Revista de Ciencia PolŪtica
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Revista Nº15 " INSTITUCIONES Y PROCESOS GUBERNAMENTALES"

Resumen

El siguiente art√≠culo es una aproximaci√≥n a las causas que dan origen al fen√≥meno outsider en Am√©rica latina. As√≠, a trav√©s de un marco te√≥rico y el estudio del caso peruano se muestra que es principalmente la crisis de gobernabilidad y la creciente desconfianza en los partidos pol√≠ticos de los electores la que lleva a la elecci√≥n de estos l√≠deres anti-pol√≠ticos, quienes aparecen ante la poblaci√≥n como la √ļnica alternativa posible frente a una tradici√≥n de pol√≠ticos corruptos en el poder. Adem√°s, tambi√©n se analizan las causas nocivas que este fen√≥meno tiene sobre la democracia y las consecuencias que tuvo para Per√ļ la eliminaci√≥n de la divisi√≥n de poderes y los organismos t√≠picos de control, lo que termin√≥ por dejar al pa√≠s en una situaci√≥n de desigualdad y corrupci√≥n, a√ļn m√°s compleja de que la¬† ten√≠a antes de Fujimori.

ABSTRACT

The following article is an approach to the causes of ‚Äúpolitical outsiders‚ÄĚ phenomenon in Latin America. Through a theoretical framework and the study of the peruvian case we will show that governance crisis and increasing distrust in political parties led to the election of anti-politics leaders who appeared as the only chance in opposition to a past of corruption. Besides, the paper will investigate the damaging consequences of this kind of phenomenon especially in Peru where the end of power division and control organizations led to a more serious situation of inequality and corruption than it was in Alberto Fujimori‚Äôs times.¬† ¬†

 

 

 

 

 

‚ÄúLa popularizaci√≥n de los l√≠deres outsiders en Am√©rica latina, como respuesta a la crisis democr√°tica de la regi√≥n: un estudio del caso peruano‚ÄĚ.

                          Por: Sofía Miranda Cogollos*

 

Introducción

En las √ļltimas d√©cadas, las democracias latinoamericanas han enfrentado un proceso de desgaste: el entusiasmo democr√°tico entre la poblaci√≥n ha deca√≠do, las instituciones pol√≠ticas se encuentran fuertemente desprestigiadas entre la poblaci√≥n votante y los partidos pol√≠ticos parecen estar cada vez mas debilitados. Todo esto ha dado lugar al ascenso de nuevos l√≠deres anti-pol√≠ticos o outsiders, que llegan al poder con la promesa de solucionar los problemas y demandas de la sociedad que no han logrado remediar los l√≠deres pol√≠ticos tradicionales.

 

Este fen√≥meno se ha hecho cada vez m√°s frecuente en la regi√≥n, extendi√©ndose por pa√≠ses como Per√ļ, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Colombia y Argentina, los cuales, como es el caso de Fujimori en Per√ļ y de Ch√°vez en Venezuela, muchas veces han desembocado en gobiernos de tinte autoritario.

 

En este sentido, vale la pena explorar a fondo las causas que han llevado a la popularización de estos líderes en las dinámicas políticas de América latina y las consecuencias que esto ha conllevado sobre las democracias latinoamericanas.

El objetivo de este trabajo es analizar el caso Peruano a la luz de los análisis y teorías sobre partidos políticos y democracia en Latinoamérica realizados por distintos académicos tanto locales como extranjeros. Todo esto, en aras de dilucidar las causas concretas del ascenso de los líderes outsiders en los gobiernos latinoamericanos y las consecuencias nocivas que esto pueda o no tener en las democracias de los distintos países.  

 

Planteo del problema:

 

A finales de los ochenta, la democracia peruana atravesaba un momento crítico: los partidos políticos tradicionales eran incapaces de organizar sus estructuras internas, la volatilidad electoral era alta y la política se desarrollaba  con altos grados de polarización y confrontación. Este contexto, favoreció la simpatía de los votantes por actores ajenos a la política, quienes aparecieron como el antídoto a las difíciles problemáticas que vivía el país. Así, en noviembre de 1989, Ricardo Belmont, un líder antipolítico, era elegido como alcalde de Lima, al tiempo que el reconocido escritor, Mario Vargas Llosa se postulaba como candidato presidencial de un nuevo frente político, el FREDEMO.

 

Sin embargo, ¬†ser√≠a el triunfo en las elecciones presidenciales de 1990 de Alberto Fujimori, el que pondr√≠a en evidencia la total decepci√≥n de los peruanos frente a la pol√≠tica tradicional y su desconfianza en partidos pol√≠ticos nacionales. Fujimori, cuya trayectoria profesional distaba mucho de los caminos de la pol√≠tica y que en las primeras encuestas figuraba con¬† menos del 3% de popularidad, obtuvo su triunfo con el apoyo de diferentes sectores pol√≠ticos tanto de izquierda como de derecha y su estancia en el poder se prolongar√≠a por los siguientes 10 a√Īos. Durante este tiempo la estabilidad macroecon√≥mica del pa√≠s se recuperar√≠a y el Estado obtendr√≠a grandes victorias en su guerra contrainsurgente. Sin embargo, este ser√≠a tambi√©n un periodo de fuerte represi√≥n en contra de los medios y la poblaci√≥n civil, caracterizado por numerosas desapariciones, secuestros, censura y asesinato.

 

Todo esto invita a preguntarse ¬Ņqu√© factores favorecieron el ascenso de un outsider a la presidencia peruana y cu√°les fueron los efectos que esto tuvo sobre la democracia de este pa√≠s?

                             

‚ÄúEl contexto de inequidad econ√≥mica, violencia e inestabilidad pol√≠tica de Per√ļ, durante los a√Īos ochenta, unido al desprestigio y desorganizaci√≥n de los partidos pol√≠ticos, ser√≠an las causas principales del triunfo electoral del outsider por excelencia, Alberto Fujimori. Sin embargo, su elecci√≥n lejos de ser la soluci√≥n a los problemas peruanos, ser√≠a altamente perjudicial para la democracia peruana, a√ļn cuando lograra fuertes avances a nivel econ√≥mico y en la lucha contrainsurgente‚ÄĚ.¬†

 

En primer lugar, se tomará el análisis de René Antonio Mayorga sobre outsiders políticos y neopopulismo, el cual servirá para introducirnos a la cuestión, dado que muestra la creciente popularización de los líderes antipolíticos en el contexto latinoamericano, especialmente entre los países andinos.

 

Por otro lado, los trabajos de Sebasti√°n Miller y Carina Perelli servir√°n de marco te√≥rico para analizar el fen√≥meno de los l√≠deres outsiders. As√≠, Miller, explica como los outsiders no son necesariamente un fen√≥meno nuevo, y que es m√°s com√ļn para pa√≠ses con grandes brechas entre ricos y pobres. Por su parte, Perelli demostrar√° que si bien el fen√≥meno de los outsiders no es nuevo, en Am√©rica latina si puede pensarse como una nueva forma de hacer pol√≠tica que ha ido tomando fuerza, y donde se tiende a acentuar el principio de la mayor√≠a sobre el de libertad,¬† lo que implica que los partidos pol√≠ticos sean devaluados; al igual que las instituciones representativas cl√°sicas, como los parlamentos.

