Revista de Ciencia PolŪtica
Revista Nº13 " ACTUALIDAD II "

RESUMEN

En los √ļltimos a√Īos, las encuestas sobre preferencias electorales no s√≥lo han sido utilizadas como instrumentos de investigaci√≥n y diagn√≥stico del mercado pol√≠tico electoral en Am√©rica latina, sino tambi√©n como mecanismo para definir candidaturas a un puesto de elecci√≥n popular por parte de los diferentes partidos pol√≠ticos.

El uso de este método, ya sea de carácter indicativo o definitorio de las candidaturas, ha desplazado, de cierta manera, a las elecciones primarias o consultas internas sustentadas en el voto directo, universal y secreto de los militantes y simpatizantes de un determinado partido político o bajo elecciones abiertas a la sociedad.

En el escrito, se aborda el estudio de las ventajas y desventajas del uso de las encuestas como mecanismos para la elección de los candidatos a un determinado puesto de elección popular, a la luz de la teoría de la democracia participativa.

Palabras clave. Encuestas, nuevo método de selección de candidatos, ventajas, desventajas, elecciones internas y partidos políticos.

ABSTRACT

In the last years electoral opinion polls have been used as investigation and diagnostics tools in order to work with political market in Latin America and they have been also mechanisms used by political parties to define candidates for political posts.

The use of this method has put aside, in a way, primary elections or internal consultations within the parties in which supporters can express their preferences through direct, secret and universal vote.

In this paper we will consider participatory democracy theory to study advantages and disadvantages of the use of this kind of surveys as mechanisms to select candidates.   

Key words: opinion polls ‚Äď new method to select candidates- advantages ‚Äď disadvantages - internal elections - political parties. ¬†

 

El Imperio de las Encuestas:
Ventajas y Desventajas del Nuevo Método
de Elección de Candidatos.

Andrés Valdez Zepeda1

Arturo Aguilar Aldrete2

Cándido  Cárdenas Flores3

 

1. Introducción

Como parte de la transición a la democracia, los partidos políticos en México iniciaron un proceso de democratización interna en la que se contemplaba la participación abierta de la sociedad y sus militantes y simpatizantes en comicios para elegir a sus candidatos a los diferentes puestos de elección popular.

Sin embargo, estos comicios derivaron en esc√°ndalos, conflictos y rupturas internas por la falta de una cultura democr√°tica para organizar de manera imparcial, limpia y legal este tipo de procesos, que finalmente hicieron que los partidos reconsideraran su metodolog√≠a para postular a sus abanderados, ante el alto costo pol√≠tico-electoral que los ‚Äúexcesos‚ÄĚ les estaban generando en los comicios constitucionales.

Fue as√≠ como, las primarias fueron reemplazadas por otros m√©todos¬† como las encuestas,4 en la que se consulta a los ciudadanos sobre el nivel de conocimiento, posicionamiento, fama p√ļblica, intensi√≥n5 y rentabilidad electoral de quienes aspiran a ser postulados como candidatos a un determinado puesto de elecci√≥n popular.6 Tal es el caso, por ejemplo, de las elecciones para gobernador del estado de Nayarit en el 2011, donde las encuestas de opini√≥n jugaron un papel determinante para elegir a los abanderados tanto por la coalici√≥n ‚ÄúNayarit Paz y Trabajo‚ÄĚ como por la coalici√≥n ‚ÄúNayarit Nos Une,‚ÄĚ integrada, la primera por el Partido Acci√≥n Nacional (PAN) y el Partido de la Revoluci√≥n Democr√°tica (PRD) y la segunda por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Verde Ecologista de M√©xico (PVEM) y el Partido Nueva Alianza (PANAL).

De esta forma, hoy día más que las elecciones internas o primarias, lo que predomina es la aplicación de sondeos sobre las preferencias electorales e intensión del voto como métodos indicativos o determinantes para definir a los candidatos, lo cual representa un cambio importante en la forma como los partidos postulan a sus candidatos a un puesto de elección popular.

