Revista de Ciencia PolŪtica
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Revista Nº15 "TEOR√ćA POL√ćTICA E HISTORIA "

Resumen:

¬†Este es un breve estudio sobre la democracia y las dictaduras en el continente africano. El presente trabajo parte desde perspectivas definicionales de los t√©rminos de ‚Äúdemocracia‚ÄĚ y ‚Äúdictadura‚ÄĚ, y de algunos corolarios de la dictadura, tales como fascismo, autoritarismo y totalitarismo. Adem√°s se revisa desde un √°ngulo historiogr√°fico-anal√≠tico, la existencia en muchas naciones independientes de √Āfrica, de una supuesta democracia africana como forma exacerbada de la democracia. Reflexiones y propuestas para una consolidaci√≥n de la democracia en √Āfrica y la abolici√≥n de las dictaduras constituyen los √ļltimos puntos abordados en el estudio.

Palabras clave: √Āfrica, dictaduras, democracia, historia, ensayo anal√≠tico.

 

Abstract:

This is a brief study concerning ‚Äúdemocracy‚ÄĚ and ‚Äúdictatorships‚ÄĚ on the African continent. The paper commences with a definitional perspective of the terms democracy and dictatorships, and such corollaries of dictatorships as fascism, authoritarianism y totalitarianism. Furthermore, it examines from an analytical-historiographical viewpoint, the existence in many independent African nations, of a supposed African democracy as an exacerbated form of democracy. Reflections and proposals on the consolidation of democracy in Africa and the abolition of the dictatorships constitute the final points raised in this study.

Key words: Africa, dictatorships, democracy, history, analytic essay.

 

 

DICTADURAS Y DEMOCRACIA EN AFRICA: un ensayo de historiografía y análisis

 

 

Dr. Brahiman Saganogo

Departamento de Filosofía

Universidad de Guadalajara

 

 

 

La historia política y contemporánea del continente africano ha sido marcada por tropiezos por lo menos, en muchos países, eso después de la colonización.

La llegada de la democracia en √Āfrica coincide con el final de la primera mitad del siglo XX, y aparece como un suceso de gran envergadura para los nuevos gobiernos aut√≥ctonos, y a la vez, un momento crucial, hecho de hesitaciones y caos en muchos pa√≠ses en el continente.

Si en √Āfrica, los dem√≥cratas (pro-independentistas) reclamaron la autonom√≠a nacional ante la metr√≥poli colonizadora, cabe anotar que al obtenerla, la euforia dur√≥ poco ya que los nuevos Estados africanos todav√≠a aprendices de las democracias europeas, fueron desde el comienzo de su respectivo ejercicio del poder, cometiendo errores de administraci√≥n del mismo poder amenazando o traicionando los valores fundamentales de la democracia. En otros t√©rminos, se tratan principalmente de la gobernanza, del poder y su modo de devoluci√≥n.

Tras la euforia de las independencias que realmente dur√≥ poco tiempo, enseguida, surgi√≥ el desencanto generalizado debido a ‚Äúfantasmas pol√≠ticos‚ÄĚ que fueron sustituyendo a los colonizadores, aniquilando a sus respectivos pueblos, y explotando tambi√©n para su provecho personal la libertad que juntos hab√≠an conquistado. De tal manera que a las independencias africanas las sigui√≥ un sentimiento de angustia, desesperanza a tal punto que la libertad conquistada y lograda se hizo cada vez m√°s hueca. Esta √©poca marca el nacimiento en √Āfrica, de gobiernos o focos de reg√≠menes autoritarios, dictatoriales, opresores, totalitarios y polic√≠acos, aunque aqu√©llos siguieron proclam√°ndose democr√°ticos.

¬ŅC√≥mo se explica la crisis de la democracia en √Āfrica y el autoritarismo de los nuevos gobiernos nacionales tras las independencias?

Contestaremos hipotética y recapitulativamente que la crisis de la democracia africana se debe a: la naturaleza de la democracia y las distintas crisis de la misma, la incapacidad de realizar la unidad de una suma de individuos, la instalación de regímenes concurrentes, las ambiciones desmesuradas y los proyectos de sociedad poco realizables y por fin, por una autonomía muy relativa.

Nuestro trabajo girar√° en torno a cuatro puntos fundamentales a saber: unas aproximaciones¬† definicionales y an√°lisis de los t√©rminos de ‚Äúdemocracia‚ÄĚ y ‚Äúdictadura‚ÄĚ, la existencia de una supuesta democracia en √Āfrica, una lectura anal√≠tica de algunas dictaduras o Estados autoritarios en el continente y para terminar, algunas reflexiones y propuestas para un fin de las dictaduras africanas. Para ello, el estudio se abordar√° mediante principios metodol√≥gicos de la historiograf√≠a y del an√°lisis.

  1. Aproximaciones definicionales y an√°lisis de los t√©rminos de ‚ÄúDemocracia‚ÄĚ y ‚ÄúDictadura‚ÄĚ

 

Abusivamente, la democracia es un modo de gobierno en el cual el pueblo ejerce la soberan√≠a. Seg√ļn Abraham Lincoln, es ‚Äúel gobierno del pueblo por y para el pueblo‚ÄĚ1. En esta perspectiva lincolniana, la democracia es sin duda alguna, el opuesto de cualquier poder que no sea la emanaci√≥n del pueblo. En ella, el verdadero responsable del poder resulta ser el pueblo designado como primer soberano, dado que ser√≠a imposible que ejercieran los ciudadanos dicha soberan√≠a, y por coherencia, otorgan su poder a un n√ļmero reducido de representantes elegidos por v√≠as de elecciones libres y transparentes para que lo ejerzan en su lugar. As√≠ que, el poder ejercido por representantes lo ser√° en el sentido propio, s√≥lo cuando √©stos rinden cuentas al pueblo que se lo ha conferido.