Por otro lado, se utilizarán los trabajos de Julio Cotler, Hernán Fair, Mercedes García Montero y Jo Marie Burt para analizar el caso peruano. En primer lugar, el artículo de Julio Cotler servirá para explicar el contexto político en el que Fujimori llega a la presidencia peruana, manifestando que factores como la subversión, las violaciones de derechos humanos y el narcotráfico, influyeron fuertemente sobre este hecho. Del mismo modo, el articulo de Mercedes García Montero, mostrará las principales variables que influyeron en el ascenso, mantenimiento y caída del poder de Alberto Fujimori, haciendo énfasis en la crisis económica, el sistema presidencialista y las leyes electorales, como otros aspectos que influyeron directamente en el ascenso.  

 

Asimismo, el trabajo de Jo Marie Burt Muestra el papel de los medios de comunicación durante la administración de Fujimori como instrumento para prolongarse en el poder. De la misma manera, por medio de Fair y algunos artículos periodísticos se explicaran otros hechos  del estudio de caso.

 

 

  1. Los ‚Äúoutsiders‚ÄĚ como nueva forma de liderazgo pol√≠tico en am√©rica latina

El sistema democrático de toda la región está en juego,

y se ve frente a una crisis doble de

representación política y gobernabilidad. Mayorga

 

Desde mediados de la d√©cada de los noventa, Latinoam√©rica empez√≥ a ver truncado el sue√Īo de paz y democracia que promet√≠a la ca√≠da del muro de Berl√≠n al final de los 80, y los procesos de democratizaci√≥n que se dieron como consecuencia del triunfo del modelo occidental en el mundo empezaron a verse fuertemente deteriorados durante este periodo. Debido a esto, diversos pa√≠ses tomaron caminos contradictorios y regresivos hacia reg√≠menes autoritarios, democracias delegativas o semidemocracias. Todo esto forj√≥ ‚Äúun h√°bitat de confusi√≥n pol√≠tica, con graves consecuencias para la estabilidad, los cimientos pol√≠ticos y las perspectivas futuras de la regi√≥n‚ÄĚ (Mayorga, 2006, p. 209).

 

 

1.1       Outsiders: una respuesta a la crisis de los partidos.

 

Evidencia de esto, es el contexto de inestabilidad que vivió Ecuador entre 1997 y 2005, con el derrocamiento de 5 presidentes consecutivos; o el derrumbe en el sistema de partidos y la crisis económica que se vive en Venezuela desde 1992. Para Mayorga, la característica más desfavorable de este periodo es la crisis estructural que han enfrentado los partidos políticos de la región, puesto que ésta ha ocasionado el surgimiento de líderes neopopulistas y antipolíticos (outsiders) que han establecido gobiernos poco democráticos en diferentes países.  

 

En este sentido, se puede entender que para Mayorga, el fen√≥meno outsider se enmarca en un contexto de auge de reg√≠menes neopupulistas que surgen a ra√≠z de la crisis democr√°tica de la regi√≥n, en el cual, el l√≠der anti pol√≠tico juega un rol fundamental debido a la crisis de gobernabilidad y la declinaci√≥n y profunda fractura de los sistemas de partidos. ¬†Es decir, ‚Äúcuando los partidos como agentes gubernamentales no logran tener un desempe√Īo razonable en el tratamiento de los problemas y las necesidades b√°sicas de los ciudadanos, pierden su capacidad de representaci√≥n pol√≠tica. Esto genera un vac√≠o de poder que los outsider pueden aprovechar en su beneficio‚ÄĚ (Mayorga, 2006, p. 215).

 

As√≠, seg√ļn Mayorga, la causa principal de la crisis de los partidos es que estos fueron incapaces de responder eficazmente a los nuevos problemas pol√≠ticos y sociales que trajo la adopci√≥n de econom√≠as de mercado en la regi√≥n.¬† Sin embargo, ‚Äúestos problemas no fueron s√≥lo estructurales, ¬†sino consecuencia de decisiones pol√≠ticas y un mal desempe√Īo partidario‚ÄĚ (Mayorga, 2006, p. 216), lo que cre√≥ una gran desconfianza en la poblaci√≥n frente a las organizaciones partidarias. Es decir, que el fen√≥meno outsider, m√°s que la crisis de representaci√≥n pol√≠tica, fue en mayor medida consecuencia de una crisis de gobernabilidad que cre√≥ una brecha entre la sociedad y los partidos. As√≠, ‚Äúcon el tiempo los partidos pol√≠ticos dominantes de Per√ļ y Venezuela sufrieron una perdida significativa de votos y bancas porque una mayor√≠a de los votantes dejo de confiar en ellos debido a su fracaso en la funci√≥n de gobernantes‚ÄĚ (Mayorga, 2006, p.).

 

En este contexto, el outsider aparece como una alternativa radical que tiene la misi√≥n de llevar a cabo la redenci√≥n. As√≠, llegan al poder con las reglas electorales establecidas, pero no reivindican su autoridad y legitimidad sobre los principios democr√°ticos, sino que por el contrario los atacan constantemente. De esta manera, acuden al uso de ‚Äúun discurso anti pol√≠tico radical, como herramienta eficaz para identificarse con las necesidades de las personas excluidas e interpretan el papel de l√≠deres paternalistas que encarnan con mayor eficacia que las instituciones democr√°ticas, la unidad del Estado y pueblo‚ÄĚ (Mayorga, 2006, p.218). Es decir, eliminan los intermediarios entre gobierno y electores y se relacionan directamente con las masas y sus deseos.

 

Finalmente, Mayorga considera que aunque las causas político institucionales ya mencionadas fueron el caldo de cultivo de los outsiders. En muchos casos, fue el contexto socioeconómico de división social, desigualdad y fragmentación el que abonó el terreno perfecto para la aparición de estos. En este mismo sentido, Sebastian Miller considera que las democracias de América latina, son más propensas al surgimiento de outsiders, debido a la debilidad de sus democracias y los altos niveles de corrupción, pero principalmente por los mayores índices de concentración del ingreso que tiene la región.

 

1.2       El fen√≥meno outsider como una consecuencia de lo econ√≥mico

 

As√≠, mediante la creaci√≥n de un modelo cualitativo, en el que la principal variable es el nivel de ingreso de los votantes, Miller concluye que aunque el fen√≥meno outsider no es exclusivo de Am√©rica latina, al compararlo con pa√≠ses desarrollados como los de Europa, estos √ļltimos tienen menores posibilidades de elegir outsiders, porque tienen mejores niveles de redistribuci√≥n del ingreso en la poblaci√≥n (Miller, 2008, p.2). Esto se debe a que en los pa√≠ses con mayor concentraci√≥n del ingreso, el outsider aparece como una alternativa a las elites ricas y poderosas que financian y conforman los partidos y que han manejado el poder por tanto tiempo (Miller, 2008, p.19). Posibilidad que puede verse incrementada con la aparici√≥n de alguna crisis econ√≥mica o un contexto de violencia.