En este escrito, se analizan las ventajas y desventajas de esta práctica moderna en la política partidista, a la luz de la teoría sobre la democracia participativa. Se considera que estos instrumentos ayudan a los partidos a tomar sus decisiones sobre el carácter y perfil de sus candidatos, pero que por los sesgos y limitaciones propias de una investigación in extenso, sólo de carácter cuantitativa, sus resultados deben ser exclusivamente indicativos para los dirigentes partidistas.

 

2. Las encuestas como método de investigación

 

La encuesta es un instrumento de investigaci√≥n que forma parte de los m√©todos cuantitativos utilizados para diagnosticar alg√ļn fen√≥meno, conocer la opini√≥n de los ciudadanos o la percepci√≥n que se tiene sobre alguna cosa, hecho o acci√≥n, representando una especie de ‚Äúfotograf√≠a‚ÄĚ v√°lida en un momento y espacio determinado.

    

Se puede conceptualizar a la encuesta como una investigación, realizada sobre una muestra de sujetos representativa de un colectivo más amplio, que se lleva a cabo en el contexto de la vida cotidiana, utilizando procedimientos estandarizados de interrogación, con el objetivo de obtener mediciones cuantitativas y una gran variedad de características objetivas y subjetivas de la población.

Tambi√©n se puede decir que la encuesta es un m√©todo de la investigaci√≥n de mercados que consiste en obtener informaci√≥n de las personas encuestadas, mediante el uso de cuestionarios dise√Īados en forma previa y que tienen como objetivo diagnosticar la situaci√≥n que prevalece en ese mercado para, con base en la informaci√≥n proporcionada, tomar decisiones mucho m√°s inteligentes.

Lo más importante de observar en una encuesta es su nivel de representatividad o representación y su validez científica. Al respecto,
desde la perspectiva de su nivel de representación se pueden resumir en dos tipos de encuestas electorales: las probabilísticas y las no probabilísticas (entre las que se encuentran las muestras de cuotas).
De acuerdo¬† a P√©rez L√≥pez (2005), un muestreo probabil√≠stico es ‚Äúcuando pueda establecerse la probabilidad de obtener cada una de las muestras que sea posible seleccionar.‚ÄĚ Sin embargo, esta conceptualizaci√≥n es correcta, pero no precisa, ya que existe en el √°mbito acad√©mico la falsa creencia de que un muestreo es probabil√≠stico si todos los elementos tienen la ‚Äúmisma‚ÄĚ probabilidad de ser seleccionados como parte de la muestra. Por ejemplo¬† Hern√°ndez Sampieri et al (2006) apuntan que en un muestreo probabil√≠stico ‚Äútodos los elementos tienen la misma posibilidad de ser escogidos.‚ÄĚ Al respecto, la mejor definici√≥n de un muestreo probabil√≠stico lo da Kish (1982) qui√©n se√Īala que ‚Äúen el muestreo probabil√≠stico, cada elemento de la poblaci√≥n tiene una probabilidad conocida y no nula de ser seleccionado‚ÄĚ, lo que implica que no necesariamente deben tener la misma probabilidad, pero si conocida.
Los muestreos probabilísticos no aceptan el reemplazo en ninguna de sus etapas y se debe buscar, a toda costa, a la persona seleccionada. Por ejemplo, al ser elegida una vivienda y si en ésta viven tres personas y al ser sorteadas se elige a la tercera persona, pero esa persona elegida no está, será necesario regresar a esa vivienda para encuestarla sin reemplazarla; de ahí que el marco muestral de estudios electorales probabilísticos sea económicamente costoso.
Hernández Sampierí et al (2006) definen la muestra no probabilística como subgrupo de la población en la que la elección de los elementos no depende de la probabilidad, sino de las características de la investigación.
Es decir, de acuerdo con esta conceptualizaci√≥n un muestreo de encuestas electorales sobre una base no probabil√≠stica no necesariamente es malo o disfuncional, ya que existen diferentes m√©todos exitosos, como el usado por muchos a√Īos por el Centro de Estudios de Opini√≥n de la Universidad de Guadalajara (CEO). En su √©poca, el CEO aplicaba generalmente las encuestas con muestreo por cuotas con levantamiento en la v√≠a p√ļblica. En este mismo sentido, por ejemplo, las encuestas telef√≥nicas en Inglaterra en la elecci√≥n presidencial de 1997 fueron telef√≥nicas y tuvieron un gran acierto. Por consiguiente, este tipo de estudios sobre una base no probabil√≠stica son recomendables y, en muchos casos, pueden ser mucho m√°s certeros y confiables, adem√°s de m√°s econ√≥micos.7
Cochran (1977) menciona que el muestreo de cuotas es un método para sondeos de opinión. Agrega que los nh requeridos de cada estrato se calculan por adelantado, de modo que la estratificación sea proporcional. Al respecto, se debe considerar que no necesariamente la estratificación debe ser proporcional, pues para eso existen los factores de expansión o post estratificación.8   Sobre esto, es conocido que el enumerador de un programa computacional tiene instrucciones de seguir muestreando hasta obtener la cuota necesaria en cada estrato. Si el enumerador elige cuotas al azar, el método sería probabilístico. En general, el muestreo por cuota puede describirse como un muestreo aleatorio estratificado con una selección más o menos aleatoria.
El muestreo por cuotas fue desarrollado por Cherington, Roper, Gallup y Crossley. Sus estudios de opinión fueron difundidos ampliamente después de la elección presidencial de Estados Unidos de 1936, (Cochran, 1977). Este muestreo tiene características simples, razón por la cual de inmediato fue aceptado. De hecho, incluirlo en una encuesta fue la moda, ya que por muchos casos diferentes casas encuestadoras famosas lo habían utilizado exitosamente. Otra ventaja de está técnica es que ofrece una disminución de costos.
En los √ļltimos a√Īos ha sido reemplazado por otras t√©cnicas de muestreo probabil√≠stico que han representado un importante avance en la materia. El muestreo por cuotas fue novedoso en la d√©cada de los cincuenta en los Estados Unidos¬† y, en el caso de M√©xico, la cultura de las encuestas y los estudios demosc√≥picos tomaron una mayor importancia a partir de la elecci√≥n federal de julio de 1988. El mayor uso de las encuestas por muestreo, seg√ļn¬† Stephan y McCarthy¬† (1974)¬† se debi√≥ a los costos bajos con los que operaba, √©ste es uno de los aspectos fundamentales¬† que explica la necesidad de hacer uso del muestreo por cuotas. Es decir, la raz√≥n central es de car√°cter econ√≥mico.¬†
En el caso de las campa√Īas electorales, las encuestas son un m√©todo de investigaci√≥n de la opini√≥n o decisi√≥n del elector sobre las preferencias y el posicionamiento de los candidatos a un determinado puesto de elecci√≥n popular, mismas que puede incluir la medici√≥n de la opini√≥n p√ļblica sobre temas, acciones, actores, instituciones y posicionamientos diversos.