En tanto que forma de gobierno, la democracia surge en el siglo XIX en Francia, Inglaterra y en los Estados Unidos de América. En estos países, la democracia llegó hasta el punto de ser considerada como una forma de vida incluso una rutina puesto que se ha manifestado por la competición pacífica entre distintos individuos o grupos políticos que buscan el poder, el  derecho de los ciudadanos a participar libremente en la elección de sus dirigentes mediante sufragios libres, sobre todo transparentes y equitativos, y por el reconocimiento y la garantía jurídica de las libertades individuales, civiles y políticas de los ciudadanos.

Tocante al segundo t√©rmino de nuestro t√≠tulo ‚Äúdictadura‚ÄĚ, conviene mencionar de entrada, que √©ste va a la par en cuanto a sentido, de los t√©rminos de autoritarismo, totalitarismo y mucho m√°s, de fascismo.

La dictadura es políticamente, un régimen en que gobierna un magistrado supremo déspotas, que asume todo el poder sin responsabilidad alguna. Si la noción de dictadura ha sido objeto de estudio en el jurista, conservador y nacionalista alemán Carl Schmitt, quien publicó en 1921 sus conclusiones en las cuales insiste en la etimología de la palabra y en la esencia del sujeto de la dictadura: Dictator est qui dictat. El dictador es quien dice, dicta, el que en nombre de su poder, habla sólo.

En tiempos de la Rep√ļblica romana, la dictadura fue considerada como un per√≠odo de suspensi√≥n del derecho com√ļn y con la pretensi√≥n de salvar a la Rep√ļblica, se alega la ley fundamental para luego, re-establecerla. Designa entonces, la dictadura cualquier forma de ejercicio del poder en el cual una sola persona habla. De ah√≠ que se trata de una autocracia sin car√°cter hereditario ni derecho divino, pues, la mon-arqu√≠a de un siglo XX sin fundamentos antiguos del poder, mejor dicho, sin basamentos divinos, tampoco tradicionales.

El dictador al hablar sólo, dictar e imponer, censura cualquier debate del parlamentarismo moldeando así a una comunidad política obediente y al servicio de su jefe supremo. Es el fin del racionalismo, también como consecuencia directa del monólogo-soliloquio autoritario y totalitario.

El fascismo como vertiente de la dictadura, se entiende como movimiento político, nacionalista, totalitario y ultraderechista. Al respecto leamos los pasajes que siguen:

 

El fascismo […] no cree en la posibilidad tampoco en la utilidad de la paz perpetua. Por eso rechaza el pacifismo que oculta una renuncia de la lucha y una cobardía ante el sacrificio. Solamente la  guerra lleva al  máximo todas las energías humanas e imprime un sello de nobleza a los pueblos que tienen el  ánimo de hacer frente a ella2.

 

Los fascistas exaltan la guerra, tampoco la consideran como un crimen, ni como una necesidad deplorable, sino como un modo de ser y estar, una expresión de la voluntad de poder que manifiesta y hace crecer, o como una ley de la historia.

Caracterizado por un idealismo sin sustancia, el fascismo se convierte en un movimiento sin meta precisa ni fin, en una b√ļsqueda acumulativa e indefinida de enemigos y de proyectos guerrilleros: ‚ÄúLo que debemos conquistar nos interesa m√°s que lo que hemos conquistado. La vida y la gloria de las naciones residen en este esp√≠ritu venidero, en esta voluntad de proyectarse m√°s all√° del presente: esta actitud es el signo heroico de la fe fascista‚ÄĚ3. La llamada ‚Äúfe fascista‚ÄĚ es una especie de ofensismo que apunta crear el imperio en tanto que la ‚Äúm√°s alta expresi√≥n humana del poder‚ÄĚ, lo que hace del fascismo un belicismo, autoritarismo, totalitarismo y un imperialismo.

La esencia de la dictadura y de las otras formas de gobierno mencionadas arriba, incluso del nazismo se basa en la pr√°ctica de ‚Äúpol√≠ticas del espect√°culo‚ÄĚ. El discurso dictatorial dirigido exclusivamente a los sentidos y a los ciudadanos convertidos en sujetos irracionales (por el propio dictador), son constantemente invitados y evocados como simples sujetos pasivos en audiencias pasivas. Emilio Gentile resume tal situaci√≥n en los t√©rminos siguientes:

 

Un sistema pol√≠tico fundado sobre el irracionalismo reducido, casi ineluctablemente, la participaci√≥n pol√≠tica, individual y colectiva, al espect√°culo de masa. Cuando se menosprecia al¬† hombre por su idealismo racional, su capacidad de conocimiento l√≥gico de la realidad, su necesidad de convicci√≥n y comprensi√≥n, el hombre se encuentra reducido a un elemento celular de la muchedumbre y, como muchedumbre, sugerible no a trav√©s de un discurso racional, sino √ļnicamente mediante los instrumentos del abuso de poder psicol√≥gico, de la violencia moral a trav√©s de la manipulaci√≥n de las conciencias, deteriorando la vida [‚Ķ] (Gentile, 2004, p. 142)4.

