Revista de Ciencia PolŪtica
Revista Nº13 " INSTITUCIONES Y PROCESOS GUBERNAMENTALES IX "

RESUMEN

La d√©cada de los 90’ en Am√©rica Latina, se caracteriz√≥ por el fin del modelo estatal-nacional y un resurgir del populismo en tanto r√©gimen h√≠brido entre autoritarismo y democracia. El presente trabajo propone examinar los neopopulismos de Carlos Menem en Argentina (1989-1999) y Abdal√° Bucaram en Ecuador (1996).
Luego de caracterizar el fenómeno populista, nos abocaremos en los caracteres neopopulistas y el caudillismo carismático de Carlos Menem y Abdalá Bucaram en el marco de las economías neoliberales, con particular énfasis en el mecanismo político de clientelismo en tanto política-espectáculo de ambos líderes y en sus liderazgos personales como fenómenos que irían en detrimento de las instituciones democráticas del Estado.

ABSTRACT
The decade of 1990 will be remembered as the period of the end of the state and national politics mainstream and the resurgence of populism as a hybrid regime that combines authoritarianism and democracy. The present work aims to examine two neo populisms: Carlos Menem in Argentina (1989-1999) and Abdalá Bucaram in Ecuador (1996).  
After depicting populism phenomenon, we will study neo populist features and charismatic leadership of Carlos Menem and Abdalá Bucaram ruling under neo liberal economies, emphasizing spoils system, the particular spectacle they would have made of politics and their personal leaderships as phenomenon that would finally undermine democratic institutions.  

 

“An√°lisis de los liderazgos de Abdal√° Bucaram (1996) en Ecuador y de Carlos Menem (1989-1999) en Argentina a la luz de la transformaci√≥n estructural de los respectivos reg√≠menes democr√°ticos”.


Por: Eve Labandeyra *

1. Introducción

El an√°lisis comparado de los liderazgos pol√≠ticos presidenciales de Carlos Menem en la Argentina y de Abdal√° Bucaram en Ecuador en el marco de la crisis de representaci√≥n pol√≠tica tradicional y transformaci√≥n de la democracia durante los a√Īos 90’, caracterizada por el fin del modelo estatal-nacional; resultar√≠a interesante para comprender c√≥mo ambos neopopulismos y en especial el mecanismo pol√≠tico de clientelismo en tanto pol√≠tica-espect√°culo de ambos l√≠deres; conllevan un creciente grado desestructuraci√≥n social; ingobernabilidad y p√©rdida de confianza p√ļblica sobre la eficacia de las practicas institucionales democr√°ticas.
                               

Partiendo de la definición del populismo latinoamericano como régimen híbrido entre autoritarismo y democracia, el objetivo principal de este trabajo es analizar el fenómeno del neopopulismo comparando los casos de Argentina y Ecuador poniendo énfasis en la estrategia de caudillismo carismático de Carlos Menem y Abdalá Bucaram, respectivamente; para comprender finalmente su relación con las instituciones democráticas.
                               
A mediados de los a√Īos ochenta al igual que otros pa√≠ses latinoamericanos, Argentina¬† y Ecuador ven renacer un fen√≥meno pol√≠tico que parec√≠a extinguido: el populismo. Se trata de una vieja forma de discurso y manera de hacer pol√≠tica que se caracteriza por su interpelaci√≥n constante al “pueblo”, su ruptura con el establishment, su habilidad para utilizar m√ļltiples ideolog√≠as y su organizaci√≥n sobre la base de un caudillo carism√°tico. Son los casos de Carlos Menem en Argentina y Adbal√° Bucaram en Ecuador.
Cabe destacar que el populismo que emerge en los a√Īos ochenta lo hace en un escenario totalmente nuevo: en reg√≠menes democr√°ticos. Este populismo conocido como "neopopulismo" o populismo de derechas, se basa en 'las alianzas ecl√©cticas, desmovilizaci√≥n y desactivaci√≥n pronta del conflicto con propagaci√≥n massmedi√°tica de consensos difusos o llamados epis√≥dicos de atenci√≥n y¬† transgresiones program√°ticas' (Bosoer y Leiras, 2001: 66).
Ambos caudillos populistas aplicaron políticas económicas de corte neoliberal siguiendo la receta del denominado consenso de Washington y gobernaron al margen de las instituciones democráticas. Los dos concentraron el poder y abusaron del liderazgo personal.
Carlos Menem se autoproclam√≥ como disc√≠pulo de Per√≥n. Sus dos presidencias (1989-1999) se√Īalaron el retorno al populismo, incluyendo una reforma constitucional que permiti√≥ su reelecci√≥n, el uso abusivo de Decretos de Necesidad y Urgencia y cambios institucionales para fortalecer el ejecutivo. Su lema “yo √≥ el caos” mostr√≥ un claro mensaje populista apelando al nacionalismo y a promesas de una vida mejor.
Por su parte, Abdal√° Bucaram, gan√≥ las elecciones de 1996 con un discurso contra la “oligarqu√≠a blanca”; en 1983 cre√≥ su propio movimiento, el Partido Roldosista de Ecuador (PRE) que represent√≥ los sectores marginados de la sociedad. Present√°ndose como l√≠der popular que jugaba al f√ļtbol y tocaba la guitarra y su actuaci√≥n en el grupo musical “Los Iracundos”, fueron episodios que mostraron su intento de llamar la atenci√≥n en su extravagancia como l√≠der popular.
El retorno a la democracia en Am√©rica Latina no ha significado el fin del populismo, sino que √©ste ha experimentado un nuevo auge. En nuestro subcontinente, no se trata s√≥lo de un “populismo en las calles”, sino de un “populismo en el poder”, que pese a su sesgo autoritario, coexiste con un marco democr√°tico formal y al ser un h√≠brido entre democracia y autoritarismo, el populismo es casi un r√©gimen pol√≠tico propio como etapa m√°s en el proceso de construcci√≥n de la democracia en la regi√≥n.
Una comparaci√≥n entre Argentina y Ecuador durante los a√Īos 90', refiri√©ndonos al neopopulismo de Carlos Menem y Abdal√° Bucaram en tanto caudillos carism√°ticos que han abusado de su liderazgo convirtiendo la pol√≠tica en un escenario del espect√°culo, nos permitir√° comprender ¬Ņc√≥mo el clientelismo y el particularismo presentes en el neopopulismo ir√≠a en detrimento de las instituciones democr√°ticas? M√°s precisamente, partiendo desde la caracterizaci√≥n de estos populistas quienes suelen tener un discurso confrontativo y acentuar los antagonismos entre ricos y pobres, nacionales y “vendepatrias” y no ofrecen derechos sino favores; el presente trabajo nos ayudar√° a comprender c√≥mo el neopopulismo en estos pa√≠ses fomenta el clientelismo, el patronazgo y los v√≠nculos personales en el poder en desmedro de la democracia representativa, en tanto el populismo refleja una cultura pol√≠tica que conf√≠a m√°s en el liderazgo personal que en las instituciones democr√°ticas del Estado.

 

2. Marco Teórico
 
El tema del neopopulismo en Am√©rica Latina de la d√©cada del 90'¬† y su consecuente desplazamiento de los mecanismos de representaci√≥n en las sociedades democr√°ticas por un estilo que privilegia la acci√≥n los liderazgos pol√≠ticos ha sido desarrollado por autores como Carlos de la Torre, Yannuzi y Cavarozzi quienes ponen √©nfasis en el estudio del neopopulismo como sustento de implementaci√≥n de pol√≠ticas de ajuste en las democracias latinoamericanas en el marco del neoliberalismo. As√≠, frente a la gran diversidad de literatura, el populismo puede ser entendido como un r√©gimen pol√≠tico propio caracter√≠stico de Am√©rica Latina como lo ha afirmado Rafael Correa o bien, como un estilo de liderazgo tal como lo estudian Novaro y Palermo como as√≠ tambi√©n Ernesto Laclau y Gino Germani, estos √ļltimos haciendo injerencia en la seducci√≥n carism√°tica del l√≠der sobretodo. Otros autores como Guillermo O’Donnell han comprendido el fen√≥meno populista como un fracaso de las democracias representativas en la regi√≥n, dando lugar a un tipo especial de democracia la cual el denomina "democracia delegativa".
El foco aquí está se ha puesto en la profundización del análisis del fenómeno del neopopulismo de Argentina y Ecuador sobretodo; poniendo especial injerencia en la capacidad que tiene este fenómeno para garantizar la movilización de la ciudadanía a través de la escenificación massmediática donde el caudillo (Carlos Menem y Abdalá Bucaram en nuestro caso) que moviliza y lidera frente a la política desestatizada, se transforma, una vez en el poder, en el presidente que repolitiza al Estado encarnándose él mismo en su expresión unívoca y por tanto; jaqueando la estructura tradicional de las democracia