En los √ļltimos a√Īos, las encuestas de opini√≥n han jugado un papel protag√≥nico durante las campa√Īas electorales, no s√≥lo para determinar tendencias sobre las preferencias pol√≠ticas, sino tambi√©n como instrumentos indicativos o determinantes para definir candidatos a los diferentes puestos de elecci√≥n popular.¬†

Tal ha sido la experiencia en varios países de América latina como Chile y México,9 donde las encuestas han jugado un papel importante en la política electoral y han desplazado, de cierta manera, los procedimientos internos tradicionales de nominación de sus candidatos.

De cierta forma, las encuestas con base probabilistica o no, han vuelto in√ļtiles los mecanismos y reglas de selecci√≥n de candidatos y personal pol√≠tico, operando como verdaderas elecciones primarias que permiten que los actores mejor posicionados en ella obtengan cuotas de poder o nominaciones al interior de los partidos y coaliciones (Garrigou, 2007).
Las encuestas son ‚Äúfotograf√≠as‚ÄĚ del momento, que no ofrecen pron√≥sticos, sino diagn√≥sticos de una situaci√≥n pol√≠tica espec√≠fica. Son instrumentos que sirven para medir el √°nimo o temperamento social en un tiempo y espacio determinado. De hecho, en muchos paises las encuestas delinean el cronograma de competencia, selecci√≥n y proclamaci√≥n de abanderados y candidaturas presidenciales.
Estos métodos cuantitativos aplicados a la vida electoral, presentan una serie de ventajas y desventajas, mismos que se describen y analizan en el siguiente apartado.

3. Ventajas y desventajas de las encuesta

 

Ventajas.