 

De la misma manera, Miller resalta que es m√°s probable que en pa√≠ses con mayor cantidad de pobres los outsiders sean elegidos, porque apuntan a votantes que pueden ser f√°cilmente influenciados por su elocuencia y ‚Äúencanto‚ÄĚ. As√≠, el autor considera que los electores de menores ingresos son m√°s impresionables. Mientras que en pa√≠ses con mejor distribuci√≥n del ingreso, ¬†los votantes son menos impresionables porque son mas instruidos, prefieren las organizaciones partidarias, conocen sus agendas y financian las campa√Īas de estos (Miller, 2008, p.24).

 

1.3       Los outsiders como una fen√≥meno de medios

 

En síntesis, se puede ver que tanto Miller como Mayorga piensan que  el fenómeno outsider está intrínsecamente asociado al surgimiento del neopopulismo. Para Carina Perelli, ambos fenómenos son muy diferentes, pues si bien es cierto que los outsiders también aparecen como opositores a la política tradicional, estos no apelan a las masa ni se presentan como dioses ante estas; sino que se muestran como ciudadanos comunes alejados de la política, y que son más bien expertos o técnicos, que pueden ejercer más efectivamente la labor de gobernar. 

 

En este sentido, el fen√≥meno outsider o de nuevos caudillos no es exclusivo de Am√©rica latina, sino consecuencia de una tendencia creciente del siglo XX entre los pa√≠ses occidentales, de hacer primar el principio puramente mayoritario. ‚ÄúLa tendencia hacia las formas plebiscitarias se relaciona con el principio de deliberaci√≥n, con la necesidad de debate p√ļblico en una democracia, para facilitar la toma de decisiones‚ÄĚ (Perelli, 1995, p.164). Este debate usualmente se realizaba en los partidos pol√≠ticos, pero estos perdieron su car√°cter masivo pues la sociedad industrial empez√≥ a disolverse en la nueva organizaci√≥n donde el poder se fragment√≥ y apareci√≥ una sociedad atomizada en sus intereses.

 

En este contexto de fragmentaci√≥n, son los medios de comunicaci√≥n los √ļnicos capaces de agregar los intereses de los votantes porque llegan a todos los sectores de la sociedad y en este sentido, s√≥lo aquellos lideres que tengan mayor carisma y puedan transmitir su mensaje de manera simplificada por medio de estos, tendr√°n posibilidad de acceso al poder. Es decir que nos encontramos ante el surgimiento de una nueva videopol√≠tica que se enfrenta a la pol√≠tica tradicional, y que se sostiene en un videopoder. Seg√ļn Sartori, ‚Äúest√° surgiendo un homoocular, una persona que se relaciona con el¬† mundo a trav√©s de lenguajes visuales (‚Ķ) Esta videopolitica aparece en un contexto en que los partidos pol√≠ticos est√°n en crisis y ante la falta de referente partidario¬† su acci√≥n apagada, el medio de comunicaci√≥n se transforma en un receptor de las preocupaciones ciudadanas‚ÄĚ (En Perelli, 1995, p. 166).

 

As√≠, en este contexto ‚Äúlos lideres cobran mayor importancia que el dise√Īo institucional formal. Para mantenerse dentro del marco de justificaci√≥n democr√°tico, estos jefes deben manejarse con un estilo que supone actuar pegados a la opini√≥n p√ļblica‚ÄĚ (Perelli, 1995, p. 167), y la tendencia general de esta √ļltima, es de repudio frente a la pol√≠tica tradicional. Por lo tanto, cualquiera que aparezca como una alternativa radical frente a esto, tendr√° mas posibilidades de acceder al poder.

 

Por otro lado, el triunfo de la sociedad industrial se ha traducido en un desmantelamiento del Estado y en mayores problemas sociales tales como desempleo, subempleo, crecimiento de la pobreza urbana, etc√©tera. ‚ÄúLos partidos no estaban preparados para lidiar con las nuevas demandas asociadas con las desigualdades introducidas por el ajuste econ√≥mico de los a√Īos 80‚ÄĚ (Perelli, p.30).¬† Y la instauraci√≥n de modelos neoliberales, especialmente en Am√©rica Latina, dej√≥ al desnudo la debilidad de los partidos pol√≠ticos que comenzaron perder su papel de mediadores entre la sociedad y el Estado, frente a lo cual, los t√©cnicos y expertos como economistas, analistas pol√≠ticos y encuestadores empezaron a tomar el lugar del pol√≠tico tradicional. ¬†

 

En este sentido, los t√©cnicos y expertos aparecen como el elemento que encaja perfectamente en este nuevo contexto, donde los medios de comunicaci√≥n son los que promueven e integran los intereses de la sociedad, y donde las nuevas demandas sociales, se hicieron casi imposibles de manejar para las organizaciones partidarias tradicionales. As√≠, ‚Äúel experto se puede refugiar en su saber y no tiene porque responder a una estructura partidaria. Es m√°s, carece de la cultura de partido. Y el pol√≠tico profesional pasa a ser percibido por el ciudadano como una figura ineficaz y hasta innecesaria‚ÄĚ (Perelli, 1995, p.184).¬†

 

Con base en lo anterior, Perelli plantea 5 elementos primordiales para que un outsider se haga con el poder: 1) Crisis del partido por falta de representatividad ciudadana, 2) desconfianza en el viejo liderazgo 3, necesidad de un mensaje de esperanza, 4) existencia de una persona dispuesta a encarnar un liderazgo a través de una amplia cobertura de los medios de comunicación masivos y, 5) propuestas de acción vagas que implican sustancialmente la realización de una actividad simbólica tendiente a tener en cuenta los intereses populares, es decir una política pragmática fuera de marcos o principios estrechos (Perelli, 1995, p. 192).

 

En resumen, el fen√≥meno outsider surge gracias una amalgama de situaciones sociales, pol√≠ticas y econ√≥micas que se han presentado en las √ļltimas d√©cadas en el contexto mundial. Sin embargo, en Am√©rica latina estas caracter√≠sticas han sido a√ļn m√°s evidentes¬† y se han presentado de manera simult√°nea lo que ha dado lugar, a que este sa m√°s pronunciado y evidente en la regi√≥n como es el caso de Venezuela, Ecuador y primordialmente Per√ļ, donde los factores mencionados por los autores (crisis democr√°tica, declive econ√≥mico, aumento de la desigualdad social, y la aparici√≥n del t√©cnico como alternativa perfecta a la pol√≠tica tradicional) se conjugaron de manera tan perfecta que dieron lugar a la llegada a la presidencia del que es conocido como l√≠der outsider por excelencia: Alberto Fujimori.

 

  1. Fujimori: el ‚Äúoutsider‚ÄĚ por excelencia

"Los pueblos a veces se equivocan, y a menudo la pagan caro.