1. El populismo,  un término laxo.

El populismo deriva del latín pópulos que significa "pueblo". Este término tiene su origen en la Republica de Roma donde emergieron líderes que se opusieron a la aristocracia tradicional conservadora y utilizaron las asambleas del pueblo para llevar a cabo medidas populares tales como una mejor distribución de la tierra, el alivio de las deudas de los más pobres y la mayor participación democrática del grueso de la población.
El populismo resulta ser un tema complejo y problem√°tico, el cual ha recibido gran cantidad de acepciones y produjo intensas pol√©micas entre los estudiosos sin llegar a un acuerdo, y ello, sin duda, es debido a la laxitud del t√©rmino. Laclau (1997:121) dice que “pocos conceptos han sido m√°s¬† ampliamente usados en el an√°lisis pol√≠tico contempor√°neo y, sin embargo, pocos han sido definidos con menor precisi√≥n.”¬† Dicho autor define el populismo como “la construcci√≥n discursiva de la sociedad como un campo antag√≥nico y maniqueo en el que se enfrentan el pueblo y la oligarqu√≠a”.
As√≠, ante esta complejidad que implica el t√©rmino que nos ocupa, cabe preguntarse: ¬ŅSe trata de una categor√≠a anal√≠tica? ¬ŅEs una descripci√≥n de ciertos fen√≥menos pol√≠ticos? √≥ ¬ŅEs s√≥lo un adjetivo que sirve para descalificar a los adversarios pol√≠ticos?
Podemos aproximarnos a decir que el populismo, en términos generales, es un concepto político utilizado para designar corrientes heterogéneas pero caracterizadas por su aversión a las élites, su rechazo de los partidos tradicionales, su denuncia de la corrupción política por parte de las clases privilegiadas y su constante apelación al pueblo como fuente del poder.
Sin embargo, es necesario tener en cuenta que existen muchos fen√≥menos hist√≥ricos que han sido calificados como ¬ępopulistas¬Ľ: movimientos sociales o pol√≠ticos ocurridos en Asia, √Āfrica, Europa, Rusia o Estados Unidos.
Ahora bien, para la comprensi√≥n de la realidad latinoamericana, la mayor√≠a de los especialistas relacionan el fen√≥meno populista con el nacionalismo econ√≥mico, el antiimperialismo, la industrializaci√≥n, la urbanizaci√≥n, las migraciones internas, la emancipaci√≥n econ√≥mica o pol√≠ticas externas m√°s aut√≥nomas. Algunos autores consideran que el populismo es un fen√≥meno que se ha desarrollado particularmente en Am√©rica Latina el cual¬† habr√≠a estado determinado por las consecuencias inmediatas obtenidas de la crisis de 1930 y la Segunda Guerra Mundial. As√≠, se coloca al populismo como consecuencia l√≥gica de la crisis de la oligarqu√≠a y del propio proceso de democratizaci√≥n ocurrido en los pa√≠ses de √©sta regi√≥n, en donde fue necesario que se apoyara en alg√ļn tipo de autoritarismo.
En este sentido, el populismo se trata de un fen√≥meno pol√≠tico con m√ļltiples facetas que se presenta como la expresi√≥n de la emergencia de las clases populares en el escenario pol√≠tico. Emergencia que es posible, dada la crisis del estado olig√°rquico-liberal que eclosion√≥ como consecuencia de la Gran Crisis de 1930, y aparece como la responsable de la ruptura de esa hegemon√≠a olig√°rquica liberal. Dicha crisis hegem√≥nica fue producto de la incapacidad de cualquiera de las clases para imponerse por sobre las otras y asumir el poder, dejando un espacio vac√≠o para ser ocupado por los diferentes movimientos populares.
En este sentido, Carlos De La Torre define al populismo como “un estilo pol√≠tico basado en un discurso maniqueo que presenta la lucha del pueblo en contra de la oligarqu√≠a como una lucha moral y √©tica entre el bien y el mal, la redenci√≥n y la ruina”(De la Torre, 1996: 28) y completa su definici√≥n afirmando que “el populismo es un estilo de movilizaci√≥n pol√≠tica basado en una poderosa ret√≥rica de apelaci√≥n al pueblo y a la acci√≥n de las masas al servicio de un l√≠der” (Ibid., p.4).
Asimismo sostiene que “en t√©rminos muy amplios el populismo puede ser definido como un estilo de hacer pol√≠tica sustentado en la movilizaci√≥n de masas y un liderazgo carism√°tico. Surge como parte de los procesos de modernizaci√≥n social y pol√≠tica limitados. Estos se caracterizan por un sistema partidario fr√°gil, debilidad institucional y amplios segmentos de la poblaci√≥n no incorporados o excluidos de la pol√≠tica” (Ibarra, 2004:130).
Otros autores tambi√©n han restringido el uso del concepto exclusivamente para tratar situaciones pol√≠ticas latinoamericanas y dentro del per√≠odo comprendido por los a√Īos de 1930 y 1960.¬† Especialmente el soci√≥logo argentino Gino Germani: 1977:12-19), quien parte del presupuesto de que el populismo ser√≠a un fen√≥meno que ocurre en una situaci√≥n de “transici√≥n”, o sea en la transici√≥n de una sociedad atrasada, rural, pre-capitalista, hacia la sociedad moderna: industrial, capitalista y urbana. Germani, encuentra un rasgo com√ļn en los pa√≠ses subdesarrollados que se resumir√≠a en el ¬ęasincronismo t√©cnico y asincronismo geogr√°fico; o sea, la utilizaci√≥n de los adelantos m√°s recientes de la t√©cnica al lado de la supervivencia de instrumentos ya caducados, o bien, el contraste entre “regiones evolucionadas” y “regiones atrasadas”. Las ra√≠ces deben ser buscadas, seg√ļn el autor,¬† precisamente en la asincron√≠a de los procesos de transici√≥n de una sociedad a otra.
De este modo, podemos ver que el término populismo trae consigo discordia y confusión en tanto ha recibido diversas acepciones por parte de los especialistas en el tema. Al mismo tiempo existen diversas hipótesis en referencia a las causas del fenómeno populista, que van desde razones culturales hasta económicas.
Una de ellas, (donde podemos ubicar a Carlos de La Torre) entiende que el populismo en América Latina es consecuencia de una cultura política de redes clientelares donde las políticas surgen como regalo del caudillo a cambio de apoyo político. Otra de las tesis afirma que la dependencia económica externa de los países latinoamericanos ha impedido el desarrollo de sociedades democráticas con bienestar social. Y, Finalmente; la tesis que explica debilidad democrática de la región a través de la crisis de la democracia representativa donde los gobiernos elitistas no han creado una verdadera ciudadanía política inclusiva.

2. El populismo: ¬ŅForma m√°s elevada de democracia √≥ su enemigo?

Considerando lo anteriormente expuesto y asumiendo que el populismo es uno de los términos más controvertidos y más ambiguos en las ciencias sociales, aplicable a un discurso político, a un movimiento popular ó bien, a un tipo de liderazgo político, el presente análisis partirá de la presunción del populismo como liderazgo político para, en una segunda instancia, abordar el fenómeno en perspectiva con el  régimen político y su relación con la democracia.
Es en América Latina donde el populismo está más arraigado históricamente, siendo considerado por muchos autores en la actualidad como un fenómeno principalmente latinoamericano en la constitución del régimen político.
Podemos ubicar al populismo en la categor√≠a de “reg√≠menes h√≠bridos”1 pero que tiene sus propias caracter√≠sticas, como lo son:

  1. Relaci√≥n directa entre l√≠der y pueblo a trav√©s de una estructura vertical de poder. Como hemos visto, Ibarra define el populismo como un estilo de hacer pol√≠tica sustentado en la movilizaci√≥n de masas y un liderazgo carism√°tico. No existe mediaci√≥n de instituciones entre el l√≠der y el pueblo y dif√≠cilmente puede existir el populismo sin la presencia de un l√≠der carism√°tico quien se presenta como persona con facultades extraordinarias apelando al pueblo. Seg√ļn Gino Germani, “el populismo se basa en la seducci√≥n demag√≥gica del l√≠der carism√°tico” (1978:44), cuyo principal riesgo es el autoritarismo.
  2. Ausencia de una ideología. El populismo representa más bien una alianza multiclasista integrada por la clase media y los sectores más pobres de la sociedad.
  3. La llegada outsiders al poder con un discurso anti-elitista. Los líderes populistas son personas que en general por su trayectoria se distinguen del establishment político tradicional.
  4. Un alto grado de apoyo popular e inclusión de los marginados. Los populistas apelan al discurso democrático y su éxito o fracaso depende, en gran parte; de la mayoría de la población. Al no contar con el apoyo popular, perderían legitimidad.
  5. Debilitamiento de las instituciones democr√°ticas. Los populistas gobiernan al margen del poder legislativo y el poder judicial y tienden a concentrar el poder en el ejecutivo. Al mismo tiempo, muchas veces rechazan los partidos tradicionales y sustituyen las estructuras democr√°ticas mediante un discurso que promete soluciones r√°pidas basadas en lealtades personales.

 

El populismo, entonces, refleja una cultura política que confía más en el liderazgo personal que en las instituciones democráticas del Estado, las cuales no son percibidas como instancias neutrales que garantizan derechos, sino como parte de la lucha por el poder político. Como veremos a lo largo de nuestro trabajo, podemos inferir que hasta cierto punto, el populismo latinoamericano revela el fracaso de la democracia representativa presente en  América Latina.
Los l√≠deres populistas pretenden trasladar la democracia de las instituciones a las calles √≥ a los espacios medi√°ticos directos. De esta manera, resulta dif√≠cil establecer una demarcaci√≥n expl√≠cita entre democracia populista ¬†√≥ un autoritarismo cuasi-democr√°tico ya que, al dirigirse a los sectores m√°s pobres de la sociedad y al incorporar elementos de democracia participativa, el populismo resulta por un lado, inclusivo y participativo; pero, por el otro, polariza la sociedad al hacer referencia a “nosotros” (los amigos) y “los otros” (los enemigos). As√≠ tambi√©n el discurso populista suele ser confrontativo y acent√ļa los antagonismos entre ricos y pobres, blancos y no blancos, nacionales y “vendepatrias”. La corrupci√≥n y el clientelismo son atribuibles a pr√°cticamente todos los populismos en el poder. Adem√°s, los populistas manipulan al pueblo, desarticulan las instancias de control democr√°tico, de-institucionalizan, concentran el poder y no ofrecen derechos sino favores, debilitando las instituciones democr√°ticas y su funci√≥n medi√°tica.

3. El nacional-populismo en la región.

El populismo surge en Am√©rica Latina en el contexto de la transici√≥n de sociedades rurales a sociedades industriales caracterizado por el modelo de sustituci√≥n de importaciones que predomin√≥ hasta los a√Īos¬† 80’ del siglo pasado. Por tanto, el proyecto pol√≠tico de este tipo de populismo ser√° b√°sicamente estatista, siendo conocido como el nacional populismo hist√≥rico de los a√Īos 40’ √≥ 50’.
Como hemos visto en el primer apartado, el populismo histórico fue la respuesta tardía a una crisis del Estado liberal oligárquico dominado por los terratenientes. Esta transición produjo nuevos actores políticos, cuyas  demandas sociales canalizó el populismo de forma vertical y contribuyó a crear Estados-nación a través de la inclusión de las capas urbanas menos favorecidas de la población.
Casos ejemplares de dicho fenómeno serán Juan Domingo Perón en Argentina, Getulio Vargas en Brasil, José María Velasco Ibarra en Ecuador ó Lázaro Cárdenas en México. Todos estos líderes carismáticos promovieron el voto universal, la inclusión de los obreros y crearon sistemas de protección social.
Las primeras experiencias de populismo en Latinoam√©rica ser√°n interrumpidas por los reg√≠menes militares que sacudieron a dichos pa√≠ses en la d√©cada en la d√©cada del 70’, renaciendo en los 90’ bajo la forma de neopopulismo.

4. El Neopopulismo en la región.

Hemos llegado al punto de interés para el análisis de nuestro presente trabajo. Sin  embargo, para abordar el nuevo populismo no podíamos dejar de caracterizar el fenómeno que lo antecede. Al mismo tiempo, cabe destacar que en el siglo XXI el fenómeno populista no ha desaparecido sino que se presenta de otra manera con sus características particulares (conocido como populismo de izquierda ó neopopulismo militar ó si se quiere, militarismo popular) pero detenernos en el análisis del mismo excedería el objetivo de este trabajo.
El populismo sobrevivi√≥ a la fuerte represi√≥n de las dictaduras militares que sacudieron a los pa√≠ses latinoamericanos en los a√Īos setenta. Sin abandonar muchas de las caracter√≠sticas descriptas, el neopopulismo presentar√° particularidades que nos ayudar√°n a distinguirlo de su versi√≥n original. En particular, los neopopulistas abandonaron el intervencionismo econ√≥mico del Estado para aplicar las pol√≠ticas econ√≥micas de corte neoliberal siguiendo la receta del denominado Consenso de Washington. Adem√°s, los neopopulistas “pusieron m√°s √©nfasis en su rechazo a los partidos pol√≠ticos tradicionales como as√≠ tambi√©n abandonaron ciertos sectores sociales cruciales para los antecedentes cl√°sicos como los sindicatos y los magnates de la industria” (Conniff, 2003: 31).
La variable socioecon√≥mica, entonces, nos permite distinguir el proyecto populista, el cual ser√° estatista en el caso del nacional-populismo y liberal para el caso del neopopulismo. As√≠, gran parte de los sectores que hab√≠an apoyado a los populistas cl√°sicos, repudiaron el neoliberalismo adoptado por los neopopulistas, principalmente los sindicatos, asociaciones empresariales y empleados p√ļblicos que sintieron rechazo por las pol√≠ticas de libre mercado y las privatizaciones.
Los nuevos líderes fueron populistas de derecha que abusaron del liderazgo personal, concentraron el poder y gobernaron al margen de las instituciones democráticas.
Ser√°n los principales representantes de este nuevo populismo Carlos Menem, en Argentina, y Abdal√° Bucaram, en Ecuador. Ambos aplicaron pol√≠ticas econ√≥micas basadas en las recetas del Fondo Monetario Internacional: combatir la inflaci√≥n, reducir el tama√Īo del Estado, privatizar empresas estatales y fomentar la apertura comercial. Los dos representaron los intereses de los grandes inversores, aunque promovieron tambi√©n el ascenso de un nuevo grupo de empresarios nacionales. Y tambi√©n dejaron un balance desastroso que requiri√≥ una profunda reconstrucci√≥n pol√≠tica, social y econ√≥mica en sus pa√≠ses.