 

Las encuestas sobre preferencias electorales permiten obtener informaci√≥n relevante y oportuna sobre la situaci√≥n que prevalece en una determinada circunscripci√≥n electoral. A trav√©s de estos instrumentos, tambi√©n es posible conocer el estado que guarda la opini√≥n p√ļblica y pueden ayudar a medir el nivel de visibilidad social, grado de aceptaci√≥n y popularidad de los candidatos o precandidatos a un puesto de elecci√≥n popular. La fama p√ļblica de alg√ļn precandidato, su imagen y nivel de competitividad pol√≠tica tambi√©n puede ser diagnosticado a trav√©s de estos procedimientos.

Por ser instrumentos demosc√≥picos, las encuestas resultan tambi√©n mucho m√°s econ√≥micas y f√°ciles y r√°pidas de levantar en comparaci√≥n con una consulta ciudadana directa o una elecci√≥n primaria, amen del desgaste, la distorsi√≥n10 y los conflictos organizativos y pol√≠ticos que estos √ļltimos procedimientos pueden generar. Es decir, el costo econ√≥mico y pol√≠tico es relativamente bajo para los partidos u organizaciones que los realizan o encargan levantar este tipo de estudios. En este caso, en lugar de organizar una elecci√≥n interna, se le pregunta a una parte representativa de la circunscripci√≥n electoral por qui√©n votar√≠a o quien considerar√≠a que ser√≠a el mejor candidato de un determinado partido pol√≠tico a un puesto de elecci√≥n popular.

Finalmente, las encuestas como instrumentos indicativos que sondean la opini√≥n de los electores resultan especialmente √ļtiles para conocer su estado de √°nimo, las preferencias electorales y la intenci√≥n del voto de los ciudadanos, siempre y cuando se realicen sin sesgos, por una encuestadora prestigiada y seria, as√≠ como con base en una buena metodolog√≠a cient√≠fica.

Desventajas

Estos instrumentos de investigaci√≥n, tambi√©n, presentan una serie de desventajas que pueden distorsionar y afectar no s√≥lo los procesos de democratizaci√≥n interna de los partidos, sino que pueden distorsionar la verdadera decisi√≥n del electorado y, en consecuencia, afectar el nivel de competitividad pol√≠tica de las instituciones partidistas al postular al candidato ‚Äúequivocado‚ÄĚ.

En primer lugar, las encuestas son estudios indicativos de preferencias, las cuales suelen ser muy volátiles, lo que puede resultar contraproducente para un partido, amen de las distorsiones y sesgos metodológicos que se puedan introducir de manera voluntaria o involuntaria. Como dice Trejo Delabre “como cualquier otro espacio o instrumento ligado a la lucha política, las encuestas son influenciables, e incluso, pueden ser manipulables. No hay metodología capaz de asegurar un cien porciento de objetividad. 11

