Revista de Ciencia PolŪtica
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Revista Nº14 " ECONOMIA V "

Resumen

 

A partir de finales de los a√Īos 90s del SXX Hugo Ch√°vez Fr√≠as propugn√≥ por un cambio en la pol√≠tica latinoamericana, su ejemplo ser√≠a seguido por varios mandatarios a lo largo de la primera d√©cada del SXXI. En el presente escrito se analizar√°n comparativamente el accionar pol√≠tico del l√≠der venezolano y sus pares N√©stor y Cristina Kirchner en la Argentina, y la ruptura del paradigma neoliberal en la regi√≥n.

 

Abstract

 

In the end of decade of 1990 in the last century, Hugo Chávez Frías defended a change in Latin American politics. His example would be followed by several presidents during the first decade on the twentieth one century. This work will compare Venezuelan leader’s and Néstor and Cristina Kirchner’s political behavior and the breakthrough of neoliberal paradigm in the region.

 

‚ÄúNeoliberalismo y car√°cter de la ruptura con el mismo, en los casos de Hugo Ch√°vez, y N√©stor y Cristina Kirchner‚ÄĚ

Por: Carolina Lebermann*

 

INTRODUCCION

 

 

La presente investigaci√≥n, tiene relevancia porque en Am√©rica del Sur se registra un per√≠odo de grandes transformaciones. El paradigma neoliberal que rigi√≥ nuestras pol√≠ticas econ√≥micas desde fines de los 70, y m√°s profundamente en la d√©cada de los 90, ha perdido el consenso del que gozaba. Han sido electos en la regi√≥n, una mayor√≠a de gobiernos anti-neoliberales (Hugo Ch√°vez 1999, Kirchner 2003, Lula Da Silva 2003, Tabar√© V√°zquez 2005, Evo Morales 2006, Bachelet 2006, Rafael Correa 2007, Daniel Ortega 2007, Fernando Lugo 2008, Ollanta Humala 2011). A la vez, en algunos pa√≠ses han sido electos gobiernos que sostienen en neoliberalismo y las relaciones con los Estados Unidos (√Ālvaro Uribe, Sebasti√°n Pi√Īera).

 

A la hora de delinear posibles escenarios futuros, es necesario analizar la profundidad de los cambios emprendidos, en qu√© aspectos se ha roto con los 90 y en qu√© aspectos el neoliberalismo sigue presente. Tomaremos el caso argentino, por ser nuestro lugar de residencia y acci√≥n pol√≠tica, y lo compararemos con Venezuela, por ser el que ‚Äďconsideramos- ha realizado los cambios m√°s radicales.

 

El objetivo del presente trabajo es analizar comparativamente las presidencias de N√©stor Kirchner y Cristina Fern√°ndez de Kirchner, y de Hugo Ch√°vez Fr√≠as, observando las pol√≠ticas p√ļblicas que llevaron adelante y c√≥mo fueron reaccionando los diferentes actores, para as√≠ establecer en qu√© grado se ha roto con el neoliberalismo en ambos pa√≠ses, cual es la situaci√≥n actual y qu√© posibles escenarios se delinean en un futuro cercano.

 

En los a√Īos `50, el paradigma dominante en la mayor√≠a de los pa√≠ses latinoamericanos era sin duda el desarrollismo. √Čste se basaba en la proposici√≥n de que el capitalismo productivo y nacional iba a llevar a los pa√≠ses subdesarrollados, a alcanzar el nivel de desarrollo de los pa√≠ses centrales.

 

El Estado de Bienestar, en un principio, gener√≥ una situaci√≥n de pleno empleo y de seguridad social para la mayor√≠a de los habitantes. Sin embargo, hacia los a√Īos 70, las econom√≠as latinoamericanas entran en crisis, por diversas razones que no cabe aqu√≠ explayar.

 

El ciclo de dictaduras en la mayoría de los países, y, excepcionalmente, un gobierno elegido democráticamente en Venezuela, comienzan a instalar el paradigma neoliberal. Los grandes grupos económicos notan que es menos rentable producir que especular sobre esa producción, y así van transformándose los mecanismos de acumulación de capital. En esta época comienzan a implementarse algunas medidas de corte neoliberal, como las privatizaciones, la liberalización financiera, etc.

Los a√Īos ¬ī80 son un per√≠odo de crisis generalizada, donde a√ļn quedan algunas resistencias, y ya en los ¬ī90 el modelo neoliberal se instala en toda su profundidad. Tanto Carlos Andr√©s P√©rez en Venezuela, como Carlos Menem en Argentina, utilizan en sus campa√Īas discursos populistas, productivistas, anti-FMI, de retorno al desarrollismo. Y los dos presidentes, al asumir, hacen totalmente lo contrario a lo prometido. As√≠, en la d√©cada de los ¬ī90 van a implementarse las reformas neoliberales en profundidad en ambos pa√≠ses. Venezuela, tras las presidencias de P√©rez y de Caldera, lleg√≥ a tener un 60,94% de su poblaci√≥n en situaci√≥n de pobreza (en 1997)[1]; y Argentina, hacia fines de 1996 ostentaba un 17,1% de nivel de desempleo, agrav√°ndose la situaci√≥n hasta el 2002, donde el desempleo alcanz√≥ su pico del 21,5%[2].

 

Como reacción a las situaciones expuestas en el párrafo anterior, tomó cuerpo la creencia de que el neoliberalismo no era la panacea que se había proclamado, ni mucho menos. Así, en Venezuela, gana las elecciones presidenciales de 1999 el Comandante Hugo Chávez, representante de una alianza con clara orientación de izquierda (el Polo Patriótico, que incluía al MVR, al partido Comunista, al MAS, entre otros). A su vez, en Argentina, tras un fallido intento de gobierno de la Alianza y tres gobiernos interinos, en 2003 es electo Néstor Kirchner, apoyado por Eduardo Duhalde y con un discurso en el cual se diferenciaba abiertamente de Carlos Menem, proponiendo un programa de perfil socialdemócrata.

 

Tanto Hugo Ch√°vez como N√©stor Kirchner, y su sucesora Cristina Fern√°ndez, han llevado adelante programas de gobierno que de alguna manera, retornan al paradigma desarrollista, ahora llamado ‚Äúneodesarrollista‚ÄĚ. Han transformado las relaciones con el FMI y con los Estados Unidos; contra el monetarismo fiscalista de los ¬ī90, y han impulsado la industrializaci√≥n de sus respectivos pa√≠ses, impulsando fuertes pol√≠ticas sociales inclusivas.

 

El sistema de problemas que aqu√≠ planteamos, respecto a los gobiernos de los Kirchner y de Ch√°vez, es el siguiente: ¬Ņen qu√© grado y en qu√© aspectos, rompen con el paradigma neoliberal? ¬ŅQue continuidades podemos observar y cuales pueden ser sus posibles causas? ¬ŅPodemos hablar de un retorno al desarrollismo, o se trata de nuevos paradigmas de gobierno?

 

A partir de la ruptura del orden neoliberal en Venezuela en 1999, y en Argentina en 2001, se han desarrollado dos proyectos de gobierno con muchas similitudes, pero también con diferencias sustanciales. Nuestra hipótesis es:

 

‚ÄúLos grados en que Ch√°vez y los Kirchner habr√≠an roto con el neoliberalismo son diversos, y var√≠an seg√ļn el √°rea tem√°tica en que nos enfoquemos. El proceso de ruptura en la dimensi√≥n econ√≥mica ser√≠a mucho m√°s marcado en Venezuela que en Argentina; mientras que la construcci√≥n simb√≥lica de anti-neoliberalismo es igual de importante en ambos pa√≠ses‚ÄĚ.

 

MARCO TE√ďRICO

Para introducirnos brevemente en el tema del desarrollismo, utilizaremos los aportes que sobre ese período histórico hace Ruy Mauro Marini. En el caso de Venezuela tomaremos un texto de Rodríguez, y en el caso Argentino de Verseci.

Para trabajar el tema de la crisis de este modelo, y el surgimiento del neoliberalismo, nos basaremos en los aportes de Rodríguez Rojas, Varesi, Sader y Svampa.

Al trabajar el tema de las reformas neoliberales, nos serviremos de estos mismos cuatro autores, definiendo al neoliberalismo como lo hace Pierre Bourdieu. Agregaremos los aportes de Castel y Vilas sobre políticas sociales.

Para el caso argentino, usaremos los textos de Bosoer y Leiras, de Novaro y de Gambina para caracterizar a Menem; y para ver las reformas al estado lo haremos a trav√©s de Thwaites Rey, L√≥pez, Corrado y Ouvi√Īa.

En el caso venezolano, usaremos para su etapa neoliberal los textos de Corrales, Maignon, y Gómez Sánchez.

Más adelante, para analizar las presidencias de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández, utilizaremos los trabajos de Leiras, Varesi, Barbosa y Gambina.

A la hora de estudiar a Chávez, nos serviremos de los aportes de Guerrero, López Maya, Lander, y Ellner y Hellinger.

Por √ļltimo, analizaremos ambos procesos y extraeremos nuestras conclusiones bas√°ndonos en los trabajos de Sader, Guerrero, Gambina, y en un interesante aporte de Jos√© Schulman.

 

1. DESARROLISMO (O DE D√ďNDE SURGE EL NEOLIBERALISMO)

 

Hacia mediados del Siglo XX, el paradigma dominante en la mayor√≠a de los pa√≠ses latinoamericanos era sin duda el desarrollismo. Su teorizaci√≥n surgi√≥ de los estudios de la CEPAL (Comisi√≥n Econ√≥mica para Am√©rica Latina), en particular de un informe elaborado en 1949. Seg√ļn el economista y soci√≥logo brasilero Ruy Mauro Marini, la teor√≠a del desarrollo ten√≠a ‚Äúun prop√≥sito definido: responder a la inquietud y la inconformidad manifestadas por las nuevas naciones que emerg√≠an a la vida independiente, a ra√≠z de los procesos de descolonizaci√≥n, al darse cuenta de las enormes desigualdades que caracterizaban a las relaciones econ√≥micas internacionales. Confrontados a esa situaci√≥n, los pa√≠ses capitalistas centrales se preocuparon de explicar y justificar esas disparidades, que los beneficiaban de manera √≥ptima, al tiempo que buscaron convencer a los nuevos Estados de que a ellos tambi√©n se abr√≠an posibilidades de progreso y bienestar.‚ÄĚ[3]. Ante la opci√≥n del socialismo como horizonte viable, el capitalismo deb√≠a plantear una alternativa de mayor bienestar para las grandes mayor√≠as si no quer√≠a ser desplazado como relaci√≥n social principal.

 

La teor√≠a del desarrollo se basaba en la proposici√≥n de que el capitalismo productivo y nacional iba a llevar a los pa√≠ses subdesarrollados, a alcanzar el nivel de desarrollo de los pa√≠ses centrales. Podr√≠amos decir que era una diferencia de grado de modernizaci√≥n, y no una diferencia cualitativa, la que hac√≠a que un pa√≠s se ubique en uno u otro estadio del continuum de desarrollo. ‚ÄúEllo implicaba que, a partir de medidas correctivas aplicadas al comercio internacional y la implementaci√≥n de una adecuada pol√≠tica econ√≥mica, los pa√≠ses subdesarrollados ver√≠an abiertas las puertas de acceso al desarrollo capitalista pleno‚ÄĚ[4]. El objetivo central de la pol√≠tica econ√≥mica, para la Cepal, deb√≠a ser una industrializaci√≥n; para as√≠ elevar los salarios, dar mayor din√°mica al mercado interno y mejorar el desarrollo tecnol√≥gico. Este proceso llevado adelante en muchos pa√≠ses de Am√©rica Latina se conoci√≥ como ‚ÄúIndustrializaci√≥n por Sustituci√≥n de Importaciones‚ÄĚ (ISI), y se supon√≠a que funcionara como catalizador para solucionar todos los desequilibrios sociales y econ√≥micos de estos pa√≠ses.

El Estado de Bienestar, en un principio, gener√≥ una situaci√≥n de pleno empleo y de seguridad social para la mayor√≠a de los habitantes. La seguridad es definida por Robert Castel como ‚Äúestar a salvo de los imponderables que podr√≠an degradar el status social del individuo‚ÄĚ[5]. Podemos decir que durante el Estado benefactor, los ciudadanos viv√≠an ‚Äúseguros‚ÄĚ. ‚ÄúEl desarrollo del Estado Social es estrictamente coextensivo a la expansi√≥n de las protecciones. El Estado en su rol social opera esencialmente como un reductor de riesgos‚ÄĚ[6]. A su vez, el Estado estaba tambi√©n acompa√Īado por colectivos fuertes. Como dice el autor, ‚Äúexist√≠a una suerte de c√≠rculo virtuoso entre las relaciones de trabajo estructuradas de modo colectivo, la fuerza de los sindicatos de masas, la homogeneidad de las regulaciones del derecho laboral y la forma generalista de las intervenciones del Estado que permit√≠a una administraci√≥n colectiva de la conflictividad social‚ÄĚ[7].

Veamos algunas estadísticas de este período, para dimensionar el clima general de estas sociedades:

 

En Venezuela, durante el gobierno de Ra√ļl Leoni (1964-69), por ejemplo, se mantuvo la producci√≥n petrolera en sus niveles m√°s altos, se aument√≥ la producci√≥n de hierro, el crecimiento interanual del PTB (Producto Territorial Bruto) fue de 5.6% interanual (con mayor proporci√≥n del agro y la industria), la tasa de desempleo baj√≥ de 14,2% en 1962 a un 6,4% en 1968; se mantuvo el equilibrio presupuestario, se logr√≥ reducir la deuda p√ļblica y se incrementaron las reservas de la Naci√≥n; se avanz√≥ en la Reforma Agraria, se increment√≥ la generaci√≥n de energ√≠a el√©ctrica, se construyeron gran cantidad de v√≠as de transporte nuevas, aument√≥ el presupuesto para las √°reas de salud y educaci√≥n, y se increment√≥ la matr√≠cula escolar, entre muchos otros logros[8].

 

En Argentina, ‚Äúcomo resultado de la pol√≠tica econ√≥mica en el periodo 1958-1962 se lograron los siguientes resultados: se triplica la producci√≥n de petr√≥leo, se difunde el uso del gas, se incrementa notablemente la producci√≥n de carb√≥n de R√≠o Turbio, se triplica la producci√≥n de acero. Se sanciona la ley de radicaci√≥n de capitales extranjeros[9], aumenta la producci√≥n y el consumo de energ√≠a, se construyen 12.000 kil√≥metros de carreteras, se incrementa notablemente la radicaci√≥n de plantas automotrices, con el consiguiente aumento de la producci√≥n en el sector. Disminuye el d√©ficit p√ļblico como consecuencia de la racionalizaci√≥n administrativa.‚ÄĚ[10].

Sin embargo, hacia los a√Īos 70, las econom√≠as latinoamericanas entran en crisis, por diversas razones que no cabe aqu√≠ explayar[11]. Tan solo esbozaremos brevemente que la tasa de beneficio disminuy√≥, la ausencia de ahorro interno fue compensada con deuda externa para el desarrollo, el Estado entr√≥ en crisis fiscal, y que la falta de ciertas tecnolog√≠as llev√≥ a incentivar la inversi√≥n externa ‚Äďsi bien regulada-, haciendo que los pa√≠ses subdesarrollados tengan econom√≠as muy vulnerables. Todo esto, sumado a la ofensiva neoliberal que se da a nivel mundial, hace que ‚Äúcuando se abre el ciclo de las dictaduras militares, el desarrollismo cepalino entra definitivamente en crisis.[12].

 

2. SURGIMIENTO DEL NEOLIBERALISMO

 

Con las dictaduras militares (en la mayoría de los casos, ya que el comienzo del neoliberalismo, excepcionalmente, en Venezuela se dio bajo un gobierno elegido democráticamente), se impone un modelo económico basado ya no en el capital industrial sino ahora en el capital financiero. Los grandes grupos económicos notan que es menos rentable producir que especular sobre esa producción, y así van transformándose los mecanismos de acumulación de capital. La situación de todas formas es bastante diferente en los dos países a trabajar.

 

 

2.1 EL CASO VENEZOLANO

 

En Venezuela, en los 70 comienzan a evidenciarse las deformaciones que en la economía producía la magnitud de los ingresos petroleros. El gran aumento del precio del barril entre 1970 y 1979, y la especulación financiera que de él se deriva, van a tener sus graves consecuencias cuando nuevamente descienda el precio del petróleo, llevando a la crisis que comienza en 1983.[13]

 

Bajo el gobierno de Luis Herrera Campins (1979-84), se comienzan a implementar las primeras medidas de corte neoliberal como la reducci√≥n del gasto p√ļblico y la liberalizaci√≥n de los precios. Este tipo de medidas van a continuar en el siguiente gobierno, el de Jaime Lusinchi. ‚ÄúEn el periodo de 1983-1988 se producen medidas econ√≥micas que en ning√ļn momento pretend√≠an hacer un cambio estructural en el modelo econ√≥mico rentista, a pesar de reconocerse su agotamiento, s√≥lo se aplicaron medidas a corto plazo y de car√°cter coyuntural. La d√©cada de 1980 en Venezuela se inserta, igual que el resto de la Am√©rica Latina, en lo que se ha hecho llamar ‚Äúd√©cada perdida‚ÄĚ.‚ÄĚ[14]

 

 

2.2 EL CASO ARGENTINO

 

En Argentina, como plantea Maristella Svampa[15], los cambios de orden econ√≥mico, respecto al modelo desarrollista, comienzan en la d√©cada del 70. Podemos ubicar el primer intento de liberalizaci√≥n y ajuste con el ‚ÄúRodrigazo‚ÄĚ en 1975; y luego con la dictadura militar que comienza en 1976. Como tambi√©n sostiene Gast√≥n Varesi[16], los sectores m√°s concentrados se al√≠an con el Estado, para reprimir a la clase trabajadora. Desarticulan las organizaciones de la clase trabajadora, eliminan sus expresiones armadas y disciplinan a la poblaci√≥n mediante el terror, abriendo as√≠ las condiciones para una profunda transformaci√≥n de las bases econ√≥micas, pol√≠ticas y sociales en las que se asentaba la sociedad argentina. Los militares y sus aliados civiles, despliegan una pol√≠tica econ√≥mica de corte neoliberal: reducci√≥n arancelaria a la importaci√≥n, liberalizaci√≥n financiera, altas tasas de inter√©s para fomentar la especulaci√≥n y la ‚Äúvalorizaci√≥n financiera‚ÄĚ, entre otras medidas que favorecieron a los principales grupos econ√≥micos, tanto nacionales como extranjeros. Tambi√©n hacia la segunda mitad de los 80, ya en democracia y bajo el gobierno radical, comenz√≥ a figurar en la agenda p√ļblica el tema de las privatizaciones, aunque no pudieron llevarse adelante por la oposici√≥n de los legisladores justicialistas (partido que unos pocos a√Īos despu√©s, al ser gobierno, las implementar√≠a).

 

Podr√≠amos decir de manera muy esquem√°tica que en los 70 se preparan las condiciones para llevar adelante este modelo econ√≥mico, y comienzan algunas medidas de corte neoliberal; los 80 son un per√≠odo de crisis generalizada, donde a√ļn quedan algunas resistencias, y que ya en los 90 el modelo neoliberal se instala en toda su profundidad.

 

3. AUGE DEL PARADIGMA NEOLIBERAL

 

Queda entonces claro que el proceso de liberalización no comienza en la década de los 90, sino bastante antes. Lo que implica una abrupta ruptura en los 90 es el grado en que se aplicaron las políticas neoliberales en la mayoría de los países de América Latina.

 

Citemos a Pierre Bourdieu, pues es muy claro al respecto: ‚Äúesta utop√≠a [la del neoliberalismo] suscita una formidable creencia, la fe en el libre cambio, no solamente en los medios de quienes viven en √©l en forma concreta, como los financistas, los patrones de las grandes empresas, etc., sino en los de aquellos que extraen de √©l la justificaci√≥n de su existencia, como los altos funcionarios y los pol√≠ticos. Ellos sacralizan los poderes del mercado a nombre de la eficacia econ√≥mica, la que exige el desmonte de barreras administrativas o pol√≠ticas que puedan molestar a los detentadores del capital en la persecuci√≥n puramente individual de la maximizaci√≥n de la ganancia individual, institucionalizada como modelo de racionalidad.‚ÄĚ[17]

 

El neoliberalismo se caracteriza por:

v Privatización de las empresas estatales

v Liberalización/desregulación del mercado de bienes y capitales

v Transferencia de capital del sector productivo al financiero/especulativo

v Gran injerencia de organismos internacionales en políticas nacionales.

v Independencia del Banco Central

v Control de la inflaci√≥n como principal objetivo, a costa del aumento exponencial de la deuda p√ļblica (Convertibilidad en el caso argentino).

v Flexibilización laboral

v Reducción del papel del Estado, despido de gran parte del personal

v Políticas sociales compensatorias y focalizadas.

v Pensamiento √ļnico, instalado desde los medios de comunicaci√≥n

v Visión negativa de la política, de la acción colectiva, y de la juventud. Individualismo

 

Nos vuelve a decir Bourdieu: ‚Äúen nombre de este programa cient√≠fico de conocimiento [el neoliberalismo], convertido en programa pol√≠tico de acci√≥n, se cumple un inmenso trabajo pol√≠tico (‚Ķ), que busca crear las condiciones de realizaci√≥n y de funcionamiento de la ‚Äúteor√≠a‚ÄĚ: un programa de destrucci√≥n sistem√°tica de los colectivos.‚ÄĚ[18]. Consideramos que este es un factor clave del proyecto pol√≠tico que encarna el neoliberalismo, que est√° profundamente asociado con su proyecto econ√≥mico. La desestructuraci√≥n de los colectivos es lo que permiti√≥ que reformas tan perjudiciales para las grandes mayor√≠as pudieran ser llevadas a cabo, sin que la resistencia alcance para detenerlas. La primac√≠a del capital financiero est√° profundamente asociada con los altos niveles de pobreza, con la exclusi√≥n social, con la desvalorizaci√≥n de la pol√≠tica como acci√≥n colectiva, con el individualismo generalizado, con la flexibilizaci√≥n laboral, con la concentraci√≥n de riqueza y con la vulneraci√≥n permanente de derechos b√°sicos. Ninguno de estos factores puede analizarse como algo aislado; y a la vez, todos estos factores son los que van a empezar a revertirse, en mayor o menor grado, con los nuevos gobiernos en Am√©rica Latina.

 

 

 

 

 

3.1 ARGENTINA: REFORMA DEL ESTADO, PRIVATIZACIONES, LIBERALIZACI√ďN, CONVERTIBILIDAD.

 

Carlos Menem asumió el gobierno en julio de 1989, seis meses antes de lo que hubiera correspondido, dada la situación de conmoción social y de crisis económica que se vivía en el país. Las primeras dos leyes que sanciona, sin oposición del Congreso, son la Ley de Emergencia Administrativa (o de Reforma del Estado) y la Ley de Emergencia Económica. Predicando una supuesta lentitud del Congreso, el presidente comienza con una práctica que va a ser predominante a lo largo de toda la década: los Decretos de Necesidad y Urgencia. Es a través de esta herramienta que se va a llevar a cabo el proceso de liberalización, imprimiéndole sus principales características: la celeridad e improvisación con que se realizó.