 

Y el propio Gentile profundiza a√ļn m√°s sus reflexiones cuando afirma a continuaci√≥n que:

 

El fascismo es una nueva forma in√©dita, de experiencia de dominaci√≥n pol√≠tica puesta en pr√°ctica por un movimiento revolucionario que profesa una concepci√≥n integrista de la pol√≠tica, que¬† lucha para conquistar el monopolio del poder y que, tras haberlo conquistado, mediante v√≠as legales o ilegales, administra o transforma el r√©gimen pre-existente y construye un Estado nuevo, basado sobre el r√©gimen de partido √ļnico y sobre un sistema polic√≠aco y terrorista como instrumento de la revoluci√≥n permanente contra¬† los ‚Äúenemigos interiores‚ÄĚ. El objetivo principal del movimiento totalitario es la conquista y la transformaci√≥n de la sociedad, a saber la subordinaci√≥n, la integraci√≥n y la homogeneizaci√≥n de los gobernados sobre la base del principio del primate de la pol√≠tica m√°s que cualquier otro aspecto de la existencia humana. √Čsta es interpretada, seg√ļn las categor√≠as, los¬† mitos y los¬† valores de una ideolog√≠a palingen√©sica, dogmatizada bajo la forma de una¬† religi√≥n pol√≠tica, que pretende moldear al individuo y a las masas por una revoluci√≥n antropol√≥gica, para crear una nueva especie de ser humano, √ļnicamente dedicada a la realizaci√≥n de los proyectos revolucionarios e imperialistas del partido totalitario. En otros t√©rminos, se trata de crear una nueva civilizaci√≥n de √≠ndole super-nacional y expansionista (Gentile 2001, pp. 245-246)5.

 

Para Robert Paxton, el fascismo es sin duda, un tipo de:

 

comportamiento político marcado por una preocupación obsesional por la decadencia de la sociedad, su humillación y victimización y por los cultos compensatorios de la unidad, la energía, la pureza; sus militantes, nacionalistas convencidos capacitados  por un partido basado sobre la masa, colaboran a  menudo, de modo rugoso pero eficaz con las élites tradicionales; el partido abandona las libertades democráticas y prosigue, mediante una política con violencia redentora y sin contradicciones éticas o legales, un doble objetivo de limpieza interna y de expansión externa (Paxton, 2004, p. 373)6.

 

Con todo, la dictadura y las demás formas de gobierno (fascismo, nazismo) son mucho más culturales que ideológicas por caracterizarse por contradicciones internas, una coherencia monolítica, y un discurso polifónico; y por ser prácticas políticas reactivas. El actor fascista  premedita sus actos y arma sus estrategias en función del efecto de la manipulación, la dominación y la sumisión que pretende lograr. El dictador nunca se dirige a la razón sino que emplea lo racional de lo irracional como estrategia política.

  1. Consideraciones sobre una supuesta democracia en √Āfrica

En √Āfrica, tras la de-colonizaci√≥n, la democracia heredada de la metr√≥poli colonial ser√° privada de su contexto real en cuanto a la pr√°ctica. Es esta mala administraci√≥n la que precipit√≥ al continente (buen n√ļmero de pa√≠ses) al autoritarismo bajo distintas formas: monopartidismo, golpe de Estado militar, el patrimonialismo, la presidencia de por vida, el populismo militarista, entre otros, y la formaci√≥n del Estado-naci√≥n, tirando por el suelo a la verdadera democracia. Todo eso orquestado por tiranos y dictadores liberales, socialistas y marxistas. En efecto, para los responsables del poder, bast√≥ con darse una bandera, adherirse a una ideolog√≠a en ‚Äúismo‚ÄĚ para proclamar la libertad.

La situaci√≥n social del continente africano, aprendiz de la democracia a los pocos d√≠as de las independencias, da nacimiento a nuevas clases, sobre todo a una burgues√≠a que se instal√≥ en un lujo ‚Äúinsolente‚ÄĚ mientras que la masa trabajadora andaba errando en¬† una miseria. Muchos pa√≠ses enfrentan obst√°culos a¬† nivel pol√≠tico, social, econ√≥mico (golpes de Estado militar, instalaci√≥n de dictaduras y poderes arbitrarios y represivos, corrupci√≥n y robos). Es la √©poca del fracaso de los procesos democr√°ticos y sus corolarios de desencanto, desesperanza y de angustia generalizada. Por eso, consciente de una posible exacerbaci√≥n de los principios democr√°ticos, el escritor camerun√©s Maxime N¬īDebeka afirm√≥ durante una entrevista: ‚Äú[‚Ķ] Debemos ahora, exigir mucho de los que nos administran, controlan y que quieren confeccionarnos ropa lista para vestir olvidando que uno puede engordar o adelgazar‚ÄĚ.

La democratizaci√≥n de √Āfrica fue despu√©s de las independencias, un proyecto de revoluci√≥n pol√≠tica puesto que se ambicionaba desde luego, poner fin al proyecto social de la¬† colonia y construir una nueva constituci√≥n. As√≠ es como √©sta ser√° vista desde un principio, como la v√≠a del pueblo y una reacci√≥n contra las depredaciones del neo-patrimonialismo autoritario y los costos de las reformas neoliberales de los programas de estructuraci√≥n estatales. El ideal suscit√≥ el surgimiento de dos tipos de democracias: la democracia liberal y popular. En el continente africano, la democracia liberal caracterizada por la buena gobernanza, es la m√°s empleada por los pa√≠ses y ha representado una ventaja democr√°tica aunque necesita ser m√°s reforzada.