Al respecto, Sartori (1998) se√Īala que la mayor√≠a de las opiniones que muestran las encuestas son vol√°tiles y s√≥lo reflejar√≠an, en buena medida, los temas u opiniones prominentes en los medios.12
En segundo lugar, las encuestas proporcionan visibilidad a los liderazgos políticos y sirven como instrumentos de posicionamiento para los candidatos, pero al mismo tiempo, desplazan cada vez más a otras instancias de resolución partidaria o participación interna, como mecanismo para la formación de los liderazgos políticos.
Es decir, las encuestas restringen la autoridad de los propios dirigentes de los partidos pol√≠ticos, quienes pasan simplemente a administrar reglas y tiempos. Desplazan tambi√©n la decisi√≥n de los militantes y dirigentes del partido hacia la opini√≥n p√ļblica, bajo el riesgo de no representar necesariamente la filosof√≠a y los principios del partido.
En tercer lugar, el rol que juegan las encuestas sobre las preferencias electorales y la intensión del voto como mecanismo para la selección y proclamación de abanderados y candidatos es algo definitivamente inédito, contribuyendo a dotar de un nuevo esquema el proceso de formación del liderazgo político. Esto puede introducir una potencial distorsión para la representación democrática,13 ya que pueden lesionar seriamente el rol de las instancias de representación partidaria y democracia interna (Dockendorff, 2010).14
En cuarto lugar, aunque para muchos son herramientas que permitir√≠an tener la "certeza" sobre qu√© piensa la sociedad antes de las elecciones, las encuestas electorales no son el pensamiento pol√≠tico de la sociedad. Son aproximaciones, bocetos, mapas en busca de un territorio. Pero las encuestas electorales no pueden construir ese territorio porque s√≥lo es posible hacerlo a trav√©s del indiscutible dictado de las urnas. Y el ejercicio democr√°tico de la elecci√≥n no puede ser reemplazado a√ļn cuando se crea fehacientemente que todos las personas est√°n de acuerdo en votar a un candidato.15
En quinto lugar, las encuestas pueden captar comportamientos verbales aparentes e inmediatos, estados de ánimo y opiniones propias de un momento determinado, pero no disposiciones profundas de la reflexión política o decisiones políticas finales.16 Por su parte, a través de las primarias o de la consulta ciudadana directa el votante elige y ayuda a conformar las opciones que se le presentarán en los comicios constitucionales, lo cual puede resultar no sólo más democrático, sino también, mucho más atractivo, interesante y motivador para el elector.
En sexto lugar, las encuestas pueden contener sesgos que distorsionan la verdadera opini√≥n o voluntad de los electores. En el caso de una encuesta para definir a los candidatos a un puesto de elecci√≥n popular no es lo mismo preguntarle a los ciudadanos s√≠ hoy d√≠a fueran las elecciones ¬Ņpor qui√©n votar√≠a?, que preguntarle ¬Ņqui√©n¬† de los precandidatos es el m√°s competente o capaz de derrotar al candidato de la oposici√≥n? ¬ŅQui√©n es menos vulnerable a los ataques de los adversarios? ¬ŅQui√©n representa mejor la plataforma program√°tica y los principios partidistas de la coalici√≥n electoral o partido postulante? ¬ŅQui√©n asegura generar un buen gobierno? Es decir, lo importante para una organizaci√≥n partidista debe ser el conocer qui√©n de los precandidatos asegura una mayor rentabilidad electoral, es menos vulnerable a los ataques de los adversarios y, sobre todo, asegura, en el caso de ganar, impulsar o generar un buen gobierno.
En séptimo lugar, la encuesta toma el cien por ciento de las opiniones que se vierten por parte de los ciudadanos entrevistados que previamente fueron seleccionados como parte de la muestra, cuando en la realidad sólo vota un poco más del cincuenta por ciento de los ciudadanos inscritos en el padrón electoral o lista nominal de electores. Esto es, para evitar una distorsión en la lectura de las encuestas, se sugiere tomar en cuenta sólo a los ciudadanos que usualmente votan o manifiestan que están muy seguros de asistir a votar.
Finalmente, las encuestas suelen medir intensiones del voto y popularidad; sin embargo, las elecciones se ganan con votos no sólo con intensiones ni popularidad, lo que puede generar distorsiones y decisiones políticas equivocadas al momento de postular a los candidatos. La popularidad de un candidato no necesariamente se convierte en votos. Además, la popularidad puede ser moldeada artificialmente por los medios de comunicación, lo que haría depender al partido de los intereses de las empresas mediáticas.
De hecho, las encuestas como métodos alternos para definir candidaturas representan en sí un exceso de pragmatismo importando solamente la rentabilidad electoral de los candidatos, dejando de lado, aspectos tan importantes como su experiencia y su identidad con los principios, la ideologías y el proyecto de nación que postulan las instituciones partidistas.
3. A manera de conclusión
Existe una tendencia en América latina de reemplazar las elecciones internas o primarias por la realización de encuestas sobre preferencias electorales e intensión del voto. Esto se ha presentado en varios países de la región, como México y Chile, tanto en elecciones presidenciales como en comicios locales.
Las encuestas presentan una serie de ventajas y desventajas tanto desde la perspectiva estratégica, como desde el punto de vista de la teoría de la democracia. Las ventajas principales de una encuesta tienen que ver con el reducido costo  económico y político que representa este tipo de metodologías para los partidos. Las principales desventajas son el debilitamiento del proceso de democratización interna de los partidos políticos, el desplazamiento de los militantes y dirigentes partidistas sobre las decisiones para definir sus abanderados a un puesto de elección popular y, sobre todo, las posibilidades de sesgo y manipulación de estos instrumentos de investigación.
Hist√≥ricamente, las encuestas sobre preferencias electorales e intensi√≥n del voto¬† han errado, en muchos casos, en sus predicciones y pron√≥sticos, tanto en elecciones locales, nacionales e internacionales. Esto ha pasado, incluso, en encuestas de salida a boca de urna. Para evitar errores mayores, como instrumentos √ļtiles sea a nivel indicativo o definitivo para determinar candidatos a un puesto de elecci√≥n popular, se debe ser muy riguroso en su trazo metodol√≥gico, asegurar una alta confiabilidad e imparcialidad de la empresa o entidad encuestadora, evitar los sesgos, la inducci√≥n y en consecuencia, la parcialidad, asegurando que sea lo m√°s representativa del universo a estudiar.¬†¬†
Lo recomendable es que las encuestas sean instrumentos s√≥lo de car√°cter indicativo para definir a sus candidatos y que los partidos puedan utilizar otros m√©todos y variables complementarias que posibiliten postular candidatos mucho m√°s competitivos que garanticen no s√≥lo ganar las elecciones, sino tambi√©n realizar un buen ejercicio de gobierno. Lo ideal no s√≥lo es contar con una buena ‚Äúfotograf√≠a,‚ÄĚ sino tambi√©n con ‚Äúradiograf√≠as‚ÄĚ (investigaciones cualitativas) que posibiliten el poder tomar mejores decisiones pol√≠ticas.¬†