 

Menem lanz√≥ un programa de ajuste in√©dito en la Argentina. Uno de los pilares fundamentales del programa fue el vasto plan de privatizaciones de las empresas estatales de servicios. Asumiendo el diagn√≥stico liberal-conservador de la ineficiencia estatal, las privatizaciones se realizaron con inusitada rapidez, fuertemente marcadas por la necesidad urgente de ‚Äúcaja‚ÄĚ que ten√≠a el Estado. La ley de Reforma del Estado inclu√≠a una n√≥mina de m√°s de 20 empresas ‚Äúsujetas a privatizaci√≥n‚ÄĚ. Las primeras en venderse fueron Aerol√≠neas Argentinas y ENTEL, por su atractivo para inversores extranjeros. En 1992 se complet√≥ el grueso de las privatizaciones, con la electricidad, el gas, obras sanitarias, y los principales ramales ferroviarios. En menos de cinco a√Īos se privatizaron casi 100 empresas p√ļblicas. Las palabras del Ministro Dromi, quien ante el Senado de la Naci√≥n manifest√≥ que ‚Äúlo fundamental es hacer y realizar, y si no se hace por ley lo haremos por decreto‚ÄĚ[19], son muy ilustrativos de esta etapa. Esa expresi√≥n muestra que ‚Äúlo importante era la rapidez y el dinamismo que hab√≠a que imprimirle al proceso privatizador, m√°s all√° de cualquier forma legal o institucional. Con ello se cuestionaba y degradaba una vez m√°s el papel del Parlamento -sede natural de las discrepancias- como instancia deliberativa leg√≠tima, marcando as√≠ un estilo de gesti√≥n y un tipo de pol√≠tica refractarios al debate p√ļblico.‚ÄĚ[20]

 

Las privatizaciones implicaron todo un cambio en el concepto de ‚Äúservicio p√ļblico‚ÄĚ, y apuntaron claramente a una mercantilizaci√≥n de los mismos. Se consideraba que el mercado era el asignador de recursos m√°s eficiente, dejando as√≠ desprotegidos a grandes y crecientes sectores de la poblaci√≥n.

 

En un mismo sentido, las pol√≠ticas sociales del per√≠odo neoliberal, como desarrolla Vilas[21], tienen tres caracter√≠sticas b√°sicas. La primera de ellas es la privatizaci√≥n, es decir, la introducci√≥n o el incremento de aranceles en los servicios b√°sicos, mercantiliz√°ndolos e incorporando un criterio de comercio en los mismos. En Argentina, por ejemplo, el sistema previsional fue parcialmente privatizado en 1993. La segunda caracter√≠stica es la focalizaci√≥n de las pol√≠ticas: se reemplaza la acci√≥n estatal universal por programas sociales asistenciales dirigidos a un grupo espec√≠fico de la poblaci√≥n (los sectores de pobreza extrema), para as√≠, con un m√≠nimo de recursos, paliar las graves consecuencias del modelo econ√≥mico. Es un mecanismo compensatorio, antes que una integraci√≥n plena del sujeto a la sociedad. Cumple una funci√≥n ‚Äúbomberil‚ÄĚ, es decir que act√ļa sobre situaciones l√≠mite para evitar tensiones fuertes. La asistencia se concibe como transicional; se supone que, tras una etapa inicial, el equilibrio producir√° crecimiento econ√≥mico y nuevos puestos de empleo. Su financiamiento proviene por lo general de fondos externos, como donaciones o cr√©ditos muy blandos. La tercera y √ļltima caracter√≠stica de las pol√≠ticas sociales neoliberales es su descentralizaci√≥n: se intenta que sean implementadas por agencias gubernamentales de menor nivel, como provincias o municipios; o directamente por Organizaciones No Gubernamentales. Esto gener√≥ muchos problemas de implementaci√≥n, ya que los municipios no cuentan con la estructura necesaria (en t√©rminos de recursos organizativos, administrativos, humanos y materiales) para llevar adelante las pol√≠ticas.

 

Desde una visi√≥n m√°s general, y para utilizar el concepto de Castel, hablar√≠amos de una ciudadan√≠a ‚Äúdesprotegida‚ÄĚ, que vive ‚Äúinseguridad‚ÄĚ, y que ser√≠a la principal destinataria de estas pol√≠ticas p√ļblicas. ‚ÄúExisten franjas de la poblaci√≥n, ya convencidas de que han sido dejadas en la banquina, impotentes para dominar su porvenir en un mundo cada vez m√°s cambiante.‚ÄĚ[22]

 

Otro aspecto de la desprotecci√≥n fue la flexibilizaci√≥n laboral, que se concret√≥ a trav√©s de varios instrumentos. El 17 de octubre de 1990, Menem suscribi√≥ el decreto 2184/90, destinado a regular el ejercicio de huelga en los servicios esenciales. El decreto 1334 de mayo de 1991, prohib√≠a homologar los convenios colectivos que contuvieran cl√°usulas indexadoras. Los salarios no pod√≠an pactarse por menos de seis meses y todo incremento de salarios deb√≠a vincularse con mejoras en la productividad. Con la Ley Nacional de Empleo de diciembre de 1991, se establec√≠a la contracci√≥n temporaria y la reducci√≥n de las cargas sociales con las que, seg√ļn el gobierno menemista, se incentivar√≠a a los empleadores para crear m√°s puestos de trabajo. Los efectos principales de esta mutaci√≥n del capitalismo, en el √°mbito social y laboral, son, seg√ļn Castel, ‚Äúla imposici√≥n de una movilidad generalizada de las relaciones laborales, de las carreras profesionales y de las protecciones asociadas al estatuto del empleo; din√°mica profunda que es, simult√°neamente, de descolectivizaci√≥n, de reindividualizaci√≥n y de aumento de la inseguridad.‚ÄĚ[23].

 

La flexibilizaci√≥n laboral, sumada a la creciente desocupaci√≥n o subocupaci√≥n, impact√≥ negativamente en los sindicatos. √Čstos perdieron mucha fuerza y capacidad de negociaci√≥n colectiva. Las reformas promovidas desde el gobierno, tambi√©n transformaron la relaci√≥n de los aparatos sindicales con sus afiliados, ahora considerados ‚Äúclientes‚ÄĚ a los cuales hab√≠a que venderle ‚Äúservicios‚ÄĚ: se llam√≥ a este fen√≥meno, ‚Äúsindicalismo de negocios‚ÄĚ. Una parte de la CGT acept√≥ las reformas que se estaban llevando adelante, a cambio de puestos en las listas del Partido Justicialista, de mantener el monopolio de la representaci√≥n, y del control de los fondos de las obras sociales, entre otras cosas. Sin embargo, la Confederaci√≥n se fractur√≥, ya que algunos sectores se opusieron fuertemente a las reformas[24]. Surgi√≥ tambi√©n una Central de Trabajadores alternativa, pero al d√≠a de hoy (2011) no consigue personer√≠a gremial.

 

Otro de los pilares del proceso fue el Plan de Convertibilidad, de abril de 1991, que consistía en fijar por ley la tasa de cambio entre el peso argentino y el dólar estadounidense, y en el compromiso del Estado de que toda la moneda circulante esté respaldada con las reservas en divisas del Banco Central. Con este plan se logró reducir drásticamente la inflación y estabilizar la economía. Más con este compromiso, la economía del país se hacía altamente dependiente de la afluencia de capitales extranjeros, y terminó acrecentando la deuda externa. Además, el Estado perdía autonomía para manipular variables monetarias.

 

Esto est√° sumamente relacionado con la independencia del Banco Central, establecida en 1992 por Cavallo. La nueva Carta Org√°nica puso como √ļnico objetivo del BCRA asegurar el valor de la moneda, alterando su objetivo originario: asegurar el desarrollo econ√≥mico con altos niveles de empleo. Como plantea Emir Sader, ‚Äúautonomizar el Banco Central y la pol√≠tica monetaria es la expresi√≥n institucional y pol√≠tica de la hegemon√≠a que el capital financiero asume en el neoliberalismo. El capital financiero bajo su forma especulativa, esto es, no como financiador del desenvolvimiento econ√≥mico, del consumo y de la investigaci√≥n, sino esencialmente de la compra de papeles de la deuda p√ļblica y de la compra y venta de t√≠tulos en la bolsa de valores. Un capital parasitario, que no crea bienes, ni empleos, apenas transfiere capital, acentuando su concentraci√≥n.‚ÄĚ[25]

 

La independencia del Banco Central fue uno de los principales canales por donde el FMI y el Banco Mundial tuvieron injerencia en la pol√≠tica interna argentina, y de los dem√°s pa√≠ses de Am√©rica Latina. Sin mencionar la deuda externa, cuyas continuas renegociaciones implicaron fuertes condicionamientos a la pol√≠tica interna argentina (y del resto de los pa√≠ses tercermundistas). El ingreso al Plan Brady en 1992, para refinanciar la deuda, implic√≥ una serie de acuerdos sobre las pol√≠ticas p√ļblicas con el FMI, el BM y el BID, que limitaban severamente la soberan√≠a nacional. El gobierno menemista redujo los impuestos sobre las importaciones, se desregularon variadas actividades econ√≥micas, y se eliminaron restricciones a las inversiones externas. Todas estas medidas fueron se√Īales claras para la comunidad internacional en el sentido de incentivar las inversiones extranjeras, asegurando la adhesi√≥n argentina a las reglas del mercado mundial.

 

Esta concepci√≥n de reducir el papel del Estado, que se ven√≠a gestando como vimos desde los `70, vino acompa√Īada de una fuerte reducci√≥n de la planta de empleados estatales. De cerca de 335 mil empleados p√ļblicos, se pretend√≠a desvincular a 120 mil aproximadamente. El Banco Mundial y el BID hicieron los pr√©stamos para pagar las indemnizaciones. Los organismos de salud y educaci√≥n se descentralizaron a las provincias, y se disolvieron o reestructuraron muchos organismos.

 

Para poder llevar todas estas reformas, Menem necesitaba una Corte Suprema sumisa. Con mayoría en ambas cámaras, no le fue difícil que se apruebe su proyecto de ampliar la Corte de 5 a 9 miembros. Dos de los ministros renunciaron, y el presidente, con acuerdo del Senado, designó a los 6 miembros faltantes. Por otra parte, Menem también reemplazó -por primera vez en la historia argentina, mediante un decreto y sin acuerdo del Senado- al procurador general de la Corte.

 

Como plantean Ferreira Rubio y Goretti[26], hubo dos factores que fortalecieron el poder presidencial en esta etapa. Uno es el hecho de que el Partido Justicialista contara con mayor√≠as en el Congreso, la Corte Suprema, y los √≥rganos de fiscalizaci√≥n, y con numerosas Gobernaciones e Intendencias; y el segundo factor fue la emergencia econ√≥mica, que a los ojos de la opini√≥n p√ļblica amerita una acci√≥n r√°pida y eficaz. Siguiendo el desarrollo de Bosoer y Leiras, podemos definir al liderazgo menemista como decisionista. ‚ÄúEn el plano jur√≠dico opondr√° la excepci√≥n a la norma, la decisi√≥n personal a la normatividad impersonal, la competencia (¬Ņc√≥mo se decide y qui√©n decide?) al contenido sustancial (¬Ņqu√© se decide?). En el plano pol√≠tico opondr√° la soberan√≠a del Estado al poder difuso y disolvente representado por la sociedad; el Estado asociado con la guerra y la pol√≠tica a la moralidad burguesa, la econom√≠a y la tecnolog√≠a; la dictadura presidencial a la democracia parlamentaria. En el plano filos√≥fico, finalmente, la decisi√≥n pol√≠tica a la discusi√≥n p√ļblica y cr√≠tica‚ÄĚ[27]. Como plantean los autores, aparece como respuesta a las crisis de los grandes relatos colectivos, de empleo, de las estructuras tradicionales de representaci√≥n; a los desaf√≠os impuestos por la globalizaci√≥n y a la primac√≠a del paradigma liberal.

 

El rol de los medios de comunicaci√≥n en toda esta etapa fue clave. Marcos Novaro y Vicente Palermo[28], califican al uso de los medios en la campa√Īa y los primeros a√Īos menemistas como muy intenso. Menem hablaba continuamente de una vieja y una nueva pol√≠tica. Se constituy√≥ simb√≥licamente como ‚Äúcaudillo salvador‚ÄĚ, con una relaci√≥n directa con las masas, ‚Äúno s√≥lo a trav√©s de la propaganda televisiva sino de caravanas en las que recorri√≥ las principales ciudades del pa√≠s (‚Ķ). Las caravanas le permitieron adem√°s focalizar el v√≠nculo con sus adherentes en torno a su persona y reducir al m√≠nimo el rol de la organizaci√≥n y la presencia partidaria‚ÄĚ.[29]

 

Y con esto llegamos nuevamente, y por otro camino, a un punto clave en nuestra concepci√≥n del neoliberalismo: la descolectivizaci√≥n. Durante estos a√Īos, desde los distintos √°mbitos se tend√≠a a desvalorizar la acci√≥n colectiva y p√ļblica, y a resaltar al individuo y a lo privado. Desde las decisiones presidenciales, relegando al Congreso a un plano secundario; hasta la privatizaci√≥n de los servicios b√°sicos, la transformaci√≥n iba claramente en ese sentido. El rol del Estado se transform√≥ dr√°sticamente.

 

Y n√≥tese que hablamos de transformar, no de ‚Äúreducir‚ÄĚ como suele argumentarse, pues consideramos que en los `90, no ha habido ‚Äúmenos‚ÄĚ intervenci√≥n estatal. Como demuestran los datos de los principales organismos nacionales e internacionales, el Estado ha mantenido o incrementado, seg√ļn los casos, las unidades organizativas y el gasto p√ļblico. Lo que ha hecho es reorientarlos para garantizar las ganancias del capital, como plantean Andrea L√≥pez, An√≠bal Corrado y Hern√°n Ouvi√Īa[30]. Los ciudadanos ya no son concebidos como sujetos de derecho sino como meros consumidores, ahora lanzados al mercado para resolver individualmente sus necesidades.

 

¬ŅCu√°les fueron las consecuencias del modelo? Tras las reformas, el estado qued√≥ reducido b√°sicamente a las funciones de administraci√≥n de justicia, defensa de la propiedad privada, relaciones exteriores, cobro de impuestos y emisi√≥n de moneda. Las consecuencias sociales fueron evidentes: la tasa de pobreza era de un 25,9% en 1998, ascendiendo a un 38,3% en 2001; la de desempleo era de 18,3% en 2001 y lleg√≥ a 21,5% en 2002[31]. La precarizaci√≥n, la desigualdad creciente y desarticulaci√≥n de los colectivos fueron los resultados m√°s visibles.

 

‚ÄúEn las sociedades modernas, los ciudadanos se vinculan con el Estado y las estructuras de poder a trav√©s de 4 instituciones principales: la escuela, el hospital, el plan de obras p√ļblicas y la polic√≠a. La conjunci√≥n de crisis y neoliberalismo ha conducido a la contracci√≥n dr√°stica del plan de obras, al deterioro de la educaci√≥n b√°sica, a la crisis de los hospitales. Empleo, cobertura escolar y atenci√≥n en salud caen verticalmente. La polic√≠a resulta en consecuencia el medio sobreviviente de relacionamiento del Estado con los ciudadanos. En estas condiciones la gobernabilidad puede ser rescatada bajo el imperio del control, pero la democracia se queda por el camino.‚ÄĚ[32]

 

Llegados a este punto, consideramos de suma relevancia aclarar una cuestión. Hasta ahora hemos analizado básicamente las acciones desde la perspectiva estatal. Es verdad que desde los sectores dominantes (a través del Estado, de las relaciones laborales, de los medios de comunicación) se propugnaba el individualismo y la descolectivización. Pero esto no significó que los sectores populares no resistiesen. La acción colectiva fue menos frecuente, menos cotidiana, pero más intensa cuando se producía, dada la adversidad del contexto.

 

Al principio de la era menemista, es real que hubo un bajo nivel de movilizaci√≥n. Pero hay un hito que rompe con ella y que marca el inicio de la etapa de resistencia: el mot√≠n que se produce los d√≠as 16 y 17 de diciembre de 1993 en las ciudades de Santiago del Estero y La Banda, iniciado por la falta de pago de salarios a los empleados estatales, quienes asaltan e incendian los edificios de los tres poderes del estado provincial, provocando un gran impacto nacional e internacional. A partir del ‚Äúsantiague√Īazo‚ÄĚ, entramos en una fase de la movilizaci√≥n de los sectores populares que se evidencia en distintas marchas y sucesos de acci√≥n colectiva.

 

El 6 de julio de 1994 comenzó la Marcha Federal, que partió desde La Quiaca para arribar a Plaza de Mayo. Participaron del acto final cerca de 50 mil personas y sectores muy diversos[33]. El 20 de Julio de 1995 se sanciona la Ley de Educación Superior -como tercera [34] ley importante que establecía los lineamientos del Banco Mundial en la educación argentina- sin consultar a la comunidad universitaria y estableciendo fuertes tendencias privatistas. Esto generó una gran movilización de los sectores universitarios, sobre todo estudiantiles, para evitar su sanción. Durante 1995 y 1996, las tres grandes organizaciones gremiales del país (CGT, CTA y MTA) van a lograr un relativo nivel de acuerdo.

 

Durante esos dos a√Īos convocaron a jornadas de paro y movilizaci√≥n contra el gobierno de Menem y sus pol√≠ticas de flexibilizaci√≥n laboral, siendo los a√Īos de mayor cantidad de huelgas generales de la d√©cada. El 14 de agosto de 1997 se realiz√≥ otra huelga general importante, convocada por la CTA y el MTA, y con la presencia de un incipiente actor: los desocupados, que poco a poco iban siendo llamados piqueteros. A esto debemos sumarle el inicio de los llamados ‚Äúpiquetes‚ÄĚ hacia fines de junio de 1996, cuando cerca de 20 mil habitantes de Cutral-co y Plaza Huincul cortaron durante una semana todas las rutas de acceso al √°rea, demandando fuentes de empleo genuino, y dando nacimiento a una forma de protesta que en los a√Īos siguientes se extender√≠a de una forma inimaginable por todo el pa√≠s.

 

En el a√Īo 1997 se instal√≥ la ‚ÄúCarpa Blanca‚ÄĚ, inici√°ndose as√≠ el conflicto en el sector educativo. Ese mismo a√Īo proliferaron los cortes de ruta y los ataques a edificios p√ļblicos en demanda de empleo genuino. Todas estas expresiones de protesta, m√°s all√° de los indicadores, pon√≠an en tela de juicio al modelo menemista como respuesta a las necesidades de la poblaci√≥n.

 

La grave situaci√≥n social descripta, contribuy√≥ decisivamente a la deslegitimaci√≥n de Menem y el PJ y a que en 1999 ganara la elecci√≥n presidencial Fernando de la R√ļa, por la Alianza (conformada por la UCR y el Frepaso); venciendo a Eduardo Duhalde (PJ). De la Rua hab√≠a centrado su campa√Īa en ‚Äúdepurar las instituciones‚ÄĚ, contraponi√©ndose a la corrupci√≥n menemista. Asumi√≥ el gobierno en diciembre de 1999, pero al poco tiempo, demuestra su gran incapacidad para gobernar, y sobre eso, el vicepresidente ‚ÄúChacho‚ÄĚ √Ālvarez renuncia el 6 de octubre del 2000, acusando de corrupci√≥n a la administraci√≥n delarruista y al Senado. Durante el per√≠odo en que dur√≥ su mandato, De la Rua mantuvo los lineamientos b√°sicos del neoliberalismo que ya describimos: convertibilidad y liberalizaci√≥n de la econom√≠a, pol√≠ticas sociales focalizadas e insuficientes -la promesa de ‚Äúdemocratizar la ayuda social‚ÄĚ recentraliz√°ndola, fracas√≥ rotundamente-, y la subordinaci√≥n a los organismos internacionales.

 

La Convertibilidad necesitaba para sostenerse del ingreso de divisas. Al principio de la era menemista estaban garantizadas por la venta de empresas estatales; sin embargo, a medida que este recurso se fue agotando, el pa√≠s se endeud√≥ cada vez m√°s. La inestabilidad econ√≥mica era muy grande, De la Rua tuvo que hacer varios cambios de Ministros en esa cartera. Machinea estuvo hasta marzo de 2001, entre marzo y abril estuvo Lopez Murphy, y finalmente asumi√≥ como Ministro de Econom√≠a, Domingo Cavallo (por si quedaba alguna duda sobre la continuidad con la pol√≠tica menemista). Entre mayo y junio de 2001, √©ste √ļltimo ministro firm√≥, junto al presidente De la R√ļa, el ‚ÄúMegacanje‚ÄĚ. Consisti√≥ en una refinanciaci√≥n de la deuda p√ļblica; pero no del todo legal: en 2006, ambos fueron procesados por el delito de defraudaci√≥n al Estado, por ese plan.

 

La situación económica del país era de grave recesión. La gran cantidad de votos nulos y en blanco en las legislativas de Octubre de 2001 ya predecían la magnitud de la crisis política. En noviembre y diciembre de 2001, el modelo neoliberal mostró su talón de Aquiles: se produjo una gran fuga de capitales, haciendo colapsar al sistema bancario. A comienzos de diciembre, Cavallo anunció las restricciones al retiro de fondos de los bancos (el "corralito") y a las operaciones de cambio, para limitar la demanda de divisas, preservar el stock de reservas y evitar la devaluación de la moneda, es decir, el abandono formal de la Convertibilidad.

 

Nos detendremos en este episodio pues lo consideramos un punto de inflexi√≥n en la suerte del neoliberalismo argentino. La movilizaci√≥n popular no se hizo esperar. Las primeras en reaccionar fueron las capas medias, por el ‚Äúcorralito‚ÄĚ. Durante todo diciembre se sucedieron las protestas, y el 16 comenzaron los saqueos a los supermercados, por parte ya de amplios sectores populares, en su mayor√≠a desocupados y trabajadores precarizados. En ese momento explot√≥ toda la tensi√≥n social que ven√≠a acumul√°ndose en los √ļltimos a√Īos. En las jornadas del 19 y 20 de diciembre, confluyeron muy diversos sectores: desde ahorristas a quienes el ‚Äúcorralito‚ÄĚ no dejaba extraer su dinero de los bancos, hasta el sector educativo, el de salud, partidos pol√≠ticos de izquierda, organizaciones sindicales, los movimientos de desocupados, en su mayor√≠a piqueteros, y tambi√©n muchos sujetos autoconovocados que repudiaban al sistema pol√≠tico. La consigna que se impuso fue: ‚Äú¬°Que se vayan todos!‚ÄĚ, demostrando la profundidad de la crisis que se viv√≠a. El saldo de la represi√≥n gubernamental fue de 40 muertos. De la Rua se vio obligado a renunciar el 20 de diciembre.

 

En ese momento, los sectores movilizados no lograron articular una salida pol√≠tica, en su mayor√≠a tan solo expresaban rechazo al orden vigente. El mismo 20 asume la presidencia Ram√≥n Puerta, hasta entonces presidente de la C√°mara de Senadores. Convoc√≥ a una Asamblea Legislativa, y fue electo para reemplazarlo Adolfo Rodr√≠guez Sa√°. El 24 se declar√≥ el default, pero el presidente no pudo hacerse cargo de la delicada situaci√≥n, y alegando falta de apoyo pol√≠tico, renunci√≥ el 30 de diciembre. El siguiente presidente fue el presidente de la C√°mara de Diputados Eduardo Cama√Īo. √Čste volvi√≥ a convocar a Asamblea Legislativa, que eligi√≥ al entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, para asumir la presidencia.

 

 

3.2 EN VENEZUELA: EL ‚ÄúPAQUETE ECON√ďMICO‚ÄĚ, PRIVATIZACIONES, DESCOLECTIVIZACI√ďN, REPRESI√ďN

 

En Venezuela, el neoliberalismo nunca triunfó en las urnas. Quienes propusieron políticas gubernamentales de libre mercado han sido históricamente rechazados por los electores. Los gobiernos que aplicaron el neoliberalismo en Venezuela -los segundos gobiernos de Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera- lo hicieron bajo la manipulación, el primero recordado por la nacionalización petrolera, el pleno empleo, la Venezuela Saudita de la década de 1970; el segundo considerado como el pacificador, el hombre equilibrado, que atacó a Pérez como traidor y en cierta forma justificó los sucesos de 1989 y 1992 y, con ello, logró el apoyo popular.

 

En 1989 es electo presidente, por segunda vez, Carlos Andr√©s P√©rez. Su campa√Īa fue un discurso populista y anti-FMI, que recordaba su primer gobierno, durante el cual la renta petrolera le hab√≠a permitido sostener el pleno empleo y gastos sociales altos. Pero apenas asume, anuncia el VIII Plan de la Naci√≥n (o ‚ÄúGran Viraje‚ÄĚ), que defin√≠a la pol√≠tica exterior como la estrategia para el desarrollo. Esto implic√≥ que P√©rez acuerde con la banca internacional y lance un paquete de medidas de liberalizaci√≥n (conocido como ‚Äúpaquete econ√≥mico‚ÄĚ). Las medidas constaban de privatizaci√≥n, reconversi√≥n industrial, disminuci√≥n del gasto p√ļblico, eliminaci√≥n de los aranceles de aduanas, y liberaci√≥n de los precios y de las regulaciones cambiarias.