En un contexto como el de los a√Īos 90' donde hubo en general un gran rechazo de la dirigencia pol√≠tica por parte de sectores de clase media e incluso sectores m√°s bajos de la sociedad, estos nuevos l√≠deres se presentan como outsiders al tiempo que el electorado ten√≠a puesto el inter√©s en l√≠deres opuestos al statu quo, como consecuencia a la realidad que se viv√≠a en sus pa√≠ses: falta de

eficacia política, inseguridad y crisis económica heredada de la década anterior. Es en este escenario donde los líderes neopopulistas aparecen como solución inmediata a los problemas socioeconómicos, prometiendo a las masas una vida mejor.

 

4.1. El caso argentino: Carlos Menem (1989- 1995 / 1995-1999)

La d√©cada de 1990 en Am√©rica Latina y el resurgir del populismo por esos a√Īos, se desarrolla en un contexto de transformaci√≥n estructural de las nuevas democracias, caracterizado por la crisis del modelo estatal-nacional, por un proceso creciente de fragmentaci√≥n y desestructuraci√≥n social, y una crisis de representaci√≥n y representatividad pol√≠tica.2
La Argentina de 1989, en particular; estaba atravesando un proceso de crisis econ√≥mica y una falta de gobernabilidad heredada del gobierno predecesor. Ra√ļl Alfons√≠n (1983-1989) fue el primer presidente de la Argentina post-gobierno autoritario que debi√≥ soportar una inflaci√≥n del 600% y reservas fiscales casi agotadas. Para hacer frente a ello, Alfons√≠n implement√≥ una serie de medidas heterodoxas que no lograron controlar la inflaci√≥n, sino que continu√≥ aumentando hasta llegar a un proceso hiperinflacionario, el cual dio lugar a la aplicaci√≥n del conocido Plan Austral3 , sin lograr mayores resultados. Esta situaci√≥n, se agudiz√≥ a causa del fen√≥meno especulativo y la suspensi√≥n de todo tipo de pr√©stamo por parte de los organismos financieros internacionales.4
En este contexto, aparece la figura particular de Carlos Menem en la Argentina, como l√≠der populista alejado del establishment, hijo de padres de ascendencia siria. “El turco”, como lo hab√≠an apodado, estudi√≥ abogac√≠a en la Universidad Nacional de C√≥rdoba, tomando conocimiento p√ļblico cuando defendi√≥ profesionalmente presos pol√≠ticos durante el gobierno militar de la Revoluci√≥n Libertadora.
En 1956, fue detenido durante el gobierno del general Pedro Eugenio Aramburu; y al a√Īo siguiente fund√≥ la Juventud Peronista de su provincia, mientras se desempe√Īaba como asesor legal de la Confederaci√≥n General del Trabajo y de otros sindicatos de La Rioja.
En 1973, con la vuelta de la democracia, fue electo gobernador de su provincia. En marzo de 1976, tras el derrocamiento de la presidenta María Estela Martínez de Perón, fue detenido por la Junta Militar que gobernó el país durante el Proceso de Reorganización Nacional hasta 1981. En octubre de 1983, con el fin del régimen militar y el regreso de la democracia a la Argentina, Menem fue electo nuevamente como gobernador de La Rioja.
En 1988 en las elecciones internas del Partido Justicialista, derrotó a Antonio Cafiero (Renovación) y fue proclamado candidato a la Presidencia de la Nación por el Frente Justicialista Popular.

4.1.1. Síganme, no los voy a defraudar

En las elecciones del 14 de mayo de 1989 Carlos Menem, con un mensaje claramente populista: “s√≠ganme, no los voy a defraudar” gener√≥ mayor atracci√≥n a los argentinos que el candidato de la Uni√≥n C√≠vica Radical, Eduardo Angeloz quien, con un discurso que apuntaba a la liberalizaci√≥n econ√≥mica, obtuvo el 32,45% en contraste con el 47% de los votos que llevaron a Carlos Menem a su triunfo electoral.
El l√≠der carism√°tico, asumi√≥ la presidencia de Argentina el 8 de julio de 1989, tras el retiro anticipado de Ra√ļl Alfons√≠n. Fue por entonces la primera sucesi√≥n presidencial entre dos presidentes constitucionales desde 1928, y la primera desde 1916 entre presidentes de diferentes partidos pol√≠ticos. En ese momento “se superpone el agotamiento y colapso del modelo estatal vigente durante los pasados cuarenta a√Īos. El ascenso de Menem al poder es construido simb√≥licamente con la llegada del caudillo restaurador-revolucionario” (Bosoer ‚Äď Leiras, 2001:64); √©ste liderar√≠a el descontento social en un marco caracterizado, como mencionamos, por la hiperinflaci√≥n, inestabilidad pol√≠tico-social, crisis fiscal y endeudamiento. La existencia de una realidad econ√≥mica que se visualizaba como inmanejable en la Argentina, previa a las elecciones de 1989, permitieron, en cierta medida, a Carlos Menem, construir un discurso econ√≥mico populista que se plasm√≥ en frases como “revoluci√≥n productiva y salariazo” en alusi√≥n a mantener un Estado fuerte en la econom√≠a.
Sin embargo, debemos ser cuidadosos y no caer en la correlaci√≥n espuria de atribuir el triunfo electoral del Primer Mandatario a la hiperinflaci√≥n de 1989, m√°s bien; deber√≠amos tener en cuenta, como hemos visto, el resurgimiento del populismo por estos a√Īos, y a partir de all√≠ visualizar su capacidad de liderazgo y su adaptabilidad a las circunstancias de aquel momento, m√°s all√° de la fuerte recisi√≥n econ√≥mica que dejo al finalizar su mandato en la Argentina.
Carlos Menem se autoproclam√≥ como disc√≠pulo de Per√≥n y fue reinterpretado por la ciudadan√≠a (sacudida por el desempleo, la falta de bienes b√°sicos y los altos precios) como “el regreso a aquel papel hist√≥rico asignado al peronismo como ‘movimiento nacional’, frente a la incapacidad de la ‘democracia de partidos’ para resolver la crisis estatal” (Ib√≠d. p.45). De √©ste modo, la ingobernabilidad pol√≠tica y econ√≥mica generar√≠a un terreno propicio para el surgimiento de Menem como un¬† l√≠der diferente de la clase pol√≠tica tradicional. M√°s all√° de presentarse a candidato por el Frente Justicialista en el cual ocupaba un lugar indiscutido, √©l mismo destac√≥ su pertenencia a la clase media y portavoz de una provincia chica en la pol√≠tica argentina como La Rioja, contraponi√©ndose a la clase dirigente tradicional en la Argentina, proveniente del gran Buenos Aires.
Por otra parte, durante su campa√Īa, Menem hizo varias visitas al interior del pa√≠s con un discurso religioso emotivo e invocando a Dios y a la Virgen, consiguiendo persuadir a muchos sectores populares de aquellos barrios, construyendo su liderazgo e identific√°ndose con la causa del “pueblo”: “Ante la mirada de Dios y ante el testimonio de la historia yo quiero proclamar: Argentina, lev√°ntate y anda” [Discurso de Carlos Menem, 7/1989 en Sagrera, 2007:13)].
Adem√°s de aparecer como un l√≠der mesi√°nico capaz de superar la crisis hiperinflacionaria y sacar al pa√≠s del caos, Menem demostr√≥ autoridad y manejo en la pol√≠tica. En este sentido, y como veremos m√°s adelante, podemos inferir que Menem desarroll√≥ de modo m√°s profundo su capacidad de liderazgo, a diferencia de Abdal√° Bucaram, en tanto consider√≥ necesario no solo investirse con el traje del pueblo, sino tambi√©n presentarse imperativamente √©l mismo como un outsider de la pol√≠tica, “como caudillo que descend√≠a de una provincia muy pobre” ( Nun, 1998: 63) y diferenci√°ndose del ciudadano com√ļn, lo que permitir√≠a, en √ļltima instancia y mediante sus mensajes ret√≥ricos, ganar el apoyo de diversos estratos sociales.

 

4.1.2. “Cirug√≠a mayor sin anestesia”: Neopopulismo neoliberal

“Esta econom√≠a de emergencia va a vivir una primera instancia de ajuste. De ajuste duro. De ajuste costoso. De ajuste severo. Pero la econom√≠a argentina est√° con la soga al cuello, y ya no queda lugar para los titubeos”.¬† ¬†(Nun, 1998:17)