Acerca de los autores.

1 Andr√©s Valdez Zepeda es Doctor en estudios latinoamericanos con especialidad en ciencia pol√≠tica por la University of New M√©xico (USA). Labora como investigador en la Universidad de Guadalajara y es miembro del Sistema Nacional de Investigadores en M√©xico desde 1998. Autor de los libros: Campa√Īas Electorales L√ļdicas: Ganar el poder en la era del entetenimiento y Campa√Īas de contraste en sistemas democr√°ticos. azepeda@cucea.udg.mx

2 Arturo Aguilar Aldrete es Master en educación con diplomado en derecho electoral. Ha sido consejero electoral distrital a nivel local (IEPC) y federal (IFE) en el distrito 15 de Jalisco. Actualmente, estudia su Doctorado en la Universidad de Guadalajara.

3 Candido Cardenas Flores es professor investigador del CUCEA de la Universidad de Guadalajara, experto en temas de derecho.

Bibliografía
Cochran, W. G. (1977). Sampling Techiniques (3rd ed.). U.S.A.: John Wiley & Sons, Inc.

Dockendorff, A. (2010). El rol de las encuestas en las elecciones de 2005, selección de candidatos presidenciales en Chile. Universidad de Chile.

Garrigou, A. (2007). La embriaguez de las encuestas. Lom ‚Äď Chile.

Sampieri, H. R. & Fernández C. C. & Baptista, P. L. (2006). Metodología de la Investigación (4a ed.). México: McGraw-Hill Interamericana

Kish, L. (1982). Muestreo de encuestas. México: Trillas, S.A

Lohr, S. L. (2000). Muestreo: Dise√Īo y an√°lisis. M√©xico: International Thomson Editores, S.A. de C.V

P√©rez L√≥pez, C. (2005). Muestreo Estad√≠stico. Espa√Īa: Pearson Educaci√≥n, S.A

Sartori, G. (1998). Homo videns, la sociedad teledirigida. Madrid, Santillana, S.A. Taurus

Stephan, F. F., & Mc Carthy, P. J. (1974). Sampling Opinions and Analisys of Survey Procedure. Westport, Connecticut, USA.: Greenwood Press Publisher.

Delabre, T. R. (1995).¬† Las Peores Opiniones. Opini√≥n P√ļblica, Encuestas, Elecciones y Medios en M√©xico, 1994. En¬† Ai Camp Roderic, Encuestas y Democracia. Opini√≥n P√ļblica y Apertura Pol√≠tica en M√©xico, M√©xico. Ed. Siglo XXI editores.