 

Sin embargo, la reacci√≥n popular no se hace esperar; y a menos de un mes de la asunci√≥n, en febrero de 1989, el pueblo sale a las calles en lo que fue la movilizaci√≥n espont√°nea m√°s grande de la historia venezolana: ‚Äúel Caracazo‚ÄĚ. S√≥lo la represi√≥n y los asesinatos indiscriminados pudieron detener a tal fuerza. Durante el gobierno de Carlos Andr√©s P√©rez, se atacaron las huelgas, los sindicatos, se intervino la prensa y se reprimi√≥ al movimiento estudiantil.

 

Una cuesti√≥n a resaltar, y en claro contraste con el caso argentino, es que el partido del presidente no apoy√≥ las reformas. Acci√≥n Democr√°tica fue muy cr√≠tico con P√©rez, se opuso a pr√°cticamente todas las reformas que √©ste plante√≥, y a fines de 1991 el partido rompi√≥ relaciones con el Poder Ejecutivo. As√≠, CAP vio truncada la posibilidad de sacar adelante su proyecto pol√≠tico[35]. El presidente intent√≥ encontrar aliados por fuera de AD, con otras fuerzas pol√≠tica; pero esto no result√≥ y debilit√≥ a√ļn m√°s su posici√≥n. Por otra parte, corr√≠a con una desventaja respecto a Menem: en Venezuela no hab√≠a habido hiperinflaci√≥n, factor que en Argentina disminuy√≥ las resistencias a las reformas.

 

Los objetivos econ√≥micos principales del gobierno de P√©rez fue corregir los desequilibrios econ√≥micos, mantener la estabilidad de los precios, reducir el d√©ficit fiscal, lograr competitividad internacional y abrir el mercado externo, fomentar las inversiones extranjeras, liberar los precios, eliminar subsidios, y privatizar empresas p√ļblicas -con su previa revalorizaci√≥n[36].

 

Al igual que en Argentina, se reform√≥ la legislaci√≥n sobre el Banco Central. En 1992, se dict√≥ una nueva Ley del Banco Central de Venezuela, que aument√≥ la libertad de elecci√≥n de los miembros del Directorio, por cuanto √©ste quedaba formado por el Presidente y seis directores designados por el Presidente de la Rep√ļblica, con la autorizaci√≥n del Senado, emitida por el voto de las dos terceras partes de sus miembros[37]. ‚ÄúLa eliminaci√≥n de la representaci√≥n sectorial del √≥rgano de gobierno del Banco Central supuso un importante avance en la autonom√≠a de la instituci√≥n.‚ÄĚ[38].

 

Seg√ļn Corrales, las reformas se dieron de diversas maneras seg√ļn los diferentes √°mbitos, de acuerdo a la relaci√≥n del sector con el gobierno. En el √°rea industrial se dieron las reformas m√°s profundas (apertura comercial y eliminaci√≥n de subsidios), con una gran colaboraci√≥n del sector.

 

Las empresas m√°s grandes que lograron privatizarse fueron CANTV, VIASA y Sidor (de esta √ļltima se promulg√≥ la ley de privatizaci√≥n en 1993, aunque finalmente se concret√≥ el traspaso en 1997). Tambi√©n el banco Italo Venezolano y Rep√ļblica, ASTINAVE y Central Azucarero El Tocuyo. Asimismo, se reestructuraron el Banco Industrial de Venezuela, INOS, IMAU, VTV, INAVI, CADAFE, BANDAGRO, INH Y ADAGRO. Sin embargo, a diferencia de la apertura comercial, el proyecto privatizador de P√©rez colapso a partir del golpe de febrero de 1992. Una raz√≥n crucial para este rev√©s pol√≠tico es que uno de los sectores afectados por las privatizaciones ‚Äďlas uniones obreras ‚Äďcontaban con lazos formales fuertes con AD. Estos lazos institucionales explican el por qu√© las uniones dejaron de cooperar con las privatizaciones a finales del 1991. Una vez que AD decidi√≥ no cooperar m√°s con el programa econ√≥mico, las uniones perdieron tambi√©n el incentivo para seguir haci√©ndolo. A partir de entonces, se cancel√≥ la posibilidad de aceptaci√≥n pol√≠tica de iniciativas reformistas en el √°rea de privatizaciones[39]. Lo mismo ocurri√≥ con la reforma agr√≠cola: debido a las resistencias no pudo llevarse adelante.

 

Hacia 1992 la situaci√≥n en Venezuela era de crisis econ√≥mica y pol√≠tica. El gobierno estaba deslegitimado, entre los enfrentamientos con su propio partido y las sospechas de corrupci√≥n. Ese a√Īo, se producen 2 levantamientos militares, el primero en febrero del que participa Hugo Ch√°vez y el segundo en noviembre. Si bien en su momento ambos fueron intentos fallidos, van a tener sus consecuencias m√°s a largo plazo, ya que es el momento en que el futuro presidente Ch√°vez se hace conocido. Asimismo, contribuyeron a deteriorar a√ļn m√°s la ya fr√°gil institucionalidad.

 

En 1993, a diferencia del caso argentino, donde Menem fue reelecto con gran consenso, Carlos Andr√©s P√©rez debe dejar la presidencia anticipadamente, bajo acusaciones de corrupci√≥n, sin apoyo de su partido y en una situaci√≥n de fuerte convulsi√≥n social. Ram√≥n J. Vel√°squez se hace cargo del gobierno transitorio, y en diciembre de 1992 gana las elecciones Rafael Caldera, con un discurso paternalista, anti-neoliberal, y de comprensi√≥n hacia los sucesos de 1992, que demostraban gran enojo popular. Caldera ven√≠a del otro gran partido Venezolano, COPEI, aunque a estas elecciones se present√≥ como ‚ÄúConvergencia‚ÄĚ tras haber perdido las internas y separarse de su partido. Notemos que aqu√≠ comienza a expresarse la crisis de los partidos tradicionales, ya que se trata de la primera elecci√≥n presidencial perdida por AD y COPEI desde 1958.

 

Una vez electo, al hallarse ante una situaci√≥n de crisis social ‚Äďy financiera- muy profunda, Caldera lanz√≥ un ¬ęPrograma de Estabilizaci√≥n y Recuperaci√≥n Econ√≥mica¬Ľ, pensado como puente entre el esquema neoliberal de P√©rez y un nuevo modelo de desarrollo econ√≥mico que se incorporar√≠a el Noveno Plan de la Naci√≥n. Es decir, este programa implicaba retroceder en algunas medidas de liberalizaci√≥n, regresando por ejemplo a los controles de precios y teniendo que decretar una nacionalizaci√≥n general de la banca en 1994[40]. Caldera se vio ante la tarea de recomponer la confianza en el gobierno por parte de una ciudadan√≠a mus esc√©ptica. Pero el per√≠odo ‚Äúpopulista‚ÄĚ no fue demasiado a fondo ni perdur√≥ en el tiempo. Las leyes emitidas en 1994 y 1995 buscaron proteger fuertemente al sector financiero, y las pol√≠ticas continuaban apuntando sobre todo a la estabilidad macroecon√≥mica y a la apertura de las fronteras para bienes y capitales extranjeros.

 

En marzo de 1996, por un acuerdo de Estabilizaci√≥n Econ√≥mica con el FMI, y ante las dificultades econ√≥micas y pol√≠ticas de la primera mitad de su mandato, se puso en marcha un nuevo ajuste dirigido al logro de la estabilidad macroecon√≥mica, conocido como ‚ÄúAgenda Venezuela‚ÄĚ. Se restableci√≥ la libre convertibilidad de la moneda, progresivamente se desmont√≥ el r√©gimen de control de precios, incluso incrementando algunos para fortalecer los ingresos fiscales, y se avanz√≥ en la privatizaci√≥n de entes p√ļblicos. Las primeras privatizaciones hab√≠an levantando oposiciones desde diversos sectores. Sin embargo, tras convertirse en hechos (Cantv, Viasa y el sistema portuario), la opini√≥n p√ļblica fue cambiando, y esas resistencias fueron desapareciendo paulatinamente. En algunos casos, ni los partidos de izquierda se opon√≠an con fuerza a las privatizaciones. Los a√Īos 1997 y 1998 representaron una continuidad en este sentido de ajuste, liberalizaci√≥n y apertura econ√≥mica.

 

Seg√ļn Thais Maignon, ‚ÄúLa segunda presidencia de Rafael Caldera en 1993 fue un per√≠odo de reducci√≥n del papel del Estado en la sociedad y, en especial, de sus funciones sociales, creciente desigualdad social y aumento de la pobreza.‚ÄĚ[41]

 

El sindicalismo corre una suerte similar a su par argentino. Las bases de sustentaci√≥n del movimiento sindical venezolano se vieron minadas por varios factores: la desaceleraci√≥n del crecimiento del empleo productivo, el aumento de la desocupaci√≥n, la informalizaci√≥n del empleo, y por otra parte, por la gran centralizaci√≥n en los mecanismos de toma de decisiones tradicionales del sindicalismo venezolano, que hicieron aparecer hechos de corrupci√≥n y negociaci√≥n ‚Äúentre bambalinas‚ÄĚ. Adem√°s, como plantea Rolando D√≠az, la particularidad de los sindicatos en Venezuela es que fueron directamente creados por los partidos. Los dirigentes sindicales no eran legitimados por sus bases, sino colocados a dedo por el partido. Eran los partidos los que defin√≠an las l√≠neas de acci√≥n del movimiento sindical. Por ejemplo, el acuerdo que prest√≥ el movimiento sindical a la reforma de la Ley Org√°nica del Trabajo (LOT) en 1997. Esta elimin√≥ el c√°lculo retroactivo de la indemnizaci√≥n por despido, que serv√≠a como garant√≠a contra la inflaci√≥n. Por otra parte, la obligaci√≥n del patr√≥n de pagarle al trabajador un mes de salario por cada a√Īo de antig√ľedad en caso de despido injustificado, se redujo a cinco meses de salarios, aumentando la inestabilidad laboral al hacer menos costosos los despidos. ‚ÄúFueron las conducciones nacionales de los partidos las que dispusieron previamente la reforma con el gobierno del ex-presidente Rafael Caldera para que reci√©n despu√©s de ese pacto el movimiento sindical y sus t√©cnicos dieran forma y viabilizaran la necesaria reforma laboral.‚ÄĚ[42].

 

La pol√≠tica social en toda esta etapa (1989-1999) consisti√≥ en la sustituci√≥n de pol√≠ticas universales por pol√≠ticas focalizadas y compensatorias. Las caracter√≠sticas fueron las mismas que ya desarrollamos para el caso argentino. El Plan de Protecci√≥n Social de la Agenda Venezuela se lanz√≥ con el objetivo de proteger a las familias de menores ingresos y compensar su ingreso en una situaci√≥n de emergencia social. ‚ÄúDesde el punto de vista pol√≠tico, las modalidades de gesti√≥n del Plan de Protecci√≥n Social de la Agenda afectaron negativamente el desarrollo de la democracia as√≠ como de la construcci√≥n de una relaci√≥n Estado-sociedad basadas en el principio de igualdad y de ampliaci√≥n de los derechos sociales. (‚Ķ) ‚Äúel ciudadano como participante en pol√≠tica da paso al ciudadano como consumidor y, eventualmente, como co-administrador‚ÄĚ (‚Ķ)Es una participaci√≥n controlada desde el Estado y tiene un car√°cter normativo que prescinde de las condiciones del medio social en el que act√ļan los usuarios o agentes participantes, de las condiciones culturales y socio-econ√≥micas de quienes se aspira asuman el papel de `gerentes sociales¬ī.‚ÄĚ[43] ()

 

En 1997, seg√ļn el Instituto Nacional de Estad√≠stica (la entonces llamada Oficina Central de Estad√≠stica e Inform√°tica -OCEI), m√°s del 60% de la poblaci√≥n total de Venezuela se encontraba en condiciones de pobreza.

 

4. LA SALIDA DEL NEOLIBERALISMO Y LOS NUEVOS GOBIERNOS

 

Am√©rica Latina fue donde primero se experiment√≥ con el modelo neoliberal, y donde asumi√≥ sus formas m√°s radicales. Por lo tanto, fue la regi√≥n del mundo donde produjo sus efectos m√°s nefastos, y se constituy√≥ en el eslab√≥n m√°s d√©bil de la cadena. Desde la asunci√≥n de Ch√°vez, se multiplicaron las experiencias de cuestionamiento al neoliberalismo. Como dec√≠amos en la Introducci√≥n, Kirchner asume en 2003, mismo a√Īo que su par brasilero Lula Da Silva. En 2005 triunfa Tabar√© V√°zquez en Uruguay. 2006 es el a√Īo de las asunciones de Evo Morales en Bolivia y Bachelet en Chile (aunque aqu√≠ luego se retorn√≥ a un gobierno liberal, con el empresario Sebasti√°n Pi√Īera en 2010). Rafael Correa y Daniel Ortega asumen sus respectivas presidencias en 2007, y finalmente Fernando Lugo se convierte en presidente de los paraguayos en 2008. Recientemente -2011-, vemos incorporarse a esta ola al Per√ļ, con el triunfo de Ollanta Humala.

 

Por lo tanto, desde principios de este siglo asistimos a un retroceso general del paradigma neoliberal, quedando solamente los gobiernos de Chile y Colombia con una buena relaci√≥n con los Estados Unidos y los centros de poder mundial. Sin embargo, el anti-neoliberalismo no representa una homogeneidad. Los diferentes gobiernos han tomados diversos caminos, pero visualizamos grandes dificultades para articular potentes proyectos alternativos. Veamos qu√© ocurri√≥ en los dos pa√≠ses que son objeto de nuestro an√°lisis tras la derrota de los gobiernos de De la R√ļa y Caldera.

 

4.1 EN ARGENTINA: TRANSICI√ďN Y KIRCHNERISMO (2003-2011)

 

El 2 de enero, asume la presidencia de modo interino Eduardo Duhalde. Lo primero que hace Duhalde, es poner fin a la Convertibilidad, y con ella a todo un ciclo econ√≥mico en la Argentina. ‚ÄúEl que puso d√≥lares, recibir√° d√≥lares y el que puso pesos, recibir√° pesos‚ÄĚ, anunci√≥. Finalmente, con la pesificaci√≥n asim√©trica de deuda privada (es decir, que los bancos devolvieran 1,40 peso por cada d√≥lar prestado, mientras que los privados devolvieran 1 peso por cada d√≥lar recibido en pr√©stamo del banco) se ‚Äúsocializaron‚ÄĚ y licuaron las deudas de las grandes empresas, del sector agropecuario y las privatizadas.

 

Adem√°s, el gobierno dispuso un plan de ‚Äúsalvataje‚ÄĚ al capital financiero para compensar a dicha fracci√≥n del capital por las implicancias de la salida devaluatoria y la pesificaci√≥n asim√©trica, y que ser√≠a cubierto con la emisi√≥n de nueva deuda p√ļblica.

 

En el per√≠odo de Duhalde en la presidencia, si bien se logra estabilizar la econom√≠a, la situaci√≥n social pr√°cticamente no mejora. La devaluaci√≥n permite a los agentes del capital productivo mejorar su capacidad exportadora y esto aport√≥ a recomponer las cuentas p√ļblicas, mediante las retenciones. El tipo de cambio incentiva la industria nacional, pues importar se hace m√°s costoso. Sin embargo, el efecto inflacionario de la devaluaci√≥n reduce el salario real, y afecta a los sectores m√°s vulnerables. Por lo tanto, durante esta etapa contin√ļa habiendo un alto grado de movilizaci√≥n m√°s que nada de asambleas autoconvocadas y piqueteros. La protesta social es reprimida, llegando a su punto c√ļlmine el 26 de junio de 2002, cuando son asesinados Maximiliano Kosteki y Dar√≠o Santill√°n.

 

Los Planes Sociales, como el Plan Trabajar o el Barrios Bonaerenses recibieron un nuevo impulso. Ya exist√≠an desde 1996, como respuesta del menemismo a los crecientes niveles de conflictividad social; pero se hab√≠an visto reducidos durante el gobierno de la Alianza. Duhalde lanz√≥ el programa Jefes y Jefas de Hogar, y reforz√≥ los ya existentes. Aqu√≠ hay una diferencia con el modelo anterior, ya que en cierta forma, se universalizaron, alcanzando a muchos m√°s destinatarios. Sin embargo, la l√≥gica ‚Äúclientelar‚ÄĚ de manejo a trav√©s de punteros del PJ no cambi√≥, lanzando ‚ÄúChiche‚ÄĚ Duhalde sus ‚Äúmanzaneras‚ÄĚ para distribuir los alimentos del Plan Vida.

 

Asimismo, en 2002 se da un momento de auge de las empresas recuperadas. Cuando los patrones abandonaban las empresas, a veces dejándolas vacías y a veces con todos los activos adentro, muchos obreros decidían no quedar desempleados, sino prescindir de la mediación patronal. Fueron muchos los casos en que se tomaron las empresas y se las puso a producir, rompiendo el esquema de producción tradicional.

 

La de Duhalde era una presidencia interina, y con la Masacre de Avellaneda, tuvieron que adelantarse las elecciones, fijándose para el 27 de abril de 2003. Menem salió primero por la UCD, con un 24,3% de los votos y Kirchner (por el Frente para la Victoria, y con el apoyo duhaldista) sacó un 22%. Al bajarse Menem del ballotage, quedó proclamado presidente Néstor Kirchner.

 

Kirchner asume el 25 de mayo. Hab√≠a buscado en su campa√Īa, diferenciarse claramente de los gobiernos de Menem y De la R√ļa. Planteaba como ejes de gobierno la producci√≥n, la justicia, la educaci√≥n, el trabajo, la equidad y la salud. Sus slogans eran ‚ÄúUn pa√≠s en serio‚ÄĚ y ‚ÄúPrimero Argentina‚ÄĚ.

 

Recordemos que N√©stor Kirchner asume impulsado por Duhalde y con una muy baja legitimidad. El Ministro de Econom√≠a duhaldista, Roberto Lavagna, continua en su cargo; y el presidente debe disputar el control sobre el fragmentado PJ con su predecesor. Un 38% de la poblaci√≥n ten√≠a problemas de empleo, el 54% se hallaba por debajo del l√≠mite de pobreza; y un 27% por debajo de la l√≠nea de indigencia; y la sociedad a√ļn descree de la pol√≠tica. Digamos que la situaci√≥n no es la m√°s favorable para llevar adelante una pol√≠tica clara y fuerte. Primero era preciso contar con legitimidad propia, y con el control sobre el PJ, clave de la gobernabilidad en la Argentina actual.

 

En muy poco tiempo, Néstor se hizo del apoyo de los más diversos sectores; desde la Unión Industrial Argentina, pasando por la burguesía agroexportadora, hasta los medios de comunicación, gran parte de los movimientos de derechos humanos y algunos movimientos sociales (que comenzaron a acercarse sobre todo por su política de Derechos Humanos, y por su discurso anti-neoliberal). Para el 2007, al final de su mandato, contaba con una gran popularidad y legitimidad, con el apoyo de casi todos los gobernadores, y con una mayoría propia en el Parlamento. Además, controló a su partido y organizó por fuera del mismo una fuerza propia (el Frente para la Victoria), sobre la base de la transversalidad, es decir, la confluencia con sectores peronistas propios, del progresismo y algunas figuras de izquierda.

 

La candidata a sucederlo, Cristina Fernández de Kirchner, ganó la elección presidencial con un 44,8 % de votos, duplicando el porcentaje con el que había asumido Néstor.

 

Tomaremos de aquí en adelante a los dos períodos presidenciales kirchnerista (2003-2007 y 2007-2011) como un todo, dado que consideramos que se trata de un mismo proyecto de gobierno, y para facilitar la exposición al hacerla por temática y no por orden estrictamente cronológico.

 

Néstor Kirchner intentó construir su hegemonía en base al rechazo al modelo económico neoliberal, a la deuda externa, al capital concentrado, a la impunidad, a la corrupción, a la pobreza y a la exclusión. Lo mismo puede verse ya desde su primer discurso como Presidente nacional:

‚ÄúPor mandato popular, por comprensi√≥n hist√≥rica y por decisi√≥n pol√≠tica √©sta es la oportunidad de la transformaci√≥n, del cambio cultural y moral que demanda la hora. Cambio es el nombre del futuro. (‚Ķ) La medida del √©xito de esa pol√≠tica [la de los 90] la daban las ganancias de los grupos m√°s concentrados de la econom√≠a, la ausencia de corridas burs√°tiles y la magnitud de las inversiones especulativas, sin que importaran la consolidaci√≥n de la pobreza y la condena a millones de argentinos a la exclusi√≥n social, la fragmentaci√≥n nacional y en enorme e interminable endeudamiento externo. (‚Ķ) En este nuevo milenio, superando el pasado, el √©xito de las pol√≠ticas deber√° medirse bajo otros par√°metros, en orden a nuevos paradigmas. Debe juzg√°rselas desde su acercamiento a la finalidad de concretar en bien com√ļn (‚Ķ) Queremos recuperar los valores de la solidaridad y la justicia social.‚ÄĚ (Clar√≠n, 26/05/03).

 

Las primeras medidas que tomó Néstor Kirchner, fueron tendientes a ganar simpatía popular. Una de las primeras cosas que hizo a pocos días de haber asumido, fue criticar fuertemente al presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, impulsando su juicio político; y modificar la composición de la Corte, popularmente repudiada. Teniendo en cuenta el rol que jugó la Suprema Corte de Justicia en los `90, esto representa un quiebre bastante importante.

 

Podemos decir que un reclamo casi un√°nime de todos los sectores era el ‚ÄúJuicio y castigo‚ÄĚ a los responsables de la dictadura. ‚ÄúEn sus tres semanas como Presidente, Kirchner produjo seis hechos en esa franja de temas [los referidos a derechos humanos] (‚Ķ) Carente de un apoyo partidario tradicional, el Presidente necesita a la vez ensanchar su base de apoyo sin perder en ning√ļn momento las se√Īas de identidad que fij√≥ como elementos constitutivos. La cuesti√≥n de los derechos humanos es una de esas se√Īas‚ÄĚ[44]. A lo largo de su gobierno y el de su sucesora, el gobierno va a impulsar fuertemente el juzgamiento de los responsables de la √ļltima dictadura militar. En agosto de 2003 se anulan las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Los cambios en el Ej√©rcito y la polic√≠a, igual que la incorporaci√≥n de Eugenio Zaffaroni a la Corte Suprema, fueron bien vistos por los principales organismos de derechos humanos. Tambi√©n se transformaron varios ex-centros clandestinos de detenci√≥n en espacios culturales.