Si a nivel pol√≠tico, se empieza a organizar elecciones multipartidistas, a utilizar el sufragio universal como forma de elegir a los dirigentes pol√≠ticos y a instaurar el debate multipartidista, cabe notar que en la pr√°ctica existen todav√≠a grandes confusiones y contradicciones por el hecho de que muchos gobernantes se empe√Īan a obstaculizar la buena gobernanza (la liberaci√≥n socio-pol√≠tica y econ√≥mica y la aplicaci√≥n de las reformas de programas). Aqu√≠ es cuesti√≥n de la honestidad de muchos dirigentes pol√≠ticos que al teorizar sobre las instituciones democr√°ticas terminan por no darles m√°s credibilidad.

La democracia en la mayor√≠a de los pa√≠ses africanos ha venido siendo una ‚Äúdemocracia de papel‚ÄĚ dado que la puesta en pr√°ctica de las instituciones democr√°ticas tales como el multipartidismo, la conferencia nacional, la consulta popular, la pol√≠tica de de-centralizaci√≥n, la alternancia pol√≠tica, la existencia de una Asamblea altamente multipartidista y garante del poder legislativo, el consejo electoral independiente y el poder judicial aut√≥nomo permanecen todav√≠a ‚Äďdig√°moslo-, titubeantes.

En resumidas cuentas, es de afirmar que la simple existencia de las instituciones democr√°ticas en √Āfrica no es de ninguna manera, sin√≥nimo de la de un r√©gimen democr√°tico.

Desde el punto de vista te√≥rico-formal la democracia en¬† su sentido estricto, existe en √Āfrica puesto que los principales fundamentos del Estado de derecho a saber: la legitimidad de los gobernantes, la separaci√≥n de poderes y la autonom√≠a de la magistratura aparecen claramente en muchos pa√≠ses, aunque esta democracia resulta enigm√°tica a causa de la dif√≠cil alternancia y sus condiciones de emergencia. Esta problem√°tica es sobre todo, la que constituye el mayor obst√°culo a la consolidaci√≥n de una verdadera democratizaci√≥n del continente africano, aunque existen tambi√©n factores culturales y √©tnicos.

¬ŅLa democracia a la africana? Adem√°s de los problemas subrayados como obst√°culos al proceso¬† de democratizaci√≥n del continente, a√Īadimos otros motivos tales como los conflictos √©tnicos, regionales, religiosos y las ambiciones personales que siguen frenando la emergencia de una democracia real.

En suma, en √Āfrica, una de las principales dificultades al nacimiento de una democracia verdadera es la presencia de grupos √©tnicos muy arraigados culturalmente, divididos y sostenidos entre sus ra√≠ces y el mundo moderno.

  1. An√°lisis de algunas dictaduras o Estados autoritarios en √Āfrica

De las independencias hasta hoy d√≠a, el continente africano conoci√≥ a dirigentes poco capaces que se pusieron al margen de la democracia y de las normas de la buena gobernanza. Tal situaci√≥n provoc√≥ un estado de anarqu√≠a en muchos pa√≠ses. Los nuevos Estados africanos post-independentistas ser√°n desde luego, naciones marcadas por rupturas, paradojas, ambig√ľedades y contradicciones. Es en este per√≠odo cuando surge el problema de posicionamiento pol√≠tico en varios dirigentes en detrimento de las reglas democr√°ticas, lo que se explica por el hecho de que tras la obtenci√≥n de la soberan√≠a nacional, los llamados ‚ÄúPadres de¬† la independencia‚ÄĚ ya Presidentes, se negaron a compartir el poder. En esta maniobra de adue√Īamiento, fueron garante de su reconocimiento y posicionamiento. De ah√≠ que la democracia va cediendo paso al fen√≥meno conocido como unipartidismo, y aun, a nivel social, al tribalismo, nepotismo, despotismo, etnicismo, unilateralismo, totalitarismo, fascismo y entre otros ismos, y dictadura. Asistimos desde entonces, a una crisis o a una escisi√≥n a veces aniquiladora entre gobierno y parte del pueblo inconforme, lo que sol√≠a desembocarse en represiones violentas y sangrientas.

Para el gobierno represor, todo lo que no es obediencia es tildado categ√≥ricamente de disidencia, anti-gobierno y perturbaci√≥n del orden nacional, y por ende, debe ser reprimido y reducido a la nada. La estrategia impuesta consist√≠a en mantener un frente popular a la vez autoritario, radical, omnipresente y anti-progresista que ha de encarar y obstaculizar cualquier alianza o frente reaccionaria. Esta √©poca es la de gobiernos fascistas, dictatoriales en √Āfrica y aun m√°s de gobiernos caracterizados seg√ļn Georgi Dimitrov, por una ‚Äúdictadura abierta y terrorista de¬† los elementos m√°s reaccionarios, patrioteros, imperialistas del capital financiero‚ÄĚ7 y del capital pol√≠tico.

La toma del poder por los ‚ÄúPadres de la naci√≥n‚ÄĚ en muchos pa√≠ses africanos despu√©s de las independencias suscit√≥ el establecimiento progresivo de reg√≠menes in√©ditos que ser√°n vistos por unos (la mayor√≠a) como fascistas gracias a su ret√≥rica, y al estilo en√©rgico militarizado y unilateral, y como democr√°ticos por una minor√≠a privilegiada.