El neopopulismo se expres√≥ “como principal sustento en la implementaci√≥n de pol√≠ticas de ajuste estructural en las democracias latinoamericanas jaqueadas por la crisis terminal de los modelos estatistas de desarrollo” (Bosoer- Leiras, 2001: 64). En este punto, a pocos meses de su llegada al gobierno en 1989, Menem, ofreci√≥ el Ministerio de Econom√≠a al grupo econ√≥mico Bunge & Born, quien provey√≥ los dos primeros ministros. Adem√°s, sus intentos de lograr estabilidad econ√≥mica culminar√≠an en con la Ley de Convertibilidad, implementada por el Ministro de Econom√≠a Domingo Cavallo en 1991, la cual ¬†establec√≠a la paridad del peso con el d√≥lar norteamericano y prohib√≠a la emisi√≥n monetaria sin el respaldo de divisas en las reservas del Banco Central.
Si bien dicha paridad cambiaria logró combatir la inflación,  más tarde, llevaría a una gran recesión, aumento de la desigualdad y desocupación, como consecuencia del aumento del consumo masivo de productos importados, que trae aparejado el  deterioro de la industria nacional, provocando que muchas empresas se vieran obligadas a cerrar. Medidas como estas, marcaron el comienzo del giro liberal del nuevo gobierno.
As√≠ tambi√©n, al inicio de su mandato, Carlos Menem dio a¬† conocer las Leyes de Emergencia Econ√≥mica y de Emergencia Administrativa aprobadas r√°pidamente por el Congreso que le permitieron intervenir en el proceso econ√≥mico, controlar el gasto p√ļblico, contener la inflaci√≥n y llevar adelante el proceso de privatizaciones de empresas estatales. Este √ļltimo, signific√≥ la apropiaci√≥n por parte del mercado de tareas realizadas por el Estado. En Argentina, las empresas transferidas al sector privado estuvieron relacionadas con la aeronavegaci√≥n, el tel√©fono, canales de televisi√≥n, la electricidad, el agua, el correo y el petr√≥leo. Con ello, se lograr√≠a mayor eficiencia en la prestaci√≥n de los servicios y su universalizaci√≥n, y una rebaja en las tarifas. De todas maneras, esta situaci√≥n culminar√≠a altos niveles de desempleo en tanto las empresas privadas redujeron el personal y los salarios en el mercado laboral.
La aplicaci√≥n de pol√≠ticas econ√≥micas de corte neoliberal siguiendo la receta del denominado Consenso de Washington y su respaldo por los organismos financieros internacionales (el FMI y el Banco mundial), estar√≠a facilitada por la retorica neopopulista de Menem, en la medida en que encarnaba la protecci√≥n y el bien com√ļn, atacando los intereses particulares de los grupos organizados. De acuerdo a ello, Menem redefini√≥ el papel del Estado reduci√©ndolo a su m√≠nima expresi√≥n, y llev√≥ adelante un modelo de acumulaci√≥n basado en el libre mercado.5
Todas estas medidas, dejaron inmediatamente en claro que el gobierno de Menem transitaba por senderos econ√≥micos muy diferentes de aquellos con que se asociaba com√ļnmente al peronismo cl√°sico.
Además, otras dos situaciones contribuirían a la implementación de las reformas de mercado. Por un lado, el apoyo que el líder carismático obtuvo desde los grupos desorganizados, gracias al cual; vería aumentada su capacidad para desarticular a la elite económica tras las inmejorables condiciones para la inversión extranjera que trajo la liberalización. Y, por el otro, el esfuerzo de Menem por extender su personalidad y capacidad de acción, que tras la liberalización del mercado de capitales y trabajo, llevaría al debilitamiento de los partidos políticos, movimientos sociales y estructuras burocráticas.
El “turco” se las arregl√≥ para llevar adelante las reformas econ√≥micas a trav√©s de recursos clientelares y prebendas, gan√°ndose el apoyo de los agentes econ√≥micos m√°s importantes, como as√≠ tambi√©n de los sectores populares afines al peronismo. Es la doctrina hist√≥rica del Peronismo y su “reconversi√≥n menemista” (Ib√≠dem.) en una realidad diferente a la de la Argentina de 1945, lo que le servir√° como herramienta para llevar a cabo las reformas neoliberales.
Por otra parte, el neoliberalismo en ese pa√≠s ayud√≥ en cierta medida a fortalecer el discurso populista y su aplicaci√≥n practica en tiempos electorales. Si bien con las reformas se disminuy√≥ el tama√Īo del Estado, las mismas tendieron al control de la inflaci√≥n y mejorar el sistema de recolecci√≥n de impuestos. Con estos recursos, Menen obtendr√≠a un mayor margen de maniobra para implementar planes sociales visibles y con un gran impacto medi√°tico, manteniendo de este modo, el apoyo de los sectores populares.

4.1.3. La estrategia transgresora: cambios y lealtad peronista.
 
“(‚Ķ) El hecho de tener por preceptor a un ser que es medio bestia y medio hombre no quiere decir sino que el pr√≠ncipe necesita saber usar una y otras naturalezas; y que la una sin la otra no puede perdurar (‚Ķ) porque el le√≥n no sabe defenderse de las trampas ni la zorra de los lobos. Es, pues, necesario ser zorra para conocer las trampas y le√≥n para atemorizar a los lobos”.¬†
(Maquiavelo, 1990: 36).

Durante su campa√Īa electoral para llegar al poder, Carlos Menem apel√≥ a las identificaciones del peronismo tradicional afirmando que “solo el peronismo puede gobernar” y haciendo referencia al sentido obrero del movimiento con las consignas del “sala¬≠riazo” y la “revoluci√≥n productiva”.
Sin embargo, y como vimos en los apartados anteriores, una vez en el poder, a diferencia de Per√≥n, opt√≥ por una pol√≠tica econ√≥mica neoliberal. Su gobierno, se caracterizar√≠a por medidas muy distintas a las que sus seguidores habr√≠an imagi¬≠nado: privatizaciones, apertura internacional, liberalizaci√≥n financiera, desintegraci√≥n de la industria nacional. De este modo, “la gesti√≥n menemista constituye una revoluci√≥n, aunque de signo y direcci√≥n muy distintos a los esperados por el movimiento pol√≠tico que lo llev√≥ al poder” (Acu√Īa, 1994: 71).
La escisi√≥n con el sello pol√≠tico econ√≥mico que la sociedad civil ten√≠a de los gobiernos de Per√≥n era evidente; pese a ello, Menem contin√ļo apelando a la identidad peronista para reivindicar su gesti√≥n. Es as√≠ que el caudillo carism√°tico logr√≥ vincular el emblema del peronismo tradicional con un proyecto pol√≠tico-econ√≥mico claramente diferente.
En cuanto a los sindicatos y en su intento de demostrar su capacidad imperativa, Menem se neg√≥ a aceptar reivindicaciones corporativas y si bien no los descart√≥ del todo, s√≠ pudo fraccionarlos con audacia y limitar su participaci√≥n a trav√©s de pactos con los dirigentes de ciertos gremios que se opon√≠an a las reformas. Entre estos √ļltimos, encontramos la facci√≥n encabezada por Lorenzo Miguel quienes segu√≠an siendo leales a la estrategia de Vandor en mantenerse alejados del gobierno para, en todo caso; poder golpear √≥ negociar. Por otra parte, “los colaboracionistas”, unidos a Menem desde 1988, era el sector m√°s dispuesto a entablar negociaciones con el gobierno a trav√©s del intercambio de recursos en el marco de relaci√≥n de patronazgo.6
Por lo tanto, al dejar de lado la definici√≥n del peronismo como partido pol√≠tico per se y definirlo como “movimiento renovador”, como estructura pol√≠tica poco consolida, Menem lograr√≠a que la pol√≠tica sindical mutara en pol√≠tica clientelar, lo que a la vez le permitir√≠a adaptarse a sus condiciones hist√≥ricas y terminar con la tradici√≥n liberal, hist√≥ricamente opuesta al movimiento.
Ahora bien, ¬ŅQui√©nes ser√≠an los enemigos de Carlos Menem? ¬ŅLa opini√≥n p√ļblica, los sindicalistas, el sector empresarial, los agentes econ√≥micos internacionales? A diferencia de los l√≠deres populistas que polarizan la sociedad, refiri√©ndose a “nosotros” y “los otros”, Menem no mostr√≥ una clara definici√≥n de sus enemigos, no utiliz√≥ el discurso confrontativo “el pueblo versus la oligarqu√≠a” como lo har√≠a Abdal√° Bucaram, sino que, por el contrario, sus enemigos ser√≠an m√°s difusos delineando una frontera borrosa que dificultar√≠a su identificaci√≥n.
El caudillo carismático también se negó a negociar de forma corporativa con el sector empresarial. Aunque el origen y surgimiento de Carlos Menem lo encontramos dentro del peronismo, esta estrategia populista con el empresariado, deviene de su intención de fortalecer su imagen de outsider. Así, las negociaciones con este sector, tuvieron lugar fuera del espacio político y separadamente llevó a que el Estado privilegiara y priorizara su respuesta a determinadas demandas, y dejara de lado otras. Esta situación, más que menguar la capacidad del Estado, contribuyó a concentrar la gobernabilidad en manos del Poder Ejecutivo.
La expresi√≥n m√°s exacerbada de la concentraci√≥n del poder en manos del Ejecutivo, fue el acuerdo entre Ra√ļl Alfons√≠n y Carlos Menem en 1993 que se materializo en la firma del “Pacto de Olivos”, dando lugar a la reforma constitucional de 1994. √Čsta, redujo el per√≠odo del mandato presidencial con posibilidad de reelecci√≥n, introdujo la segunda vuelta en el periodo electoral y la elecci√≥n directa por el pueblo. Por otro lado, la nueva Constituci√≥n ampliar√≠a los poderes legislativos del presidente otorg√°ndole al PEN la capacidad de dictar Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) as√≠ poder de veto total o parcial sobre las leyes aprobadas por el PL, entre otras atribuciones.
La reforma constitucional no solo permitirá a Carlos Menem su reelección presidencial en 1995, sino también continuar con las reformas iniciadas en su primer mandato. Mientras tanto, en aquellas reformas más difíciles de concertar con la oposición en el Congreso, Menem usó los DNU que lo apartarían del campo político de negociación con opositores, al tiempo que generaría una vinculación más fuerte con los ciudadanos. En otras palabras, la utilización de los decretos le permitirá a aquel líder carismático, gobernar de forma directa, sin intermediarios; característica fundamental del populismo.
Sin embargo, y continuando con la referencia de la oposición en el Congreso, es importante destacar que  Menem contaba con mayoría propia en el Senado lo que contribuyó, sin demasiados inconvenientes que la  ley de Emergencia Económica fuera aprobada por el Congreso de manera rápida. Además, como hemos sostenido previamente, el uso los DNU permitió a Menem aislar a la oposición de los miembros parlamentarios, en tanto pudo evitar los debates y negociaciones con el poder Legislativo.
Así, todas estas medidas llevadas a cabo, sumadas a la importancia que ha tenido en el juego político la reforma constitucional de 1994, han sido factores que proporcionaron a Carlos Menem (además de su reelección) la posibilidad de llevar adelante la reforma del modelo estatal al tiempo que concentraba y reforzaba su poder y personalismo.
En una √©poca en la cual se trataba de crear un nuevo orden, Menem tuvo la capacidad de adaptar la tradici√≥n peronista a dichos cambios. Esta estrategia, estar√≠a legitimada por la necesidad de salir de la crisis y la aparici√≥n de Menem “como int√©rprete de un pa√≠s verdadero” (Bosoer ‚Äď Leiras, 2001: 44), como figura providencial que vendr√≠a a salvar al pueblo y formar, de esta manera, un nuevo Estado.
Entonces, la paradoja reside, en que es la reformulación de los fundamentos del peronismo histórico la que le da la herramienta para mantener ciertos elementos del mismo y romper definitivamente con otros. Su identificación con el peronismo le daría la posibilidad de profundizar sus medidas al tiempo que desestructuraba la base social de aquella tradición que Perón había fundado.
En su campa√Īa electoral, Menen gan√≥ el apoyo de los trabajadores con sus promesas de aumentos de salarios y justicia social. Sin embargo, esta justicia social ya no referir√≠a a una rei¬≠vindicaci√≥n precisamente obrera,¬† sino, m√°s bien,¬† a un problema¬† que afecta a la sociedad entera. El “discurso de legitimaci√≥n” ya no se construye en la oposici√≥n a la oligarqu√≠a y a la explotaci√≥n (componente cl√°sico del discurso populista), sino que incluye la interpelaci√≥n al pueblo argentino en su totalidad: “El gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, no puede depender del mandato de un hombre, del capricho de un partido, de la imposici√≥n de un sector. El gobierno de unidad nacional es propiedad de todos los argentinos. Nadie puede sentirse indiferente. Nadie puede sentirse no convocado” ¬†[Discurso de Carlos Menem 7/1989 en: Sagrera, 2007:14)].
De este modo, la representaci√≥n va m√°s all√° de la alusi√≥n a los sectores corporativistas e incluyendo a la sociedad en su conjunto, el l√≠der populista logra crear “una nueva voluntad colectiva” (Bosoer ‚Äď Leiras, 2001: 44)

