Republicano prácticamente desde su fundación. En los últimos años de su vida asesoró al Presidente venezolano Hugo Chávez, aunque se mostro contrario a las influencias marxistas, cercanas al coronel. A falta de datos de Ceresole, recurrimos a Wikipedia 2013.

[37] OROPEZA Z, Angel. (Compilador) Radiografía psicológica de la
sumisión política. Libros del Nacional. Caracas- 2007. Pág. 36.

 

[38] Ídem., Pág. 94.

[39] Ídem., Pág. 100.

[40] RAMOS, JIMENEZ, Alfredo. El experimento bolivariano. Liderazgo, partidos y elecciones. Centro de Investigaciones de Política Comparada. Universidad de Los Andes. CIPCOM-ULA. Segunda edición ampliada. Mérida-Venezuela, 2009. Pág. 40.

[41] Ídem., Pág. 63.

 

 

[42] Ídem., Pág. 195.

[43] Rouquié, Alain. El Estado militar en América Latina. Siglo XXI Editores. España. 1984.