La pr√°ctica err√≥nea de la democracia en √Āfrica tuvo sus primeras¬† consecuencias notables de 1960 a 1970. El decenio fue marcado por golpes de Estado derivados de la lucha de poder, la presencia militar en el poder, la crueldad y la incompetencia pol√≠tica. La crisis entre el poder y los intelectuales, el control de las universidades, las producciones intelectuales, el fomento de la pol√≠tica del silencio y la subordinaci√≥n de la intelligentsia a la causa del r√©gimen fueron tantas estrategias puestas en marcha para consolidar y dar seguridad permanente a un Estado-provincia. A esto, cabe a√Īadir medidas unilaterales de exclusi√≥n que permitieron tambi√©n reducir a los movimientos de oposici√≥n favoreciendo una verdadera teocratizaci√≥n del r√©gimen. Al respecto revisaremos algunos casos de dictaduras:

‚ÄĘCaso de Guinea bajo el r√©gimen sanguinario y polic√≠aco de Ahmed S√©kou Tour√©.

Con la independencia lograda ante Francia en 1958, en vez de un mejoramiento de la escena política del país, la vida de Guinea se empeoró drásticamente en todos sus aspectos debido a la instalación de un régimen autocrático encabezado por el primer jefe de Estado Sékou Touré. El proyecto político de Touré desde el inicio de su poder, se mostró bastante confuso en cuanto a la idea de una revolución mal concebida (fue un régimen pro-socialista y pro-soviético) y a la administración de dicho poder. Algunos pasajes discursivos de Touré justifican perfectamente lo anterior:

 

Como el d√≠a 28 de septiembre de 1958 / el partido del pueblo / el partido de la libertad / el partido de la dignidad / dijo no categ√≥ricamente no definitivamente no. [‚Ķ] No a la contra-revoluci√≥n [‚Ķ] No al renacer del racismo [‚Ķ] no a la corrupci√≥n [‚Ķ] No a la subversi√≥n [‚Ķ]. No a la calumnia. No a las traiciones. No a la quiebra de la econom√≠a. No a la derrota del pueblo [‚Ķ] y s√≠ a la revoluci√≥n, al progreso social y democr√°tico [‚Ķ] a cada r√©gimen su moral y el sistema de educaci√≥n de la clase¬† en el poder / A cada r√©gimen su base social y el sistema de gobierno de la clase en el¬† poder / A cada r√©gimen su derecho y el sistema de coerci√≥n y de dictadura de la clase en el poder / A cada r√©gimen su econom√≠a y su modo de producci√≥n conformes a los intereses de la clase en el poder [‚Ķ]. El pueblo de Guinea eligi√≥ / Eligi√≥ la revoluci√≥n que pertenece a todos / eligi√≥ a √Āfrica, su historia y sus¬† valores reales / Eligi√≥ a la humanidad¬† que sufre y sus objetivos de libertad¬† de progreso en la justicia / Eligi√≥ y eligi√≥ muy bien la clase [‚Ķ.]. No m√°s piedad para los que dan la espalda al honor y a la patria / No m√°s¬† piedad para los que encienden y roban a los consumidores y a los usuarios / No m√°s piedad para los que sin verg√ľenza, defraudan a los trabajadores [‚Ķ] No m√°s piedad para los que por sus actos malsanos quieren oscurecer el horizonte de la juventud [‚Ķ] No m√°s piedad para los que sacan ventajas econ√≥micas de sus funciones pol√≠ticas y administrativas [‚Ķ]8.

 

He aquí secuencias discursivas sobre el programa político de Sékou Touré, los cuales reflejan la situación socio-política de Guinea. Pasajes retóricos que no expresan nada en especial, sino que producen efectos al captar de entrada, la atención del auditorio cuando traza su perfil de culpable. Los discursos son también la expresión de una voluntad de actuar y de convertir a la sociedad en un campo político que debe ser regido por la obediencia.

De 1960 a 1961, S√©kou Tour√© emprende fortuitamente hostilidades contra la intelligentsia, precisamente contra el magisterio de su pa√≠s supuestamente opuesto a su ideolog√≠a y autora del primer complot contra el nuevo r√©gimen. La¬† reacci√≥n del r√©gimen fue inmediata, siete personas fueron reprimidas y condenadas a muerte por el gobierno de Tour√©. √Čstos son El hadj Lamine Kaba, Ibrahim Diallo, Koumandian Keita, Djibril Tamsir Niane, entre otros intelectuales. Muy pronto, se abre la era de la opresi√≥n comandada por una administraci√≥n al servicio del Presidente-dictador cuyo √ļnico objeto ha sido su pueblo; y sus medios, el uso constante del ej√©rcito nacional, la c√°rcel, la¬† tortura, y su fin, dar la muerte.

Uno de los fundamentos del comportamiento del r√©gimen de S√©kou Tour√© resid√≠a en el lema siguiente: ‚Äúel gobierno no necesita aportar pruebas: basta con acusar, y se lo cree enseguida‚ÄĚ. En base a √©ste, los supuestos culpables y acusados fueron transferidos a los famosos campos militares llamados ‚ÄúCamp Alpha Yaya‚ÄĚ y ‚ÄúCamp Boiro‚ÄĚ (conocidos mundialmente como campos de concentraci√≥n por el grado tan elevado e incre√≠ble de tortura).

Esta primera demostraci√≥n de fuerza y autoritarismo del r√©gimen de Tour√© termin√≥ llamando la atenci√≥n del mundo sobre su proyecto de naci√≥n, en particular, la de sus aliados ideol√≥gicos a saber las ex URSS (Uni√≥n de las Rep√ļblicas Socialistas Sovi√©ticas) y RDA (Rep√ļblica Democr√°tica Alemana) a tal punto que llegaron a un rompimiento de las relaciones bilaterales. Tras la¬† ruptura de las negociaciones emprendidas por el gobierno de Khrouchtcchev a favor de los detenidos arriba mencionados, S√©kou Tour√© inconforme de la intervenci√≥n de la URSS, expulsa de manera unilateral a Daniel¬† Solod, embajador de la URSS en Guinea.