 

Los juicios impulsados ya han encarcelado a m√°s de 100 represores. E incluso han empezado a poner sobre el tapete la cuesti√≥n de la profunda imbricaci√≥n de militares y civiles en la represi√≥n. Esto tiene m√°s profundidad de la que parece, y nos da una peque√Īa clave para entender lo que est√° ocurriendo en Argentina. Como plantea Jos√© Schulman[45], el Genocidio, como momento fundacional del neoliberalismo, no ten√≠a s√≥lo como objetivo destruir a la organizaci√≥n de los trabajadores y al movimiento popular, sino tambi√©n al sector de la burgues√≠a que en los 50 y 60 hab√≠a apostado, con Gelbard y la Confederaci√≥n General Econ√≥mica, a un desarrollo capitalista nacional, con m√°s independencia de los pa√≠ses centrales y con un importante mercado interno. Entonces, decir que hubo una ‚Äúdictadura militar con c√≥mplices civiles‚ÄĚ no es exacto: m√°s bien lo que hubo fue un conjunto de sectores y fuerzas militares, grupos econ√≥micos, intelectuales, comunicadores, religiosos, pol√≠ticos y sindicalistas, que, con la orientaci√≥n de los Estados Unidos, instaur√≥ la dictadura militar, en 1976 en Argentina y por esos a√Īos en muchos otros pa√≠ses del continente. Si pensamos que fueron los militares los que por motu propio tomaron el poder, no se explica por qu√© ocurri√≥ a nivel continental, y por qu√© en todos lados tuvo la misma consecuencia: el predominio del modelo neoliberal. Todo este desarrollo, est√° impl√≠cito en la investigaci√≥n sobre Papel Prensa, que present√≥ Cristina Fern√°ndez en el a√Īo 2010, ya que empieza a investigar a los actores civiles participantes en el golpe de Estado. Si bien a√ļn falta avanzar much√≠simo en ese camino, esto es un primer paso. Por eso lo consideramos tan relevante

 

Volvamos ahora al resto de los aspectos del gobierno kirchnerista:

 

Desde la asunción de Néstor Kirchner en 2003 se embanderó la cuestión de resolver la inequidad social, tanto a través de planes más inmediatos y asistencialistas, como de soluciones más estructurales. Observamos claramente esta intención en un discurso de la Ministra Alicia Kirchner en abril de 2005:

‚ÄúLo que queremos desde nuestra gesti√≥n de Gobierno es el desarrollo humano. Pero esto no se produce con un decreto o apretando un bot√≥n m√°gico. Va a exigir un cambio de tipo estructural y el Gobierno est√° empe√Īado en hacerlo -y les pido a ustedes que nos ayuden a hacerlo- desde la articulaci√≥n integral entre el Estado y su sociedad civil. (‚Ķ)La familia tiene que sentirse con pertenencia y con pertinencia en el lugar, para lo cual necesita su vivienda, su empleo, tener un lugar y eso es generar un activo patrimonial. Y nuestra pol√≠tica tiene que ayudar a crear activos patrimoniales sino no sirve. (‚Ķ) No se ha cambiado todo pero el Estado est√° al frente de los problemas, no se esconde. La pobreza y la desocupaci√≥n no deben ser consideradas naturales e irreversibles. Es humano y modificable. Es nuestra obligaci√≥n el cambiar esto. El trabajo es el resolutor de los problemas del pa√≠s.‚ÄĚ[46]

 

Allí se enmarca el aumento cuantitativo y cualitativo del alcance de los planes sociales, como el Plan “Manos a la obra de 2003, el Plan Nacional de Seguridad Alimentaria, también de 2003, y el Programa Familias por la Inclusión Social de 2005, todos implementados desde el Ministerio de Desarrollo Social, y que se suman a los diversos planes y programas del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. Tras la crisis financiera de 2008-2009, el gobierno lanza el Plan Argentina Trabaja, que implica una transferencia de ingresos hacia los sectores más pobres, y por ende con más propensión al consumo, de más de 7.500 millones de pesos en el 2010. Todo esto implica, en contraposición al menemismo, una clara expansión de las funciones sociales del Estado. De todas formas, el mismo gobierno reconocía[47] que esto no era suficiente para resolver los problemas de fondo de desempleo y pobreza, cuyos niveles continuaban siendo altos. Se plantea como una problemática a la que se viene enfrentando, pero que no se resuelve con tanta facilidad, y menos sin la cooperación de los sectores más concentrados de la economía[48].

Desde los niveles cr√≠ticos de 2002, la desocupaci√≥n ha ido descendiendo, gracias a la industrializaci√≥n fomentada por el d√≥lar alto, y al favorable contexto internacional de altos precios de las commodities (soja, trigo, ma√≠z, carne, petr√≥leo, etc.). El gobierno kirchnerista, aparte de las pol√≠ticas sociales ya mencionadas, ha impulsado aumentos en el salario m√≠nimo; la expansi√≥n y aumentos en los convenios colectivos de trabajo y la extensi√≥n masiva y el aumento de las jubilaciones m√≠nimas. En cuanto a acabar con la flexibilizaci√≥n impuesta en los 90, no se ha avanzado demasiado. En 2004 se promulg√≥ la ley 25.877. En ella, el per√≠odo de prueba, las indemnizaciones y los aportes patronales son los ejes sobre los cuales se propusieron los cambios, pero no se ha alterado sino superficialmente el modelo flexibilizador de los a√Īos 90. De hecho, propone la reducci√≥n de cargas sociales para las PyMEs de hasta 80 empleados, con el argumento de fomentar la creaci√≥n de puestos de trabajo; es decir, el mismo argumento que se utilizaba en los `90, y que termina desprotegiendo al trabajador. La Ley regula varios aspectos que la del 2000 no regulaba, pero a√ļn consideramos que son necesarias mayores protecciones para los trabajadores si queremos hablar de una ruptura plena con el neoliberalismo.

 

La posici√≥n de los sindicatos respecto al gobierno cambi√≥ radicalmente: mientras que la mayor√≠a se opusieron a las pol√≠ticas menemistas, hoy en d√≠a son una de las bases de apoyo m√°s importantes del gobierno nacional. La organizaci√≥n sindical se ha fortalecido, dada la disminuci√≥n del desempleo. Sin embargo, la √ļnica central reconocida sigue siendo la CGT, neg√°ndosele la personer√≠a gremial a la CTA, surgida al calor de la resistencia anti-neoliberal.

 

Por otra parte, en especial en los √ļltimos a√Īos, desde el gobierno se ha promovido fuertemente la formaci√≥n de t√©cnicos y cient√≠ficos. La importancia que tiene esta √°rea para el gobierno se observa en el rango ministerial que le dieron. A fines de 2007, Cristina Fern√°ndez de Kirchner anunci√≥ la creaci√≥n del Ministerio de Ciencia, Tecnolog√≠a e Innovaci√≥n Productiva; √°rea hasta entonces ubicada bajo la √≥rbita del Ministerio de Educaci√≥n. Su misi√≥n es orientar la ciencia, la tecnolog√≠a y la innovaci√≥n al fortalecimiento de un nuevo modelo productivo que genere mayor inclusi√≥n social y mejore la competitividad de la econom√≠a Argentina, bajo el paradigma del conocimiento como eje del desarrollo.

 

Se entregan becas de estudio, se realizan concursos y actividades en la comunidad, se hacen acuerdos internacionales, y se fomenta el desarrollo de un Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI), entre otras acciones. Un hito de enorme trascendencia fue cuando, en junio de 2011, se lanzó el satélite SAC-D Aquarius desde California. El satélite, construido íntegramente por argentinos, y sin intervención de empresas privadas, aporta datos para diversas y relevantes investigaciones científicas.

 

Argentina es la encargada de centralizar y difundir los datos recabados. ‚ÄúEs muy importante la tarea de los cient√≠ficos y demuestran mucha inteligencia, pero para lograr el desarrollo de las investigaciones, a la inteligencia hay que sumarle plata‚ÄĚ, destac√≥ la Presidenta. Y asegur√≥ que ‚Äúhoy podemos poner en marcha esto porque ha habido desde el 2003 a la fecha un formidable esfuerzo e inversi√≥n que hemos hecho en todas las √°reas como el Conicet, la Conae, las universidades, donde pusimos todos los recursos que se necesitan para el desarrollo‚ÄĚ[49].

 

Asimismo, desde el kirchnerismo se predica fuertemente el antiimperialismo. Este aspecto tiene sus claroscuros. Rechaza desde un principio las ‚Äúrelaciones carnales‚ÄĚ con los Estados Unidos. En 2005, se realiz√≥ en Mar del Plata la IV Cumbre de las Am√©ricas, simult√°neamente con la III Cumbre de los Pueblos. All√≠, el presidente Argentino rechaz√≥ junto a Hugo Ch√°vez el ALCA, planteando la necesidad de la uni√≥n latinoamericana. La ret√≥rica tiende durante su gobierno hacia ello. Los acuerdos comerciales m√°s fuertes son con Brasil y Venezuela. Tambi√©n se hacen acuerdos de intercambio con Cuba, y se sostiene que debe entrar al Grupo de R√≠o. En 2010, N√©stor Kirchner llega a asumir el cargo de Secretario de la Unasur (Uni√≥n de Naciones Suramericanas).

 

Sin embargo, la posici√≥n del kirchnerismo no es tan radical como lo fue en otros pa√≠ses como Venezuela, Bolivia o Ecuador. Un hecho que habla por s√≠ solo es que la Argentina contin√ļa pagando la ileg√≠tima deuda externa[50]. A pesar de la ret√≥rica anti-Estados Unidos, Kirchner ha aceptado la Ley Antiterrorista que este pa√≠s impuls√≥ para nuestros pa√≠ses; y ha enviado tropas argentinas a Haiti bajo el mando de la ONU (que no hace falta aclarar a qu√© pa√≠s representa en las relaciones de fuerza concretas).

Hay un conjunto de pol√≠ticas que debemos considerar para visualizar la redefinici√≥n del rol del Estado en el per√≠odo kirchnerista. Consideramos como un punto de inflexi√≥n el llamado ‚Äúconflicto entre el campo y el gobierno‚ÄĚ. Deteng√°monos para explicar de qu√© se trat√≥ esto.

 

En el contexto de fuerte alza del precio internacional de los alimentos en general y de la soja en particular, el 11 de Marzo de 2008 el Ministerio de Econom√≠a emiti√≥ la resoluci√≥n N¬ļ 125 mediante la cual se establec√≠a un esquema de retenciones m√≥viles a las exportaciones de granos. Dicha medida implicaba un aumento considerable sobre los derechos de exportaci√≥n de soja y girasol. Esta medida fue duramente resistida, a tal punto que desemboc√≥ en un conflicto de proporciones inusitadas. A nuestro entender, y teniendo en cuanta la gran exposici√≥n medi√°tica que alcanz√≥, la fuerte politizaci√≥n de la sociedad que implic√≥, los funcionarios que debieron apartarse de su cargo (el mismo Ministro de Econom√≠a renunci√≥ el 24 de Abril) y la dura fractura que sufri√≥ la coalici√≥n gobernante[51], fue la crisis pol√≠tica de mayor trascendencia desde que se recompuso la gobernabilidad con la asunci√≥n del presidente Kirchner en 2003.

 

El conflicto implic√≥ una fuerte polarizaci√≥n de la sociedad entre dos sectores definidos. Por un lado, el sector agrario representado por cuatro entidades: Sociedad Rural Argentina (SRA), Federaci√≥n Agraria Argentina (FAA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y Confederaci√≥n Intercoperativa Agropecuaria (CONINAGRO) articuladas en la denominada ‚Äúmesa de enlace‚ÄĚ encabezaron el bloque del ‚Äúcampo‚ÄĚ. Por el otro, la presidenta junto con su partido y diversos movimientos sociales conformaron el polo denominado ‚Äúel gobierno‚ÄĚ. El conflicto incluy√≥ cortes de rutas de ruralistas para impedir la comercializaci√≥n de granos, gran cantidad de actos masivos por parte de ambos ‚Äúbandos‚ÄĚ (en oportunidades simult√°neamente), cacerolazos, protestas de camioneros por los cortes de rutas, instalaci√≥n de carpas frente al Congreso Nacional, conferencias de prensa, vigilias y escraches entre otras.

A lo largo de los 128 días en que se desarrolló la disputa, la sociedad se vio atravesada por un debate de fondo: la intervención estatal en la economía. Los medios de comunicación lo priorizaron en su agenda, contribuyendo a la polarización. En su mayoría, tendieron a oponerse a la resolución. Finalmente, en una peleada votación, el Senado rechazó la medida, con 36 votos a favor y 37 en contra, contando el del vicepresidente.

Consideramos con Varesi[52], que este conflicto expres√≥ una disputa al interior de la clase dominante, entre los agentes econ√≥micos y corporativos del agro, los grandes oligopolios de la comunicaci√≥n y los partidos de derecha y centro-derecha, expresando al paradigma neoliberal; y el oficialismo con los sectores que lo apoyan, representando un proyecto neo-desarrollista. La oposici√≥n triunf√≥ tanto en la disputa en torno a las retenciones como en las elecciones legislativas del 2009. A partir de entonces, consideramos, el gobierno va a profundizar algunas de sus medidas, tanto para enfrentar la crisis mundial como para recomponer su marco de alianzas, dando un ‚Äúgiro progresista‚ÄĚ.

 

En Noviembre de 2008, el Congreso aprueba el proyecto de ley enviado por Cristina Fern√°ndez para nacionalizar los fondos privados de pensiones. Esto supuso el traspaso al Estado de US$ 23,350 millones, para evitar que los futuros pensionistas pierdan m√°s rentabilidad en sus fondos debido a la crisis financiera; y con toda una concepci√≥n detr√°s que sostiene que la seguridad social es un derecho, no un negocio, y por lo tanto debe estar en manos del Estado para poder ser garantizado. A partir del 9 de diciembre, entr√≥ en vigencia la Ley 26.425 que crea el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y elimina el r√©gimen de capitalizaci√≥n, absorbido y sustituido por el r√©gimen de reparto. El nuevo sistema circunscribe el otorgamiento de las prestaciones al Estado y se financia con recursos provenientes del pago de aportes y contribuciones previsionales, adem√°s de impuestos recaudados a tal fin. Estos millonarios recursos desde hac√≠a 15 a√Īos (es decir, desde la privatizaci√≥n en 1993, llevada adelante por Cavallo) estaban en las carteras de las Administradoras de Fondos de Jubilaci√≥n y Pensi√≥n (AFJP), quienes los utilizaban en la timba financiera para obtener sus ganancias, poniendo en riesgo las futuras jubilaciones de los trabajadores. En tal caso, la responsabilidad deb√≠a asumirla el Estado. Es decir, se hac√≠a cargo de los riesgos, sin participar de las ganancias. Hoy en d√≠a, se garantiza a todos los ciudadanos una jubilaci√≥n, incluso a las amas de casa que no ten√≠an aportes.

 

El nuevo sistema de seguridad social prev√© dos incrementos anuales, atados al incremento de la recaudaci√≥n impositiva y a un √≠ndice de salarios. Desde la implementaci√≥n, la movilidad dicto aumentos del 11,69% y 7,34% en el 2009 lo que totaliza un aumento de 19,03% en pleno impacto de la crisis mundial. Ya en el repunte econ√≥mico, en el 2010, los aumentos fueron del 8,21% y 16,9%, totalizando un incremento superior al 25%. De esta manera el haber m√≠nimo jubilatorio alcanza a principios de 2011 los $1046, lo que arroja un incremento del 597% si se lo compara con los niveles del 2003. Hoy en d√≠a est√° en $1.227. Desde nuestra perspectiva, recuperar el sistema previsional argentino mediante el reconocimiento pleno del Estado Nacional como √ļnico administrador de los fondos de jubilaciones y pensiones, es un acto de clara diferenciaci√≥n con la d√©cada menemista.

 

Asimismo, debemos hacer menci√≥n de la nacionalizaci√≥n de Aguas Argentinas en 2006, cuando el gobierno decidi√≥ la rescisi√≥n del contrato, tras un episodio en que distribuy√≥ agua contaminada, poniendo en riesgo potencial a 800 mil personas. La primera intenci√≥n fue transferir el contrato a otro privado, pero ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, se decidi√≥ re-estatizar. As√≠ el sistema de distribuci√≥n de agua y las cloacas pasaron nuevamente a manos estatales, bajo el nombre de Aguas y Saneamiento Argentinos ‚Äď AySA. Tambi√©n en 2008 se nacionaliz√≥ la empresa Aerol√≠neas Argentinas, en medio de fuertes controversias, ya que la empresa pose√≠a un pasivo de 2500 millones. La oposici√≥n denunci√≥ que se trataba de licuar una deuda privada, y el gobierno sostuvo que interven√≠a ante la "extrema iliquidez" en que se encontraba la compa√Ī√≠a, para ‚Äúsalvar a la aerol√≠nea de bandera‚ÄĚ. Por lo pronto, hasta el 2011, el gas, la electricidad y la telefon√≠a contin√ļan en manos privadas.

 

El 10 de octubre de 2009, se va a promulgar la Ley N 26.522, de Servicios de Comunicaci√≥n Audiovisual; que reemplaza a la Ley de Radiodifusi√≥n 22.285, promulgada por la dictadura militar. La necesidad de reformar esta √ļltima estaba latente desde 1983, y m√°s de 300 organizaciones ven√≠an trabajando sobre los ‚Äú21 puntos por el derecho a la comunicaci√≥n‚ÄĚ, organizadas en la Coalici√≥n por una Radiodifusi√≥n Democr√°tica. Cristina Fern√°ndez lo hab√≠a planteado como parte de su programa de gobierno en la campa√Īa de 2007; y en 2009 cumple su promesa. La ley plantea la regulaci√≥n de los servicios de comunicaci√≥n audiovisual en todo el √°mbito territorial de la Argentina. Con el fin de impedir la formaci√≥n de monopolios y oligopolios, el proyecto de ley pone l√≠mites a la concentraci√≥n, fijando topes a la cantidad de licencias y por tipo de medio, ya que se considera a la comunicaci√≥n audiovisual como de inter√©s p√ļblico y de car√°cter esencial para el desarrollo sociocultural de la poblaci√≥n; y no como una actividad comercial m√°s. La participaci√≥n del capital extranjero en las empresas prestadoras se limita a un 30% m√°ximo, y los servicios de televisi√≥n abierta deber√°n emitir un m√≠nimo del 60% de producci√≥n nacional. Un 33% del espectro radiof√≥nico se reserva a las organizaciones sin fines de lucro, entre otras cuestiones que establece. Aunque a√ļn no ha tenido un efecto tan visible, la implementaci√≥n plena de esta Ley implicar√≠a un cambio rotundo en el mapa de medios de la argentina, y lo llevar√≠a a una mucha mayor democratizaci√≥n.

 

En este mismo sentido, dos meses antes se lanza el Programa ‚ÄúF√ļtbol para todos‚ÄĚ. Desde 1991, los derechos de transmisi√≥n de los partidos de primera divisi√≥n hab√≠an sido propiedad de Televisi√≥n Satelital Codificada (TSC) ‚ÄďGrupo Clar√≠n y TyC-. Tras un conflicto entre la AFA y TSC, el gobierno pag√≥ a TSC 600 millones de pesos por los derechos de televisaci√≥n. A partir de entonces, los partidos de primera divisi√≥n fueron transmitidos gratuitamente por los canales de aire. La cr√≠tica de la oposici√≥n se bas√≥ en las ‚Äúp√©rdidas‚ÄĚ que representaba este programa. Sin embargo, seg√ļn cifras oficiales el Estado desembolsa aproximadamente 600 millones de pesos anuales para que todo el pa√≠s (o gran parte de √©l) pueda disfrutar del f√ļtbol, en contrapartida con los 1200 millones que se gastaban por a√Īo en publicidad hasta el a√Īo 2009. Y lo que consideramos m√°s relevante, se garantiza un acceso universal a algo que culturalmente es muy relevante en la Argentina, como son los partidos de f√ļtbol, y que en los 90 se hab√≠an convertido en el privilegio de los que pod√≠an pagar el cable. Consideramos que a√ļn falta avanzar en la democratizaci√≥n del acceso a concurrir a la cancha a ver el partido en vivo, pero el ‚ÄúF√ļtbol para todos‚ÄĚ sin duda constituye una ruptura importante con la concepci√≥n neoliberal.

 

Por otra parte, tenemos la Asignaci√≥n Universal por Hijo. Sostenemos que es, junto con la re-estatizaci√≥n de las jubilaciones, la pol√≠tica de estado de cambio estructural m√°s relevante en relaci√≥n a la d√©cada de los 90. Asegura a cada ni√Īo que tenga un padre o madre desocupado o trabajando en condiciones precarias un monto m√≠nimo de 180 pesos mensuales. La AUH, financiada por el Fondo de Garant√≠a de Sustentabilidad del ANSES busca complementariamente garantizar la escolaridad y la salud, ya que para cobrar el monto se deber√° presentar certificado de asistencia escolar y certificado de vacunaci√≥n. El Centro de estudios CEIL ‚ÄďPIETTE[53], afirma que el impacto en este sentido fue sustancial, en un a√Īo se incrementaron un 25% las matriculas escolares y hubo un incremento del 40% de menores en el seguro medico estatal PLAN NACER. En relaci√≥n a los impactos socio econ√≥micos, muestran ‚Äúcomo principales resultados que: 1) todos los indicadores de bienestar social examinados experimentan una notable mejor√≠a, especialmente en las regiones m√°s carenciadas del pa√≠s (el norte argentino); 2) Con la AUH, los indicadores de indigencia se reducen entre un 55 y un 70%, retornando as√≠ a los mejores niveles de la historia argentina (los de 1974, resultado que se alcanza cualquiera sea el √≠ndice de precios utilizados para establecer el valor de la canasta de subsistencia); 3) Luego de la AUH, el indicador m√°s arquet√≠pico de desigualdad (cu√°ntas veces ganan los ricos m√°s que los pobres) se reduce m√°s del 30%, llevando a que la Argentina sea ahora el pa√≠s m√°s igualitario de Am√©rica Latina (ranking otrora comandado por Uruguay, Venezuela y Rep. Dominicana‚ÄĚ)

La AUH para 2010 ya cubr√≠a a 3,6 millones de ni√Īos menores de 18 a√Īos, que sumados a las Asignaciones Familiares por Hijo de los sectores formales, la cobertura alcanzaba a los 7.5 millones de ni√Īos y j√≥venes.

 

Por √ļltimo, tenemos que, con la crisis de 2008, el gobierno toma algunas medidas econ√≥micas que muestran una orientaci√≥n decididamente intervencionista. A fin de mantener el nivel de empleo de algunos sectores productivos y mantener el nivel de consumo en estas ramas, por medio del ANSES se brindaron l√≠neas de cr√©ditos econ√≥micos a trav√©s del ‚ÄúPlan de Renovaci√≥n de Electrodom√©sticos‚ÄĚ. El otro sector beneficiado fue el sector automotriz, al cual se le han otorgado cr√©ditos para financiar exportaciones, la producci√≥n de nuevos modelos de autos y la comercializaci√≥n interna por medio del plan ‚ÄúMi primer 0 km‚ÄĚ. Las pol√≠ticas anti-crisis tambi√©n se extendieron al sector agropecuario, con financiamiento y agilizaci√≥n en la adquisici√≥n de maquinaria e insumos para el ma√≠z, trigo, y a la ganader√≠a, como tambi√©n la expansi√≥n de los cupos de exportaci√≥n. Otro Plan coyuntural es el plan REPRO (Programa de Recuperaci√≥n Productiva), en el cual el estado nacional se hace cargo parte del salario de los trabajadores de las empresas inscriptas, para sostener el nivel de actividad econ√≥mica, el empleo y por ende la demanda agregada. En concreto estas pol√≠ticas favorecen al capital debido a que se lo exime de impuestos y se lo subsidia, pero la otra cara es que son pol√≠ticas que buscan no ajustar a los sectores populares.

 

En agosto del 2008 se sancion√≥ la ley 24.476, la cual implementaba una moratoria y blanqueo de capitales en relaci√≥n al IVA, al impuesto a las ganancias, los bienes personales y aportes patronales. El principal objeto de estas pol√≠ticas fue incrementar la recaudaci√≥n p√ļblica a fin de no reducir el gasto del estado cumplimentando el objetivo de sostener la demanda agregada y el super√°vit fiscal. En este sentido, se en marca, tambi√©n, el pago de la deuda externa con reservas del BCRA.

 

Asimismo, la crisis va a generar un giro en la pol√≠tica comercial. A fin de que incremento del consumo interno sea destinado a productos producidos en el pa√≠s y no importados, se han aplicado distintas barreras, tanto arancelarias como no arancelarias, tales como la aplicaci√≥n de licencias no autom√°ticas que implica restricciones directas a importaciones, adem√°s de acelerar los procesos relativos al comercio desleal. Lo curioso es que hasta entonces la √ļnica pol√≠tica proteccionista era el tipo de cambio y a ra√≠z de la crisis mundial no se vacil√≥ en implementar tal medida aun cuando no era lo acordado en el G-20.