4.1.4. Liderazgo consolidado: la reelección

Con el apoyo de mayor√≠a del Partido Justicialista en la c√°mara de senadores, y con la reforma constitucional del a√Īo 1994, Carlos Menem se present√≥ en las¬† elecciones presidenciales el 14 de Mayo de 1995 y fue reelegido con un 47, 8% de los votos. Este segundo mandato en su gobierno, el cual le dar√≠a continuidad a las pol√≠ticas econ√≥micas ya desarrolladas en el primer per√≠odo, as√≠ como a la reforma de Estado, pone de manifiesto la atracci√≥n que la figura del l√≠der pragm√°tico hab√≠a generado en la ciudadan√≠a argentina. La poblaci√≥n, que hab√≠a experimentado la hiperinflaci√≥n durante los gobiernos anteriores, era cociente de los da√Īos que un proceso inflacionario podr√≠a producirle en su vida diaria. “La primera y fundamental batalla que deber√° ganar esa econom√≠a de emergencia es la batalla contra la hiperinflaci√≥n. El principal enemigo contra la justicia social es la hiperinflaci√≥n, que devora salarios y bienestar en millones de hogares argentinos” [Discurso de Carlos Menem, 7/1989 en: Sagrera, 2007)].
La ret√≥rica de Menem y su lema “yo √≥ el caos”, como figura providencial que revertir√≠a el caos social-econ√≥mico, ser√° un hecho crucial para su reelecci√≥n ante una sociedad que tem√≠a la posibilidad de una revoluci√≥n. En este sentido, los resultados de la implementaci√≥n de las pol√≠ticas neoliberales fueron visibles en la construcci√≥n de escuelas, caminos y hospitales, la posibilidad de viajar al exterior, entre otros, etc. pero, y sobretodo; en el control de la inflaci√≥n y la convertibilidad que aseguraba a la poblaci√≥n un contexto de estabilidad.
Sin embargo, en la generación de empleo y en el combate contra la pobreza, el plan de convertibilidad provocaría un efecto distorsionador sobre la economía. La apertura económica y su las importaciones de bienes de consumo, llevarían a la población al endeudamiento tras el consumo desmedido.
Así, la realidad fue cambiando para Carlos Menem en tanto gran parte de la ciudadanía comenzó a sufrir el desempleo, la pobreza y falta de seguros sociales que culminó en una recesión económica. Esta situación, sumada a las denuncias de corrupción que recibiría el Primer Mandatario, hizo que su popularidad decayera. Finalmente, en un enfrentamiento con la oposición y con Eduardo Duhalde, quien en ese entonces desarrollaba sus funciones como Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, el líder carismático presentó la renuncia para su tercera candidatura.

4.1.5. El rol de los medios de comunicación y el Show menemista.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El neopopulismo menemista introdujo una forma m√°s novedosa de movilizaci√≥n pol√≠tica: las im√°genes. De acuerdo al nuevo orden mundial, las redes de comunicaci√≥n como organizadoras de la globalizaci√≥n, ocuparon (y ocupan en la actualidad) un lugar estrat√©gico en tanto ha ocurrido un ¬†desplazamiento en el espacio p√ļblico y de la batalla cultural, desde el √°gora de hacia los medios de comunicaci√≥n. De aqu√≠, que el lugar de encuentro entre el l√≠der y las masas ya no ser√° la plaza p√ļblica, sino que el caudillo pragm√°tico aparece en¬† televisi√≥n propagando su imagen con una amplia cobertura medi√°tica. Esta ultima, estuvo garantizada sobre todo por la pertenencia de Carlos Menem al Partido Justicialista, el cual, contaba con una gran cantidad de adheridos en la poblaci√≥n.
Por otra parte, el personalismo y el perfil carism√°tico de Menem fue llevado al extremo mediante la escenificaci√≥n que lo situaba en el centro de la pol√≠tica, al tiempo que aumentaba su poder y personalidad a la hora de aplicar las reformas. Tal es as√≠, que este l√≠der y si se quiere, a la inversa; iba √©l mismo en busca de sus seguidores recorriendo las provincias y zonas rurales del¬† pa√≠s a trav√©s de su “menem√≥vil”.
Menem no solo utiliz√≥ el canal de televisi√≥n p√ļblica sino tambi√©n estaciones de radio, diarios y canales de cable de la Capital Federal para mostrar los resultados de sus pol√≠ticas a la poblaci√≥n. Una vez en el gobierno, los medios de comunicaci√≥n y, sobretodo, la televisi√≥n ser√≠an un medio eficaz¬† para la difusi√≥n de las ideas del caudillo en el imaginario colectivo, y para llegar al sentido com√ļn de los ciudadanos, aumentando a√ļn m√°s su popularidad.¬†¬†

Los medios de comunicaci√≥n, entonces, “resultan ser empresas que proveen al pol√≠tico la escena ideal para buscar representar sus ideas frente a la poblaci√≥n, permitiendo manipular ciertos s√≠mbolos con una capacidad de amplificaci√≥n enorme, encontrando al individuo en una posici√≥n de intimidad, sin necesidad de que √©ste tenga que

formar parte de una masa presencial como tiempos pasados, es decir, los de la movilizaci√≥n callejera” (Huerta, Otero y Figueroa, 2009:141). Siguiendo esta idea, la nueva “movilizaci√≥n de las im√°genes” como intermediario entre las masas y el l√≠der, refiere a la desarticulaci√≥n de intereses explicada en el apartado 3 (El nacional-populismo en la regi√≥n), en tanto Menem, logr√≥ limitar el rol de los sindicatos de tradici√≥n peronista en la toma de decisiones. As√≠, en lugar de activar a sus partidarios, fue √©l mismo quien se moviliz√≥ “en busca de sus adherentes, mediante las caravanas y la televisi√≥n”, lo que le permiti√≥, en √ļltima instancia, reducir al m√≠nimo la presencia de las organizaciones partidarias.
¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Por otra parte, Menem se ha distinguido por sus peque√Īas excentricidades y una vida p√ļblica llena de peculiaridades. Era com√ļn ver im√°genes del presidente al volante de un Ferrari, que recib√≠a en su residencia a los Rolling Stones o que jugaba al f√ļtbol con su amigo, Diego Maradona. As√≠, el l√≠der populista se las arreglaba para aparecer como verdadero showman y formar parte de la far√°ndula argentina. Adem√°s de aparecer varias veces en los programas junto a Marcelo Tinelli, tambi√©n incursion√≥ en el automovilismo deportivo, compitiendo asiduamente en Rally en los a√Īos '80, con un Peugeot 504 primero y luego con un Renault 18, el que m√°s tarde le cedi√≥ a su amigo Juan Mar√≠a Traverso.
¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬†Con su aparici√≥n en la escena de la vida p√ļblica y en el mundo de la far√°ndula, Menem termin√≥ por inundar todos aquellos espacios donde fue posible aumentar su popularidad y repartir su imagen hasta llegar a conquistar a la clase media argentina con sus performances: juega al futbol, al b√°squet y se casa con una ex Miss Universo.
Como vemos, el discurso populista como pr√°ctica, atraviesa el espect√°culo de la pol√≠tica: la campa√Īa electoral, la demagogia de la oferta, y genera una sensaci√≥n de poder social en los ciudadanos a trav√©s de la imagen de comunidad, la cual; muchas veces se asienta sobre ideas antag√≥nicas como la lucha entre el “pueblo” y la “oligarqu√≠a”, entre “nosotros” y los “otros”. √Čste ser√° el caso de Abdala Bucaram que trataremos a continuaci√≥n. En el caso de Carlos Menem, como hemos visto en el apartado 3,¬† la frontera para identificar a sus “enemigos” m√°s difusa.
Por otra parte,¬† la aparici√≥n de l√≠der mesi√°nico tanto de Menem como de Bucaram llega incluso a referirse a im√°genes religiosas, lo que demuestra, en √ļltima instancia; el car√°cter individualizado del liderazgo populista de ambos mandatarios.

4.2. El caso ecuatoriano: Abdal√° Bucaram (1996)

Ecuador no s√≥lo fue el primer pa√≠s latinoamericano que restableci√≥ en 1978 el orden democr√°tico, sino tambi√©n uno de los primeros donde la democracia representativa entr√≥ en una seria crisis que perdura hasta la actualidad. En los √ļltimos diez a√Īos, el pa√≠s estuvo gobernado por ocho presidentes, puesto que ninguno de ellos pudo terminar su mandato. La destituci√≥n de tres primeros mandatarios por protestas populares comprueba que la “pol√≠tica de las calles” es un poderoso recurso de poder que vincula populismo y democracia. Por tanto, el populismo ecuatoriano es un fen√≥meno que surge tanto desde arriba (por l√≠deres carism√°ticos) como desde abajo (por movimientos populares).
Vistas as√≠ las cosas, el fen√≥meno populista, con sus nuevas l√≥gicas sociales, constituye un elemento sin el cual no podr√≠a analizarse la realidad de Ecuador. Carlos de la Torre asegura que "la apelaci√≥n a lo popular y el uso de formas de participaci√≥n lit√ļrgica no liberal democr√°ticas son parte constitutiva de la modernidad ecuatoriana. Adem√°s, no s√≥lo Abdal√° usa estos recursos populistas: aunque en forma menos radical, son utilizados por la mayor√≠a de quienes aspiran al poder pol√≠tico" (33: 1996).
Es as√≠ que a lo largo de este apartado, intentaremos responder al siguiente interrogante: ¬ŅC√≥mo es que definimos como populista la gesti√≥n de Abdal√° Bucaram? Ahora bien, antes de responder, es preciso elaborar un marco referencial y recuperar algunos rasgos del presidente ecuatoriano.