Por regla general, los pueblos tienen los gobiernos que merecen tener, aunque luego se arrepientan." Mario Vargas Llosa

 

2.1 Per√ļ: el contexto pol√≠tico perfecto para la llegada de un anti-pol√≠tico

 

Per√ļ, como la mayor√≠a de pa√≠ses latinoamericanos, tiene una larga tradici√≥n de profundas desigualdades sociales, corrupci√≥n, autoritarismo y fragmentaci√≥n pol√≠tica. As√≠, ‚Äúdurante largas d√©cadas, Per√ļ vivi√≥ una tr√°gica historia signada por Golpes de Estado, gobiernos pseudo-democr√°ticos y democracias blandas caracterizados por un sistema pol√≠tico d√©bilmente estructurado. Este r√©gimen pol√≠tico imposibilit√≥ conformar un sistema de partidos que funcionara de manera coherente e integral‚ÄĚ (Fair, 2010, p.81). Sin embargo, la transici√≥n democr√°tica a la que se someti√≥ en los a√Īos ochenta, m√°s que resolver los problemas que aquejaban a la sociedad peruana, evidenciaron la debilidad y desacreditaci√≥n de las organizaciones partidarias, adem√°s de la profundizaci√≥n de problem√°ticas como la subversi√≥n, el narcotr√°fico, violaci√≥n de los Derechos Humanos y e hiperinflaci√≥n que en su conjunto llevar√≠an a Per√ļ a conformarse en el escenario perfecto para la llegada al poder de un outsider.

 

De esta manera, durante la d√©cada de 1980 se ‚Äúsucedieron los gobiernos del dirigente de Acci√≥n Popular Fernando Bela√ļnde Terry (1980-1985) y el aprista Alan Garc√≠a (1985-1990). Al primero de ellos le tocar√≠a enfrentarse a los dif√≠ciles problemas de orden pol√≠tico, econ√≥mico y social heredados del r√©gimen anterior‚ÄĚ (Fair, 2010, p.84). A su llegada, Bela√ļnde se present√≥ como mediador entre los partidos tradicionales y desmantel√≥ algunas reformas decretadas por los militares; sin embargo, perdi√≥ r√°pidamente popularidad entre sus electores pues ‚Äúlas tibias medidas liberales que aplic√≥, merecieron reacciones contrarias en la sociedad y fueron calificadas como una traici√≥n a su plataforma electoral‚ÄĚ (Cotler, 1995, p.124).

 

Asimismo, los indicadores econ√≥micos de su gobierno comenzar√≠an a volverse en su contra al poco tiempo de su gobierno. De este modo, ‚Äúsi bien durante los dos primeros a√Īos del gobierno de Belaunde, el crecimiento del PIB fue de 2%, en 1982 decreci√≥ en la misma proporci√≥n, al a√Īo siguiente cay√≥ en 15% sin poderse recuperar en los dos a√Īos restantes‚ÄĚ (Cotler, 1995, p. 125). Esto desemboc√≥ en una crisis macroecon√≥mica hacia 1983, la cual se profundiz√≥ con el desastre econ√≥mico causado por la corriente ‚Äúel Ni√Īo‚ÄĚ. Adem√°s, ‚Äúel Presidente debi√≥ enfrentarse al inicio y desarrollo de un per√≠odo de violencia pol√≠tica generado por los grupos guerrilleros de Sendero Luminoso (SL) y, a partir de 1984, del Movimiento Revolucionario T√ļpac Amaru (MRTA)‚ÄĚ (Fair, 2010, p.85). En consecuencia, al final de su mandado Belaunde tendr√≠a un gobierno altamente deslegitimado, con una poblaci√≥n decepcionada, en crisis y √°vida de un cambio. ¬†

 

En este contexto, el aprista Alan Garc√≠a llegar√≠a a la presidencia del Per√ļ en 1985. Las pol√≠ticas de Garc√≠a, adem√°s de adoptar una conducta conciliatoria y de tolerancia con los enemigos de su partido, se enfocaron en dos frentes: enfrentar los problemas econ√≥mico-sociales y pol√≠ticos-militares que afrontaba el pa√≠s. En cuanto a lo primero, implementar√≠a pol√≠ticas neokeynesianas, que fueron principalmente la otorgaci√≥n de subsidios a las exportaciones, sumado a la negativa de pagar la deuda externa. Por otro lado, en lo pol√≠tico-militar se enfoc√≥ en el respeto a los Derechos Humanos y a buscar un di√°logo con¬† los grupos subversivos (Fair, 2010, ¬†p. 81). En consecuencia, la popularidad al principio de su mandato ser√≠a alta y de resultados positivos, ‚Äúen el primer a√Īo del gobierno de Garc√≠a los sueldos subieron 22.1% y los salarios 30%. Adem√°s por primera vez el gobierno estableci√≥ una pol√≠tica de atenci√≥n al trapecio andino donde se concentra la poblaci√≥n ind√≠gena y la pobreza extrema‚ÄĚ (Cotler, 1995, p.127).

 

Sin embargo, el gobierno de Garc√≠a no fue la excepci√≥n a las conductas de corrupci√≥n que tradicionalmente ejerc√≠an los gobiernos peruanos. As√≠, ‚Äúlos subsidios y exenciones tributarias, se constituyeron en autenticas prebendas y sinecuras que el jefe distribu√≠a graciosamente‚ÄĚ (Cotler, 1995, p. 127). Adem√°s, en el √°mbito militar, su conducta laxa con los grupos subversivos hizo que las Fuerzas Armadas perdieran cada vez m√°s el control sobre el territorio nacional. Sin contar, que sus pol√≠ticas econ√≥micas de car√°cter ortodoxo, hicieron que todos los empresarios y las elites econ√≥micas le retiraran su apoyo y la mayor√≠a de los capitales se fugaran al exterior.

 

De esta manera, al final de la d√©cada la situaci√≥n del Per√ļ era realmente preocupante. ‚ÄĚEl caos e ingobernabilidad pol√≠tica, econ√≥mica y sobre todo social, llegaba a un extremo que lo diferenciaba cualitativamente del resto de los pa√≠ses de la regi√≥n. En efecto, el pa√≠s andino no s√≥lo se hallaba inmerso en una situaci√≥n de hiperinflaci√≥n explosiva y fuerte crisis de representaci√≥n pol√≠tica, sino que se hallaba tambi√©n signado por una pesada herencia de d√©cadas de una tr√°gica y feroz lucha interna entre el Estado y los grupos guerrilleros, lo que pon√≠a al Estado soberano frente a la amenaza latente de disoluci√≥n de lo social‚ÄĚ (Fair, 2010, p.83). A todo esto se sumaba, la creciente problem√°tica del narcotr√°fico y el evidente descontento de la poblaci√≥n, que empezar√≠a¬† a traducirse en un rechazo a los pol√≠ticos, el cual se hizo evidente en las elecciones municipales de 1989 cuando el grueso de los votantes se inclino por los independientes (Cotler, P.130).

 

En este sentido, es evidente que a inicios de los noventa, Per√ļ encajaba perfectamente en los par√°metros presentados por Miller, Mayorga y Perelli para la elecci√≥n de un outsider. En primer lugar, exist√≠a una fuerte crisis de gobernabilidad, que se tradujo en la incapacidad de los partidos pol√≠ticos tradicionales de resolver los problemas de violencia, pobreza e inflaci√≥n que enfrentaba el pa√≠s. Todo esto, tambi√©n se tradujo en una crisis de representaci√≥n pol√≠tica, en la cual, los grupos de izquierda se encontraban divididos, el APRA totalmente desprestigiado y la derecha neoliberal altamente debilitada, lo que implicaba un fuerte repudio entre la poblaci√≥n por toda la clase pol√≠tica del pa√≠s y la disposici√≥n de la poblaci√≥n de encontrar nuevos liderazgos que llevaran adelante pol√≠ticas radicales de verdadero cambio.