 

A pesar de todo lo descripto hasta ahora, también podemos observar ciertas continuidades con la era neoliberal:

 

Son s√≥lo tres empresas (Repsol, Panamerican y Total) las que concentran el 61% de la extracci√≥n de petr√≥leo y el 75% de la de gas. La legislaci√≥n actual les permite a las petroleras liquidar el 70% de las utilidades en el exterior. Al descender la exploraci√≥n y explotaci√≥n de nuevos pozos, se han observado √ļltimamente algunas situaciones de escasez, que repercuten directamente en el consumo local.[54] El oligopolio en manos extranjeras claramente no nos da soberan√≠a sobre nuestros recursos naturales, e implica una continuidad con la privatizaci√≥n y la extranjerizaci√≥n de la econom√≠a t√≠pica de los a√Īos noventa.

 

Otro de los problemas que observamos es el proceso de ‚Äúsojizaci√≥n‚ÄĚ. Este cultivo, por su alta rentabilidad en el mercado mundial, ha desplazado a otros cultivos orientados a la producci√≥n de alimentos. Este proceso est√° destruyendo el suelo, en una inversi√≥n cortoplacista de altas ganancias pero que no contempla la soberan√≠a alimentaria futura de la Argentina. Tras este mapa de los cultivos se esconde un concepto liberal de que cada empresario puede dedicarse a la actividad que le plazca, sin importar el costo para el pa√≠s, y sin tener un planeamiento estrat√©gico y global. La reciente Ley de Tierras, parece dar un paso hacia la regulaci√≥n, al definir a la tierra como un recurso estrat√©gico no renovable. La ley prev√© limitar en un 20% del total la venta de tierras a manos extranjeras. Sin embargo, si bien nos parece una medida que fortalece la soberan√≠a nacional, no soluciona la problem√°tica que marc√°bamos de la ‚Äúsojizaci√≥n‚ÄĚ, sino tan solo de un aspecto de la propiedad de la tierra, y -hay que aclararlo- tampoco redefine radicalmente la tenencia de la tierra en el pa√≠s.

 

El crecimiento de las importaciones presenta un incremento anual mayor al de las exportaciones, siendo todavía las primeras, bienes de consumo no producidos en nuestro país y presentado las segundas una estructura muy concentrada en pocos complejos, dando muestra de la poca diversificación de la producción o dependencia de ciertos sectores no muy sustentables ecológicamente en el tiempo.

 

Actualmente, asistimos a una gran contaminación de agua, cielo y tierra, a causa de la minería. La actividad minera en Argentina creció un 20.000% entre 1997 y 2007, y se caracteriza por el uso de cianuro y otros químicos altamente contaminantes. En Catamarca, La Alumbrera extrae 4 millones de litros de agua por hora en una zona desértica, volviéndola inservible e irrecuperable para cualquier otro uso. Todo con permiso del estado provincial. Además, la minería goza de innumerables beneficios impositivos y fue favorecida por el veto presidencial a la ley de protección de glaciares en 2008.

 

Podemos decir que la masificación de pesticidas para la implementación del paquete tecnológico en la producción agrícola también es contaminante y afecta la salud de las poblaciones lindantes a los cultivos.

 

Durante todo este periodo, el proceso de concentración empresarial sigue en pie. Las 500 empresas más grandes del país crecen a más del 20% anual, un ritmo notablemente superior a la economía argentina. Las políticas, si bien presentan rasgos redistributivos en términos de la distribución personal del ingreso y leves mejoras en la distribución funcional del ingreso, no modifican el patrón productivo.

 

‚ÄúEl mercado de alimentos en el pa√≠s est√° fuertemente concentrado. El 80 por ciento del aceite que se consume lo producen dos empresas: Molinos R√≠o de la Plata y Aceitera General Deheza. En l√°cteos, el 78 por ciento lo manejan La Seren√≠sima y Sancor. En enlatados, como tomates y arvejas, la posici√≥n dominante la ejerce Arcor, que concentra el 70 por ciento. El 75 por ciento del az√ļcar que se consume es de Ledesma. (‚Ķ)Ante esa situaci√≥n, aumentan los precios muy por arriba del incremento de sus costos y del resto de las productoras de alimentos.‚ÄĚ[55]

 

Seg√ļn el Indec, con datos al 2009, agravados en el 2010, la concentraci√≥n y extranjerizaci√≥n econ√≥mica crece en la Argentina. De all√≠ surge que de las 500 empresas m√°s grandes del pa√≠s 324 son extranjeras y s√≥lo 176 argentinas, seg√ļn datos que arroja la Encuesta Nacional a Grandes Empresas (ENGE). Son datos que excluyen al agro y las finanzas.‚ÄĚ 50 grandes concentran el 53% de las ganancias de las 500. He aqu√≠ donde se define el modelo productivo, el patr√≥n de consumo y la fijaci√≥n de los precios en el sistema econ√≥mico local[56]. Acordamos con Gambina en que es la concentraci√≥n de las empresas el factor m√°s determinante de la inflaci√≥n.

 

 

4.2 EN VENEZUELA: CH√ĀVEZ (1999-2013)

 

El 6 de diciembre de 1998, es electo Presidente con el 56,24% de los votos, Hugo Ch√°vez Fr√≠as, por el Polo Patri√≥tico (cuyo componente principal era el Movimiento Quinta Rep√ļblica); asumiendo el poder en febrero de 1999. El comandante hab√≠a estado preso dos a√Īos tras el intento de golpe de Estado de 1992, y hab√≠a sido perdonado por el gobierno de Caldera. Su campa√Īa fue de completa oposici√≥n al neoliberalismo, a las medidas econ√≥micas y pol√≠ticas que se estaban tomando en ese momento; y propon√≠a convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, para ‚Äúrefundar la rep√ļblica‚ÄĚ.

 

Con su elecci√≥n, hizo estallar el ‚Äúpacto de Punto Fijo‚ÄĚ que dominaba la pol√≠tica venezolana desde

1958. AD y COPEI, los partidos que habían gobernado alternativamente desde el puntofijismo, quedaron políticamente derrumbados, poniendo en evidencia la magnitud de la crisis política que se vivía. Los nuevos actores políticos van a demostrar una gran sintonía con el electorado, ganando los referéndums y elecciones con un apoyo rondando el 70%.

 

En abril de 1999, se realiz√≥ el ‚ÄúRefer√©ndum para la Convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente‚ÄĚ, para poder modificar la Constituci√≥n de 1961. Se aprob√≥ la convocatoria por un 87,75% de los votos.

 

Aquí tenemos una de las cuestiones claves a destacar del gobierno chavista: los referéndums. Así comenzó su gobierno, y así lo continuará hasta la actualidad. En la nueva Constitución se plantea la construcción de una democracia social, no representativa sino participativa. Chávez ha convocado a numerosos referéndums durante su mandato, los iremos mencionando a lo largo del desarrollo del trabajo. Esto nos habla de una coherencia en este planteo de la democracia participativa. Las decisiones importantes para el país, o la reafirmación de los dirigentes que deben tomar las decisiones, queda en manos del electorado, a través de un mecanismo de los más democráticos en la actual sociedad de masas.

La constitución elaborada por la ANC, fue refrendada por el pueblo venezolana en diciembre de 2000: el 70% de los sufragantes aprobó la nueva Constitución.

 

Consideramos muy relevante, para entender el proyecto bolivariano, citar el texto de la Nueva Constitución, donde se plantean como objetivo:

‚Äúrefundar la Rep√ļblica para establecer una sociedad democr√°tica, participativa y protag√≥nica, multi√©tnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado, que consolide los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien com√ļn, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley para esta y las futuras generaciones; asegure el derecho a la vida, al trabajo, a la cultura, a la educaci√≥n, a la justicia social y a la igualdad sin discriminaci√≥n ni subordinaci√≥n alguna; promueva la cooperaci√≥n pac√≠fica entre las naciones e impulse y consolide la integraci√≥n latinoamericana de acuerdo con el principio de no intervenci√≥n y autodeterminaci√≥n de los pueblos, la garant√≠a universal e indivisible de los derechos humanos, la democratizaci√≥n de la sociedad internacional, el desarme nuclear, el equilibrio ecol√≥gico y los bienes jur√≠dicos ambientales como patrimonio com√ļn e irrenunciable de la humanidad.‚ÄĚ[57]

 

Si bien sostiene un discurso anti-capitalista, el perfil es m√°s bien nacionalista con profunda vocaci√≥n human√≠stica y cristiana; y en un principio no pone en duda la propiedad privada. No va a ser hasta el a√Īo 2005 que se hable de socialismo.

 

Sin embargo, el nuevo gobierno tiene una consecuencia de gran trascendencia para la historia venezolana: acabar con el puntofijismo. AD y COPEI gobernaron el pa√≠s, turn√°ndose la presidencia, durante 41 a√Īos, y de repente se vieron desplazados del escenario pol√≠tico por una coalici√≥n que se basaba en los ideales de Sim√≥n Bol√≠var de una ‚Äúpatria grande‚ÄĚ, pregonaba el indigenismo, el nacionalismo, algunos el socialismo; es decir, todo lo contrario a lo que hab√≠an hecho sus respectivos √ļltimos gobiernos. Y Ch√°vez plantea hacer m√°s democr√°tica la sociedad, incluir a los excluidos del sistema, a los marginales. √Čl va a priorizar el bienestar social, y no las ganancias privadas. Si bien en un principio, como dijimos, no cuestiona la propiedad privada, es claro que su gobierno va en el sentido de mayor estado y menos mercado.

 

En junio de 99, se lanza el Programa Econ√≥mico de Transici√≥n 1999-2000. Como es un a√Īo de recesi√≥n, no se dispone inicialmente de muchos recursos para pol√≠ticas sociales, y se decide reunir todos los recursos en una sola instituci√≥n, que resultaba costosa pero -hasta entonces- no realizaba muchas acciones por el bienestar ciudadano: el ej√©rcito. Ch√°vez propone el Plan Bol√≠var 2000, mediante el cual cada divisi√≥n del Ej√©rcito llevar√≠a adelante un programa. Por ejemplo, la Marina el Plan Pescar 2000, o la Guardia Nacional el Plan Avispa (para construir viviendas populares). Esto se implement√≥ hasta el a√Īo 2001, y ‚Äúrepar√≥ miles de escuelas, hospitales, cl√≠nicas, casas, iglesias y parques. M√°s de dos millones de personas recibieron tratamiento m√©dico. Se abrieron cerca de un millar de mercados con precios populares, se vacun√≥ a m√°s de dos millones de ni√Īos, y se recogieron miles de toneladas de basura, s√≥lo por nombrar unos pocos resultados del programa.‚ÄĚ[58]

 

Tuvo sus cr√≠ticas: la falta de transparencia hizo que se levantaran muchos cargos de corrupci√≥n contra los funcionarios, y por otra parte es cierto que representaban soluciones de contingencia. Sin embargo es necesario analizar el Plan Bol√≠var 2000 en el contexto de escasez de recursos que se presentaba. A√ļn faltaba para las mucho m√°s exitosas ‚Äúmisiones‚ÄĚ.

 

Asimismo, en 1999 se crea el Fondo √önico Social (FUS). Se trata de ‚Äúun Instituto Aut√≥nomo que tiene por objeto concentrar en un solo ente, la captaci√≥n y administraci√≥n de los recursos para lograr la optimizaci√≥n de las pol√≠ticas, planes y regulaci√≥n de los programas sociales, destinados a fortalecer el desarrollo social, la salud integral, la educaci√≥n y el impulso de la econom√≠a popular competitiva, con √©nfasis en la promoci√≥n de microempresas y cooperativas, como forma de participaci√≥n popular en la actividad econ√≥mica y en la captaci√≥n para el trabajo de j√≥venes y adultos.‚ÄĚ[59]

 

Respecto a los sindicatos, podemos decir que quedaron relativamente desorientados tras la asunci√≥n de Ch√°vez. Como hab√≠amos planteado, depend√≠an fuertemente de los partidos tradicionales. Al quedar √©stos virtualmente destruidos, los sindicatos perdieron la br√ļjula. La relaci√≥n de la CTV -principal central- con Ch√°vez fue desde entonces muy conflictiva. Como la mayor√≠a de los l√≠deres sindicales proven√≠an de los partidos que la elecci√≥n de Ch√°vez hizo caer, era bastante evidente que no iban a tener demasiadas simpat√≠as por su gobierno. El descreimiento hacia los partidos tradicionales, hizo que la sociedad venezolana sea bastante tolerante a los intentos de intervenci√≥n de los sindicatos. De hecho, en julio de 2000, se realizan las elecciones para relegitimar todos los poderes, y el presidente gana con el 59,76% de los votos.

 

Ch√°vez, desde la campa√Īa ven√≠a planteando la cuesti√≥n de reformar las estructuras sindicales. Su actitud al asumir fue de hostilidad. El primer gesto fue el retirar los aportes gubernamentales a los sindicatos (aunque esto bien podr√≠a leerse como positivo: los aportes favorec√≠an la corrupci√≥n y desincentivaban la capacidad de lucha del movimiento sindical). Por otra parte, el gobierno, a trav√©s del Ministerio de Trabajo, intervino en el sentido de renovar las conducciones sindicales. El v√≠nculo entre gobierno, partido y sindicato, hac√≠a que la renovaci√≥n de los l√≠deres no fuera muy frecuente ni din√°mica. Hab√≠a un mecanismo llamado ‚Äúreestructuraci√≥n de la directiva‚ÄĚ, que consist√≠a en no hacer elecciones sino una asamblea para ratificar a los directivos existentes. El gobierno de Ch√°vez apoy√≥ decididamente a las corrientes emergentes. La Constituci√≥n de 1999 es asimismo altamente intervencionista, ya que coloca bajo el control de un organismo externo -Consejo Nacional Electoral- los procesos electorales sindicales. En el a√Īo 2000, el gobierno convoc√≥ a un Refer√©ndum Sindical, para intentar ganar la conducci√≥n de los mismos. No cabe aqu√≠ explayarse sobre el tema, pero diremos que represent√≥ un intento de que toda la comunidad decida sobre la vida sindical, y fue un fracaso rotundo para Ch√°vez. As√≠, la CTV fue ganada por la oposici√≥n. Los sindicatos y los sectores empresariales actuaron de oposici√≥n durante los primeros a√Īos de gobierno, pero en un principio eran relativamente d√©biles. Fueron consolidando su posici√≥n hacia el tercer a√Īo de gobierno. Para esta etapa, ya convocaban a movilizar contra el gobierno, obteniendo bastante apoyo en las calles.

 

En el a√Īo 2000, se dise√Īa el documento L√≠neas Generales del Plan de Desarrollo Econ√≥mico y Social 2001-2007 el cual se plasman los cinco grandes ejes para la constituci√≥n de la nueva Rep√ļblica:

 

1. El equilibrio político que garantice la democracia participativa y protagónica.

2. El equilibrio económico para garantizar una economía solidaria, productiva y autosostenida.

3. El equilibrio social mediante la educación, la cultura y la justicia, fundamentalmente.

4. El equilibrio territorial para la ocupación proporcionada del territorio nacional.

5. El equilibrio internacional para fortalecer la soberanía, desarrollar la integración no sólo de América Latina sino también con el resto del tercer mundo.

 

De esta forma, Venezuela se convirti√≥ en el primer pa√≠s del continente que logr√≥ construir un programa estrat√©gico econ√≥mico-social fuera de las recetas de los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, dise√Īadas para Am√©rica Latina y el Caribe. Esto va a empezar a generar cierto rechazo en la comunidad internacional de negocios.

 

En junio del 2001, Ch√°vez crea los C√≠rculos Bolivarianos, instrumentos clave de su proyecto. Los mismos estar√≠an compuestos de 7 a 11 personas, y se dedicar√≠an a discutir y ayudar a canalizar al organismo competente, los problemas de la comunidad. Tambi√©n tienen como tarea promover la cultura, la ciencia y el deporte. Seg√ļn Modesto Guerrero[60], hasta el golpe de 2002, hab√≠a unos 1.500 c√≠rculos organizados; pero despu√©s de ese momento, fueron nutridos por centenares de miles de militantes en todo el pa√≠s, hasta convertirlos en la principal herramienta de lucha en los barrios, oficinas y algunas f√°bricas. Los c√≠rculos est√°n organizados de manera piramidal, con un coordinador parroquial, uno municipal y uno estadual. El m√°ximo dirigente de los C√≠rculos Bolivarianos ser√° el Presidente de la Rep√ļblica Bolivariana de Venezuela.

 

En noviembre de 2001, el Congreso aprueba la Ley Habilitante, bajo el amparo de la cual Ch√°vez sanciona 49 controversiales leyes. √Čstas estaban orientadas a adaptar el marco legal a los nuevos postulados constitucionales. Las m√°s pol√©micas fueron la Ley de Tierras, la de Pesca, el establecimiento de la responsabilidad social de las entidades financieras, y, sobre todo, la Ley de Hidrocarburos. Veamos brevemente de qu√© se trataban.

 

La Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, una de las rupturas más radicales, y resistidas, del gobierno, básicamente plantea que cualquier venezolano adulto que cumpla ciertos prerrequisitos básicos, tiene derecho a solicitar un terreno para su familia. Contempla la capacitación y las herramientas para que esa tierra sea productiva. El Estado se reserva el derecho de adquirir tierras de los privados, si tienen determinada cantidad de hectáreas, a precio de mercado. En el 2003 se entregaron, por ejemplo, 1,5 millones de hectáreas a 130.000 familias. El plan está dirigido a reducir la pobreza rural -y en menor medida la urbana- y a asegurar la soberanía alimentaria del país.

 

La Ley de Pesca y Acuicultura, b√°sicamente prioriza la demanda del mercado nacional; protege a los pescadores artesanales y a sus caladeros de pesca, y les da exclusividad en una gama de actividades de explotaci√≥n de los recursos pesqueros. Plantea el respeto al ecosistema y define como propiedad del Estado los recursos hidrobiol√≥gicos que se encuentran permanente u ocasionalmente en el territorio nacional y en las √°reas bajo soberan√≠a de la Rep√ļblica.

 

Tambi√©n se dio impulso al cooperativismo o ‚Äúeconom√≠a social‚ÄĚ, mediante un programa de microcr√©ditos, la creaci√≥n del Ministerio de Desarrollo de la Econom√≠a Social, y una ley bancaria que exige a todos los bancos convencionales dedicar cierto porcentaje de sus pr√©stamos a microcr√©ditos. Consideremos que las cooperativas y peque√Īas empresas son las primeras generadoras de empleos en una econom√≠a, y que implican un cambio rotundo en la mentalidad de los trabajadores y en la distribuci√≥n del ingreso entre los mismos. El cooperativismo es considerado por el gobierno bolivariano como uno de sus pilares. En este sentido, se crean el Banco del Pueblo Soberano (en 1999) y el Banco de la Mujer (en 2001)[61].

 

Para explicar la Ley de Hidrocarburos, vamos un poco m√°s atr√°s. PDVSA ven√≠a impulsando una pol√≠tica de debilitamiento de la OPEP, ya que ‚Äúobstaculizaba‚ÄĚ sus negocios. Desde la empresa, no se respetaron las cuotas m√°ximas, y la sobreoferta produjo una gran ca√≠da de los precios, en 1998-99. En Venezuela, altamente dependiente de estos ingresos, esto provoc√≥ una gran recesi√≥n. Ch√°vez, apenas asume, se propone recuperar tanto la OPEP como los precios petroleros, y lo hace a trav√©s del Ministerio de Energ√≠a y Minas (MEM). El gobierno pone fin a la ‚ÄúApertura petrolera‚ÄĚ de los noventa, que beneficiaba m√°s al capital extranjero que al nacional. En septiembre de 1999 se promulga la Ley Org√°nica de Hidrocarburos Gaseosos y, luego, en noviembre de 2001 la Ley Org√°nica de Hidrocarburos. Con ellas se procura garantizar un ingreso fiscal m√°s estable y evitar la fuga de capitales, al compartir los riesgos de precios bajos entre el Estado propietario y la industria petrolera inversionista. Hasta 1999, la toma de decisiones era pr√°cticamente monopolio de la alta gerencia de PDVSA; desde entonces, el proceso de toma de decisi√≥n se ha desplazado crecientemente hacia Ministerio de Energ√≠a y Petr√≥leo. Esta es una cuesti√≥n muy trascendente, dada la relevancia de los ingresos petroleros para el pa√≠s, y la importancia de contar con pol√≠ticas p√ļblicas planificadas estrat√©gicamente y en beneficio de todos. Tambi√©n se cobran los impuestos atrasados a las transnacionales que operaban en el sector. El programa pol√≠tico de Ch√°vez es financiado en su gran mayor√≠a por los ingresos del petr√≥leo[62].

 

Entre 1999 y 2009, el gobierno invirtió cerca del 60% de los ingresos fiscales del país (es decir, 330.000 millones de dólares) en gasto social, a través de programas de salud, educación y alimentación, entre otros. En 1998, el gasto social representaba sólo un 8% del PBI. En 2009, representaba un 20%.

 

Como dice El√≠as Eljuri, presidente del Instituto Nacional de Estad√≠stica (INE): ‚Äúesta inversi√≥n es muy importante, porque el venezolano es considerado como elemento humano fundamental para las pol√≠ticas de Gobierno, donde el ser humano juega un papel de primer orden‚ÄĚ[63].

 

En vez de priorizar la asistencia económica a las empresas privadas, se asiste a los ciudadanos directamente para que sus derechos se cumplan. Esto implica todo un cambio de paradigma, sobre cuál es el rol del Estado.

 

La forma en que fueron aprobadas estas 49 leyes, y en particular la manera en que el proceso fue presentado por los medios de comunicaci√≥n, gener√≥ cierto malestar en la poblaci√≥n que ya ten√≠a cierto recelo hacia las pol√≠ticas gubernamentales y con concepciones m√°s liberales sobre la pol√≠tica. ‚ÄúEl paquete legislativo fue legitimado democr√°ticamente entre la poblaci√≥n con una inusual campa√Īa de informaci√≥n y discusi√≥n. (‚Ķ) La prensa reflejaba en esos d√≠as lo peor de ese episodio: la gente m√°s humilde, la mayor√≠a de la clase obrera, y una parte de la clase media asalariada, comenzaban a sentir el contenido de esas leyes como si fueran una parte importante de sus reclamos y sus sue√Īos.‚ÄĚ[64]

 

Adem√°s, tocaban poderosos intereses econ√≥micos ‚Äď nacionales e internacionales-, y todo aquel que se vio afectado, sali√≥ a defender sus privilegios. Todas estas leyes van a consolidar la econom√≠a venezolana, y a reafirmar la soberan√≠a del pa√≠s sobre sus recursos naturales. Y esto naturalmente provoc√≥ una reacci√≥n de las grandes firmas mundiales y de los Estados Unidos, acostumbrados a controlar la pol√≠tica y los recursos de su ‚Äúpatio trasero‚ÄĚ -Latinoam√©rica. La ofensiva, sobre todo medi√°tica, pero tambi√©n de presi√≥n pol√≠tica, econ√≥mica y militar, dio comienzo.

 

El 10 de diciembre de 2001, Fedecámaras, apoyado por la CTV y otras organizaciones opositoras, convocó a un paro, que resultó exitoso, con un 90% de la actividad económica paralizada. El 23 de febrero de 2002 también se convocó a una movilización opositora, que tuvo gran capacidad de convocatoria. Todo este clima de tensión y polarización se fue incrementando, sumado a la recesión económica, para dar paso a un período de fuertes confrontaciones políticas entre el chavismo y la oposición.

 

Los enfrentamientos callejeros se hicieron cada vez m√°s frecuentes, y esto termin√≥ desembocando en el golpe de estado del 11 de abril de 2002. La oposici√≥n convoc√≥ a una movilizaci√≥n ‚Äúen apoyo a la huelga de los petroleros‚ÄĚ, pero luego se desvi√≥ la marcha hacia el palacio de Miraflores. Qued√≥ as√≠ evidenciado que el apoyo a la huelga era tan solo una excusa. Ch√°vez fue secuestrado y Pedro Carmona tom√≥ el poder presidencial por 47 horas. Los medios de comunicaci√≥n, que desde la asunci√≥n de Ch√°vez hab√≠an actuado como factor aglutinante y voz de la oposici√≥n, jugaron un rol clave en el golpe. Finalmente, la gran movilizaci√≥n popular logr√≥ que Carmona deba retirarse y que Ch√°vez regrese al poder. Tampoco nos detendremos en los pormenores de estos sucesos, ya que no es el objetivo de este trabajo.