4 Las encuestas no son un m√©todo oficializado o legal para elegir candidatos a un puesto de elecci√≥n popular en M√©xico,¬† sino un procedimiento que han usado √ļltimamente los partidos pol√≠ticos para determinar el nivel de competitividad de sus aspirantes, mismo que requiere que los precandidatos participantes acuerden aceptar el m√©todo, la empresa encuestadora, la pregunta y, sobre todo, el resultado.

5 De acuerdo a Gaby Vargas (El Poder de la Identidad) una intensión es un compromiso hecho por los ciudadanos en conciencia, lo cual impacta de manera inconsciente todo lo que hacemos.

6 De acuerdo con Roy Campos de Consulta Mitofsky, la primer encuesta realizada como m√©todo indicativo para determinar una candidatura fue en 1988 cuando Heberto Castillo mand√≥ realizar una encuesta sobre preferencias electorales, misma que lo orillo a dejar la precandidatura sum√°ndose a favor de Cuauht√©moc C√°rdenas Sol√≥rzano candidato del Frente Democr√°tico Nacional a la presidencia de la rep√ļblica. A nivel estatal, la primer encuesta indicativa para definir candidatos se realiz√≥ en el estado de Hidalgo en 1996, siendo gobernador Jos√© Murillo Karam, cuando el PRI utiliz√≥ este m√©todo para determinar las candidaturas, evitando los conflictos internos y las rupturas. En 1998, el PRI tambi√©n utiliz√≥ el m√©todo de encuesta como forma complementaria a la elecci√≥n interna que se realiz√≥ en el estado de Chihuahua,¬† cuando Patricio Mart√≠nez fue electo como su abanderado para la gubernatura del estado.¬† En este caso el CEO de la Universidad de Guadalajara y Consulta Mitosfky realizaron dos levantamientos que validaran el resultado del proceso interno (Alberto God√≠nez, IMO).

7 Los precandidatos a la gubernatura del estado de Nayarit, Ra√ļl Mej√≠a y Gerardo Montenegro, renunciaron el 28 de marzo del 2011 a sus aspiraciones por la candidatura. El primero se√Īal√≥ que ‚Äúante la imposici√≥n de las encuestas por parte del PRI como m√©todo de elecci√≥n, decidi√≥ retirarse del proceso. He tomado la decision de no registrame a la contienda de mi partido al Gobierno del estado, est√° determinaci√≥n se debe a que no se puede ser parte de una contienda donde el resultado ya est√° definido. El partido decidi√≥ excluir a la militancia de poder seleccionar al candidato mediante una consulta interna en donde los aspirantes contaran con igualdad de condiciones, se garantizara la transparencia en los resultados y donde fuera la sociedad quien legitimara al aspirante‚Ä̬† (Eric Sep√ļlveda, ‚ÄúDespejan Camino a Sandoval,‚ÄĚ en peri√≥dico Mural, Guadalajara, Jalisco, seccci√≥n nacional, 29 de marzo del 2011, p. 8.).

8 Una encuesta por ser telef√≥nica, por internet o por correo, no necesariamente el muestreo no es probabil√≠stico. Recu√©rdese que la definici√≥n de probabil√≠stico en ning√ļn momento habla del medio por el que la persona fue entrevistada. Por lo tanto, lo importante es la forma de selecci√≥n, m√°s no el medio por el que fue encuestado. En el caso de las encuestas telef√≥nicas electorales para la rep√ļblica mexicana, por ejemplo, no puede ser probabil√≠stico porque no cubre la totalidad de la poblaci√≥n. Sin embargo, en muchas ocasiones las casas encuestadoras se ven en la necesidad de realizarlas y una buena opci√≥n para generar una aproximaci√≥n aceptable de los resultados es aplicar correctamente los factores de expansi√≥n correspondientes correlacionados con la pregunta principal que generalmente es la intenci√≥n del voto.