4.2.1. Abdal√° Bucaram

Abdal√° Bucaram, de origen liban√©s, naci√≥ en el seno de una familia¬† cuyos miembros tuvieron un papel importante en la vida pol√≠tica de Ecuador. En particular, su cu√Īado, Jaime Rold√≥s, fue presidente de la Rep√ļblica y a causa de su muerte, Abdal√° Bucaram formar√≠a el Partido Roldosista Ecuatoriano. Fue su t√≠o Assad Bucaram Elmhalin, quien como l√≠der pol√≠tico, llev√≥ al poder a Jaime Rold√≥s. Cofundador del partido Concentraci√≥n de Fuerzas Populares (CFP), Assad Bucaram tambi√©n fue alcalde de Guayaquil y Presidente de la C√°mara Nacional de Representantes. Adem√°s, su primo Averroes Bucaram fue presidente del Congreso Nacional, y su sobrina Martha Rold√≥s Bucaram fue electa asamble√≠sta constituyente en el 2008 y candidata a la Presidencia en 2009.
Abdalá Bucaram inició su carrea política en 1979 y en 1984 ganó las elecciones para la alcaldía de la de la ciudad de Guayaquil por el Partido Roldosista Ecuatoriano.
Abogado y licenciado en educaci√≥n f√≠sica, Abdal√° se destac√≥ como deportista ecuatoriano, conform√≥ el equipo ol√≠mpico de atletismo en las Olimpiadas de HYPERLINK "file:///E:/w/index.php?title=Olimpiadas_de_Munich&action=edit&redlink=1"M√ļnich de 1972, y durante su periodo presidencial, fue nombrado presidente del equipo de f√ļtbolBarcelona Sporting Club” de Guayaquil.
Tales hechos demuestran la personalidad particular de Abdal√° Bucaram, quien con una actuaci√≥n tragic√≥mica y moralista, durante su desempe√Īo como Alcalde de Guayaquil public√≥ "los diecis√©is mandamientos de Abdal√°", inici√≥ una presentaci√≥n de prostitutas y homosexuales que desfilaron alrededor del Palacio Municipal y m√°s tarde, se dedic√≥ coser las faldas de mujeres con el fin de que no pudieran mostrar sus piernas. Con referencias sexistas, con bailes y canciones, Abdal√° se present√≥ ante los ojos de los sectores marginados como un ejemplo de quien podr√≠a superar la pobreza. As√≠ y como veremos m√°s adelante, actitudes como estas le permitieron asumir la exclusi√≥n y carencias de los pobres como problem√°ticas propias.
El escenario del desarrollo de su carrera pol√≠tica no quedar√≠a exento de los hechos que nos llevan a pensar en Abdal√° Bucaram como un personaje especial. Tal es as√≠, que durante su desempe√Īo como alcalde de Guayaquil en 1984 fue condenado a cuatro d√≠as de prisi√≥n por una supuesta difamaci√≥n en contra del presidente de la rep√ļblica de entonces Le√≥n Febres Cordero.
Además, en Agosto de 1985 Bucaram se exilió en Panamá en tanto habría acusado a las Fuerzas Armadas ecuatorianas de malgastar el dinero. Sin dejar de participar en la política, retornó a Ecuador en noviembre de 1986. Durante su exilio su imagen política creció y la imagen de reivindicación de las clases populares impulsó el crecimiento del PRE, partido que llevó a su hermana Elsa Bucaram a ocupar la Alcaldía de Guayaquil.
Luego de las elecciones de 1988, Abdal√° Bucaram se present√≥ como candidato a Presidente de la Rep√ļblica donde fue vencido por Rodrigo Borja, en ese momento sufri√≥ un nuevo exilio en Panam√°. Se culpar√≠a a Bucaram de una presunta malversaci√≥n de fondos por la Contralor√≠a General de la Naci√≥n, siendo finalmente amnistiado por el Congreso Nacional, regres√≥ en noviembre de 1990.

4.2.2. La fuerza de los pobres, ¬°Un solo toque!

Como hemos visto, el populismo recobra fuerza como posibilidad en un mundo atravesado por el neoliberalismo de los a√Īos 90' y en Ecuador, este renacer, ser√° despu√©s del triunfo electoral de Abdal√° Bucaram Ortiz como su principal representante.
Por otra parte, también hemos visto que podemos aproximarnos al populismo desde diferentes perspectivas y privilegiar (o no) una de ellas. "Una cosa es llamar populista a un movimiento que trata de llegar al poder y otra darle ese nombre a un movimiento ya convertido en gobierno o, simplemente, a la manera de operar de un régimen político en una fase determinada" (J.Nun, 1994:35).
Así, con la intención de dar una aproximación al interrogante planteado en cuanto a cómo es que definimos en términos populistas la gestión de Abdalá Bucaram, es necesario que nos detengamos en el análisis de la práctica gubernamental del mismo.
Despu√©s de dos derrotas sucesivas en campa√Īas electorales (1988 y 1992), en 1996 Abdal√° Bucaram construy√≥ un sujeto social adecuado para su mensaje: "los pobres", con quienes se identific√≥, apelando a las tradiciones y a valores populares. Esta actitud sumada al miedo de la sociedad ecuatoriana a una reedici√≥n de un nuevo gobierno socialcristiano y con Rosal√≠a Arteaga como candidata a la vicepresidencia de la Rep√ļblica (ministra saliente del gobierno de Dur√°n Ball√©n)¬† ayudaron a Abdal√° Bucaram a obtener votos y llegar a segunda vuelta electoral en competencia con el socialcristiano Jaime Nebot. Bucaram result√≥ electo con 2'258.458 votos ganando en el 95% de la Republica del Ecuador.
Este caudillo carism√°tico, apel√≥ al pueblo como unidad homog√©nea en tanto su fuerza electoral ser√≠an los pobres. As√≠, demostrando su capacidad para derrotar a los adversarios, lanz√≥ su campa√Īa con el eslogan “la fuerza de los pobres”, “un solo toque” provocando una gran movilizaci√≥n popular. Podemos decir que Bucaram se las ingeni√≥ para vender su discurso a los sectores populares al utilizar la tradicional f√≥rmula ‘pueblo contra oligarqu√≠a’. Es as√≠ que De la Torre afirma que “las √©lites modernizantes y las clases altas crearon la imagen de Bucaram como la del 'repugnante otro': la encarnaci√≥n de todos los valores contrarios a la ‘civilizaci√≥n', a la ‘democracia' y a las `buenas costumbres’” (1996:41).
A pesar de las controversias y oposiciones, Abdal√° Bucaram obtuvo un apoyo masivo en su tercer intento por llegar a la Presidencia de Ecuador, desplegando durante su campa√Īa un gran abanico de pr√°cticas populistas, en palabras de Bucaram: “Yo creo ser el pueblo, yo creo ser el indio, el cholo, el negro. Yo los conozco, yo me compenetro con ellos” (www.tropicanafm.com). En relaci√≥n directa con el pueblo, este seductor demag√≥gico, apareci√≥ como un miembro m√°s de los sectores marginados afirmando sus costumbres.
El nuevo presidente ecuatoriano llegar√≠a al poder con un discurso anti-elite caracter√≠stico (como hemos visto) de los l√≠deres populistas que en general por su trayectoria se distinguen del establishment pol√≠tico tradicional. En este sentido, tanto Abdal√° Bucaram en Ecuador como Carlos Menem en Argentina gestaron su llegada al poder como outsiders teniendo en cuenta que los padres del primero eran de origen liban√©s; mientras que al segundo de origen sirio. Ninguno de ellos pertenece a la elite tradicional de sus pa√≠ses, tampoco siguieron carreras militares. Sin embargo, los populistas de su √©poca eran predominantemente de clase media, universitarios y elocuentes, hab√≠an viajado al exterior y pod√≠an hablar de ‘problemas globales’.
Adem√°s, ambos cultivaron una verdadera farandulizaci√≥n de la pol√≠tica. En medio de una √©poca marcada por la ruptura con la forma tradicional de expresi√≥n, donde la plaza p√ļblica como lugar de encuentro entre el l√≠der y las masas, es reemplazada por el √°gora de la asamblea televisiva: Menem aparece jugando al b√°squet, corriendo en auto y practicando boxeo; por su parte, Bucaram protagoniz√≥ un video con el d√ļo argentino “Los Pimpinela” y con Diego Maradona.
Desde esta movilizaci√≥n medi√°tica y manteniendo el estilo populista, Menem buscar√≠a a sus adherentes con caravanas mientras Bucaram se cortar√≠a el bigote durante una subasta donde recauda casi un mill√≥n de d√≥lares para los pobres. Inundando la escena pol√≠tica con su carisma, ambos l√≠deres populistas se dedicaron a realizar campa√Īas publicitarias de masas, dirigi√©ndose al pueblo sin intervenci√≥n de las organizaciones lo que a la larga llev√≥ a una desestructuraci√≥n de las bases sociales; as√≠ como tambi√©n a un deterioro de las instituciones democr√°ticas, como veremos m√°s adelante.
Finalmente, el 5 de febrero de 1997 una heterog√©nea coalici√≥n de sindicatos¬† de trabajadores¬†¬† p√ļblicos,¬†¬† grupos¬†¬† de¬†¬† inter√©s, el movimiento ind√≠gena, organizaciones de industriales, banqueros y comerciantes y partidos pol√≠ticos de oposici√≥n convocaron a un Paro C√≠vico Nacional; con demostraciones en las calles y en el marco de las protestas transmitidas¬†¬† directamente¬†¬† por¬†¬† televisi√≥n el Congreso destituy√≥ al presidente con un argumento legal de dudosa validez: “incapacidad mental”.