 

Lo que s√≠ queremos resaltar son dos cuestiones. La primera es que las masivas movilizaciones para exigir su regreso demostraron que Ch√°vez contaba con apoyo activo y no s√≥lo electoral. Creemos que esto es un fuerte indicio para suponer que el apoyo al comandante no se trata meramente de ‚Äúclientelismo‚ÄĚ, ni siquiera de artima√Īas medi√°ticas de campa√Īa. Sostenemos en este trabajo que el gobierno bolivariano est√° formando una ciudadan√≠a activa, interesada en pol√≠tica, y de la cual gran parte considera que Ch√°vez le ha devuelto la dignidad al pueblo venezolano. El proceso ha integrado a las grandes mayor√≠as a la √≥rbita de los derechos humanos. Caso contrario, no se explicar√≠a la masiva concurrencia ante el golpe de estado; incluso considerando que los medios de comunicaci√≥n estaban tomados por los golpistas.

 

Y en segundo lugar, desde nuestra perspectiva, el golpe da cuenta de la magnitud de los cambios emprendidos, antes los cuales los sectores que vieron afectados sus intereses, reaccionaron con una medida extrema: el quiebre del orden democr√°tico. El golpe y su fracaso terminaron siendo contraproducentes para estos sectores, que quedaron ampliamente deslegitimados.

 

Chávez regresa a sus funciones con un apoyo popular fortalecido, y convencido de la necesidad urgente de profundizar la democratización y la equidad.

 

En 2002, el Gobierno Bolivariano creó los Comités de Tierras Urbanas, que han promovido la organización popular para la regularización de la tenencia de la tierra en los barrios populares

 

Entre diciembre de ese a√Īo y febrero del 2003, los sectores opositores convocaron a un paro petrolero. √Čste paraliz√≥ la econom√≠a y caus√≥ un grave deterioro de la misma, teniendo que ponerse el esfuerzo en volver a estabilizar la econom√≠a y los ingresos estatales. Durante 63 d√≠as, cerraron sus puertas m√°s de 10 mil empresas y comercios, y la oposici√≥n tom√≥ control de las plantas de la industria petrolera de PDVSA. Sin embargo, una vez superado este paro, la econom√≠a comienza a crecer ininterrumpidamente hasta el a√Īo 2008. Esto permiti√≥ que los trabajadores mejoraran su capacidad adquisitiva a lo largo de este per√≠odo.

 

En 2003, el presidente Chávez crea las misiones sociales, con el objetivo de consolidar la democracia social participativa. Su propósito fundamental es enfrentar las causas y consecuencias de la pobreza y la exclusión, con la participación protagónica del pueblo[65]. Enumeraremos a continuación las más relevantes de las 27 misiones existentes.

 

La Misi√≥n Robinson I, lanzada en junio de 2003, tiene como prop√≥sito la erradicaci√≥n del analfabetismo. La Misi√≥n Robinson II es la segunda fase del proceso educativo de los sectores excluidos, y tiene como objetivo garantizar los estudios b√°sicos de la poblaci√≥n alfabetizada, que deber√°n graduarse en educaci√≥n primaria luego de una formaci√≥n de dos a√Īos.

 

Por su parte, la Misión Ribas se ocupa de incorporar a la educación secundaria y diversificada a quienes no tuvieron oportunidad de terminarla, o que nunca pudieron acceder a la misma.

 

La Misión Sucre se orienta a facilitar el acceso a la educación superior de aquellos sectores de población que no han tenido o no tienen oportunidades de acceso, debido a las inequidades todavía existentes en el sistema educativo formal.

 

Misi√≥n Barrio Adentro es un programa integral, basado en la experiencia de d√©cadas de la Rep√ļblica de Cuba, que brinda servicios de salud primaria preventiva y curativa y de promoci√≥n de la salud en las propias comunidades. Se encuentra en proceso de consolidaci√≥n Barrio Adentro II, que consiste en la puesta en operaci√≥n del segundo escal√≥n del nuevo sistema, por medio de la construcci√≥n de centros de diagn√≥stico y rehabilitaci√≥n integral en las adyacencias de las comunidades. Barrio Adentro III implica el rescate integral de la red hospitalaria nacional, para garantizar la eficiencia del sector terciario del nuevo sistema.

 

Por medio de la Misión Milagro, las personas de escasos recursos con problemas agudos de la vista viajan a Cuba, donde los especialistas cubanos resuelven sus dolencias oculares sin costo alguno, devolviéndoles la vista y la plena capacidad de incorporarse a la vida nacional.

 

La Misi√≥n Negra Hip√≥lita, nombrada en honor de una de las nodrizas de Sim√≥n Bol√≠var, busca superar las deficiencias de los programas ortodoxos de asistencia social, ofreciendo una oportunidad real de vida digna a los ni√Īos y ni√Īas que viven en la calle.

 

Por √ļltimo, la Misi√≥n Mercal se propone garantizar la seguridad alimentaria en toda la poblaci√≥n, y consiste en la distribuci√≥n de alimentos a precios populares, mediante la subvenci√≥n la construcci√≥n de mercados populares, o las jornadas de mercados en la v√≠a p√ļblica. Hasta 2010, Mercal ha expendido m√°s de 8.4 millones de toneladas de alimentos, habiendo beneficiado al 80% de la poblaci√≥n.

 

Seg√ļn G√≥mez y Alarc√≥n[66], ya desde el Plan Bol√≠var 2000 y el Fondo √önico Social, se hab√≠an delineado las caracter√≠sticas b√°sicas del per√≠odo chavista: integraci√≥n social, corresponsabilidad, cohesi√≥n social, participaci√≥n social, ciudadanizaci√≥n, progresividad, intersectorialidad, centralidad de la familia y desarrollo humano integral. Como vemos, estos principios son claramente contrapuestos a los que hab√≠an guiado las pol√≠ticas sociales neoliberales. Asistimos a una universalizaci√≥n de las pol√≠ticas y a una impresionante ampliaci√≥n de los derechos de las personas, en especial en las √°reas de salud y educaci√≥n.

 

Seg√ļn la CEPAL la pobreza baj√≥ de un 49,4 % en 1999 a un 30,2 % en 2006 mientras que la indigencia o pobreza extrema pas√≥ del 21,7% al 9,9% en el mismo per√≠odo. El desempleo descendi√≥ de un 15,2% en 1999, a 6,6% diez a√Īos despu√©s (seg√ļn datos del INE).

 

Entre 2003 y 2004 van a surgir tambi√©n la Coordinadora Agraria Nacional "Ezequiel Zamora" (Canez), los Batallones Electorales ‚Äďen los cuales se organizaron m√°s de dos millones de venezolanos para hacer la campa√Īa durante el Refer√©ndum de 2004- y la Uni√≥n Nacional de Trabajadores ‚Äďque desde su surgimiento en abril de 2004, se convirti√≥ r√°pidamente en la vanguardia obrera del pa√≠s. Los tres organismos, al igual que los C√≠rculos Bolivarianos, vas a ser blanco permanente de cr√≠tica de los medios de comunicaci√≥n[67].

 

Los resultados de las pol√≠ticas llevadas a cabo hasta entonces y la inmensa labor de estas organizaciones de base, se ven plasmados en las elecciones, y son elocuentes. El 15 de agosto del 2004, se realiza un refer√©ndum presidencial (mecanismo establecido en el art√≠culo 72 de la nueva constituci√≥n) para evaluar la gesti√≥n presidencial, convocada por la oposici√≥n. Un 59,6% de los votantes, ratifica a Ch√°vez en la Presidencia de la Rep√ļblica. Es el primer Jefe de Estado que se somete a este tipo de consulta espec√≠fica en el mundo entero, y con este resultado, sumaron 7 las elecciones que Ch√°vez y sus partidarios ganaban desde 1998[68].

 

Los partidarios de Ch√°vez presionan para que, dados los favorables resultados, se radicalice el rumbo emprendido. En Noviembre de 2004, ya se perfila lo que est√° por venir, con en el dise√Īo de los 10 grandes objetivos estrat√©gicos de la Nueva Etapa de la Revoluci√≥n Bolivariana. Ellos son:

1.      Avanzar en la conformaci√≥n de la nueva estructura social

2.  Articular y optimizar la nueva estrategia comunicacional

3.      Avanzar aceleradamente en la construcci√≥n del nuevo modelo democr√°tico de participaci√≥n popular

4.      Acelerar la creaci√≥n de la nueva institucionalidad del aparato del Estado

5.      Activar una nueva estrategia integral y eficaz contra la corrupci√≥n

6.      Desarrollar la nueva estrategia electoral

7.      Acelerar la construcci√≥n del nuevo modelo productivo, rumbo a la creaci√≥n del nuevo sistema econ√≥mico

8.      Continuar instalando la nueva estructura territorial

9.      Profundizar y acelerar la conformaci√≥n de la nueva estrategia militar nacional

10.  Seguir impulsando el nuevo sistema multipolar internacional

 

En diciembre de ese a√Īo, hay un punto de inflexi√≥n clave: por primera vez, Ch√°vez habla en un acto p√ļblico de la necesidad de crear el ‚ÄúSocialismo del Siglo XXI‚ÄĚ. 2005 es un a√Īo de consolidaci√≥n y expansi√≥n de las ‚ÄúMisiones‚ÄĚ. Es el a√Īo en que Venezuela se declara "Territorio libre de analfabetismo", gracias al Programa cubano ‚ÄúYo, Si Puedo‚ÄĚ. Ese a√Īo se increment√≥ la producci√≥n del hierro, el aluminio y el acero batiendo r√©cords hist√≥ricos; se increment√≥ la producci√≥n agr√≠cola en distintos rubros, el comercio y la inversi√≥n internacional, entre otros.

 

Hay ‚Äútres √°reas, estrechamente entrelazadas, en las cuales el gobierno centr√≥ su accionar: 1) la industria petrolera; 2) la integraci√≥n latinoamericana y la b√ļsqueda de la multipolaridad en el √°mbito internacional; 3) la econom√≠a social y el desarrollo end√≥geno.‚ÄĚ[69]

 

Respecto al primer punto, en abril de 2006 se eliminaron por ley los convenios operativos, sosteniendo que su contenido de √©stos era incompatible con las reglas establecidas en el r√©gimen de nacionalizaci√≥n petrolera. El gobierno negoci√≥ la conformaci√≥n de nuevas empresas mixtas, con una participaci√≥n mayoritaria de PDVSA; y adem√°s increment√≥ las regal√≠as y los impuestos al sector. As√≠, una creciente proporci√≥n de los ingresos del sector fueron pasando al Estado. De los 85.000 millones que gan√≥ PDVSA en 2005, 25.000 millones fueron a manos estatales. Por otra parte, la pol√≠tica petrolera venezolana tambi√©n ha apuntado a la integraci√≥n con otros pa√≠ses, proponiendo el gobierno diversas formas de cooperaci√≥n con ellos. Esto se cristaliz√≥ por ejemplo en la creaci√≥n de Petrocaribe, donde participan 15 pa√≠ses del Caribe, o en los acuerdos con Paraguay, Uruguay, Argentina, Brasil, y China. Adem√°s, se ha diversificado el origen de las inversiones, haci√©ndolas menos vulnerables. Se le hacen varias cr√≠ticas, entre ellas la gran participaci√≥n de capitales extranjeros tras una ret√≥rica nacionalista (a lo cual se responde que as√≠ los beneficios fiscales son mayores), y el riesgo que representa el uso de combustibles f√≥siles para la continuidad de la vida en el planeta (lo cual es planteado hasta por el mismo Ch√°vez). Es este aspecto falta informaci√≥n y debate p√ļblico sobre lo que implica la industria petrolera para Venezuela, en todos sus aspectos.

 

El segundo punto, la integraci√≥n latinoamericana y la multipolaridad, est√° muy relacionado con lo anterior. En 1999, Ch√°vez asume rodeado de gobiernos neoliberales. Las relaciones con los Estados Unidos no fueron buenas: desde la recuperaci√≥n de la OPEP, pasando por la relaci√≥n de Venezuela con pa√≠ses considerados parte del ‚Äúeje del mal‚ÄĚ, y finalmente con la participaci√≥n estadounidense en el Golpe de 2002. En 2003 Ch√°vez critica fuertemente al ALCA y lanza la iniciativa del ALBA (Alternativa Bolivariana para la Am√©rica), profundizando el enfrentamiento. En diciembre del 2004 firma con Cuba la primera declaraci√≥n del ALBA, con 12 principios orientadores. Bolivia se une a esta Alianza en 2006 con la asunci√≥n de Evo Morales. En el marco del ALBA, en 2005 Argentina, Cuba, Uruguay y Venezuela crean el canal Telesur, para contrarrestar el monopolio medi√°tico reinante en el subcontinente. Adem√°s, en 2006 Venezuela se retira del CAN por los acuerdos de libre comercio con Estados Unidos que algunos de sus miembros llevaban adelante, apostando desde entonces fuertemente al Mercosur, al cual ingres√≥ ese mismo a√Īo. Los acuerdos energ√©ticos fueron claves en la integraci√≥n latinoamericana que el ALBA propicia. Si bien la proporci√≥n del comercio petrolero entre Venezuela y Estados Unidos contin√ļa siendo alt√≠sima, est√° tendiendo a decaer, para fortalecer el comercio con otras naciones.

 

Por √ļltimo, respecto al tercer punto, podemos decir que desde el 2004 se potenciaron las iniciativas tendientes a fortalecer la econom√≠a social y el desarrollo end√≥geno.

 

En marzo de 2004 se crea la Misión Vuelvan Caras, cuyo objetivo era generar empleo permanente mediante la capacitación para el trabajo, la formación sociocultural y la creación de

 

N√ļcleos de Desarrollo End√≥geno. Los NUDE son ‚Äú√°reas o localidades con potencial de desarrollo end√≥geno de acuerdo a sus propias caracter√≠sticas hist√≥ricas y culturales‚ÄĚ y para conformarlas ‚Äúse convoca a los habitantes de las localidades cercanas a la formaci√≥n t√©cnico-productiva y socio-pol√≠tica, orientadas al posterior desarrollo de una actividad cogestionaria o autogestionaria en el objetivo de desarrollo‚ÄĚ[70].

 

El objetivo ideológico del programa consistía en atacar la división entre los que piensan y los que hacen, rechazar el trabajo asalariado como tal y promover la propiedad colectiva.

 

En septiembre, se crea el Ministerio para la Economía Popular (MINEP), con el objetivo de guiar la transición de un modelo capitalista, a otro que privilegie la economía social y solidaria, haciéndolo sostenible. Coordina los NUDE, y promueve las cooperativas y micro emprendimientos. En 1998 había 877 cooperativas registradas. En 2005, más de 100.000. El gobierno ha promovido el concepto de co-gestión, tanto para estas empresas como para varias empresas del Estado (tales como las de distribución de electricidad CADAFE y CADELA, y la empresa de producción de aluminio Alcasa); y para empresas privadas a través del programa Fabrica Adentro, de subsidios e incentivos. En julio de 2005 el presidente Chávez propuso la creación de un nuevo tipo de unidad económica de producción: la Empresa de Producción Social (EPS), donde habría igualdad sustantiva entre sus integrantes, basada en una planificación participativa y protagónica, y bajo régimen de propiedad estatal, propiedad colectiva o la combinación de ambas.

 

Nosotros agregar√≠amos a estos ejes el tema de la democracia participativa. El tema est√° muy presente ya en la Constituci√≥n de 1999: hay cerca de 70 art√≠culos que hablan de la participaci√≥n ciudadana. La Ley de los Consejos Locales de Planificaci√≥n P√ļblica, del 12 de junio de 2002, se crea como una instancia en la que se incorporar√≠a la ciudadan√≠a a los procesos de planificaci√≥n de las pol√≠ticas y programas municipales. Tras la inicial resistencia de los Alcaldes a la hora de implementarla, en junio del a√Īo 2005 se promulga Ley Org√°nica del Poder P√ļblico Municipal, y principios de abril de 2006, se promulga la Ley de los Consejos Comunales, estableciendo ahora una relaci√≥n directa entre los consejos comunales y el Ejecutivo nacional a trav√©s de las comisiones presidenciales establecidas para tal fin. Un estudio realizado a principios de 2008, de la Fundaci√≥n Centro Gumilla, muestra que un 74% de la poblaci√≥n consideraba que la relaci√≥n entre el Consejo Comunal y el Estado era altamente positiva, y un 71% calificaba de igual modo las relaciones de cooperaci√≥n entre los consejos comunales y la comunidad. Un 85% sosten√≠a que la iniciativa de armar el consejo comunal hab√≠a sido de la propia comunidad, y un 84% participaba de los mismos, demostrando que la ciudadan√≠a se apropi√≥ de esta herramienta de manera muy activa. Un 76% consideraba que las decisiones son absolutamente democr√°ticas, mientras que un 21% consideraba que hab√≠a personas con mayor poder de decisi√≥n que otras. El 77% de los consejos comunales se√Īalaban que hab√≠an contado con alg√ļn tipo de asesor√≠a de funcionarios gubernamentales para el desempe√Īo de las actividades[71].

 

Creemos que con estos datos, es suficiente para reconocer la enorme importancia que tienen los consejos en la construcción de una democracia más participativa y menos delegativa, como una cuestión clave del proyecto bolivariano.

 

A partir de 2005, Ch√°vez comienza con la expropiaci√≥n de latifundios y tierras improductivas, para entregarlas a familias para que las trabajen, bas√°ndose el la Ley de Tierras. En diciembre hubo elecciones legislativas, y como la oposici√≥n llam√≥ a abstenerse, los chavistas obtuvieron todos los esca√Īos. Durante el a√Īo 2006, se inaugur√≥ una seri de obras de infraestructura muy importantes (L√≠nea 4 del Metro de Caracas; proyecto ferroviario Ezequiel Zamora - Valles del Tuy - Metro de Los Teques; Metro de Maracaibo; Segundo Puente sobre el r√≠o Orinoco; Autopista de Oriente "Gran Mariscal de Ayacucho"; Represa Tres R√≠os, estado Zulia, entre otras). PDVSA invirti√≥ 6.000 millones de d√≥lares en el Proyecto Delta Caribe del Complejo Industrial Gran Mariscal de Ayacucho y la infraestructura del gasoducto transoce√°nico (Colombia, Panam√° y Venezuela); en el marco del Plan Siembra Petrolera. A fines del 2006, se realiza una nueva elecci√≥n presidencial, donde Ch√°vez es reelecto con el 62, 84% de los votos, es decir, con una ventaja de m√°s de 3 millones de votos. Despu√©s de esa victoria, se constituy√≥ el actual Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), para llevar adelante las reformas que se ven√≠an.

 

Al renovar su mando, en enero de 2007, Ch√°vez lanza la frase ‚ÄúPatria, Socialismo o Muerte‚ÄĚ, reafirmando su voluntad de llevar al pa√≠s hacia el Socialismo del Siglo XXI. Caracteriza el periodo 1999-2006 de su presidencia como la ‚Äúfase de transici√≥n‚ÄĚ y dice que se ha entrado a una nueva era, lo que denomina el Proyecto Nacional Sim√≥n Bol√≠var de 2007-2021. Para ello, plantea, se requiere impulsar cinco ‚Äúmotores‚ÄĚ: una Ley Habilitante mediante la cual se reformar√°n un conjunto de leyes; una reforma constitucional que incluye la propuesta para la reelecci√≥n presidencial indefinida; una jornada nacional para la educaci√≥n popular, una nueva geometr√≠a del poder basada en un cambio de lo pol√≠tico-territorial con el fin de crear un sistema de ciudades y territorios federales; y finalmente el quinto motor seria la ‚Äúexplosi√≥n del Poder Comunal‚ÄĚ que implicar√≠a ‚Äúque los consejos comunales deber√°n trascender el √°mbito local, para formar federaciones y confederaciones que estudien las necesidades del territorio y participar en la nueva ordenaci√≥n territorial socialista‚ÄĚ.

 

Los cambios fuertes comenzaron a materializarse: en 2007 comenzaron las nacionalizaciones en diversas √°reas:

 

1. Petróleo: en mayo del 2007, el gobierno tomó las instalaciones -operadas por corporaciones petroleras internacionales- de cuatro proyectos de crudo pesado en la faja petrolífera del Orinoco. En mayo del 2009 también tomó de activos de unas 74 empresas que prestaban servicios a PDVSA.

 

2. Telecomunicaciones: en mayo del 2007 se estatizó CANTV, la mayor empresa de telecomunicaciones del país, tras pagar 1.300 millones de dólares por el 79,62% de las acciones.

 

3. Electricidad: Venezuela concretó en mayo del 2007 la nacionalización de la Electricidad de Caracas (EDC), la mayor eléctrica privada del país, tras pagar 740 millones de dólares a la estadounidense AES Corp. En febrero del 2007 pagó 106 millones de dólares a CMS Energy por su paquete accionario de 88% en la empresa eléctrica Seneca de la Isla de Margarita.

 

4. Sider√ļrgica: en mayo del 2008, Ch√°vez suscribe el decreto de nacionalizaci√≥n de la Sider√ļrgica del Orinoco (Sidor); un a√Īo despu√©s el gobierno acord√≥ pagarle 1.970 millones de d√≥lares a Ternium para tener una participaci√≥n de 59,7% en la empresa.

 

5. Cementeras: El gobierno anunci√≥ en abril del 2008 la nacionalizaci√≥n del sector cementero, proceso que afect√≥ a las filiales de Cemex (M√©xico), Holcim (Suiza) y Lafarge (Francia). Cuatro meses despu√©s Lafarge acept√≥ venderle al gobierno 89% del paquete accionario de su filial venezolana por 267 millones de d√≥lares. Holcim transfiri√≥ 85% de las acciones de su cementera por 552 millones de d√≥lares. Ninguno de los pagos por las cementeras se ha concretado. Cemex y Holcim iniciaron acciones legales contra el gobierno venezolano en tribunales internacionales para exigir una indemnizaci√≥n por la toma de sus activos. El conflicto con Holcim se resolvi√≥ en 2010, y con Cemex a√ļn hoy no est√° resuelto.

 

6. Alimentos y tierras: En el 2008 el mandatario adquiri√≥ para el Estado algunas empresas menores en el sector de alimentos, como una planta lechera y una compa√Ī√≠a de frigor√≠ficos para carne; y declar√≥ de utilidad p√ļblica algunas empresas que pasaron a ser propiedad de sus empleados. Desde el 2005 ha expropiado unas 2,2 millones de hect√°reas. En 2009 se expropi√≥ la estadounidense Cargill, cuya divisi√≥n de procesamiento de arroz se estaba negando sistem√°ticamente a producir arroz regulado.

 

7. Banca: en 2009 se concret√≥ la nacionalizaci√≥n del Banco de Venezuela. El gobierno pag√≥ 1.050 millones de d√≥lares al grupo espa√Īol Santander.