 

Para Mercedes Garc√≠a, las principales causas del triunfo de Fujimori fueron ‚Äúla crisis de los partidos pol√≠ticos, relacionada con la crisis de representaci√≥n; as√≠ como la crisis de otras instituciones relevantes del Estado, el sistema presidencialista y, en menor medida, las leyes electorales (‚Ķ) A estas variables institucionales hay que unir la crisis econ√≥mica y la polarizaci√≥n creciente que √©sta provoc√≥‚ÄĚ (Garc√≠a, 2001. P. 50). ¬†Sin embargo, para otros autores, un factor que influy√≥ fuertemente, fue la rivalidad de Alan Garc√≠a con Mario Vargas Llosa, que era hasta poco antes de las elecciones el candidato m√°s probable para ser elegido. As√≠, ‚Äúla activa participaci√≥n de Garc√≠a ayud√≥ a fin de bloquear a su enemigo personal, Vargas Llosa y al candidato aprista que desafiaba sus intenciones de seguir dirigiendo los destinos de APRA‚ÄĚ (Cotler, 1995, P. 131).

 

Asimismo, no queda duda de que la imagen innovadora y neutral que representaba Fujimori, tuvo una gran influencia en su elecci√≥n. Mientras el candidato aprista ten√≠a reducidas opciones de llegar al poder, por el descr√©dito tan grande en el que hab√≠a dejado Alan Garc√≠a a su partido; Vargas Llosa, que hab√≠a aparecido en principio como ese l√≠der innovador que necesitaba el pa√≠s, no tardar√≠a en aparecer frente a la poblaci√≥n como el l√≠der del neoliberalismo que velar√≠a simplemente por los intereses de las √©lites econ√≥micas. As√≠, la contienda se plante√≥ ‚Äúcomo una elecci√≥n entre los ricos y los pobres o bien entre blancos y cholos (mestizos), situ√°ndose como aquel que defend√≠a a los pobres, mientras Vargas Llosa, cr√≠tico de la irracionalidad ind√≠gena, era situado como el representante y encarnaci√≥n de los intereses particulares de los ricos, blancos y clases altas en general‚ÄĚ (Fair, 2010, p. 89).

 

En este contexto, Fujimori era la imagen perfecta que buscaba el pueblo peruano. Su historial, totalmente limpio de pol√≠tica y su trayectoria de tecn√≥crata lo hicieron muy interesante ante los electores. Fujimori ‚Äúera un ex profesor universitario sin lazos con el sistema pol√≠tico tradicional, lo que le permit√≠a reforzar su discurso basado en la cr√≠tica al sistema pol√≠tico vigente y lo autonomizaba de cualquier sector social espec√≠fico‚ÄĚ (Fair, 2010, p. 88). Asimismo, ‚Äúhombre de ciencias duras (se gradu√≥ en matem√°ticas y f√≠sica), este ciudadano de origines modestos era desconocido del gran p√ļblico hasta su entronizaci√≥n en las elecciones presidenciales de 1990‚ÄĚ (Colombet, 2011).

 

Sin embargo, contrario a los argumentos presentados por Carina Perelli, los medios de comunicaci√≥n no fueron tan influyentes en la elecci√≥n de Fujimori como presidente del Per√ļ, aunque ‚Äúllegado cierto momento, su presencia tuvo mucha afinidad con el lenguaje de la televisi√≥n. El silencio y el manejo de la imagen lo favorecieron. Esos escasos segundos de televisi√≥n mostrando su paseo en el tractor y su cara de personaje diferente de la sociedad tienen que haber incluido frente al residente del barrio de barranco y las capitales europeas‚ÄĚ (Cotler, 1995, p. 140). As√≠, toda esta amalgama de circunstancias pol√≠ticas, econ√≥micas y sociales permitieron a Alberto Fujimori llegar a la presidencia del Per√ļ el 28 de julio de 1990. ¬†

 

 

2.1 Fujimori: De héroe a villano

 

El gobierno de Alberto Fujimori, aunque en principio fue un giro radical frente a lo que hab√≠a planteado durante las campa√Īas pol√≠ticas, se vio marcado de m√ļltiples triunfos. En primer lugar, se dio la adopci√≥n de una pol√≠tica econ√≥mica altamente neoliberal (a√ļn mas que la propuesta de su opositor Vargas Llosa). ‚ÄúEl proceso de liberalizaci√≥n fue muy r√°pido ya que entre 1991 y 1995 se privatiz√≥ una gran parte del sector p√ļblico, se dejaron los precios en manos del mercado, se elimin√≥ la mayor√≠a de las protecciones arancelarias, se trat√≥ de llegar a un acuerdo con los acreedores extranjeros y se dio prioridad a la inversi√≥n extranjera‚ÄĚ (Cotler, 1995, p. 141). Dichas pol√≠ticas, demostraron √©xitos instant√°neos como la disminuci√≥n de los niveles de inflaci√≥n que tanto aquejaban a la econom√≠a del pa√≠s, lo que hizo que el apoyo del pueblo peruano por el presidente aumentara sustancialmente.

 

Asimismo, los inmediatos triunfos militares de su gobierno, dejar√≠an convencidos a los peruanos de haber tomado la decisi√≥n correcta. Esto gracias a las capturas de V√≠ctor Polay Campos l√≠der del MRTA, y en especial, la captura de Abimael Guzm√°n, jefe de Sendero Luminoso, que dej√≥ casi completamente debilitado al grupo guerrillero reduci√©ndolo a unas pocas columnas en la selva peruana. Esto sumado a las frecuentes transmisiones de golpes militares a los grupos subversivos, por medio de la televisi√≥n, convertir√≠an a Fujimori, en una especie de salvador o h√©roe de los peruanos, que hab√≠a logrado salvarlos de las condiciones tan preocupantes en las que hab√≠an vivido la √ļltima d√©cada.

 

Sin embargo, en lo pol√≠tico el gobierno de Fujimori no fue nada consensual, desde su llegada al poder se mostr√≥ poco respetuoso de las instituciones democr√°ticas, lo que se evidenci√≥ en el autogolpe de Estado del 5 de abril de 1992 o en la constante asignaci√≥n de familiares y ¬†amigos en los puestos p√ļblicos. Sin embargo, este suceso m√°s que ser repudiado por la poblaci√≥n, fue apoyado por √©sta. Lo que pondr√≠a en evidencia, que aunque el gobierno¬† de Fujimori cometiera constantes atropellos contra la poblaci√≥n y las instituciones,¬† sus victorias en la econom√≠a y la seguridad opacar√≠an cualquiera de estos actos.