4.2.3 Un loco que ama

Para festejar su triunfo electoral Abdal√° Bucaram, realiz√≥ una gira con el grupo musical Los Iracundos. En Noviembre de 1996, en la √ļltima cumbre iberoamericana a la que asistir√≠a, regal√≥ a los presidentes de otros pa√≠ses un disco que conten√≠a 13 canciones cantadas por √©l mismo, grabado bajo el t√≠tulo "Un loco que ama". Ese a√Īo, el espect√°culo se instal√≥ en la presidencia de Ecuador. Al llegar al poder,¬† Abdal√° Bucaram, amenazar√≠a de muerte al entrenador Hern√°n Borillo Borges.
Con actuaciones alocadas, el nuevo presidente mantuvo su imagen retórica al tiempo que atacó a los jóvenes de pelo largo, y al rock, redujo los horarios de lugares de entretenimiento nocturno y prohibió la venta de alcohol los días domingo. Asistía al Congreso vestido de sport y hasta practicó footing fuera de la casa de gobierno con los periodistas detrás de él.
Además de mandatario farandulero, Abdalá Bucaram fue un populista a la vieja ultranza que nada tenía que ver con el contexto en que se vivía. En su oposición a la iglesia, propuso la pena de muerte para los violadores y planteó la castración; a tiempo que prohibía películas que atentaban contra la moral, como La Luna, de Bertolucci.
Sus actos exc√©ntricos como los insultos a periodistas y la aparici√≥n de su hijo menor Jacobo en los medios de comunicaci√≥n, festejando su primer mill√≥n de d√≥lares luego de haber estado cinco meses a cargo de las aduanas, llevar√≠an a Bucaram a su ca√≠da. Adem√°s, el l√≠der medi√°tico tuvo que disculparse ante la escandalosa fiesta que realiz√≥ en el Congreso Nacional su hermano, Santiago Bucaram, quien estaba desempe√Ī√°ndose como legislador del pa√≠s en ese momento: “Quiero expresar mis m√°s sentidas disculpas al pueblo ecuatoriano por una serie de errores que est√°n cometiendo mis funcionarios y aspiro que no vuelvan a ocurrir” (El Universo,Guayaquil, 9/1996 cita en J. Nun).
Durante su pr√°ctica gubernamental, Abdal√° entreg√≥ servicios de tel√©fono y agua, adem√°s de casas y alimentos a un precio menor, todos etiquetados con su nombre. Con esta pol√≠tica clientelar, el l√≠der carism√°tico coopt√≥ sus bases, al tiempo que acusaba a los dirigentes sindicales y a las organizaciones sociales que no aceptaran su pol√≠tica. En este escenario y continuando con las apariciones televisivas, se sancion√≥ la ley de electrificaci√≥n que permiti√≥ la venta de activos del ente estatal de electricidad. Esta ley, fue concertada por sus “enemigos” socialcristianos, con quienes Abdal√° habr√≠a acordado garantizar la¬† gobernabilidad de su r√©gimen y prometi√≥ apoyar financieramente al alcalde de Guayaquil, Febres-Cordero.
Es as√≠ que podemos dar cuenta de la atracci√≥n y los l√≠mites de Bucaram: “la ambig√ľedad entre fuertes planteamientos de resistencia popular anti-olig√°rquicos y la falta de proyectos clasistas para terminar con la oligarqu√≠a” (De la Torre, 1996: 23). De esta manera, Bucaram gener√≥ un espacio donde gobernaron representantes de los grupos m√°s poderosos del pa√≠s, al tiempo que se dirig√≠a a los pobres diciendo que lo hac√≠a en favor de ellos. En¬† sus suscitadas visitas a las provincias, entreg√≥ p√ļblicamente un mill√≥n de sucres a personas con recursos escasos; recursos que provendr√≠an en general de su sueldo o de sus amigos en el gabinete.
Por otra parte, siguiendo a Catherine Conaghan (1995: 221), el Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), presenta importantes caracter√≠sticas¬† de formaci√≥n populista: organizaci√≥n personalista y caudillista, discurso populista y debilidad ideol√≥gica.¬† Comenzando por el primero, si bien el PRE se cre√≥ desde la ciudad de Guayaquil para representar los intereses de nuevos empresarios¬† y de sectores sociales diversos, el origen y desarrollo del partido estuvo claramente supeditado al liderazgo de Abdal√° Bucaram. √Čl cre√≥ el PRE como un instrumento para conquistar el poder y ejercerlo, dada la exigencia establecida de afiliaci√≥n partidista para competir electoralmente.
En estas circunstancias le imprimi√≥ un liderazgo caudillista al partido, situ√°ndose como autoridad m√°xima e indiscutida de todas las decisiones del mismo. El¬† populismo es otro rasgo distintivo del PRE. As√≠, en sus estatutos se define como un “partido del pueblo y para el pueblo (...) que busca transformar las estructuras sociales y econ√≥micas del sistema bajo el marco democr√°tico, para que no existan clases sociales” (arts. 1 y 2).¬† Su meta fundamental es “triunfar en la gran empresa de la liberaci√≥n nacional¬† de las clases marginadas” (art. 4). Esta interpelaci√≥n al pueblo como sujeto hist√≥rico y la tensi√≥n con la ideolog√≠a del establishment caracterizan a su discurso como populista. La habilidad para¬† recurrir a m√ļltiples ideolog√≠as es otra se√Īa de identidad del PRE y de los partidos neopopulistas. De hecho, tanto los analistas como los dirigentes pol√≠ticos de otros¬† partidos ecuatorianos tienen dificultades para ubicar ideol√≥gicamente al PRE y subrayan su car√°cter pragm√°tico y su estilo de hacer pol√≠tica populista (como si se tratase de un “show”).
Desde su práctica cotidiana y desde su propio partido, Bucaram desarrolló una propuesta que llevó consigo la aspiración de los pobres. Con intervenciones mediáticas, al igual que Menem, pretendió interpretar los deseos e intereses de la nación, representar a los trabajadores, los jóvenes, así como mujeres y empresarios.
En lo que respecta al r√©gimen social habr√≠a reformas que Bucaram no pudo cumplir, tales como la educaci√≥n b√°sica en 10 a√Īos, una red nacional de 1.800 farmacias populares, un programa de salud para un mill√≥n ochocientos mil indios, 200 mil soluciones habitacionales y alimentaci√≥n y protecci√≥n a 800 mil menores de 18 a√Īos. Es as√≠ que lo en social, Bucaram no ofreci√≥ un perfil claro para el pueblo en general y opt√≥ por una propuesta clientelar que produjo un deterioro de la base social. Este caudillo, por ejemplo, no presto profundiz√≥ el tema ind√≠gena y tampoco ofreci√≥ una estructura a las organizaciones sindicales, muchas de las cuales hab√≠an prestado su apoyo para su campa√Īa electoral.
Su propuesta social se expres√≥ en una familia ampliada, integrada por los roldosistas y la elite libanesa. Pertenecer a esta “gran familia” cre√≥ cierta identidad basada en el intercambio de recursos econ√≥micos y simb√≥licos. Aquellos ocupar√≠an puestos importantes en toda la administraci√≥n, sean ministerios o consulados; donde muchos miembros del PRE o sus amigos dominar√≠an el gabinete presidencial, al estilo de un nepotismo. Esta opci√≥n en lo social, muestra una de las caracter√≠sticas del populismo,¬† en tanto el populismo representa una alianza inauditas integrada por la clase media y los sectores m√°s pobres de la sociedad encarnada esta vez,¬† en la figura clientelar y paternalista de Abdal√° Bucaram. Ejemplo de ello fue, como vimos, la entrega de los productos y servicios etiquetados con el nombre del l√≠der. Tarde o temprano, este clientelismo7 , llevar√≠a inevitablemente a una desestructuraci√≥n de la base social.
Al compás de su escandaloso estilo, Abdalá Bucaram se las arregló para desarticular a sus rivales y envolver nuevos aliados. Incluso, propuso construir un nuevo oleoducto a cargo de la administración extranjera de acuerdo a los representantes del Consenso de Washington donde la figura de Abdalá estaba siendo aceptada en función de su propuesta económica, como veremos a continuación.

4.2.4. El legado Neoliberal y la huella de Domingo Cavallo

Como sabemos, Abdal√° Bucaram Ortiz logr√≥ convertir sus manifestaciones en enmiendas religiosas e incluso, en encuentros deportivos. Tanto √©l como Carlos Sa√ļl Menem, conquistaron el escenario deportivo y la far√°ndula como medios novedosos de expresi√≥n pol√≠tica. A su vez, ambos llegaron al poder apelando al pueblo, sin una direcci√≥n espec√≠fica de gobierno.
Ahora bien, una diferencia que hemos de destacar es que al llegar Bucaram al poder, no exist√≠a en Ecuador la crisis pol√≠tica y el proceso hiperinflacionario que sacudi√≥ a la Argentina de Carlos Menem, al menos en la magnitud con la que se dio en ese pa√≠s. Pero podemos advertir que si bien Bucaram no propuso una clara l√≠nea de c√≥mo gobernar√≠a, lo que s√≠ dio a conocer (y esto, a diferencia de Carlos Menem) fue su intenci√≥n de implementar medidas neoliberales. Tal es as√≠ que a pocos d√≠as de asumir como Presidente de Ecuador, afirm√≥: "Yo les pregunto a todos esos genios (ecuatorianos) de la econom√≠a: ¬ŅLas medicinas que toman, las descubrieron adentro (del pa√≠s)? ¬ŅLas operaciones de coraz√≥n abierto las descubrimos adentro? No, fue afuera. Es necesario un capitalismo donde las empresas compitan entre s√≠, dejando de lado la concentraci√≥n de la riqueza y los monopolios” (El Comercio, Guayaquil, 13/8/1996 cita en De La Torre). De esta manera, con la apertura econ√≥mica, el objetivo ser√≠a beneficiar a peque√Īos y medianos productores.
El ferviente neoliberalismo de Bucaram se instaló a las pocas horas de su triunfo electoral y ello se vio plasmado en la conformación de su cuerpo económico, protagonizado por el gerente del Banco Central y otras figuras poderosas, en su mayoría empresarios fundamentales del proyecto económico vigente.
Es en este escenario y siguiendo su pol√≠tica carnavalera, donde Bucaram se dedic√≥ a continuar con la apertura comercial y la pol√≠tica econ√≥mica liberal. En aquella √©poca, un diario argentino public√≥ un art√≠culo con el titular: “El presidente Abdal√° Bucaram asegur√≥ que es necesario contar con asesores extranjeros (‚Ķ) para dise√Īar los planes econ√≥micos de su pa√≠s.” (Clar√≠n, Argentina, 19/8/1996). As√≠, el l√≠der ecuatoriano defendi√≥ la necesidad de contar con asesores extranjeros para dise√Īar la pol√≠tica econ√≥mica de su gobierno.
Sucesos como este, parecen ser propios de un pa√≠s como Ecuador, donde las clases dirigentes necesitan reivindicar sus decisiones con alg√ļn razonamiento tomado desde afuera, al preferir lo fabricado en cualquier otro pa√≠s que no sea el propio.
Por otra parte, en ese mismo art√≠culo; Bucaram afirm√≥: Tienen que irse acostumbrando a Cavallo y a algunos otros “Cavallos” que vengan por ac√°”. Es as√≠ que Domingo Cavallo, ex-ministro de Econom√≠a de Carlos Sa√ļl Menem, llev√≥ su idea a la Rep√ļblica de Ecuador y fue contratado por Abdal√° Bucaram como asesor personal. El plan de Cavallo de imponer la convertibilidad monetaria en Ecuador (tal como lo hab√≠a implementado en Argentina en 1991) consiste en fijar el precio de la moneda nacional a la del d√≥lar, a trav√©s de una caja de conversi√≥n que contendr√≠a un monto en la divisa estadounidense equivalente o mayor al del dinero circulante, como respaldo. En otras palabras, lo que se intentaba hacer era dejar en libertad la circulaci√≥n del d√≥lar evitando la inflaci√≥n y lograr por lo tanto, un mejor respaldo a la pol√≠tica exterior. La idea era, en definitiva; dolarizar la econom√≠a. Cabe destacar que hubo otros ajustes anunciados en el plan econ√≥mico de Abdal√° Bucaram, de los cuales muy pocos llegaron a aplicarse.8
El plan de convertibilidad entre el sucre y el dólar planteado por Domingo Cavallo habría servido para tranquilizar a los agentes económicos, en cambio; la prensa ecuatoriana, lo rechazaría en tanto conocían los resultados de dicho plan en Argentina: había salvado la hiperinflación pero no logró superar la recesión.9
Sin entrar en detalles acerca de las consecuencias que trajo consigo la aplicaci√≥n del ajuste estructural en Ecuador, que fueron visibles sobretodo en el per√≠odo del presidente sucesor, Jamil Mahuad; lo que ciertamente nos interesa saber es: ¬ŅQu√© implicancias tiene la pol√≠tica neoliberal sobre el car√°cter populista de Abdal√° Bucaram? Y ello en la medida en que, como hemos visto; es la variable socioecon√≥mica la que tarde o temprano, nos permite distinguir el proyecto populista cl√°sico del neopopulista, en tanto este √ļltimo, abandon√≥ el intervencionismo econ√≥mico del Estado para aplicar las pol√≠ticas econ√≥micas de corte neoliberal. Sin embargo y a pesar de los cambios en el contexto socio-econ√≥mico, pol√≠tico y cultural, recordemos tambi√©n que este nuevo populismo no deja de presentar ciertas caracter√≠sticas del populismo cl√°sico como ha de ser una limitada participaci√≥n y representaci√≥n pol√≠ticas, una construcci√≥n d√©bil de ciudadan√≠a, un sustrato clientelar en la pol√≠tica nacional, etc. sumado al carisma, dedicaci√≥n a las masas y el personalismo del l√≠der.
La aplicación del neoliberalismo en Ecuador como modelo de desarrollo económico combinado con las actuaciones alocadas de Abdalá Bucaram y su identificación con los pobres, hizo posible la consolidación de un nuevo modelo de concentración de la riqueza. Más bien, la política populista del nuevo líder le sirvió como una herramienta para profundizar el neoliberalismo en Ecuador.
La primarizaci√≥n, la desindustrializaci√≥n, la flexibilizaci√≥n laboral y en general, la informalizaci√≥n de la econom√≠a que trae aparejada este modelo de desarrollo econ√≥mico, condujo inevitablemente a una mayor pauperizaci√≥n de los sectores populares y en consecuencia, a una creciente centralizaci√≥n del poder. Por tanto, en lo que respecta al r√©gimen econ√≥mico y sin dejar de lado el tradicional discurso “pueblo versus oligarqu√≠a” al calor de un marco internacional signado por la globalizaci√≥n, Bucaram terminar√≠a adecu√°ndose a las pol√≠ticas neoliberales e incluso, profundiz√°ndolas. Dadas as√≠ las cosas, parecer√≠a ser que las el modelo de desarrollo neoliberal encontrar√≠a facilitada su viabilidad en Ecuador y en la Argentina, a trav√©s del caudillismo de Abdal√° Bucaram y de Carlos Menem; respectivamente. Existen de hecho, muchos autores caracterizan al neopopulismo como fen√≥meno adecuado al neoliberalismo en su intento de favorecer a los sectores focalizados en riesgo.