Todos los sectores de la vida en Guinea sufrieron la dictadura de S√©kou: los periodistas (caso de Siradiou Diallo, Boubacar Kant√©, √©ste √ļltimo se hab√≠a refugiado en Costa de Marfil donde trabaj√≥ como periodista destacado hasta su muerte), los obreros inconformes con el sistema de remuneraci√≥n, los campesinos agricultores desesperados con la pol√≠tica de explotaci√≥n de sus tierras, la poblaci√≥n civil privada de sus derechos b√°sicos, los comerciantes y algunos grupos √©tnicos tales como los Peulhs y los Sossos9 v√≠ctimas del tribalismo y el nepotismo por no pertenecer al grupo √©tnico del Presidente camarada S√©kou Tour√©.

La estrategia del r√©gimen de Tour√© descansaba principalmente en los viejos m√©todos heredados de los fascistas italiano y alem√°n, y en otras t√°cticas de opresi√≥n y tortura procedentes de Varsovia que¬† resumimos en¬† pocas palabras: humillar, reducir y destruir al ser humano. Para ello, el principal espacio para llevar a cabo todas estas maniobras era el Campo Boiro donde los detenidos sufr√≠an maltratos psicol√≥gicos (provocaciones, insultos, viv√≠an entre sus excrementos, se les ahogaban con pa√Īuelos hundi√©ndoselos por la garganta) antes de ser ejecutados en la mayor√≠a de los casos. Tal situaci√≥n hizo del r√©gimen de S√©kou no s√≥lo un r√©gimen polic√≠aco sino el segundo en el mundo detr√°s de los dictadores europeos (Mussolini, Hitler, Franco y Salazar entre otros), y oblig√≥ a la Comisi√≥n Internacional de Juristas a emprender una lucha a favor del mejoramiento de las condiciones en las c√°rceles y de los presos en Guinea.

Este breve análisis de los discursos de Touré y de sus prácticas autoritarias no remite indirectamente a la figura del pueblo como enemigo del actor político enmascarado en actitudes totalitarias, éste en una evolución mucho más compleja con respecto a la esencia de la democracia. El régimen de Sékou Touré que terminó en 1984 (con la muerte de éste en el poder) se caracterizó por una demagogia populista, el terror, el menosprecio de los valores, la barbarie y la muerte gratuita.

‚ÄĘCaso de Uganda con Idi Amin Dada.

Idi Amin Dada (1924-2003) fue presidente de Uganda de 1971-1979 tras un golpe de Estado en 1971 contra el gobierno de Milton Obote, con la ayuda de Israel e Inglaterra. Una vez en el poder, Idi Amin Dada no dud√≥ en constituir un r√©gimen autoritario de ideolog√≠a izquierdista, anti-occidental y religiosa (por su acercamiento a los gobiernos de los pa√≠ses √°rabes y musulmanes del Cercano y Pr√≥ximo Oriente) de tal modo que su gobierno putchista fue considerado como uno de los m√°s sanguinarios de la segunda mitad del siglo XX al igual que el de S√©kou Tour√©. El r√©gimen de Idi Amin muy pronto, se fue caracterizando adem√°s de las¬† atrocidades cometidas durante el golpe de¬† Estado, por la violencia, la opresi√≥n sin motivos reales, el¬† maltrato psicol√≥gico (por ejemplo se introduc√≠an tambi√©n pa√Īuelos en las gargantas de los detenidos) y la manipulaci√≥n de la realidad. Era adem√°s Idi Amin Dada, xen√≥fobo y antisemita por expulsar de Uganda a la minor√≠a hind√ļ en 1972. Sus ‚Äúfuerzas del orden‚ÄĚ asesinaron a m√°s de trescientos mil ugandeses, acto que enseguida, fue considerado como uno de los peores genocidios en contra de la humanidad (dado que la mayor√≠a ven√≠a de clanes opuestos y constitu√≠an minor√≠as sociales), y durante la guerra del Yom Kipur, se declar√≥ Amin Dada abiertamente anti-Israel al quemar la bandera de dicho pa√≠s y al expulsar a su Embajador de Uganda.

La represi√≥n de Idi Amin Dada no tuvo l√≠mites, de manera¬† que muchos polit√≥logos lo han comparado con Hitler, como el ‚Äúaprendiz de Hitler‚ÄĚ. La crueldad de su r√©gimen alcanz√≥ dimensiones impensables puesto que entre las v√≠ctimas de su barbarie figuraban sus mujeres quienes fueron respectivamente asesinadas cobardemente por sus mercenarios y bajo sus √≥rdenes.

En suma, desde los puntos de vista tanto nacional como internacional, el r√©gimen de¬† S√©kou Tour√© y de Idi Amin Dada se han identificado de sobremanera con el fascismo italiano y el nazismo alem√°n. Fueron dos reg√≠menes autoritarios, sangrientos y por fin, sin duda alguna, dictatoriales por el ejercicio tan peculiar del poder. Dos jefes de Estado en¬† un momento crucial de la evoluci√≥n de su respectiva naci√≥n, que se estuvieron convirtiendo en F√ľhrer, Duce y Caudillo, y responsables de todos los males de su pa√≠s cuya memoria sigue siendo dolorosa.