9 Para mayor información ver (Lohr, 2000, págs. 112-113).

10 En este pa√≠s, durante las reuniones de Cuauht√©moc C√°rdenas y Vicente Fox ambos precandidatos a la presidencia de la rep√ļblica en 1999, para definir la posibilidad de una alianza que enfrentara al entonces todopoderoso PRI y su candidato, Francisco Labastida, Fox propuso la realizaci√≥n de una encuesta para determinar qui√©n deber√≠a ser el candidato que asegurara ganarle al abanderado del PRI. Por su parte, C√°rdenas propon√≠a la realizaci√≥n de una consulta abierta a la ciudadan√≠a. Al final, ni la encuesta ni la alianza entre estos dos personajes se concret√≥. En el 2006, Arturo Montiel, ex gobernador del estado de M√©xico, fue electo mediante encuesta como precandidato del grupo conocido como TUCOM (Todos Unidos Contra Madrazo), para tratar de enfrentar a Roberto Madrazo en la contienda interna para la nominaci√≥n del candidato presidencial. Al final, Montiel declin√≥ a favor de Madrazo, quien perdi√≥ la elecci√≥n presidencial, quedando en un lejano tercer lugar.

11 Esta distorsi√≥n se puede dar ante la intromisi√≥n de los adversarios politicos para incidir en el resultado de una encuesta y as√≠ obtener una ventaja electoral. Tal ha sido el caso de la encuesta para determinar si se aceptaba la alianza entre el PRD y el PAN para competir unidos en contra del candidato del PRI a la gubernatura del Estado de M√©xico. En este caso, los lideres del PAN y el PRD denunciaron que el gobernador en turno, Enrique Pe√Īa Nieto, impulsaba una campa√Īa para entorpecer la consulta sobre las alianzas programada para el 27 de marzo del 2011 y en la que se se√Īalaba que en todas las regiones del estado promuevan entre los militantes del PRI el voto en contra de la coalici√≥n opositora, ofreciendo incluso dineros a lideres panistas y perredistas de los municipios para que no participen en la consulta (Claudio Barrera, Acusa Oposici√≥n a Pe√Īa de Ensuciar la Consulta, en peri√≥dico Mural, Guadalajara, Jalisco, 15 de marzo del 2011, secci√≥n Nacional, p. 9).

12 Trejo Delabre, Ra√ļl (1995).¬† Las Peores Opiniones. Opini√≥n P√ļblica, Encuestas, Elecciones y Medios en M√©xico, 1994, en¬† Ai Camp Roderic, Encuestas y Democracia. Opini√≥n P√ļblica y Apertura Pol√≠tica en M√©xico, M√©xico. Ed. Siglo XXI editores.¬†

13 Sartori se√Īala en su libro el ‚ÄúHomo Videns. La sociedad teledirigida‚ÄĚ que "tambi√©n en Italia, Berlusconi vive de sondeos y su pol√≠tica se basa en ellos. Porque la sondeo-dependencia es la auscultaci√≥n de una falsedad que nos hace caer en una trampa y nos enga√Īa al mismo tiempo".

14 Sin embargo, la soci√≥loga Liliana de Riz ubica al papel de las encuestas en su lugar y sostiene que no reemplazan a las urnas, ni son capaces de debilitar la democracia. Al respecto, se√Īala:
¬ęlas¬†¬†¬† encuestas electorales y pol√≠ticas nunca han pretendido reemplazar a las elecciones. es imposible. ser√≠a, objetivamente, un absurdo. simplemente registran las tendencias de opini√≥n en un momento dado y proporcionan riqu√≠sima informaci√≥n para estudiar mentalidades y actitudes m√°s o menos homog√©neas de la sociedad investigada.¬Ľ

15 Por su parte, las elecciones internas o la consulta ciudadana directa ayuda a que los ciudadanos expresen de manera pura los intereses individuales; permitir la manifestaci√≥n directa de la opini√≥n p√ļblica en los procesos pol√≠ticos; incrementar la sensibilidad de los dirigentes partidistas a los movimientos o cambios de opini√≥n; reducen los efectos de distorsi√≥n creados por intereses pol√≠ticos¬† y pueden ayudar a incrementar la participaci√≥n ciudadana.

16 Veáse Héctor Pavón, Encuestas y Democracia, en http://edant.clarin.com/suplementos/zona/2003/05/18/z-00302.htm, fecha de consulta: 18 de marzo del 2011.

17 Encuestas y democracia por Francisco Javier Cuadra (abogado, presidente de F.J. Cuadra y Asociados, consultora de an√°lisis de asuntos p√ļblicos y pol√≠ticos).