 

El autogolpe consisti√≥ b√°sicamente en la disoluci√≥n de las principales instituciones democr√°ticas del pa√≠s¬† el Congreso, el Tribunal de Garant√≠as Constitucionales, el Consejo Nacional de la Magistratura y la Procuradur√≠a General de la Naci√≥n. Adem√°s, Fujimori destituy√≥ a los miembros de la Corte Suprema y ces√≥ a 150 jueces; depuso a los miembros del Jurado Nacional de Elecciones y a la dirigencia del Banco Central de Reserva. Adem√°s, suspendi√≥ la Constituci√≥n de 1979, orden√≥ el arresto de varios l√≠deres de la oposici√≥n, la ocupaci√≥n de locales partidistas¬† y sindicales,¬† clausur√≥ el Congreso, desmantel√≥ la judicatura, y pospuso las elecciones municipales (Fair, 2010, p.113). ¬†Todo esto hizo evidente la voluntad de Fujimori de gobernar lejos del rigor de las instituciones democr√°ticas y a√ļn m√°s lejos de los partidos pol√≠ticos, y reemplazar el sistema democr√°tico por uno autoritario de concentraci√≥n personalizada del poder o de democradura.

 

Un personaje fundamental de su gobierno ser√≠a Vladimiro Montesinos ‚Äúun personaje carente de mandato popular y con cargo y funciones desconocidas, quien control√≥ las relaciones con la prensa y el Ej√©rcito y ayud√≥ a Fujimori a perpetuarse en el poder‚ÄĚ (Garc√≠a, 2008, p. 70). Montesinos estar√≠a al frente no s√≥lo del Servicio de Inteligencia, sino que tambi√©n ser√≠a el responsable de las violaciones de Derechos Humanos cometidas por el gobierno, adem√°s de enriquecerse en gran medida de los dineros del Estado. ¬†‚ÄúEn abril de 1997, el canal de televisi√≥n Frecuencia Latina inform√≥ que las declaraciones de impuestos de Montesinos indicaban que ganaba 600.000 d√≥lares al a√Īo, aunque su salario oficial era de 18.000‚ÄĚ (Garc√≠a, 2008, p.74).

 

En este mismo sentido, las pol√≠ticas de opresi√≥n que aplicaba el gobierno de Fujimori, de la mano de Vladimir Montesinos se enfocaron principalmente a la manipulaci√≥n en intervenci√≥n de los medios de comunicaci√≥n. As√≠, ‚Äúutiliz√≥ noticias sensacionalistas, haci√©ndolas coincidir con actos pol√≠ticos controvertidos, tales como revelaciones de corrupci√≥n. Estas noticias o ¬ęcortinas de humo¬Ľ sol√≠an estar referidas a intimidades de personajes de la far√°ndula, esc√°ndalos en los¬† denominados tal,-shows e informaci√≥n deportiva‚ÄĚ (Garc√≠a, 2008, p. 73). Adem√°s, a menudo se censuraban las noticias que afectaban la imagen del gobierno y se logr√≥ que por medio de amenazas a los periodistas que estos tergiversaran la informaci√≥n o la falsearan.

 

Del mismo modo, la censura y opresi√≥n no se dirigieron √ļnicamente a los medios de comunicaci√≥n. A menudo pol√≠ticos de oposici√≥n, sindicalistas y jueces, fueron perseguidos, espiados y desaparecidos. En consecuencia de esto, la poblaci√≥n empez√≥ a sentirse amenazada e inconforme, lo que se profundizaba con el hecho de que ‚Äúlos √©xitos econ√≥micos iniciales del Gobierno de Fujimori, no se tradujeron en un aumento del empleo y, el nivel de subempleo fue del orden del 42,6 por ciento en 1997‚ÄĚ (Garc√≠a, 2008, p. 80). Lo que dejaba en evidencia que en realidad, la implantaci√≥n del modelo neoliberal hab√≠a terminado por favorecer s√≥lo a las elites empresariales y a Fujimori en su c√≠rculo.¬†

 

Gracias a todo esto, la poblaci√≥n empez√≥ a sentir que¬† ‚Äúdiez a√Īos en el poder ya eran suficientes y que Fujimori se hab√≠a cobrado sus √©xitos en ese tiempo. A ello se uni√≥ la salida a la luz p√ļblica de diversos casos de corrupci√≥n‚ÄĚ (Garc√≠a, 2008. P. 82).¬† Por lo cual, los constantes intentos de Montesinos y Fujimori de condicionar la segunda reelecci√≥n a la victoria sobre la subversi√≥n y de encadenar a los peruanos en una especie de miedo a la vuelta al pasado (hiperinflaci√≥n y terrorismo), resultaron en vano frente al inconformismo de la poblaci√≥n. As√≠, para las elecciones del 2000, el candidato Alejandro Toledo, empez√≥ a ganar un lugar muy fuerte en las encuestas, a diferencia de lo que hab√≠a sucedido en las elecciones de 1995, en las cuales Fujimori hab√≠a sido reelegido sin ninguna dificultad.

 

Sin embargo, Fujimori lograr√≠a una tercera victoria muy cuestionada, en la cual se cree que se realiz√≥ fraude en el conteo de los votos, amenazas, extorsiones y diversas manipulaciones de los resultados [1] . Esto provocar√≠a un gran descontento entre la poblaci√≥n, que encabezada por Toledo, realiz√≥ m√ļltiples marchas en protesta por el supuesto sabotaje en las elecciones. Esta situaci√≥n se profundizar√≠a cuando salieron a la luz esc√°ndalos por contrabando de armas, que iban a manos del grupo insurgente Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que realizaban Montesinos y Fujimori, adem√°s del descubrimiento de actividades corruptas dirigidas desde el SIN.

 

Abrumado por la situaci√≥n, ‚Äúel presidente sali√≥ del pa√≠s supuestamente para asistir a una reuni√≥n internacional en Brunei y desde Jap√≥n anunci√≥ su renuncia a la Presidencia de la Rep√ļblica el 19 de noviembre. Dos d√≠as despu√©s, el 21 de noviembre, el Congreso de la Rep√ļblica decidi√≥ no aceptar su renuncia, declarando la vacancia de la Presidencia por incapacidad moral‚ÄĚ (Garc√≠a, 2008, p. 81). Por lo tanto, el Congreso llamar√≠a a nuevas elecciones en abril de 2001, poniendo fin al periodo de autoritarismo y represi√≥n de Fujimori y Montesinos.

 

  1. El ‚Äúoutsider‚ÄĚ y su efecto nocivo sobre la democracia

 

Como se ha evidenciado a este punto, Per√ļ ha sido el caso m√°s emblem√°tico del fen√≥meno outsider en Am√©rica latina. As√≠, seg√ļn el marco te√≥rico presentado, logr√≥ hacerse con el poder gracias a una amalgama de elementos de tipo pol√≠tico, econ√≥mico y social que implicaban la crisis democr√°tica de la regi√≥n, crisis de gobernabilidad y la desconfianza en los partidos pol√≠ticos, debido a su inhabilidad para enfrentar los problemas de desigualdad que hab√≠an causado las reformas econ√≥micas liberales en el pa√≠s.