He aqu√≠ de manera sumaria y num√©ricamente hablando, las dos principales dictaduras africanas tocante a las cuales no habr√≠a duda alguna. Al lado de √©stas, se podr√°n mencionar a otros gobiernos un tanto dictatoriales: el gobierno de D√©sir√© Kabila en Rep√ļblica Democr√°tica de Congo (RDC) y el de Juv√©nal Habyarimana en Rwanda, √©ste √ļltimo responsable de la guerra civil genocidio como consecuencia de la represi√≥n iniciada en 1993 y que no tard√≥ en ser considerada como el genocidio de las minor√≠as Tutsis y Hutus por los Hutus y apoyados por el clero; matanzas que se cifrar√° a m√°s de un mill√≥n de muertos. Al respecto afirma Emmanuel Viret:

 

Recordamos brevemente los hechos: en un centenar de días, de abril a julio de 1994, aproximadamente 800,000 personas fueron asesinadas,  bajo las órdenes de una coalición conformada por elementos del aparato del Estado, los partidos políticos y de las fuerzas armadas rwandesas (FAR). Mundo rural y urbano, adeptos de diversas confesiones religiosas, altos funcionarios o trabajadores agrícolas, jornaleros, ni una región, ni  un sector se escapó de las  consignas de exterminación de la población Ttusi y de la liquidación de los opositores a la coalición Power (Viret, 2009, pp. 4-5)9.

 

En todos los pa√≠ses mencionados arriba, la ideolog√≠a del Estado apuntaba a una masa quiz√°s desde su nacimiento, miembro del partido presidencial, partido √ļnico, a una masa sumisa y partidaria de una ‚Äúcultura de la obediencia‚ÄĚ.

Los discursos son como lo podemos constar, m√°s que¬† una estrategia de posicionamiento, una manera de legitimar de antemano, el desencadenamiento de una din√°mica de la violencia f√≠sica y radical, y de una sem√°ntica del odio adem√°s, son discursos que enuncian, un proyecto democr√°tico como, seg√ļn palabra de¬† S√©melin, un ‚Äúorganizaci√≥n de la masacre‚ÄĚ que para fraseamos diciendo ‚Äúuna democracia de la masacre y del crimen‚ÄĚ como consecuencia de una ‚Äúcrisis de Estado‚ÄĚ.

Las pr√°cticas violentas de los dictadores resultan ser mensajes dirigidos no a las v√≠ctimas actuales sino a los pr√≥ximos disidentes. Se trata de pr√°cticas como din√°mica de sumisi√≥n o eradicaci√≥n de civiles un ‚Äď seg√ļn Nahoum-Grappe ‚Äď ‚Äúuso pol√≠tico de la crueldad‚ÄĚ, una demostraci√≥n ejemplar para intimidar psicol√≥gicamente.

  1. Reflexones y propuestas para un fin de las dictaduras en √Āfrica

No podemos terminar nuestro estudio sin intentar aportar soluciones frente a la degradaci√≥n creciente del Estado de derecho en muchos pa√≠ses africanos desde las independencias hasta hoy en d√≠a, a pesar de la poca mejor√≠a lograda a partir de los a√Īos 1990 con el multipartidismo.

La instauraci√≥n de una verdadera¬† democracia en √Āfrica depender√° de varios factores que deben de converger hacia el establecimiento del Estado de derecho como sin√≥nimo de racionalidad socio-pol√≠tica.

En otros términos, se trata de crear y consolidar las instituciones políticas y al mismo tiempo convertirlas en garantes de las libertades individuales y promotoras del pluralismo tanto socio-político, económico, cultural como religioso, y sobre todo, de una sincera alternancia política. Tal medida implica una colaboración recíproca entre gobernantes o clase política y ciudadanos.

El establecimiento de una democracia estricta en el continente ha de pasar por una complicidad (en el sentido positivo) entre el Estado y la sociedad civil. El Estado debe desde luego, reconocer y tomar en cuenta a una sociedad nacional y plural, as√≠ se lograr√° un liberalizaci√≥n econ√≥mica y democr√°tica cuyo locutor ser√° el Estado democr√°tico o el Estado √ďptimo. Dicho Estado s√≥lo habr√° de considerar a la sociedad civil como su alter ego, su partidaria y aun, como otra instituci√≥n de apoyo, pero no como enemiga.

A la necesidad urgente de una relación entre el Estado y la sociedad civil como una de las condiciones de la instauración democrática, se plantea la idea de la capacitación en democracia en el sentido de una formación continua de las masas por la vía de las escuelas y las políticas de alfabetización.

Otro punto a favor de la vida democrática sería la resolución definitiva y favorable de las condiciones de participación ciudadana sin restricción alguna, de las minorías étnicas que muchas veces (casos de los Tutsis en Rwanda, Ibos en Nigeria y de los Touaregs en Mali, Algería y Libia) no logran llegar al poder supremo.

Los partidos políticos nacidos del multipartidismo deberán tener todas las garantías para formarse libremente al igual que el partido en el poder. Estos partidos han de evitar en sus filas los  criterios étnicos, religiosos, regionalistas y de parentesco en provecho de una contribución sincera a la formación de un Estado de derecho y a la misión democrática.

Para lograr en el continente una democracia plena y eficiente, es tarea urgente que se instituya una prensa libre y autónoma, una  prensa no sujeta a las censuras políticas y una prensa crítica e imparcial aun cercana a tal o cual formación política.