 

Hablamos de ‚Äúnacionalizaciones‚ÄĚ para simplificar la exposici√≥n, pero es necesario aclarar este t√©rmino. Vamos a citar a Modesto Guerrero, que es muy claro al respecto:

 

‚ÄúEs dif√≠cil catalogarlas de nacionalizaciones, aunque las hay, o de simples estatizaciones, que tambi√©n existen, en realidad se trata de un cuadro m√°s complejo de figuras jur√≠dicas usadas por el gobierno bolivariano para posicionar al Estado como un actor determinante en la econom√≠a, desde la producci√≥n, la comercializaci√≥n, la distribuci√≥n, la fiscalizaci√≥n t√©cnica y normativa al cr√©dito de inversi√≥n productiva. Se ha expropiado, pero sobre todo se han pactado contratos de compra con indemnizaci√≥n, o se ha intervenido para evitar colapsos o impedir desabastecimiento, contrabando y ruptura de la cadena alimentaria. Alrededor de 15.000 millones de d√≥lares ha gastado el gobierno para sufragar esos desplazamientos de propiedad capitalista hacia el Estado. Los doce rubros en los que ingres√≥ enlistan ramas tan variadas como alimentos, electricidad, telefon√≠a, telem√°tica, acero, miner√≠a, energ√≠a f√≥sil, cementeras, silos, paking, cadena de fr√≠o, transporte de combustible, banca, televisi√≥n y pesca. En veintiuna plantas los desplazamientos estuvieron precedidos o cruzados por conflictos laborales donde los sindicatos reclamaron a las privadas con huelgas y ocupaciones por condiciones salariales, de salud y formas irregulares de contrataci√≥n tercerizada. (‚Ķ) la mayor√≠a de las empresas se definen por su participaci√≥n directa en dos acciones consideradas criminales: el golpe de abril de 2002 y el golpe petrolero de enero-marzo de 2003.‚ÄĚ[72]

 

Respecto a los medios de comunicaci√≥n, en 2007, Ch√°vez decidi√≥ no renovar la licencia del grupo audiovisual Radio Caracas Televisi√≥n (RCTV), que expiraba en mayo. Esto suscit√≥ una viva pol√©mica en el seno de la prensa internacional, que lo acusaba de ‚Äúcensura‚ÄĚ. Hugo Ch√°vez ha acusado reiteradas veces, a Globovisi√≥n, Televen, Venevisi√≥n y RCTV ‚Äďque controlan cerca del 90% del mercado y disponen de un monopolio medi√°tico ‚Äúde facto‚ÄĚ‚Äď de llevar a cabo una ‚Äúguerra psicol√≥gica‚ÄĚ contra su administraci√≥n. √Čstos han cuestionado incesantemente su legitimidad y apoyo popular. M√°s all√° de estos agravantes, la clave est√° en que RCTV particip√≥ en el golpe de Estado contra el presidente Hugo Ch√°vez el 11 de abril de 2002. Como la ley venezolana estipula que las se√Īales de emisi√≥n pertenecen al Estado, que dispone del derecho de concesi√≥n; desde este trabajo sostenemos que la decisi√≥n de no renovar la licencia es tanto legal como leg√≠tima. La permanencia de los dem√°s medios opositores y sus permanentes ataques al gobierno dan suficiente cuenta de la libertad de expresi√≥n que existe en el pa√≠s[73].

 

Aqu√≠ hay algo que consideramos se est√° poniendo en juego, y es el entender a la informaci√≥n como un derecho y no como un negocio. Si bien consideramos que a√ļn falta mucho para democratizar las comunicaciones, la no renovaci√≥n a RCTV es poner l√≠mites a las mentiras y las desinformaciones que d√≠a a d√≠a se reproducen en los medios hegem√≥nicos. Mientras tanto, Telesur contin√ļa expandiendo su √≥rbita de influencia.

 

Por otra parte, consideramos que es necesario mencionar otra cuesti√≥n sensible en nuestro an√°lisis del neoliberalismo, que tambi√©n tiene que ver con m√°s regulaci√≥n, pero en un campo diferente. La Constituci√≥n de 1999 es la primera en la historia constitucional venezolana que se ocupa del Banco Central de Venezuela. Son varios los art√≠culos donde se va a regular su configuraci√≥n y su relaci√≥n con el Poder Ejecutivo. ‚ÄúCon la regulaci√≥n de la banca central, la Constituci√≥n de 1999 reconoce la relevancia de la instituci√≥n responsable de la pol√≠tica monetaria, y determina su imbricada situaci√≥n en el complejo sistema de relaciones entre las llamadas administraciones independientes y el Estado.‚ÄĚ[74]

 

En 2008, el PSUV ganó las elecciones locales. En 2009, tras perder el Referéndum de 2007 sobre la Reforma Constitucional, se realizó la consulta popular para modificar la Constitución, y así, entre otras cosas, permitir la reelección indefinida del presidente y de los demás cargos electivos. El Sí a la propuesta de enmienda alcanzó 6.319.636 votos (54,86%) y el No 5.198.006 votos (45,13%). Llegaremos hasta aquí nuestra exposición sobre Venezuela, pues consideramos que con las políticas expuestas nos alcanza para elaborar algunas reflexiones finales.

 

5. COMPARACION ENTRE AMBOS PROCESOS

 

Volvamos a nuestras preguntas iniciales: ¬Ņen qu√© grado y en qu√© aspectos, rompen con el paradigma neoliberal los gobiernos de Ch√°vez y los Kirchner? ¬ŅQue continuidades podemos observar y cuales pueden ser sus posibles causas? ¬ŅPodemos hablar de un retorno al desarrollismo, o se trata de nuevos paradigmas de gobierno?

 

Antes de intentar esbozar alguna respuesta a estas preguntas, nos gustar√≠a hacer una aclaraci√≥n. Entendemos que, por residir en Argentina, tenemos una visi√≥n diferenciada de ambos pa√≠ses, pues los datos a los que accedemos son de diferentes niveles de profundidad. Leemos los diarios argentinos todos los d√≠as, y vemos con nuestros propios ojos c√≥mo se llevan adelante las pol√≠ticas, lo cual nos da una visi√≥n m√°s integral de la situaci√≥n. Los datos a los que accedemos de Venezuela son sobre todo a trav√©s de los art√≠culos acad√©micos o period√≠sticos, de los informes del propio gobierno, o de alg√ļn diario que podamos ver, pero nuestro contacto con la realidad venezolana es mucho menor. Aclarado esto, prosigamos.

 

Es muy claro desde la retórica, que ambos gobiernos (continuando con el criterio de considerar a los gobiernos de Néstor y Cristina como uno solo, al mero efecto de simplificar la exposición) ganan las elecciones diferenciándose del pasado neoliberal. También es claro, solamente con escuchar un discurso de cada uno, que hay diferentes grados de radicalización.

 

Ch√°vez no s√≥lo se opone al neoliberalismo, sino que desde el comienzo de su gobierno se opone directamente al capitalismo; y m√°s a√ļn desde 2005, con el anuncio de que Venezuela iba en camino hacia el Socialismo del Siglo XXI.

 

En cambio, el proyecto kirchnerista jamás se propuso superar los límites del capitalismo. Planteó un capitalismo donde las decisiones fueran más soberanas, donde los organismos internacionales y los países centrales no guiaran más los destinos de la Argentina, y donde se priorizara el mercado interno. En líneas generales, lo mismo que planteaba Perón, el fundador del movimiento, en 1945. Retornando al peronismo clásico, el gobierno se plantea como mediador entre el capital y el trabajo, pero no cuestiona las relaciones de producción.

 

Es curioso que Ch√°vez se identifique tanto con el l√≠der argentino que durante la Guerra Fr√≠a plante√≥ la ‚Äútercera posici√≥n‚ÄĚ entre capitalismo y socialismo, cuando el mismo l√≠der bolivariano se encarga de remarcar continuamente que no existe una tercera v√≠a, que las opciones son socialismo o barbarie.

Veamos algunos aspectos puntuales de ambos procesos.

 

 

*Nacionalizaciones:

 

En este punto, Venezuela ha ido mucho más lejos que Argentina. El gobierno de Chávez ha realizado cientos de nacionalizaciones, y en sectores estratégicos, como son el petróleo, la electricidad, la industria alimenticia, la banca, la siderurgia y las telecomunicaciones. Además, Chávez ha puesto en cuestión la propiedad privada, expropiando directamente las empresas en algunos casos, cosa a la que el kirchnerismo no ha llegado. También puso en cuestión el régimen de tierras, expropiando los grandes latifundios y entregando parcelas a las familias para que las trabajen.

 

Los Kirchner han avanzado en este aspecto con mucha más cautela. Si bien la nacionalización de las AFJP ha generado algunas resistencias; las de los otros dos sectores clave (Aerolíneas Argentinas y AySA) prácticamente no han afectado grandes intereses. Por otra parte, el resto de los servicios básicos siguen en manos de los privados como en los noventa: la electricidad, el gas y las telecomunicaciones. A pesar de la reciente Ley de Tierras que limita la compra extranjera (de acá en adelante), no se planea una reforma de la tenencia de la tierra.

 

*Economía social, bancos y microcréditos:

 

En este aspecto, consideramos que el avance de Chávez es nuevamente muy superior. Como se vio, el impulso del cooperativismo y de los microcréditos fue una política de estado fuerte en Venezuela, cristalizándose en la creación del Ministerio de Desarrollo de la Economía Social. También en este sentido se crean el Banco del Pueblo Soberano y el banco de la Mujer. En Venezuela, se ha nacionalizado la banca, y la ley exige a todos los bancos dedicar cierto porcentaje de sus préstamos a microcréditos

 

En Argentina, el reconocimiento a las f√°bricas recuperadas por los trabajadores, por ejemplo, es muy lento. El intento de crear cooperativas con el Programa ‚ÄúArgentina Trabaja‚ÄĚ, a pesar de la transferencia de ingresos a los sectores de menos recursos, no ha dado frutos en cuanto a lo que ser√≠a un real cooperativismo (con sus 7 principios). La econom√≠a social es marginal y no es una pol√≠tica de estado relevante el fortalecerla. La Ley de Entidades Financieras que rige a√ļn es la de la dictadura militar (econ√≥micamente liberal), a pesar de que se han presentado proyectos de Ley que obligar√≠an a los bancos a dar m√°s microcr√©ditos y que plantean que hay que regular y supervisar el sistema para que est√© al servicio de la producci√≥n y no al de la especulaci√≥n financiera.

 

 

*Banco Central:

 

La constituci√≥n de la Rep√ļblica Bolivariana de Venezuela de 1999, va a regular ampliamente las atribuciones y obligaciones del Banco Central de Venezuela.

En Argentina, la autonomía del Banco Central se mantiene intacta. A pesar de haber reformado su Carta Orgánica en 2003, su objetivo principal sigue siendo preservar el valor de la moneda.

 

*Grado de enfrentamiento con los organismos internacionales y Estados Unidos / Integración latinoamericana:

 

Si hay algo que caracteriza a Ch√°vez es su enfrentamiento constante con los Estados Unidos. Desde que Ch√°vez tom√≥ medidas de corte nacionalista, √©stos comenzaron a financiar a la oposici√≥n; y apoyaron econ√≥mica y medi√°ticamente el golpe en su contra. En la ONU en 2006, le toc√≥ hablar al d√≠a siguiente que a Bush, exclamando al comenzar ‚ÄúAyer vino el diablo; aqu√≠ huele a azufre todav√≠a‚ÄĚ. En 2008, durante un conflicto en Bolivia, Ch√°vez lleg√≥ a expulsar al embajador norteamericano de su pa√≠s. Tras un encuentro con Obama en 2009, declar√≥: ‚ÄúQue nadie se equivoque: ah√≠ est√° el Imperio, vivito y coleando‚ÄĚ. A pesar de mantener un comercio fluido con los Estados Unidos, ya que Venezuela necesita esos ingresos, Ch√°vez ha impulsado por toda Latinoam√©rica no firmar acuerdos de Libre Comercio con los Estados Unidos, sino fortalecer la unidad del subcontinente con herramientas propias (ALBA, Banco del Sur, Unasur, tratados comerciales).

 

Si bien Argentina tiene un proyecto de desarrollo de orientación nacionalista, no ha roto relaciones con Estados Unidos de manera tan tajante. En 2010, por ejemplo, Cristina Fernández se comprometió a colaborar con los Estados Unidos para suavizar sus relaciones con Evo Morales. Podemos decir que tiene una posición mucho más ambigua, de mediación, con episodios alternantes de enfrentamientos y de colaboración. De hecho Argentina ha decidido por ahora no ingresar en la Alternativa Bolivariana para la América, lo cual da cuenta de los límites de su apuesta por la integración latinoamericana.

 

*Sustentabilidad del desarrollo local

 

Aqu√≠ ambos pa√≠ses sufren de ciertas debilidades. Por un lado, la econom√≠a venezolana contin√ļa siendo altamente dependiente de los ingresos petroleros, para con ellos importar un volumen muy grande de alimentos ‚Äďentre otras cosas- que no produce. Esto hace a su econom√≠a muy vulnerable ante las vicisitudes de los precios internacionales del petr√≥leo. A pesar de las medidas en ese sentido, a√ļn falta mucho recorrido para que pueda garantizar su soberan√≠a alimentaria.

 

Argentina, por su parte, tiene otro tipo de problemas. En nuestro país se producen muchos más alimentos de los que se necesitan para alimentar a la población. La producción energética también es importante. Sin embargo, el modelo de producción no es sostenible a largo plazo, porque no tiene en cuenta los cuidados ecológicos, necesarios para sostener la vida humana y del ambiente. Como planteamos, la sojización llevará a la desertificación del suelo argentino; los químicos que se utilizan en los cultivos están afectando la salud de los pobladores rurales, y la megaminería está contaminando cantidades impensables de agua potable, aparte del suelo y el aire.

 

*Políticas Sociales

 

Este es uno de los fuertes de ambos gobiernos, sin embargo tambi√©n observamos gradaciones. Las 27 grandes misiones bolivarianas est√°n pensadas desde una organicidad, para que no se convierta en mero asistencialismo. Son fundamentales como herramientas de ampliaci√≥n de derechos. Se trata de constituir una nueva cultura, una nueva conciencia. Han implicado un cambio revolucionario en lo que es atenci√≥n en salud y en educaci√≥n, vi√©ndose beneficiado un 70% de la poblaci√≥n. Atienden problem√°ticas tan diversas como el abandono de los pueblos originarios, los ni√Īos en situaci√≥n de calle, las personas con capacidades diferentes o las personas indocumentadas. Contemplan la promoci√≥n del arte, la cultura, la ciencia y la tecnolog√≠a.

 

En el caso argentino, las pol√≠ticas sociales han abarcado tambi√©n √°reas muy diversas, pero de una manera descoordinada, muchas sin una buena publicidad (haciendo que los potenciales destinatarios ni siquiera sepan que la pol√≠tica existe), y muchas de ellas manejadas a trav√©s del aparato del PJ, excluyendo a otros actores de las mismas (como el Plan Argentina Trabaja). Consideramos que el mayor quiebre lo representa la Asignaci√≥n Universal por Hijo, pensada como algo un poco m√°s integral que tan solo un subsidio. Sus efectos probablemente se aprecien en toda su magnitud en algunos a√Īos. La nacionalizaci√≥n del sistema previsional y el permanente aumento jubilatorio tambi√©n implica un avance muy positivo hacia la ampliaci√≥n de derechos, aunque esto a√ļn no implica que no haya una gran cantidad de jubilados bajo la l√≠nea de pobreza. Es una gran deuda de nuestra democracia.

 

 

*La recuperación simbólica de la política como herramienta de transformación.

 

En Venezuela, desde 1999 hasta la fecha, se ha dado un proceso de creciente participaci√≥n popular. Para analizar lo electoral, debemos recordar que votar no es obligatorio. En las elecciones de 2010, hubo una participaci√≥n del 66,5%, es decir, el triple que en las legislativas anteriores (2005). A√ļn considerando que en las de 2005 la oposici√≥n se abstuvo de votar, se observa una creciente concurrencia a votar. Pero de todas formas, consideramos que lo novedoso del proceso bolivariano no pasa por la cantidad de votantes (ni por la cantidad de elecciones sucesivas que gan√≥ Ch√°vez), sino por la democracia participativa que est√° surgiendo. En su momento, el golpe a Ch√°vez demostr√≥ que, cuando es necesario, la pol√≠tica en Venezuela se dirime en la calle. Y esto implica un grado mucho mayor de compromiso con la democracia que simplemente ir a votar cada dos a√Īos, pues es poner el propio cuerpo en riesgo. No se trata de una cuesti√≥n menor. Por otra parte, la creaci√≥n de los Consejos Comunales constituye sin duda un giro de 180¬ļ en lo que es hoy el concepto de democracia predominante. Nos remitimos a la descripci√≥n que realizamos en el desarrollo del trabajo para comprender su relevancia.

 

Por otra parte, Argentina tambi√©n ha vivido una restituci√≥n del valor de la pol√≠tica a la hora de modificar la realidad. Los Kirchner se reivindicaron como militantes, e instaron a la sociedad a organizarse en los diferentes √°mbitos. N√©stor dijo en su discurso de asunci√≥n que ‚Äúno iba a dejar las convicciones en la puerta de la Casa Rosada‚ÄĚ. Una frase muy pronunciada tras su muerte fue que ‚Äúel mejor legado de N√©stor Kirchner fue la vuelta de la pol√≠tica‚ÄĚ. Desde el estado, a√ļn no se han encontrado mecanismos para una democracia m√°s participativa, como son los refer√©ndums o los consejos comunales en Venezuela. En Argentina hay algunos casos de implementaci√≥n presupuestos participativos, por ejemplo, pero no son relevantes en t√©rminos nacionales. S√≠ ha habido una ampliaci√≥n de derechos que no podemos dejar de mencionar: la Ley de Matrimonio Igualitario. √Čsta implic√≥ un fuerte enfrentamiento con la Iglesia cat√≥lica y con los sectores m√°s conservadores de la sociedad. Sostenemos que parte de la clave para poder profundizar estas pol√≠ticas de mayor distribuci√≥n del ingreso y mayores derechos, es abrir instancias de mayor participaci√≥n popular y de democratizaci√≥n. La Ley de Servicios de Comunicaci√≥n Audiovisual, es un hito trascendente en ese sentido, al romper con una norma de la dictadura, para democratizar los medios de comunicaci√≥n y dar espacio a nuevas voces. Sin embargo, la democratizaci√≥n deber√≠a abarcar tambi√©n los √°mbitos de toma de decisiones y de manejo de recursos, no s√≥lo a los formadores de opini√≥n p√ļblica, porque el poder se disputa en ambos lugares.

 

 

6- REFLEXIONES FINALES

“presenciamos un cambio de época

y no una simple √©poca de cambios‚ÄĚ

(Rafael Correa)

 

Queremos hacer una nueva aclaración. Hemos decidido no analizar en profundidad el rol del sindicalismo y de las leyes laborales, en los gobiernos post-neoliberales, a sabiendas de que tienen también su impacto en los procesos que describimos. Abarcar ambos temas hubiera implicado una extensión mucho mayor de este trabajo, ya que son asuntos bastante complejos. También hemos dejado de lado nuestra intención inicial de analizar las relaciones entre ejecutivo y legislativo en cada caso. Lo evaluamos como un análisis sumamente interesante para hacer en un futuro, pero nuevamente, abarcarlo aquí hubiera extendido en demasía el trabajo. Entendemos que con los argumentos presentados, nos atenemos a nuestro objetivo principal, que era analizar la ruptura con el neoliberalismo. Sostenemos que el tema de la relación ejecutivo-legislativo y del decisionismo, trascienden nuestra discusión. Es decir, no detectamos una relación visible entre modelo económico y modelo de toma de decisiones. Sospechamos que la cuestión de los líderes decisionistas tiene más que ver con el contexto y la historia latinoamericana, que con un paradigma en particular, ya que hay decisionismos de los más variados signos ideológicos.

 

Respecto a lo que es propiamente nuestro trabajo, esbozaremos algunas conclusiones y reflexiones que nos surgieron del mismo.

 

Vamos a la primera parte de la hipótesis: el proceso de ruptura en la dimensión económica sería mucho más marcado en Venezuela que en Argentina.

 

"El principal efecto de 1989 es que el capitalismo y la riqueza han dejado, por el momento, de tener miedo", planteaba Eric Hobsbawm. En 1992, Francis Fukuyama lanzaba su libro ‚ÄúEl fin de la Historia y el √öltimo Hombre‚ÄĚ, donde cantaba la victoria definitiva de la democracia liberal. Sin embargo, diez a√Īos m√°s tarde de la ca√≠a del Muro de Berl√≠n, asum√≠a la presidencia de Venezuela el Comandante Hugo Ch√°vez, marcando el inicio de una ola de gobiernos cuestionadores de los principios de la democracia liberal y del predominio del capital financiero como √ļnico sistema posible. Y hoy, tras doce a√Īos m√°s, las nacionalizaciones llevadas adelante por el gobierno venezolano han hecho que el capitalismo y la riqueza vuelvan a ‚Äútener miedo‚ÄĚ.

 

Nos limitaremos a citar al presidente Chávez, pues consideramos que los hechos analizados en el trabajo avalan que en Venezuela está ocurriendo, obviamente con sus lógicas contradicciones, lo que él plantea en estas sencillas palabras:

 

‚ÄúAqu√≠ est√° en marcha un modelo alternativo al capitalismo, estamos impulsando un modelo econ√≥mico distinto, cuyos impactos apenas est√°n comenzando a sentirse porque es un proyecto de largo plazo, estamos en una fase de transici√≥n y eso es importante, que todos y todas lo reconozcamos con claridad [...] Le vamos a dar un porcentaje de acciones a los propios trabajadores para que sean co-due√Īos junto al gobierno, junto al Estado, de esos activos y de esas empresas que est√°n naciendo [...] As√≠ que de esta manera estaremos pronto transformando el modelo socioecon√≥mico, el capitalismo, el neoliberalismo, hacia un modelo distinto, de econom√≠a social productiva de cogesti√≥n, de autogesti√≥n obrera, donde los trabajadores y trabajadoras tengan un rol esencial y fundamental en el impulso de la nueva econom√≠a al servicio del ser humano, para irnos alejando del capitalismo, del neoliberalismo salvaje.‚ÄĚ[75]

 

Por otra parte, consideramos que el conjunto de pol√≠ticas p√ļblicas que viene desarrollando el kirchnerismo en Argentina desde 2003 representa un cambio respecto al modelo neoliberal, ya que se basan en una fuerte intervenci√≥n del Estado en las problem√°ticas de pobreza, exclusi√≥n social y desempleo. El ver que en algunos aspectos a√ļn hay continuidad con los a√Īos 90, nos llev√≥ a esbozar nuestra tesis inicial, de la menor radicalidad del proceso argentino frente al venezolano.

 

Consideramos que hubo un hito dentro del per√≠odo kirchnerista, que fue el conflicto con el campo en 2008, y que provoc√≥ una profundizaci√≥n de las pol√≠ticas redistributivas. En ese momento, se opt√≥ la expansi√≥n del gasto p√ļblico con el fin de sostener la demanda suavizando el impacto de la crisis mundial sobre el PBI y el empleo (opci√≥n que en otra √©poca hubiera sido por planes de ajuste). A partir de ese entonces, comenz√≥ una serie de pol√≠ticas redistributivas y de ampliaci√≥n de derechos sociales. Sin embargo, hasta el 2011, compartimos con Varesi que el kirchnerismo presenta un car√°cter neo-desarrollista. Hay algunas marcas de √©poca que nos permiten pensar en un futuro de mayor radicalidad (reforma tributaria, reforma agraria, fin de la miner√≠a contaminante, por mencionar solo algunos ejemplos). La asistencia masiva a los actos por el Bicentenario y por la muerte de N√©stor Kirchner, hablan de un pueblo que retoma la calle, que tras la larga noche neoliberal va lentamente volviendo a querer participar. Sin embargo, los planes del gobierno no parecen ir en el sentido de las posibles medidas mencionadas, tanto desde lo discursivo como desde sus acciones. Por eso a√ļn sostenemos la hip√≥tesis inicial.

 

Respecto a lo simbólico, podemos decir que las situaciones son demasiado diferentes en los dos países como para hacer una comparación en términos de grados. El discurso de Chávez citado es más que elocuente, por lo tanto no diremos más.

 

Respecto al kirchnerismo, una de sus rupturas m√°s fuertes respecto a los 20 a√Īos anteriores, fue el fin de la impunidad para los militares que cometieron Cr√≠menes de Lesa Humanidad, que justamente eran los que hab√≠an introducido formalmente al neoliberalismo en nuestro pa√≠s. Y, como explicamos, el informe de Papel Prensa de 2010 puede significar un avance mucho m√°s profundo en descifrar la verdadera trama de la dictadura. Los juicios no son una cuesti√≥n menor, pues Foucault nos ense√Īo que el derecho crea verdad. Y Gramsci nos ense√Ī√≥ que la batalla por el sentido com√ļn est√° √≠ntimamente relacionada con la transformaci√≥n de las condiciones materiales de existencia. Es un proceso largo y complejo, de marchas y contramarchas. Quiz√°s la ‚Äúvuelta de la pol√≠tica‚ÄĚ, tambi√©n propugnada por el kirchnerismo, implique m√°s un avance que un retroceso.