 

De este modo, Fujimori aprovechando el contexto de desintegraci√≥n social y crisis partidaria que se viv√≠a en Per√ļ, es elegido presidente gracias a su imagen de tecn√≥crata, apol√≠tico y neutral entre los distintos sectores de la sociedad peruana. Sin embargo, durante su gobierno, las cosas resultaron muy en contra de las expectativas de los peruanos, porque a√ļn cuando se debilit√≥ fuertemente a la guerrilla Sendero Luminoso y disminuyeron¬† los altos niveles de inflaci√≥n que afectaban la econom√≠a, los peruanos tuvieron que soportar altos niveles de violencia, represi√≥n y violaciones de Derechos Humanos. Adem√°s, el tan mentado crecimiento econ√≥mico, no benefici√≥ mucho a los pobres, sino que al contrario fue a parar a manos de las √©lites y a los que gobernaban junto a Fujimori. Esto demuestra que el caso peruano, no es s√≥lo clave para entender el fen√≥meno outsider y las causas de su ascenso al poder, sino tambi√©n las consecuencias nocivas que puede llegar a tener la elecci√≥n de unos de estos sobre la democracia de un pa√≠s.

 

En este sentido, Garc√≠a Montero piensa que la crisis de representaci√≥n que permite el fen√≥meno outsider y su modelo de democracia plebiscitaria son altamente peligrosos en la medida en que la desaparici√≥n de los partidos y dem√°s poderes implica darles el poder directamente a las mayor√≠as, lo que inevitablemente implica la opresi√≥n de las minor√≠as de ese pa√≠s [2] . As√≠, ‚Äúla opini√≥n p√ļblica no debe ser tomada en cuenta en forma primaria, sino que es necesario pasarla por intermedio de un cuerpo elegido por los ciudadanos, lo que presupone dejar de lado los impulsos de momento que normalmente pueden tener grandes masas de poblaci√≥n que reaccionan de forma emocional ante hechos que las afectan o perciben como muy relevantes para la vida en su sociedad‚ÄĚ (Perelli, p. 165).

 

En el caso de Per√ļ, por ejemplo, la desaparici√≥n de los partidos, como √≥rgano principal de representaci√≥n pol√≠tica, implic√≥ una relaci√≥n directa del l√≠der (Fujimori) con sus electores, los cuales abrumados por las cifras econ√≥micas en mejora y los golpes a Sendero Luminoso, permitieron e incluso apoyaron un autogolpe que implic√≥ la desaparici√≥n del equilibrio de poderes y dem√°s organismos de control del poder ejecutivo. Adem√°s, tambi√©n permiti√≥ las violaciones de derechos humanos y la represi√≥n de muchos de sus pol√≠ticos, periodistas y jueces, todo lo cual se ve√≠a como un sacrificio menor en pro de la eliminaci√≥n del grupo guerrillero y mejoras econ√≥micas, es decir el sacrificio de unos pocos, por lo que se considera el bien mayor.

 

En este sentido, es evidente que el fen√≥meno outsider no es una estrategia pol√≠tica y un estilo pol√≠tico anti-institucional diferente y saludable; sino una estrategia conducente al debilitamiento y el derrumbe de la democracia representativa liberal, y en particular, a su transformaci√≥n en una democracia plebiscitaria. El llamado retorno del l√≠der ha significado la destrucci√≥n de las instituciones democr√°ticas y el ascenso de reg√≠menes pol√≠ticos autoritarios (Mayorga, 2008, p.210). Lo que evidentemente sucedi√≥ en el Per√ļ con el gobierno de Fujimori, ¬†quien a trav√©s del cierre del Congreso, las Altas Cortes y organismos como la Procuradur√≠a, busc√≥ dejar a la poblaci√≥n desprotegida frente a las pol√≠ticas autoritarias y conductas poco democr√°ticas que se adoptaran en su gobierno.

 

As√≠, una vez el poder estaba completamente centralizado en las manos de Fujimori, los ataques contra la poblaci√≥n se fueron multiplicando. El gobierno empez√≥ a cometer masacres y atentados sistem√°ticamente contra periodistas, jueces y opositores. En este sentido, las fuerzas armadas cometieron m√ļltiples matanzas durante el gobierno de Fujimori, de las cuales hubo evidencia que no se presentaron como consecuencia de las din√°micas de violencia, sino que fueron completamente intencionadas; por ejemplo, Fujimori fue ‚Äúdeclarado culpable de los delitos de homicidio calificado y asesinato con alevos√≠a, lesiones graves y secuestro por las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, que dejaron 25 muertos en 1991 y 1992, adem√°s del secuestro de un periodista y un empresario en 1992‚ÄĚ(El Mundo, 2009).

 

Sin embargo, ‚Äúeste pu√Īado de asesinatos, tr√°ficos y violaciones a los derechos humanos son un di√°fano muestrario de los horrores que vivieron los peruanos entre 1990 y 2000‚ÄĚ (Vargas Llosa, 2007), y el resto de victimas quedaron sepultadas bajo el velo de la guerra de baja intensidad que se implementaba contra Sendero Luminoso, o escondidas por la prensa amarillista, que a √≥rdenes de Montesinos y Fujimori presentaba el asesinato de opositores como producto de incidentes pasionales o esc√°ndalos sexuales.

 

Pero la pol√≠tica opresora de Fujimori no se limit√≥ al terror, sino que tambi√©n se enfoc√≥ a repartirse con sus colaboradores el dinero de las arcas estatales peruanas. As√≠, ‚Äúdurante el Gobierno de Fujimori se privatizaron empresas p√ļblicas por un monto aproximado de 7.000 millones de d√≥lares, pero al t√©rmino de esa gesti√≥n s√≥lo se encontraron 500 millones de d√≥lares en el Tesoro P√ļblico‚ÄĚ (El Comercio, 2010). En este sentido, se dice que cerca de 6.000 millones desaparecieron del erario nacional, de los cuales hasta el momento solo se han   recuperado 184 millones.

 

Por √ļltimo, otra consecuencia negativa del fen√≥meno outsider sobre la democracia es la fricci√≥n que crea entre el poder ejecutivo y el legislativo. Esto sucede, en primer lugar, porque es muy poco probable que el outsider que llegue al poder tenga el apoyo de las mayor√≠as en el congreso, puesto que no pertenece a ning√ļn partido, en este sentido las posibilidades de confrontaci√≥n entre poderes aumenta (Carreras, 2010, p.8). As√≠, es muy probable que el presidente outsider cometa excesos de poder para poder avanzar en sus agendas. Por ejemplo, a la llegada al poder¬† de Fujimori, era complicado tomar decisiones consensuales para llevar a cabo las pol√≠ticas que pretend√≠a el gobierno, en ese sentido, la disoluci√≥n del congreso era de las pocas opciones que el outsider ten√≠a para ejecutar sus planes.