A este imperativo, cabe a√Īadir el papel preponderante de los intelectuales y las √©lites en √Āfrica, que ineluctablemente ha de rechazar cualquier ‚Äúpol√≠tica de la barriga‚ÄĚ y otros juegos pol√≠ticos a fin de contribuir seriamente a la edificaci√≥n de una democracia real en el continente.

Más allá de todo eso, se han de reforzar los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial), garantizar siempre elecciones libres y transparentes y combatir el monopartidismo velado y las segregaciones étnicas y regionales.

En resumidas cuentas, para lograr una democracia real en √Āfrica, har√° falta que se debiliten a los Estados-providencia mediante la estructuraci√≥n de las instituciones de integraci√≥n y de justicia social, para pretender una democracia-mundo.

 

En conclusión, muchos países del continente africano desde su independencia hasta la actualidad, viven bajo regímenes dictatoriales o semi-dictatoriales que confiscaron las libertades individuales y obstaculizaron el buen funcionamiento de las instituciones políticas. Si es cierto que el multipartidismo de los 1990 trajo consigo algunas esperanzas, conviene mencionar que el cambio no fue del todo sustancial dado que el juego democrático sigue siendo obstaculizado por la imagen y las maniobras sucias de un Presidente que anhela constantemente permanecer en el poder de por vida (aunque muchas veces la constitución dice lo contrario).

Por eso, a todas las posibles soluciones necesarias para el establecimiento de una vida democrática, las más importantes serían la promoción de una cultura democrática, la consideración de la democracia como una forma social, y el concebir una teoría nueva sobre la democracia: la de la democracia-mundo. Obviamente, no será tarea fácil, sino una cuestión de voluntad política porque ninguna institución funciona por sí sola.

 

Notas:

1. Linbcoln, Abraham citado en Courtois, St√©phane (dir.) (2001), Quand tombe la nuit. Origines et √©mergence des r√©gimes totalitaires en Europe 1900-1934. Paris: √©ds. L¬ī√āge d¬īHomme, p. 23.

2. Mussolini, Benito Amilcare Andrea citado en Chapoutot, Johann (2008), L¬ī√Ęge des dictatures. Fascisme et r√©gimes autoritaires en Europe de l¬īOuest (1919-1945), Paris, Presses Universitaires de France (PUF), p. 198. La traducci√≥n al espa√Īol es nuestra. Originalmente el pasaje fue escrito por el propio Mussolini en la obra: La doctrina del fascismo (1930).

3. Mussolini, Benito Amilcare Andrea en Chapoutot, Johann (2008), L¬ī√Ęge des dictatures. Fascisme et r√©gimes autoritaires en Europe de l¬īOuest (1919-1945). Paris, Presses Universitaires de France (PUF), p. 199.

4. Gentile, Emilio (2004). Qu¬īest-ce que le fascisme? Histoire et interpr√©tations. Paris, Gallimard, p. 142. La traducci√≥n al espa√Īol es nuestra.

5. Gentile, Emilio, ¬ęParti, √Čtat et monarchie dans l¬īexp√©rience totalitaire fasciste¬Ľ in Courtois St√©phane (dir.) (2001), Quand tombe la nuit. Origines et √©mergences des r√©gimes totalitaires en Europe 1900-1934. Paris, eds. L¬ī√āge d¬īHomme, pp. 245-246. La traducci√≥n al espa√Īol es nuestra.

6. Paxton, Robert (2004), Le fascisme en action. Paris, Seuil, p. 373. Originalmente, el libro fue publicado en ingl√©s bajo el t√≠tulo de The Anatomy of Fascism, New York, Knopf. Utilizamos la versi√≥n francesa y la traducci√≥n al espa√Īol es nuestra.

7. Dimitrov, Georgi. Citado en Chapoutot, Johann (2008), L¬ī√Ęge des dictatures. Fascisme et r√©gimes autoritaires en Europe de l¬īOuest (1919-1945). Paris, Presses Universitaires de France (PUF), p. 111.

8. Pasajes de los discursos pronunciados por Ahamed¬† S√©kou Tour√© en 1964, 1970 y 1975. La traducci√≥n al espa√Īol es nuestra.

9. Viret, Emmanuel (2009), La langue am√®re des temps nouveaux: dynamique de la violence au Rwanda rural (1991-1994), Paris, Centre d¬ī√©tudes et de recherches internationales. Sciences Po.

10. En Guinea, los peulhs son de tradici√≥n ganadera y son descendientes de los Massai en Etiopia. Dado que una de las de S√©kou era la explotaci√≥n de la tierra o sea m√°s primac√≠a a la agricultura, entra enseguida en conflicto con los Peulhs fuertemente arraigados en su tradici√≥n de ganaderos. En cuanto a los Sossos, los motivos son los mismos dado que los Sossos eran tradicionalmente m√ļsicos, y en nombre de la necesidad de una buena explotaci√≥n de las tierras, S√©kou Tour√© emprende hostilidades contra los pueblos Sossos por su parte muy comprometidos con su arte. Es de mencionar que buena parte de los opositores de todos los niveles pertenec√≠an principalmente al estos dos grupos √©tnicos, aunque debemos reconocer que otros eran del clan mandingue, grupo √©tnico del Presidente. Los disidentes no que fueron matados encarcelados y reducidos a la nada se exiliaron de por el mundo.

 

Bibliografía

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Nahoum-Grappe, V., ¬ęL¬īusage politique de la cruaut√©: l¬ī√©puration ethnique (ex-Yougoslavie, 1991-1995)¬Ľ in F. H√©ritier (dir.) (1996), De la violence, Paris, Odile / Jacob, pp. 273-323.

 

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