 

5. Consideraciones Finales

Luego de haber indagado sobre las caracter√≠sticas que el populismo supone, y tras haber desarrollado el caudillismo carism√°tico de¬† Carlos Menem y de Abdal√° Bucaram, lo que nos interesa ahora analizar es una de las consecuencias m√°s caracter√≠sticas del neopopulismo: el deterioro de las instituciones democr√°ticas. Para ello, deber√≠amos profundizar el interrogante ya planteado: ¬ŅEs el populismo, una parte constitutiva de la democracia o una desviaci√≥n?
Muchas veces, al hablar de populismo nos referimos a √©l como fen√≥meno democratizador e incluyente; pero, ¬ŅHasta qu√© punto? Seg√ļn Carlos de la Torre, el populismo "tiene significados ambiguos para la democracia" (1996: 37) en tanto que por un lado se presenta con un discurso renuente a un proyecto modernizador excluyente, pero; por otro lado, el l√≠der expresar√≠a dicha resistencia mediante su discurso apelando a los pobres y al pueblo como postulaci√≥n de la naci√≥n en su conjunto. Sin embargo, esta construcci√≥n no permite la articulaci√≥n de intereses de la sociedad.
Los l√≠deres populistas pretenden trasladar la democracia de las instituciones a las calles y/o a los espacios medi√°ticos directos. En este punto, tanto Menem como Bucaram fueron expertos en el uso de imaginarios discursivos populistas y tambi√©n en actitudes desafiantes (expresadas en su discurso maniqueo) como fue su lucha por llegar al poder y en su desempe√Īo en la administraci√≥n p√ļblica.
Hasta cierto punto, y como hemos afirmado al comienzo de nuestro trabajo, el populismo latinoamericano revela el fracaso de la democracia representativa presente en¬† Am√©rica Latina y sugiere otro tipo de democracia: una “democracia delegativa”, en t√©rminos de Guillermo O‘Donnell, donde el gobernante afirma¬† “encarnar el conjunto de la naci√≥n, sus anhelos e intereses, sin sentirse obligado ni exigido a rendir cuentas a las dem√°s instituciones del Estado ni organizaciones privadas o semiprivadas; m√°s a√ļn considera al Congreso y al Poder Judicial como ‘incomodidades' u obst√°culos para imponer las necesarias pol√≠ticas y reformas neoliberales” (1992: 98)
De acuerdo a lo que hemos visto, la práctica gubernamental bajo un caudillo carismático como Bucaram, con estilo retorico, siguió una opción económica aperturista acorde al marco internacional donde las privatizaciones, concesiones o capitalizaciones aparecieron como solución a la escasez de recursos fiscales. Así sucedió, por ejemplo, con la aplicación de la desregulación laboral o la privatización del petróleo. Tales medidas, en lugar de contribuir al desarrollo de las organizaciones sociales, las debilitan. Podemos citar a la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), que estaría viendo desdibujada su actividad tradicional en detrimento del reciente Ministerio de Etnias ecuatoriano.
Por su parte, Menem sumergido en un contexto de crisis hiperinflacionaria crisis abri√≥ el espacio para cumplir con ciertas reformas estructurales. Su poder se expres√≥ a trav√©s de los numerosos decretos de necesidad y urgencia dictados sin la cooperaci√≥n del congreso. Esta tendencia se debi√≥ por tanto al resurgimiento del populismo a la vieja ultranza hacia la d√©cada de los 90’ en un momento marcado por la crisis econ√≥mica y social,¬† que dio como resultado la figura de un Presidente m√°s fortalecido y¬† transformado en el s√≠mbolo de la naci√≥n.
Algo que tambi√©n resulta interesante destacar, es la relaci√≥n vertical-clientelar que desarrollaron ambos lideres populistas. Esta relaci√≥n, hace reforzar la desigualdad existente en una sociedad, en dos sentidos. En primer lugar, el clientelismo,10 se caracteriza por distribuir bienes o servicios a individuos y grupos singulares, al margen de criterios generalistas. Fomenta, pues, el particularismo. En palabras de Bucaram: “t√ļ me das tu voto, yo te doy una escuela; t√ļ me das tu voto, yo te doy la libertad; t√ļ me das tu voto, yo¬† te doy salud...” mientras que Menem concentrar√≠a alianzas con los dirigentes sindicales y obtendr√≠a su apoyo mediante la entrega de prebendas. En segundo lugar, una estructura clientelar dificulta el establecimiento de relaciones horizontales y de cooperaci√≥n entre los que ocupan la posici√≥n inferior, y m√°s desfavorecida, de la estructura clientelar (los clientes), lo que inhibe la acci√≥n colectiva de √©stos en pro de sus intereses y¬† lleva tambi√©n a un deterioro de las instituciones democr√°ticas.
Apelando a la fuerza de los pobres e identific√°ndose como uno m√°s de ellos, Abdal√° Bucaram sintetiz√≥ una forma particular de atraer a los sectores populares. Ahora bien y de acuerdo a lo tratado anteriormente, ¬ŅSe agotar√≠a, lo social, en sus discursos o tendr√≠a una aplicaci√≥n pr√°ctica? Lo que ciertamente se intentar√≠a hacer ser√≠a “vaciar” las organizaciones de la sociedad en tanto la mayor√≠a de los organismos de control del Estado se vieron copados al tiempo que el¬† Congreso Nacional vio limitar el desarrollo de sus actividades. En este escenario, la justicia sufre una subordinaci√≥n al poder del Estado hasta llegar a su anulaci√≥n, muchas veces en el intento de negociar con los socialcristianos. Este accionar est√° destinado a concentrar el poder en un sola persona: el presidente, tal como lo hizo Menem.
Vemos as√≠ que los l√≠deres populistas han tendido a manipular al pueblo, desarticulando las instancias de control democr√°tico, de-institucionalizan, concentran el poder y no ofrecen derechos sino favores. Esto tiende a¬† debilitar las instituciones democr√°ticas y su funci√≥n medi√°tica. Adem√°s, tanto Menem y Bucaram, se encargaron de intentar controlar el “cuarto poder”: los medios de comunicaci√≥n.
Sin embargo, en ninguno de los casos, podemos equiparar el populismo con el autoritarismo. Los presidentes han sido democr√°ticamente elegidos, han tenido el apoyo popular y fomentan la inclusi√≥n pol√≠tica y social de los marginados. Pero tampoco han respetado es su totalidad los espacios¬† democr√°ticos. Prefieren el liderazgo presidencial y lealtades personales antes que instituciones democr√°ticas y rechazan la democracia representativa. Identifican “su democracia” con el l√≠der que une y representa los intereses del pueblo y la “democracia de los otros” con las instituciones liberales y los intereses de la √©lite. Con este discurso profundizan la brecha pol√≠tica, fomentan la polarizaci√≥n y excluyen a sus enemigos u opositores de su proyecto.
Es esta pr√°ctica, de imponer en vez de negociar un proyecto pol√≠tico y la concentraci√≥n de poder en manos del presidente, que les sit√ļa cercanos al autoritarismo sin salirse del marco democr√°tico formal. Su defensa de un proyecto hegem√≥nico y excluyente les sit√ļa en el amplio espacio entre la democracia y el autoritarismo.¬†
¬ŅPodremos definir, entonces, el neopopulismo en Am√©rica latina como democracia electoral sin Estado de derecho?

 

 

* Carrera de Ciencia Política (UBA)

 

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1 Schmitter (1997:243) se√Īala que entre el regreso a la autocracia y el progreso hacia la¬† democracia hay dos alternativas: un ‘r√©gimen hibrido’ que combina elementos de democracia y autocracia, y una democracia persistente pero sin consolidar.

2 Veáse Leiras ,2008.  y Cavarozzi, 1991.

3   El Plan Austral comprometía al gobierno a no realizar nuevas emisiones monetarias, además; se congelaban los precios de los productos, los salarios y se daba vida a una nueva moneda, el Austral que equivalía a 10.000 pesos argentinos y tenía paridad con el dólar.

4 Ve√°se Acu√Īa ,1994.

5 Sobre el modelo de acumulación y las reformas estructurales y en la Argentina, véase Basualdo. E., 2001.

6 Sobre el sindicalismo y su relación con Menem, véase Novaro y Palermo, 1996.

7 Reestructuración de la deuda privada y la reinserción al mercado internacional mediante una emisión de bonos; equilibrio fiscal obligatorio mientras el saldo de la deuda internacional equivaliera por lo menos al 45% del PBI; fondo de reserva del petróleo; reducción del impuesto a la renta; abolición del impuesto al ahorro; reestructuración de petroecuador por medio de concesiones; fiscalización a la venta del petróleo; flexibilización laboral, revisión de la contratación colectiva, aprobación de la contratación laboral por horas; concesión de aeropuertos, vías y rutas.

8 En Ecuador, a diferencia de lo ocurrido en Argentina, antes de la dolarización se devaluó el sucre un 500% en una semana.  Jamil Mahuad reconsideró que la economía del país debía modernizarse y que el problema fundamental de la economía ecuatoriana era su moneda débil y la mala administración de las exportaciones y el petróleo. Así, siguiendo el programa de Cavallo del establecimiento de una convertibilidad monetaria, privatizó el petróleo.

9   El clientelismo es quizás la expresión más conocida de la informalidad política. Se
trata de una relaci√≥n pol√≠tica altamente jer√°rquica entre un “patr√≥n” y un “cliente”,
que intercambian bienes y servicios políticos de diverso tipo, por ejemplo respaldo
electoral a cambio de dinero o promesa de empleo