 

Por otro lado, factores como la manipulaci√≥n de los medios de comunicaci√≥n para perpetuarse en el poder y para presentar los logros como haza√Īas y los errores como necesarios es otro fen√≥meno constante en el gobierno outsider. As√≠, para Fujimori el manejo de medios fue clave; seg√ļn Jo-Marie Burt sirvi√≥ b√°sicamente para exacerbar la amenaza del rebrote terrorista, sobredimensionar las capturas y asociar a los opositores¬† del gobierno con el terrorismo, entre otros aspectos que apuntaban b√°sicamente a ocultar los esc√°ndalos de corrupci√≥n de su gabinete o las violaciones de derechos humanos que se comet√≠an con su consentimiento (Burt, 2006, p.36). En resumen, ‚ÄúFujimori y sus aliados procuraron utilizar las victorias pol√≠ticas contra la subversi√≥n para justificar un proyecto neoliberal y autoritario concebido para largo plazo, garantizar la impunidad a los miembros de las fuerzas armadas y forjar redes masivas de corrupci√≥n y compadrazgo‚ÄĚ ().

 

Por lo que en resumen, queda demostrado que la elecci√≥n de outsiders m√°s que ser la soluci√≥n a la crisis democr√°tica gracias a la cual llegan al poder; son el elemento crucial que acaba por destruir la democracia. As√≠, con el caso de Per√ļ se ha comprobado que desde su llegada los outsiders afectan la democracia y tienden a adoptar conductas autoritarias, ya sea por su falta de experiencia negociadora con la oposici√≥n y su poca habilidad para buscar consensos; o por su cercan√≠a a los deseos de las mayor√≠as que exigen resultados r√°pidos, aun cuando esto implique grandes costos. Adem√°s, se evidencia que el fen√≥meno outsider, afecta no √ļnicamente al poder legislativo y el judicial, cuando busca ejecutar su agenda, sino que tambi√©n hace uso del llamado cuarto poder, es decir los medios de comunicaci√≥n para perpetuarse en el poder, exagerar la imagen del enemigo y ocultar los propios errores.

 

Conclusiones: 

 

En primer lugar, se puede concluir que el fen√≥meno outsider ha debido su popularizaci√≥n en Am√©rica latina a las crisis de gobernabilidad que han implicado la tradici√≥n de una clase pol√≠tica gobernante corrupta que act√ļa en amanguale con las elites econ√≥micas y las beneficia. Pero tambi√©n, por las problem√°ticas sociales y econ√≥micas que trajo consigo la instauraci√≥n de reformas neoliberales en la regi√≥n, porque los partidos pol√≠ticos se vieron incapaces de afrontar las nuevas demandas de la poblaci√≥n ante esos cambios.

 

Sin embargo, tambi√©n se concluye que este no es un factor suficiente para que el outsider se haga con el poder, adem√°s de la creciente desconfianza en los partidos pol√≠ticos, es la mezcla de otros factores que ata√Īen a las particularidades de cada pa√≠s las que pueden permitir el ascenso de estos l√≠deres. As√≠, para el caso espec√≠fico de Per√ļ no fue s√≥lo la existencia de una tradici√≥n de una clase pol√≠tica corrupta, sino el factor que profundiz√≥ la necesidad de un cambio de liderazgo fue la existencia de una lucha insurgente que tenia a la poblaci√≥n peruana atemorizada. Adem√°s, las din√°micas electorales del momento tambi√©n posibilitaron ese ascenso; por ejemplo, el hecho de que Alan presentara su apoyo a Fujimori debido a sus diferencias personales con Vargas Llosa, tambi√©n influencio fuertemente en que Fujimori pasara de un 3% en las encuestas a un triunfo electoral.

 

Asimismo se puede concluir, que la ascensión de estos líderes tiene graves consecuencias para la democracia de los países porque elimina la representación política que implican los partidos dejando las decisiones a merced de las mayorías que muchas veces deciden más emocional que racionalmente. Además la dificultad de construir consensos con los demás poderes en especial con el legislativo, fomenta las decisiones autoritarias del líder para llevar a cabo sus agendas. Lo que en el caso peruano implico la disolución del congreso y otras entidades de control como la procuraduría, lo que causó que la población se encontrara desprotegida frente a los abusos, violaciones de derechos humanos, censura y corrupción que ejerció el gobierno de Alberto Fujimori.

 

 

*Universidad Externado de Colombia

 

Bibliografía General

Libros

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FAIR, Hern√°n. ‚ÄúLa construcci√≥n y consolidaci√≥n del discurso neodecisionista de Fujimori en Per√ļ (1990-1995)‚ÄĚ. En LEIRAS, Santiago. Estado de excepci√≥n y Democracia en Am√©rica latina Argentina, Brasil, Per√ļ y Venezuela. En perspectiva comparada. Homo Sapiens Ediciones, Santa F√©, Argentina.

 

MAYORGA, Ren√© Antonio (2006). ‚ÄúOutsiders pol√≠ticos y neopopulismo: el camino a la democracia plebiscitaria‚ÄĚ. En: Scott Mainwaring et al. La crisis de la representaci√≥n democr√°tica en los pa√≠ses andinos. Editorial Norma.

PERELLI, Carina (1995). ‚ÄúLa personalizaci√≥n de la pol√≠tica. Nuevos caudillos, outsiders, pol√≠tica medi√°tica y pol√≠tica informal‚ÄĚ. En: Carina Perelli, Sonia Picado y Daniel Zovatto. Partidos y clase pol√≠tica en Am√©rica Latina en los noventa. IIDH-CAPEL, San Jos√©.

 

Artículos académicos

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COLOMBET, Thomas (2010). ‚ÄúDe Alan Garc√≠a a Alan Garc√≠a: un estudio sobre la gobernabilidad en Per√ļ desde los 80s". En: Revista Teor√≠a pol√≠tica e historia, No. 12.

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BURT, Jo-Marie Jugando a la pol√≠tica con el terror. El caso del Per√ļ de Fujimori, v√©ase en http://www.scribd.com/doc/33746694/Jugando-co
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‚ÄúFujimori, condenado a 25 a√Īos de c√°rcel por cr√≠menes de Estado y contra la Humanidad‚ÄĚ. El Mundo, 8 de marzo de 2009. V√©ase en: http://www.elmundo.es/elmundo/2
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‚ÄúBalance del Gobierno de Fujimori: desaparecieron 6 mil millones de d√≥lares de las arcas del Estado‚ÄĚ. El Comercio, 8 de abril de 2009. V√©ase en: http://elcomercio.pe/politica/
458481/noticia-balance-gobierno-fujimori-desapar
ecieron-mil-millones-dolares-arcas-estado

 

 



[1] Panamericana Televisi√≥n, siguiendo las encuestas realizadas por la empresa ¬ęDatum¬Ľ dio como virtual ganador de las elecciones a Alejandro Toledo con el 46 por ciento de los votos frente al 39 por ciento de Alberto Fujimori. Cual baldazo de agua helada, de pronto, en los noticiarios se escuchaba c√≥mo, poco a poco, se iban cambiando los d√≠gitos y Toledo del 46 por ciento baj√≥ al 38 por ciento y Fujimori de un 39 por ciento sub√≠a, hasta bordear el 50 por ciento de los votos v√°lidamente emitidos. El resultado oficial dio finalmente la victoria a Fujimori con el 45,8 por ciento de los votos (Garc√≠a, 2008, p. 79).

 

[2] Lo que se conoce como¬† Tiran√≠a de las mayor√≠as seg√ļn Tocqueville.