 

Entonces, concluimos que cada gobierno a su manera ha roto con el neoliberalismo desde la construcci√≥n discursiva y el sentido com√ļn que genera. La diferencia clave est√° en que Ch√°vez ha comenzado a dar batalla tambi√©n contra el capitalismo, cuesti√≥n que lo diferencia claramente de su par argentina.

 

De algo no nos quedan dudas y deseamos resaltarlo. La resistencia de los 90 fue clave para que una década después pudieran revertirse las reformas. De no haber existido una resistencia, que existió a su manera en cada país del continente, no sabemos qué hubiera sido del experimento neoliberal en América Latina. Hoy en día, consideramos que los procesos de mayor participación política, con sus diferentes modalidades y grados, son los que le dan la potencialidad a estos proyectos de transformación de la sociedad. Pero todo es parte de una dinámica compleja, donde entran en juego las presiones de los sectores populares y de los grandes grupos económicos, con las decisiones gubernamentales.

 

*Carrera de Ciencia Política (UBA)

 

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[1] Seg√ļn datos del Instituto Nacional de Estad√≠stica (INE) de Venezuela. Disponible en: http://www.ine.gov.ve/p
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(Acceso 16-06-11)

[2] Seg√ļn datos del Institutito Nacional de Estad√≠sticas y Censos (INDEC) de Argentina. Disponible en: http://www.indec.mecon.ar/nuevaweb/cuad
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[3] Marini, R. M. (1994): ‚ÄúLa crisis del desarrollismo‚ÄĚ. (p. 1). V√©ase en: http://www.archivochile.cl/Ideas_Autores/maurin
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(Acceso 16-06-11)

[4] Ibídem. (p. 5)

[5] Castel, R. (2004). ‚ÄúLa inseguridad social. ¬ŅQu√© significa estar protegido?‚ÄĚ. Ed. Manantial. Buenos Aires. (p. 35)

[6] Ibídem. (p. 44). Cabe aclarar que, a pesar de que la sociedad salarial es fuertemente protectora, también es una sociedad fuertemente desigualitaria. Para Castel no se trata de una sociedad de iguales sino de una sociedad de semejantes.

[7] Ibídem. (p.57)

[8] Rodr√≠guez, A. (2007): ‚ÄúRa√ļl Leoni, Presidente Constitucional de la Republica de Venezuela 1964-1969. Breve Recuento de los Logros de un Gobierno Democr√°tico‚ÄĚ. V√©ase en: http://www.analitica.com/va/politica/opinion/5217147.asp (Acceso: 16-06-11)

[9] De todas formas, lo del ingreso del capital extranjero es algo a tomar con mucha delicadeza, ya que ‚Äúla centralidad del peronismo como movimiento pol√≠tico y social, centralidad que se mantuvo vigente incluso durante los dieciocho a√Īos de proscripci√≥n pol√≠tica que sufri√≥, conllev√≥ que, a√ļn en los casos de experiencias de gobiernos de signo ideol√≥gico opuesto, quedara plasmada la idea de que los servicios p√ļblicos y el petr√≥leo no podr√≠an pasar a manos privadas (y extranjeras en particular) sin enfrentar un elevado costo y oposici√≥n pol√≠tica. De all√≠ que uno de los cambios m√°s importantes que presentara la d√©cada del noventa, con la llegada de un nuevo gobierno del peronismo, haya sido la plena apertura al capital extranjero de los servicios p√ļblicos y de las actividades extractivas.‚ÄĚ Kulfas, M. y Otros (2002): ‚ÄúInversi√≥n extranjera y empresas trasnacionales en la econom√≠a argentina‚ÄĚ. Cepal. V√©ase en: http://cdi.mecon.gov.ar/biblio/docelec/cepal/perspec/10.pdf (Acceso 16-06-11)

[10] Vercesi, Alberto Juan (1999): ‚ÄúLa doctrina y la pol√≠tica econ√≥mica del desarrollismo en argentina‚ÄĚ. V√©ase en: http://www.aaep.org.ar/espa/anales/pdf_99/vercesi.pdf (Acceso 16-06-11)

[11] Para un mejor detalle de este proceso nos remitimos al trabajo citado de Ruy Mauro Maurini.

[12] Maurini, R. M.: Ob. Cit. (p. 8)

[13] ‚ÄúEn general, en el periodo 1973-1983, mientras que el ingreso petrolero creci√≥ 350%, los gastos lo hicieron 540% y el incremento de la deuda externa a corto plazo aument√≥ 2000%, llegando al cierre del periodo a unos 29 millones de d√≥lares, divididos en partes iguales entre los gobiernos de Carlos Andr√©s P√©rez y Luis Antonio Herrera Campins y de los cuales 60% ten√≠a vencimiento entre 1983 y 1984.‚ÄĚ Rodr√≠guez Rojas, P. (2010): ‚ÄúVenezuela, del neoliberalismo al socialismo del siglo XXI‚ÄĚ. En: Pol√≠tica y Cultura N¬ļ34. Universidad Aut√≥noma Metropolitana. Xochimilc, M√©xico. (p. 188)

[14] Ibídem. (p. 189)

[15] Svampa, M. (2005): ‚ÄúLa sociedad excluyente. La argentina bajo el signo del neoliberalismo‚ÄĚ. Ed Taurus. Buenos Aires.

[16] Varesi, G. (2011): ‚ÄúCrisis mundial, pol√≠tica y lucha de clases: El neo-desarrollismo en Argentina (2002-2010)‚ÄĚ. Revista de Econom√≠a y Comercio Internacional. C√≥rdoba, Argentina. Disponible en:

http://es.scribd.com/doc/54714274/VARESI-Crisis-mundial-politi
cas-y-lucha-de-clases-el-neo-desarrollismo-en-Argentina-2002-2010-en-Revista-del-GEIC
(Acceso 16-06-11)

[17] Bourdieu, P. (1998): ‚ÄúLa esencia del neoliberalismo‚ÄĚ. Traducido de Le Monde Diplomatique por Libardo Gonz√°lez. miembro del Comit√© de Redacci√≥n de la Revista Colombiana de Educaci√≥n. (p.1). V√©ase en: http://www.pedagogica.ed
u.co/storage/rce/articulos/rce35_11contro.pdf
(Acceso 16-06-11)

[18] Ibídem. (p. 1)

[19] El Ministro concurri√≥ al Senado el 9.8.90. Nota del Diario Clar√≠n, 10-08-90. Citado en Thwaites Rey, M. y L√≥pez, A. (2003): ‚ÄúArgentina. La debilidad regulatoria como estrategia pol√≠tica‚ÄĚ. Proyecto UBACyT. Buenos Aires. (p. 7)

[20] Ibídem. (p. 7)

[21] Vilas, C. (1997): ‚ÄúDe ambulancias, bomberos y polic√≠as: la pol√≠tica social del neoliberalismo‚ÄĚ. En Revista Desarrollo Econ√≥mico, Vol 36, N¬ļ 144. Buenos Aires.

[22] Castel, R.: Ob. Cit. (p. 67)

[23] Castel, R.: Ob. Cit. (p. 57)

[24] Recomendamos para profundizar en este tema, el art√≠culo de H√©ctor Palomino, ‚ÄúLos sindicatos en la Argentina contempor√°nea‚ÄĚ disponible en http://www.nuso.org/upload/articulos/2884_1.pdf (Acceso 16-06-11)

[25] Sader, E. (2007): ‚ÄúIndependencia del Banco Central = Hegemon√≠a del capital especulativo‚ÄĚ. V√©ase en: http://www.rebelion.
org/noticia.php?id=51439
(Acceso 16-06-11)

[26] Ferreira, R. y Goretti, M. (1996): ‚ÄúCuando el presidente gobierna solo: Menem y los Decretos de Necesidad y Urgencia‚ÄĚ. Revista Desarrollo Econ√≥mico N¬ļ 141. Buenos Aires. (p. 447)

[27] Bosoer, F. y Leiras, S. (2001): ‚ÄúLos fundamentos filos√≥fico-pol√≠ticos del decisionismo presidencial: Argentina 1989-1999 ¬ŅUna nuev matriz ideol√≥gica para la democracia argentina?‚ÄĚ En: Pinto, J. (compilador): ‚ÄúArgentina entre dos siglos: la pol√≠tica que viene‚ÄĚ. EUDEBA. Buenos Aires. (p.59)

[28] Novaro, M. y Palermo, V. (1996) ‚ÄúPol√≠tica y Poder en el gobierno de Menem‚ÄĚ. Grupo Editorial Norma. Buenos Aires.

[29] Novaro, M. (1994): ‚ÄúMenemismo y Peronismo: viejo y nuevo populismo‚ÄĚ. En Revista Cuadernos del CLA-EH N¬ļ 71. (p. 67).

Recomendamos tambi√©n para analizar el rol de los medios, el art√≠culo de Hern√°n Fair (2008), ‚ÄúEl rol de los componentes pasivos en la legitimaci√≥n del discurso menemista‚ÄĚ. Revista electr√≥nica de psicolog√≠a pol√≠tca (en l√≠nea) v.6 n.16. San Luis. Disponible en:

http://pepsic.bvsalud.org/scielo.php?pid=S166
9-35822008000100004&script=sci_arttext&tlng=en

[30] Lopez, A., Corrado, A. y Ouvi√Īa, H. (2005): ‚ÄúEntre el ajuste y la ret√≥rica: la Administraci√≥n P√ļblica tras veinte a√Īos de reformas‚ÄĚ. En ‚ÄúEntre tecn√≥cratas globalizados y Pol√≠ticos Clientelistas‚ÄĚ. Prometeo. Buenos Aires. Cap√≠tulo 6.

[31] Seg√ļn estad√≠sticas del Instituto Nacional de Estad√≠stica y Censo.

[32] Vilas, C.: Ob. Cit. (p. 947)

[33] ‚ÄúEsta marcha fue convocada no s√≥lo por organizaciones obreras (CTA, MTA, CCC) sino tambi√©n de peque√Īos y medianos empresarios (FAA, Asociaci√≥n de la Peque√Īa y Mediana Empresa ‚ÄďAPYME-, Fedec√°maras, Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos ‚ÄďIMFC-); recibi√≥ la adhesi√≥n de otras entidades obreras (seccionales de gremios y regionales de la CGT), de partidos pol√≠ticos tanto de la oposici√≥n oficial (UCR, Frente Grande -FG-) como de la izquierda (PC, PO, US, MAS, Corriente Grande -CG-) y organizaciones de derechos humanos.‚ÄĚ I√Īigo Carrera, N. (2001): ‚ÄúLas huelgas generales, Argentina 1983-2001: un ejercicio de periodizaci√≥n‚ÄĚ. En: ‚ÄúPrograma de Investigaci√≥n sobre el Movimiento de la Sociedad Argentina. Documento de Trabajo N¬ļ 33‚ÄĚ. CLACSO. Buenos Aires.

[34] La primera fue la Ley de Transferencia (1992), y la segunda, la Ley Federal de Educación (1993).

[35] Para ver un an√°lisis de los factores que llevaron a esta situaci√≥n de ruptura, nos remitimos al texto de Javier Corrales (1997): ‚ÄúEl Presidente y su gente. Cooperaci√≥n y conflicto entre los √°mbitos t√©cnicos y pol√≠ticos en venezuela, 1989-1993‚ÄĚ. Revista Nueva Sociedad N¬ļ 152. Venezuela. Disponible en: http://www.nuso.org/upload/articulos/2642_1.pdf

[36] Portillo, S. (2004): ‚ÄúGu√≠a R√°pida de la Pol√≠tica Econ√≥mica en Venezuela 1974-2003‚ÄĚ. Banco Central de Venezuela. Caracas.

[37] Art√≠culos 10 y 11 de la Ley del Banco Central de Venezuela de 1992. Citado por Mart√≠nez Dalmau, R. (2002): ‚ÄúLa configuraci√≥n constitucional del Banco Central de Venezuela‚ÄĚ. Revista BCV, Vol. XVI, N¬ļ 1. Caracas. (p. 7)

[38] Martínez Dalmau, R: Ob Cit. (p. 20)

[39] Corrales, J. Ob Cit. (p. 13)

[40] Ver al respecto el siguiente art√≠culo period√≠stico: Vinogradoff, L. (1994): ‚ÄúEl presidente Caldera decreta la nacionalizaci√≥n de la banca venezolana‚ÄĚ. Diario El Pa√≠s, Edici√≥n Global. 01/07/1994. Disponible en:

http://www.elpais.com/articulo/internacional/VENEZUELA/presidente/Cal
dera/decreta/nacionalizacion/banca/venezolana/elpepiint/19940701elpepiint_1/Tes
(Acceso 16-06-11)

[41] Maignon, T. (2007): ‚ÄúVenezuela: una democracia complicada‚ÄĚ en Cheresky, I. (compliador): ‚ÄúElecciones presidenciales y giro pol√≠tico en Am√©rica Latina‚ÄĚ. Editorial Manantial. Buenos Aires. (pp. 248-266)

[42] D√≠az, R. (2000): ‚ÄúSindicatos y nuevo escenario pol√≠tico en Venezuela‚ÄĚ. Revista Nueva Sociedad N¬ļ 169. Caracas. (p. 157)

[43] G√≥mez S√°nchez, I. (2001): ‚ÄúPol√≠tica y Ajuste Social Econ√≥mico en Venezuela‚ÄĚ. Revista Fermentum, A√Īo 11, N¬ļ 31. M√©rida, Venezuela. (p. 314). Disponible en http://www.saber.ula.ve/bitstream/123456789/20676/1/articulo7.pdf (Acceso 16-06-11)

[44] ‚ÄúUna se√Īal de identidad‚ÄĚ. Diario P√°gina 12, 18/06/03.

[45] Schulman, J. (2010): ‚ÄúEl debate sobre Papel Prensa. La izquierda entre la entomolog√≠a y el pensamiento cr√≠tico.‚ÄĚ. Disponible en: http://cronicasdelnuevosiglo.wordpress.com/2011/06/10/el-debate-so
bre-papel-prensa-la-izquierda-entre-la-entomologia-y-el-pensamiento-critico-un-texto-de-2010-que-mantiene-su-vigencia/
(Acceso 16-06-11)

[46] Discurso de la Ministra Alicia Kirchner, abril de 2005. Disponible en:

http://www.desarrollosocial.gov.ar/Discurso_ak.asp?idprensa=48 (Acceso 16-06-11)

[47] Ver, por ejemplo, la nota ‚ÄúKirchner reapareci√≥ en un acto junto a Scioli y a intendentes en Quilmes‚ÄĚ. Diario P√°gina 12, 07-08-09. Buenos Aires. Disponible en : http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-129597-2009-08-07.html (Acceso 16-06-11)

[48] ‚ÄúSiempre se anda buscando hacer padrones de los pobres, alguna vez alguien deber√° hacer un padr√≥n de los ricos en la Rep√ļblica Argentina para ver cu√°l es la brecha real entre los que m√°s tienen y los que menos tienen (‚Ķ) los Ejecutivos pueden proponer pero en definitiva el que decide y el que asigna en materia de creaci√≥n de tributos y de qui√©n impone m√°s y de qui√©n impone menos es precisamente el Poder Legislativo‚ÄĚ Cristina Fern√°ndez, discurso de Lanzamiento del Plan Argentina Trabaja. Disponible en:

http://www.desarrollosocial.gov.ar/Planes/AT/discurso_CFK.asp (Acceso 16-06-11)

[49] Paenza, A. (2011): ‚ÄúUn pa√≠s invitado para quedarse‚ÄĚ. Diario P√°gina 12, 10-06-11. Buenos Aires. Disponible en:

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-169801-2011-06-10.html (Acceso 16-06-11)

[50] Al respecto, recomendamos interiorizarse en la investigaci√≥n de Alejandro Olmos Gaona. Una versi√≥n disponible en internet es el ‚ÄúSeminario sobre aspectos hist√≥ricos de la Deuda Externa Argentina‚ÄĚ (2001). Disponible en: http://www.oid-ido.org/IMG/rtf/OlmosArgentina.rtf (Acceso 16-06-11)

[51] El vicepresidente desempat√≥ la votaci√≥n en el Senado a favor del bloque ‚Äúagrario‚ÄĚ y en contra del gobierno del cu√°l √©l es parte.

[52] Varesi, G. Ob. Cit. (p. 62)

[53] Agis, E., Ca√Īete, C. y Panigo, D. (2010): ‚ÄúEl impacto de la Asignaci√≥n Universal por Hijo en la Argentina‚ÄĚ. CONICET. Buenos Aires. Disponible en: http://www.ceil-piette.gov.ar/docpub/documentos/AUH_en_Argentina.pdf (Acceso 16-06-11)

[54] Ver el desarrollo que al respecto hace Varesi, G.: Ob. Cit. (p. 65)

[55] Navarro, R. (2011): ‚ÄúDue√Īos de‚Ķ‚ÄĚ. Suplemento Cash. Diario P√°gina 12. 29-05-11. Buenos Aires. http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-5192-2011-05-29.html

[56] Al respecto, ver: Gambina, J. (2011): ‚ÄúLa inflaci√≥n marca el ritmo de la econom√≠a en Argentina‚ÄĚ. Disponible en: http://juliogambina.blogspot.com/2011/01/la-inflacion-marca-el-ritmo-de-la.html (Acceso 16-06-11)

[57] Pre√°mbulo de la Constituci√≥n de la Rep√ļblica Bolivariana de Venezuela de 1999

[58] Wilpert, G. (2004): ‚ÄúLa lucha de Venezuela contra la pobreza‚ÄĚ. Portal Rebeli√≥n. Disponible en:

http://www.rebelion.org/hemeroteca/vene
zuela/040105wilpert.htm
(Acceso 16-06-11)

[59] P√°gina oficial del FUS. ‚Äú¬ŅQui√©nes Somos?‚ÄĚ. Disponible en: http://www.fus.gov.ve/view/gc_a60ttn.php (Acceso 16-06-11)

[60] Guerrero, M. (2009): ‚ÄúVenezuela 10 a√Īos despu√©s: dilemas de la Revoluci√≥n Bolivariana‚ÄĚ. Editorial Herramienta. Buenos Aires. (p. 9)

[61] Desde entonces y hasta 2010, el Banco del Pueblo, había entregado 47.663 créditos, con una inversión de 350 millones de bolívares, y hasta el 2011 el Banmujer ha otorgado 127.614 microcréditos, con una inversión por parte del Gobierno Nacional de más de 486 millones de bolívares fuertes. Fuente: Página Oficial del Banco del Pueblo. http://www.bancodelpueblo.gob.ve/ (Acceso 16-06-11)

[62] ‚ÄúEn 2004, los ingresos extraordinarios fueron invertidos √≠ntegramente en obra p√ļblica. En otros tiempos, hubieran engrosado los bolsillos de unos pocos. ‚ÄúCon parte de esos ingresos extraordinarios, el gobierno revolucionario bolivariano, comprometido con el inter√©s nacional, ha podido crear tres fideicomisos para la inversi√≥n p√ļblica. Uno por hasta 2 millardos de d√≥lares para iniciar la construcci√≥n de plantas hidro y termo el√©ctricas en Carabobo, Lara y M√©rida; comenzar las obras del Complejo Agroindustrial Azucarero Ezequiel Zamora en Barinas; financiar la puesta en marcha de la nueva l√≠nea a√©rea nacional, Conviasa; e invertir en el sistema de riego Diluvio ‚Äď El Palmar, en el estado Zulia. Otro fideicomiso de 480 millardos de bol√≠vares esta dirigido a la inversi√≥n en desarrollos habitacionales y de infraestructura. Fue ya anunciada la construcci√≥n de m√°s de 42 mil viviendas, as√≠ como dos tramos de la autopista a Oriente y varios kil√≥metros de vialidades agr√≠colas. Para su inversi√≥n en proyectos de desarrollo agr√≠cola administrados por el Ministerio de Agricultura y Tierras, fue creado un tercer fideicomiso con un aporte de 1.152 millardos de bol√≠vares. Adicionalmente y con un presupuesto de 600 millones de d√≥lares, la Gerencia de Desarrollo Social de la nueva PDVSA apalanca financieramente las Misiones educativas, de salud y productivas que viene adelantado el gobierno nacional con fuerza desde inicios de 2003. Esos recursos financian becas de las misiones educativas, aporta recursos para la construcci√≥n de m√≥dulos de salud de la Misi√≥n Barrio Adentro, participan en la Misi√≥n Identidad y apoyan la Misi√≥n Vuelvan Caras a trav√©s de los N√ļcleos de Desarrollo End√≥geno.‚ÄĚ Fuente: P√°gina Oficial de PDVSA.

http://www.pdvsa.com/index.php?tpl=interface.sp/design/readm
enuhist.tpl.html&newsid_obj_id=116&newsid_temas=13
(Acceso 16-06-11)

[63] (2010) ‚ÄúLa inversi√≥n social en Venezuela supera los $330.000 millones en 11 a√Īos‚ÄĚ. Portal Rebeli√≥n http://www.rebelion.org/noticia.php?id=101953 (Acceso 16-06-11)

[64] Guerrero, M.: Ob Cit. (pp. 24-25)

[65] Para mayor profundizaci√≥n sobre las Misiones Bolivarianas, recomenadamos del Ministerio de Comunicaci√≥n e Informaci√≥n (2006): ‚ÄúLas misiones bolivarianas‚ÄĚ. Colecci√≥n Temas Hoy. Caracas. Disponible en: http://www.sisov.mpd.gob.ve/estudios/1
43/Las%20misiones%20bolivarianas.pdf
(Acceso 16-06-11)

Asimismo, Modesto Guerrero en el libro ya citado ahonda en el Capítulo 3 en la trascendencia de las Misiones.

[66] G√≥mez y Alarc√≥n (2003): ‚ÄúLos nudos cr√≠ticos de la pol√≠tica social venezolana de 1989 A 2001‚ÄĚ. Revista Venezolana de Econom√≠a y Ciencias Sociales, a√Īo/vol. 9, n√ļmero 002. Universidad Central de Venezuela - Caracas, Venezuela. (pp. 13-35). Disponible en: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/html/177/
17709202/17709202.html
(Acceso 16-06-11)

[67] Guerrero, M.: Ob Cit. (p. 9)

[68] Las 7 son: las elecciones presidenciales de 1998, el referendo sobre convocatoria a Asamblea Constituyente (1999), las elecciones para Asamblea Constituyente (1999), el referendo aprobatorio de la nueva Constitución (1999), las elecciones presidenciales y de gobernadores (2000), las elecciones de alcaldes (2000) y el referendo revocatorio de 2004.

[69] Lander, E. y Navarrete, P. (2007) ‚ÄúLa pol√≠tica econ√≥mica de la izquierda latinoamericana en el gobierno.Venezuela‚ÄĚ. Editorial Drukkerij Raddraaier B. V. Amsterdam. (p. 26)

[70] Jaua Milano, E. (2005): ‚ÄúNuevo Modelo Productivo y desarrollo end√≥geno‚ÄĚ. Ministerio para la Econom√≠a Popular. Caracas, Venezuela. (pp. 30-31)

[71] Machado, J. (2008): ‚ÄúEstudio de los Consejos Comunales en Venezuela‚ÄĚ. Fundaci√≥n Centro Gumilla. Caracas. Disponible en: http://www.gumilla.org/files/documents/Estudio-Cons
ejos-Comunales01.pdf
(Acceso 16-06-11)

[72] Guerrero, M.: Ob. Cit. (p. 134)

[73] Lamrani, S. (2007): ‚ÄúHugo Ch√°vez y RCVT, ¬Ņcensura o decisi√≥n leg√≠tima?‚ÄĚ. Portal Progreso Semanal. Disponible en: http://www.progresosemanal.com/friendly.php?pdr=Jan2531_07&progreso=Salim_Lamrani (Acceso 16-06-11)

[74] Martínez Dalmau, R.: Ob Cit. (p. 15)

[75] Cabieses, M. (2005): ‚Äú¬ŅD√≥nde va Ch√°vez? Socialismo del siglo XXI‚ÄĚ, Punto final, n√ļm. 598. Citado en: Rodr√≠guez Rojas, P.: Ob Cit. (p. 208)

* Todos los links fueron corroborados el día 16-06-11.